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"Todos ven lo que pareces pocos ven lo que eres" Maquiavelo
Sindicación
 
La guerra de los paraguas
Ya podemos decir que ha llegado el invierno, desconozco la fecha oficial pero hoy al mirar por la ventana no hay duda de que en otoño ya no estamos. La verdad es que este tiempo ‘deprime’ un poco, sales a las seis de la tarde a la calle y ya es de noche, aunque también es cierto que tiene su encanto, ya sabéis, el típico tópico, de la mantita, el chocolatito caliente y una buena ‘peli'. Yo no se si os pasara a vosotros, pero yo cuando estoy en verano con un calor que ni en el infierno deseo que llegue rápido el frío y cuando llega quiero que vuelva el calor, ¿disconformidad constante o será que los extremos nunca son buenos?
Pero a lo que quería hacer mención es al hecho de que tengo que dar gracias por no haber perdido los ojos atacada por un paraguas malévolo, el pobre paraguas no tenía la culpa, ahora su amargada dueña un poco sí.
Y es que cuando está lloviendo en días como hoy, yo entiendo que la gente quiera llegar pronto a su destino para cobijarse, a una también le pasa, pero eso no significa llevar el paraguas como arma de doble filo. Es que tienes que ir esquivándolos, y como haya un espacio pequeño te las ves y te las deseas porque no te creas que nadie te hace un huequito. ¿Se están perdiendo las buenas costumbres, o mejor dicho la educación?, y no me las doy de ser la más educada.
El otro día una chica del trabajo que está embarazadísima me contaba en el baño ‘¿te puedes creer que voy en el tren de pie a las ocho de la mañana y nadie es capaz de levantarse y cederme su asiento, y eso que siempre intento ponerme al lado del cartel que indica claramente que levanten sus posaderas si hay una embarazada?, ¿la gente no sabe lo que es llevar tres kilos de peso en tu tripa y que encima te pataleen dentro?’.
Otro caso similar, el otro día también en el trabajo sonó la alarma de incendios, un simulacro, pero ¡como corría la gente!, no se respetaba nada, y menos mal que sólo era un aviso y lo sabíamos, para mi que daban un día libre al primero y yo no me enteré porque sino no lo llego a comprender. Especifiquemos, que muchos diréis que voy de listilla, tod@s, yo la primera, tenemos un mal día, vamos con el paraguas a toda pastilla, pero hay momentos en que debemos, y yo la primera, contar hasta tres y actuar.
Pero no todo va a ser negativo, también hay gente que merece la pena un ‘gracias’ con la boca bien abierta, el otro día mi abuela se tropezó en la calle, por suerte sólo se hizo unos rasguños, y dos gentiles varones (a los cuales les podía haber dado mi número de teléfono) le ayudaron a levantarse y le llevaron al ambulatorio. De todo hay en la viña del señor.
 
Comentario:
Precisamente el viernes estuvimos hablando de la mala educación de la gente en el metro con las embarazadas... yo creo que cuando esté embarazada iré siempre en taxi, o con mi propio coche... más cómodo (aunque más caro, claro)
 
Comentario:
Precisamente esta mañana iba pensando que las marujas con paragüas son más peligrosas que Uma Thurman en "Kill Bill". Casi te arrancan el ojo de cuajo y se lo quedan de recuerdo y es que ni se inmutan.
No