eL MaR… SieMPRe eSCuCHa...
De nuevo he tenido que hablar con mi abogado y con el de mi amiga Mai, que me ha dado los derechos de publicación de su ultimo post, para hacéroslo llegar… cada vez que leía una línea, me daba la sensación de que ese texto, de que esas palabras eran mías, me hubiese gustado escribirlas yo, porque uno de mis miedos de irme de Gijón es alejarme de el, o de ella según quieras llamarlo/a, Que voy a hacer yo sin mar, sin playas, sin olas…
Os dejo con sus palabras…
Háblame de cómo, nuestro primer contacto con el mundo, es contigo.
Con ese mar en el que nuestro corazón empieza a latir...ese mar que huele a madre, que sabe a leche, cuyo oleaje recordamos en cada caracola que unimos al oído.
Háblame de aquellos pies que calzaban el número 7, pequeños, blanquitos...háblame de aquellos ojos verdes vírgenes, que jamás habían visto el mar así. Grande, inmenso, haciendo uno sólo con el cielo azul.
Háblame de aquellas clases en una piscina mentirosa que intentaba ocupar tu lugar, querido mar. Háblame de la voz de Beth repitiendo:
-Al agua no se le pega...se le acaricia
Se le acaricia.
Háblame de cada vez que sumerjo en el silencio de tu profundidad, de como mis dedos se enredan en tus olas, de como me olvido de todo, de como me uno a ti...
Háblame de mis confesiones en las tardes de invierno gris en las que busco tu refugio y tus caricias frías.
Háblame de nuestros atardeceres, yo sentada en las rocas en las que tú te rompes. A las que vences en cada golpe. Y en las que ellas cada vez se encaran más a ti.
Háblame de la luz del faro, que todas las noches alumbra a los marineros y les guían de regreso a casa.
Háblame de tu furia, de tu ira, de las tormentas y de aquellos que no regresan.
De la vida que se forja en tu vientre, de su salvajismo, de tus bosques y tus corales.
Háblame de tus mareas. De tu luna y de tu sol.
De la sal que escuece en las heridas. Las que se ven y las que no. De como cicatrizan con tus caricias maliciosas.
Háblame de tus secretos. De tu historia.
Que yo me seguiré sumergiendo en tu corazón frío.
Que nadaré acariciando tus olas.
Que no tengo miedo de lo que escondes.
Seguiré buscando conchas y caracolas que me susurren tus palabras.
Me seguiré sentando junto a las rocas...me seguiré encarando a ti, te seguiré desafiando y amando.
Itziar...la que se encara al mar
Tanto eres para mi, que cuando en mi mar se forje la vida, se llamará así...Itziar...para que te ame como yo, para que te nade como yo...para que se encare como yo.
Fuerte.
Orgullosa.
Altanera.
Ni contigo, ni sin ti.
Su mar es calido, moja tus pies y apenas lo sientes, pero mi mar es frió como el hielo, es un mar que hace que te cueste entrar en el, pero que una vez dentro no quieras salir… hace que cuando lo tocas tu piel se erize, te de un respingo y te den ganas de salir corriendo… pero es nuestro mar, aquel que se pelea con el espigon cada ciertos días, aquel que ves saltar y crear olas enormes, aquel que es capaz de saltar por encima de un hombre sin mojarle, hombre alguna gota cae, pero la peor parte se la llevan los despistados que caminan por abajo… jejeje…
Mi mar da a recónditas playas, a abruptas calas con mucho encanto donde perderte un día si y otro también, donde uno puede relajarse con su leve susurrar acariciándote… porque no hay nada mas relajante que su sonido… porque muchos buscamos su compañía en momentos duros, en aquellos momentos que solo su susurro es capaz de calmarte, mi mar es aquel que escucha tus suplicas, el que escucha tus pesares, el que comparte penas de todo tipo…el que nunca te falla…
Se que todo aquel que ha nacido en ciudad costera, que ha aprendido a querer y apreciar algo tan grande de la naturaleza, no puede vivir mucho tiempo alejado de el, o de ella, es una amante, que te hace que la añores, así que aunque me vaya lejos se que volveré… volveré a contarle todo lo que me ocurra, a pedirle consejo…
¿Cómo lleváis los exiliados la falta del Mar? ¿se nota mucho?
Os dejo con sus palabras…
Háblame de cómo, nuestro primer contacto con el mundo, es contigo.
Con ese mar en el que nuestro corazón empieza a latir...ese mar que huele a madre, que sabe a leche, cuyo oleaje recordamos en cada caracola que unimos al oído.
Háblame de aquellos pies que calzaban el número 7, pequeños, blanquitos...háblame de aquellos ojos verdes vírgenes, que jamás habían visto el mar así. Grande, inmenso, haciendo uno sólo con el cielo azul.
Háblame de aquellas clases en una piscina mentirosa que intentaba ocupar tu lugar, querido mar. Háblame de la voz de Beth repitiendo:
-Al agua no se le pega...se le acaricia
Se le acaricia.
Háblame de cada vez que sumerjo en el silencio de tu profundidad, de como mis dedos se enredan en tus olas, de como me olvido de todo, de como me uno a ti...
Háblame de mis confesiones en las tardes de invierno gris en las que busco tu refugio y tus caricias frías.
Háblame de nuestros atardeceres, yo sentada en las rocas en las que tú te rompes. A las que vences en cada golpe. Y en las que ellas cada vez se encaran más a ti.
Háblame de la luz del faro, que todas las noches alumbra a los marineros y les guían de regreso a casa.
Háblame de tu furia, de tu ira, de las tormentas y de aquellos que no regresan.
De la vida que se forja en tu vientre, de su salvajismo, de tus bosques y tus corales.
Háblame de tus mareas. De tu luna y de tu sol.
De la sal que escuece en las heridas. Las que se ven y las que no. De como cicatrizan con tus caricias maliciosas.
Háblame de tus secretos. De tu historia.
Que yo me seguiré sumergiendo en tu corazón frío.
Que nadaré acariciando tus olas.
Que no tengo miedo de lo que escondes.
Seguiré buscando conchas y caracolas que me susurren tus palabras.
Me seguiré sentando junto a las rocas...me seguiré encarando a ti, te seguiré desafiando y amando.
Itziar...la que se encara al mar
Tanto eres para mi, que cuando en mi mar se forje la vida, se llamará así...Itziar...para que te ame como yo, para que te nade como yo...para que se encare como yo.
Fuerte.
Orgullosa.
Altanera.
Ni contigo, ni sin ti.
Su mar es calido, moja tus pies y apenas lo sientes, pero mi mar es frió como el hielo, es un mar que hace que te cueste entrar en el, pero que una vez dentro no quieras salir… hace que cuando lo tocas tu piel se erize, te de un respingo y te den ganas de salir corriendo… pero es nuestro mar, aquel que se pelea con el espigon cada ciertos días, aquel que ves saltar y crear olas enormes, aquel que es capaz de saltar por encima de un hombre sin mojarle, hombre alguna gota cae, pero la peor parte se la llevan los despistados que caminan por abajo… jejeje…
Mi mar da a recónditas playas, a abruptas calas con mucho encanto donde perderte un día si y otro también, donde uno puede relajarse con su leve susurrar acariciándote… porque no hay nada mas relajante que su sonido… porque muchos buscamos su compañía en momentos duros, en aquellos momentos que solo su susurro es capaz de calmarte, mi mar es aquel que escucha tus suplicas, el que escucha tus pesares, el que comparte penas de todo tipo…el que nunca te falla…
Se que todo aquel que ha nacido en ciudad costera, que ha aprendido a querer y apreciar algo tan grande de la naturaleza, no puede vivir mucho tiempo alejado de el, o de ella, es una amante, que te hace que la añores, así que aunque me vaya lejos se que volveré… volveré a contarle todo lo que me ocurra, a pedirle consejo…
¿Cómo lleváis los exiliados la falta del Mar? ¿se nota mucho?
Comentario:
Se nota demasiado :(. Hace 10 dias hice una escapadita para ver el mar con unos amigos... pero no es lo mismo, es un mar extranyo... donde esta mi Cantabrico???
Besos de la asturianina exiliada,
Besos de la asturianina exiliada,
Comentario:
Nop, yo muy alejada del mar no puedo estar, Piscis tenía que ser!!jajja
Saludines
Saludines
Comentario:
Psssé, yo como no me incluyo en el grupo de exiliados :P





