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"Todos ven lo que pareces pocos ven lo que eres" Maquiavelo
Sindicación
 
Las primeras impresiones
A veces pienso que lo mío es la informática y no el periodismo, después de pasarme nueve horas pegada a una pantalla de ordenador llego a mi adorable hogar y qué es lo que se me ocurre hacer, escribir en el ordenador…en fin, también hay que tener en cuenta que es muy diferente trabajar que disfrutar aunque el medio sea el mismo.

A lo que iba, hoy me gustaría hablar de las primeras impresiones, ¿son tan importantes como me parecen? ¿O es que acaso les damos (yo la primera) demasiada importancia? ¿Vivimos en un Gran Hermano donde se juzga sin conocer sólo por la imagen que nos da la persona? Es cierto que cuando conoces a la persona en cuestión todo cambia, ¿pero qué hay de todas esas personas que nos quedamos sin conocer y que tachamos de fulana o mengana? (en la mayoría de los casos de fulana). Creo que las primeras impresiones aparte de ser erróneas en casi todos los casos son injustas. Tomando café con mis amig@s y charlando de la oficina tod@s coincidíamos en que en todos nuestros trabajos existía:

- un jefe prepotente que se cree que todo lo sabe y que te mira por encima del hombro, lo que tu haces en la empresa parece caer en saco roto, en cambio, siempre que te necesita y no estás parece que se cae el mundo, contradictorio ¿no?
- La típica niña monísima, desgadísima y rubísima que todo el mundo piensa que está liada con el jefe, a pesar de que a ella le encanta hablar de su novio a todas horas
- El vago, el cual parece que hace mucho pero entre café y paseo mira su correo de Hotmail, eso sí, siempre se queja de lo muy agobiado que está
- El guaperas, se pasea con su traje irradiando perfume del caro y dejando bien claro que es un soltero vocacional mientras te levanta una ceja y guiña un ojo

Y luego está una misma, sentada en su mesa de la oficina, y sinceramente por lo menos en mi caso preocupada por la primera impresión que da al resto, ¿quién seré yo para ellos?, creo que hay gente que le preocupa más o menos lo que opinen de ella sin conocerla, pero a todos nos pica un poco la curiosidad, a mi demasiado (por desgracia) sino no me gastaría el sueldo en cremas milagrosas y trapitos varios, aparte de porque disfruto como una enana.

Sé que lo importante es lo que piense la gente que te quiere, que te aprecia, y que te conoce de verdad, esa panda que sabe el mal genio que tienes los lunes por la mañana y reconoce a la legua tu periodo premenstrual. Pero ¿qué hay de las opiniones vertidas por el resto de la población?, sean justas o injustas ¿condicionan nuestra manera de actuar?
 
La guerra de los paraguas
Ya podemos decir que ha llegado el invierno, desconozco la fecha oficial pero hoy al mirar por la ventana no hay duda de que en otoño ya no estamos. La verdad es que este tiempo ‘deprime’ un poco, sales a las seis de la tarde a la calle y ya es de noche, aunque también es cierto que tiene su encanto, ya sabéis, el típico tópico, de la mantita, el chocolatito caliente y una buena ‘peli'. Yo no se si os pasara a vosotros, pero yo cuando estoy en verano con un calor que ni en el infierno deseo que llegue rápido el frío y cuando llega quiero que vuelva el calor, ¿disconformidad constante o será que los extremos nunca son buenos?
Pero a lo que quería hacer mención es al hecho de que tengo que dar gracias por no haber perdido los ojos atacada por un paraguas malévolo, el pobre paraguas no tenía la culpa, ahora su amargada dueña un poco sí.
Y es que cuando está lloviendo en días como hoy, yo entiendo que la gente quiera llegar pronto a su destino para cobijarse, a una también le pasa, pero eso no significa llevar el paraguas como arma de doble filo. Es que tienes que ir esquivándolos, y como haya un espacio pequeño te las ves y te las deseas porque no te creas que nadie te hace un huequito. ¿Se están perdiendo las buenas costumbres, o mejor dicho la educación?, y no me las doy de ser la más educada.
El otro día una chica del trabajo que está embarazadísima me contaba en el baño ‘¿te puedes creer que voy en el tren de pie a las ocho de la mañana y nadie es capaz de levantarse y cederme su asiento, y eso que siempre intento ponerme al lado del cartel que indica claramente que levanten sus posaderas si hay una embarazada?, ¿la gente no sabe lo que es llevar tres kilos de peso en tu tripa y que encima te pataleen dentro?’.
Otro caso similar, el otro día también en el trabajo sonó la alarma de incendios, un simulacro, pero ¡como corría la gente!, no se respetaba nada, y menos mal que sólo era un aviso y lo sabíamos, para mi que daban un día libre al primero y yo no me enteré porque sino no lo llego a comprender. Especifiquemos, que muchos diréis que voy de listilla, tod@s, yo la primera, tenemos un mal día, vamos con el paraguas a toda pastilla, pero hay momentos en que debemos, y yo la primera, contar hasta tres y actuar.
Pero no todo va a ser negativo, también hay gente que merece la pena un ‘gracias’ con la boca bien abierta, el otro día mi abuela se tropezó en la calle, por suerte sólo se hizo unos rasguños, y dos gentiles varones (a los cuales les podía haber dado mi número de teléfono) le ayudaron a levantarse y le llevaron al ambulatorio. De todo hay en la viña del señor.
 
La liberación de la mujer
No sé por qué extraña razón adoro tanto ‘Sexo en Nueva York’, será ¿por qué viendo comportamiento propios reflejados en una rubia guapa y forrada hace que dichos comportamientos se normalicen y ya no parezcan tan ridículos?, pero en el fondo ¿a quién quiero engañar? Yo vivo en Madrid y nunca me compraré unos ‘Manolos’, la verdad es que tampoco los necesito, ni siquiera me gustan.
Esto me hace plantearme, ¿qué es lo que perseguimos en nuestros días?, ¿fama, dinero, reconocimiento profesional, sexo sin ataduras?, para eso mejor me quedo con los ochenta que por lo menos se drogaban (tomar con humor y no literal, soy la primera en contra de las drogas). En serio, creo que en cuanto a valores (hablo en términos generalizados) estamos perdiendo los auténticos, los nuestros, esas cosas del día a día que no tienen porque tener un significado expreso. Por ejemplo si me tomo una tarrina de helado de chocolate entera no significa que mi novio me vaya a dejar, y si me sale de las narices tirarme el sábado sin hacer nada no conlleva que esté deprimida, y sí, soy de las que por la mañana me ‘jode’ un montón ir en el metro lleno de gente y que me pongan el sobaco en la oreja y eso no tiene porque ser sinónimo de que llevo una temporada de abstinencia sexual (aunque pueda coincidir en algunos casos). Puede que si hago todo esto no sea ‘normal’ pero seré más feliz, de eso estoy segura.
Me hablan a diario de la liberación de la mujer, y creo que vivimos una de las épocas de mayores ataduras, es cierto que ahora trabajamos todas (ohhhh!!!! Aunque siempre lo hemos hecho, sólo cambiaba el lugar, fuera o dentro). ¿Pero de qué liberación me están hablando cuando la sociedad sólo espera que me meta en una talla 38, lleve un cabello 'Pantene' y vaya a trabajar con unos tacones de 10cm? Por favor me siento más atada que nunca. Además luego voy me libero y nadie se encarga de retirar del mercado frases como ‘las tías que se van con muchos son unas putas y ellos unos machitos’, o ‘a los 30 todas quieren pillar a un hombre para casarse’.
Va a ser que no, va a ser que mejor me libero a mi estilo, y para quien me conoce sabrá que la siguiente frase marcará un antes y un después en mi vida, pero lo digo y lo dejo por escrito ‘a la mierda Bridget y a la mierda la Cosmo (menos el horóscopo, sino sería un cambio muy brusco’.
La liberación radica en dejar los muslos que se muevan a su aire y no pasarte todo el día preguntándote ‘¿qué es lo que más le pone a tu chico en la cama?’. ¿Para cuando una revista o una película que se preocupe por lo que me pone a mi en la cama?, porque a más de uno le mandaba una par de docenas.
P.D: Todas y cada una de estas palabras están escritas desde el humor, ya me estoy justificando, otro lastre de la ‘liberación de la mujer’
Feliz sábado a tod@s, y sobre todo hacer lo que os apetezca aunque no sea lo ‘normal’
 
¿Existe el amor a primera vista?
¿Cómo diferencias si una persona te gusta o simplemente se trata de una falsa percepción? Me refiero a que, ¿existe el amor a primera vista?, ¿puede una persona gustarte e imaginarte un montón de situaciones con ella si sólo la conoces de vista? La repuesta afirmativa no me gusta porque entonces significaría que la historia de que ‘lo que de verdad importa es el interior’ es mentira, o quizás sea que el exterior es un reflejo del interior, ¿el exterior refleja el interior? En este mundo de apariencias cuesta creerlo pero a mi me gusta esta teoría.

Personalmente no me fijo en los chicos muy guapos, de hecho, los de las revista no me ‘ponen’ nada, reconozco que están muy buenos, pero a mi quien me va son los tíos que ‘tienen algo’, no se que es, pero ese algo me vuelve loca.

Hace un tiempo que conozco a un chico sólo de vista, y como dice la canción ‘siento que me encanta’, apenas llega a la veintena las palabras que hemos cruzado pero cuando se cruzaron esas palabras mis manos estaban metidas en los bolsillos y mis ojos no se podían despegar de los suyos. Cuando pasa a mi lado me pongo nerviosa. No sé, el mundo de las emociones es tan complejo, pero supongo que en eso radica su belleza.