EL CRUCE DEL RIO
- ¡Tengo un cabreo ...!
- Qué te pasa?
- Pues mira: que de aqui tengo que ir a casa de un compañero a llevarle unos apuntes que necesita... y vive muy lejos.
- Mira, Demián ...
- Sí, y alo sé - lo interrumpí-, me vas a decir que yo no "tengo que" nada, que lo hago porque yo quiero, que yo lo elijo y todo eso ... ya lo sé.
- Claro, tú lo eliges.
- Sí, lo elijo. Pero siento que es mi oblligación.
- Muy bien. Yo no cuestiono que tú te sientas obligado, ni cuestiono por qué te sientes obligado. Lo que cuestiono, en todo caso, es que ni ú sepas por qué te sientes obligado.
- Yo sé por qué me siento obligado: Juan es un tó fenomenal y cada vez que yo necesito algo, él está ahí para ayudarme. A mí me parece que no me puedo negar.
- Mira, poder, puedes. En todo caso, lo que sucede es que ...
- ... que me preocupa qué pensaría Juan de mí.
- No, aún peor. Te preocupa qué pensarías tú de ti.
-¿Yo? Me sentiría un indeseable.
- Independientemente de lo que fueras o no si no lo llevaras los apuntes, ¿no te estás sintiendo ya un indeseable por el sólo hecho de tener pereza de ir?
- Sí, supongo que sí.
- Aquí está el problema de los sentimientos de culpabilidad. ¿Ves? La humanidad sufre y se fastidia la vida porque durante doce horas diarias se siente culpable de ser como es ... Y las otras doce horas le fastidia la vida a otro diciéndole lo que tiene ue hacer
- ¡Ah! Ahora sí que ya no sé nada.
- Quizá sea lo mejor. Quizá sin saber nada haya más para aprender.
...
Este cuento me lo contó aquel día, pero en cada uno de esos momentos venía a mi memoria, para recordarme la importancia de no dejar las cosas a medias y de los peligros de ocupar la mente con cosas no resueltas.
"Había una vez dos monjes zen que caminaban por el bosque de regreso al monasterio. Cuando llegaron al río, vieron a una mujer que lloraba en cuclillas cerca de la orilla. Era joven y atractiva.
- ¿Qué te sucede? - le preguntó el más anciano
- Mi madre se muere. Está sola en casa, al otro lado del río, y yo no puedo cruzar. Lo intenté, pero la corriente me arrastra y no podré llegar nunca al otro lado sin ayuda ... Pensé que no volvería a ver con vida. Pero ahora ... Ahora que habéis apareceido vosotros, alguno de los dos podrá ayudarme a cruzar ...
- Ojalá pudiéramos - se lamentó el más joven- pero la única manera de ayudarte sería cargarte a través del río y nuestros vosots de castidad nos impiden todo contacto con el sexo opuesto. Lo tenemos prohibido ... Lo siento.
- Yo también lo siento - dijo la mujer. Y siguió llorando.
El monje más viejo se arrodilló, bajó la cabeza y dijo "Sube".
La mujer no podía creerlo, pero con rapidez tomó su hatillo de ropa y subió a horcajadas sobre el monje.
Con bastante dificultad, el monje cruzó el río, seguido por el joven.
Al legar al otro lado, la mujer descendió y se acercó al anciano monje con intención de besar sus manos.
-Está bien, está bien. dijo el viejo retirando sus manos-, sigue tu camino.
La mujer se inclinó con gratitud y humildad, recogió sus ropas y corrió por el camino hacia el pueblo.
Los monjes , sin decir palabra, retomaron su marcha al monasterio. Aún les quedaban diez horas de caminata ...
Poco antes de llegar, el joven le dijo al anciano: "Maestro, vos sabéis mejor que yo de nuestro voto de abstinencia. No obstante cargásteis sobre vuestros hombros a aquella mujer a través de todo lo ancho del río".
- Yo la llevé a través del río, es cierto. Pero, ¿qué te pasa a ti que todavía la cargas sobre tus hombros?".
...
- Cada vez que recibas algo, puede estar en tu ánimo o en el del otro tranasformar ese dar en una deuda. Si fuera así, sería mejor no recibir nada.
Pero si eres capaz de dar sin esperar pagos y de recibir sin sentir obligaciones, entonces puedes dar o no, recibir o no, pero jamás quedarás endeudado. Y, lo más importante: nunca más nadie dejará de pagarte lo que debe, porque jamás nadie te deberá nada.
Cuando hago "cosas" por los demás, me salen de dos manera. O bien de corazón por ayudar, o bien porque una vez esa persona me ayudó y me siento "obligado". Y es lo que dice Bucay "lo transformo en una deuda". Y creo que no es bueno. Porque si no lo hago, me siento mal.
Comentario:
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Me ha encantado el pequeño cuento....un beso gordo....y eso de la barca con agua...sentimientos hundidos?