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Si molesto me voy
Y yo que pensaba que eras la Maga cuando, en realidad, eres una Bruja.
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Mira que es difícil, pero si tú quieres, creo que todavía podría irme más lejos. Aunque siempre me pondré en contacto contigo, para preguntarte si esta distancia es suficiente. y para irte contando todo lo que me pasa por estas tierras
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Historias de la Fortaleza
Los reclamos turísticos dicen que la Fortaleza es la ciudad de las cinco culturas.

Oficialmente aquí conviven cristianos, musulmanes, hebreos, hindúes y gitanos. En realidad se podría decir que sólo existen los dos primeros, porque el resto, salvo por pequeños detalles anecdóticos, pasan desapercibidos.

Los cristianos (aromis) vivimos cerca del mar y ocupamos los mejores puestos en la administración, el ejército, la política y los negocios. Hasta hace poco éramos la mayoría demográfica, pero debido a nuestro estilo de vida aburguesado cada vez tenemos menos hijos y muchos soñamos con ir en un futuro a la Península, porque aquí el progreso tanto tecnológico como cultural (sobre todo cultural) va a lomos de un camello.

Nos sentimos los amos de la ciudad y por eso presumimos de nuestros todoterrenos, de nuestros barquitos anclados en el Puerto Deportivo, de nuestros playas, de nuestras cinco iglesias, de nuestros restaurantes, de nuestra bandera presente en casi todos los rincones y también, aunque cada vez menos, de nuestra frontera que separa la civilización de la barbarie. Los días festivos de la ciudad están basadas únicamente en nuestras fiestas religiosas.

Sólo hablamos el español (como mucho alguien sabe cuatro frases de inglés) y cuando tenemos que despotrincar contra el Estatut catalán o contra el terrorismo etarra, lo hacemos con más convicción que cualquier castellano o andaluz. Salimos a la calles (que todavían continuan con simbolos franquistas y nombres de héroes falangistas) para celebrar las victorias del Real Madrid, porque es nuestro equipo y votamos mayoritariamente al Partido Popular porque es el único que puede salvar a España en su cruzada.

Los musulmanes (moros) viven en el interior, más cerca de la frontera que nosotros, como si les diera pereza alejarse de la tierra que han abandonado más por necesidad que por convicción. Ocupan, salvo algunas excepciones, los peores trabajos de la ciudad, aunque muchos ni siquiera tienen y se dedican al comercio atípico (contrabando), al trapicheo, a la venta ambulante en los bares y tiendas de almendras, cacahuetes, cedés piratas, relojes, baratijas, pescados capturados esa mañana en la Mar Chica o ropa, o revuelven los contenedores en busca de algún útil que los aromis hemos desechado. Son muy aprecidas las garrafas de agua de cinco litros, que luego rellenan con gasolina de la Fortaleza que venden en el país vecino porque aquí es más barata.

Su sueño es ser metopas (soldado), policías o guardia civil, tener un Mercedes Benz y construir una casa decorada barrocamente en sus pueblos de origen desde donde parece que a la Fortaleza le faltara la respiración. Muchos tienen la nacionalidad española (otros ni siquiera tienen permiso de residencia), aunque a la mayoría les importa una mierda qué pasa con Catalunya o Euskadi. Solo les interesa lo que les afecta a su vida diaria, aunque conozco a musulmanes que votan al Partido Popular e incluso he oído a algunos vivas a Franco, y por las calles tambiéntse vean fanáticos islamistas con barbas que encierran a sus mujeres en casa y las tapan como si fueran ninjas.

Son mayoría demográfica en la Fortaleza y dentro de poco, cuando todos esos menores que dan a luz (sin exagerar cinco o seis por pareja que nacen en la Fortaleza porque los hospitales marroquís dan pena) cumplan los dieciocho años, serán mayoría política en una ciudad que vive de espaldas a sus fiestas (Ramadán, El Sacrificio, el nacimiento del Profeta), a su cultura y a su lengua. En algunos barrios se habla casi exclusivamente el cherja (aunque la mayoría son completamente bilingües y muchos niños que van al colegio contesten en español las preguntas en cherja de sus padres), se lleva chilaba y pañuelo y se paga en dirhams. Ya son siete las mezquitas construidas, algunas de mayor tamaño que nuestras mejores iglesias.

El fracaso escolar es enorme, aunque algunas mujeres estudian, incluso en la Universidad de Granada, y cuando vuelven, bastantes se casan y voluntariamente se autoimponen el pañuelo, orgullosas de su origen, aunque luego trabajen (en la Fortaleza, una concejal musulmana lo lleva a los plenos) , lleven ropas ajustadas, hablen por el móvil y se vayan de cañas los fines de semana.

Aparte de las cinco culturas, y fuera de todas las estadísticas, como si, en realidad no fueran personas, se encuentra el HAMBRE que vive en el CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) y que se ganan cuatro euros para llamar a casa (no hay cabina pública ni locutorio sin subsaharianos) limpiando coches, llevando la compra a casa o ayudándote a aparcar. Durante unos días la Fortaleza salió en todas las televisiones porque saltaron la frontera unos dos mil inmigrantes, lo que significa uno de cada treinta de la población local. No se meten con nadie y pasan desapercibidos, aunque a veces me sonríen cuando voy por la calle con una camiseta que pone Equal rights and justice.

Me gusta la Fortaleza porque es un experimento del futuro, aunque a veces no me gusta todo lo que veo, como por ejemplo el sonido y los focos del helicóptero que todas las noches sobrevuela la ciudad para proteger nuestros sueños a costa de robarselos a otros.

Y es que la vida es tan injusta que no merece llevar zapatos.
 
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Me ha encantado como has descrito la Fortaleza. De verdad es q haces de temas serios q nos lleguen al corazoncito de la mejor manera.

Besos
 
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es estupendo que estes aqui para contar de primera mano la vivencia del otro lado del estrecho y mejor aun que ellos puedadan dusfrutar de alguien como tu.
besos
 
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Nada mejor que conocer de un ciudadano de La Fortaleza cómo son las cosas allí...

Un abrazo.
 
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Nada mejor que conocer de un ciudadano de La Fortaleza cómo son las cosas allí...

Un abrazo.
 
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todos deberíamos dejar a un lado las religiones, el color, y el lugar de nacimiento de los demás, porque lo importante son las personas.....pero esto es tan difícil de recordar en el día a día....¡gracias por hacernos recordar!
 
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Yo también viví en una ciudad fronteriza, pero mi frontera era el mar. Y también sentí desde casa sobrevolar helicópteros por las noches. Y unos moros me persiguieron por el puerto y tuve miedo. Hoy los veo en el trabajo cada día e intento entenderlos y siento que al ver una mujer que les planta cara y les habla claro se acobardan. Me dan la razón. Qué irracionales son a veces las religiones, las culturas, las personas
 
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(bueno, lo intento de nuevo)
(ayer ya lo intenté sin éxito, dejarte un comentario)
y te venía a decir que me gustan tus crónicas de la fortaleza
y alegra saber que hay alguien como tú allí
de verdad

 
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Impresionante tu escrito. Y hay que ver lo que desconocemos lo que nos rodea, y me refiero a que en cuanto salimos de nuestro rinconcito, apenas conocemos nada de los alrededores.

Gracias por compartirlo.
 
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Acabo de entrar por aqui, siempre te he visto en comentarios, pero nunca te visité. Me ha gustado la manera en que explicas la vida en la fortaleza. Supongo que es igual que en cualquier parte, pero en mayor potencia. De todos modos, pienso que no todos son malos, sólo buscan un futuro mejor.
Seguire visitandote. Saluditos!
 
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bueno mi fortaleza (la otra, Ceuta) es muy distinta. Se parece en muchos rasgos, pr aquí sí q tenemos fiestas por Ramadan y cosas así, se iluminan las calles igual q en Navidad.. Pero el problema es al revés.. Aquí los musulmanes tienen mucho dinero, todo por drogas y muchos coches y grandes puestos y se dedican a intentar imponer su cultura, por ejemplo: apedreando al Cristo de Medinaceli. Sin duda quieren derechos (q los merecen) pr no aceptan los deberes (quieren casarse dos veces y poder pegar a sus mujeres sin q intenvenga la policia). Si sales de noche tienes q tener cuidado y sobretodo nunca decir nada a ninguno de ellos, pq vendrán entre mil y te darán una paliza, los cristianos solo miraran y luego aseguraran no haber visto nada.. La ultima vez apuñalaron a un padre y un hijo pq "le había mirado mal". Asi q a este lado, somos los cristianos los q tenemos miedos.. nos insultan y queman nuestras iglesias.. Así q eso de q somos una ciudad de convivencia es una gran mentira...
Perdona por la parrafada, pr es q cuando hablo de mi tierra, me tira la sangre.. Algún día haré un post sobre esto.. bessos
 
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Suena como cualquier ciudad... en cualquier lugar, con cualquier diferencia de ideas, religion, raza... vamos... pero lo de los helicopteros es mu fuerte...
 
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Que interesante es ir conociendo así tu fortaleza, sin duda un lugar interesante para conocer, besos byebye.
 
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Imaginas, Oren, que en La Fortaleza encontrasen petróleo, como lo hay cerca de allí. Lo que cambiarían las cosas, ¿eh?. Saludos. Muy buena crónica.
 
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Buenas, ya echaba yo de menos unas lineas tuyas. Buf!! Menudo panorama. Gracias por enseñarnos por encima ese lugar tan enigmatico y desconocido para muchos. Aunque tendra su encanto tanta riqueza cultural digo yo. Gracias por todo y hasta pronto
 
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Me ha gustado mucho la descripción que ofreces de "la fortaleza", pues no es lo mismo que te lo cuente un reportaje, ni un informativo, a que lo describa que vive en ese luegar, y a mí lo que más me impresiono cuando fui allí fue la convivencia entre tan diferentes culturas, aunque realmente esa convivencia sea en ocasiones tan dificil.
 
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No me lo puedo creer, además de terminar de leer (y comentar) todo tu blog, he descubierto q éste será el primer comentario de tu Historias de la Fortaleza.
Es curioso como es la vida allí, aunq supongo q poco a poco se hace la rutina diaria y no lo ves tan extraño como a nosotros nos parece al leerlo.
Saludos desde el Inframundo.
P.D.: Ya estoy al día,por fin.
No