K
Hoy, martes treinta y uno de enero de dos mil seis, es tu cumpleaños.
Dices que cumples veinticinco, aunque en realidad, tienes siete más que yo, y yo pasé los veinticinco hace algunos años.
No recordaba exactamente la fecha de tu cumpleaños. Por eso la noche del viernes pasado te mandé un sms, preguntandote que día era tu cumpleaños, porque sabía que era a finales de enero, principios de febrero y tenía miedo de que ya se me hubiera pasado. Y me contestaste con uno de tus escuetos mensajes:
31 Mañana quedamos.
Me dí cuenta de lo poco que te conocía cuando me fui a la mañana siguiente a comprarte un regalo y no sabía qué, y no sólo porque sea un hombre (que ya bastante desgracia tengo) sino porque no sé ni qué libros lees, ni qué películas ves, ni qué música escuchas en casa. No sé si escribes un diario o un blog como yo. No sé si tienes mascotas en casa, si prefieres los gatos a los perros, si te gustan las joyas, si en otra vida deseas reencarnarte en una gaviota o en una ardilla o si puedes dormir con un guisante debajo del colchón. Decidí no comprar nada y indagar entre tus amigas.
Cuando por la noche me senté a tu lado, sentí un estremecimiento en la Fuerza. Esa noche no fuiste a buscarme a casa con tu coche, ni olías a perfume de cincuenta euros ni te habías alisado el pelo en la peluquería.
- Hola Oren.
- Hola K.
- ¿Sabías que estoy tonteando con (aquí viene el nombre de la persona con quien está tonteando K)?- me preguntaste, tan directa como cuando conseguiste que te confesara que tú me gustabas.
- Pues no.
- Pero sí lo sabían todos. ¿Tú dónde vives?
- Yo siempre vivo en mi nube. Es que tiene muy buenas vistas y siempre tengo el sol encima. ¿Quién es (aquí viene el nombre de la persona con quien está tonteando K)?
- Sí seguro que lo conoces. ¿Te acuerdas de la noche esa en que no me hacías ni caso y se me acercó un chico a hablar connmigo?
- Pues no- mentí ( he escrito un comentario acerca de esa noche). - Yo no me fijo con quién hablas. Me da exactamente igual. (Y para mí no era un chico era un señor).
- Lo estaba pasando muy, muy mal, esos días. ¿Por qué los hombres os haceis siempre los duros?
- Porque lo somos- volví a mentir - Porque no nos comemos tanto la cabeza como vosotras ni le damos tantas vueltas a las cosas. Tú me dijiste que no y para mí ya quedó claro todo. Desde entonces te he considerado una amiga y nada más.
- Te voy a presentar a (aquí viene el nombre de la persona con quien está tonteando K). Ya verás como te cae bien.
- No K. No hace falta que me presentes a nadie. Ya conozco a demasiados novios de amigas. Lo importante es que a tí te guste.
- (Aquí viene el nombre de la persona con quien está tonteando K) es de (aquí viene la ciudad de la persona con quien está tonteando K). El fin de semana pasado fui a verlo. Pero no sé si va a funcionar. Él quiere que cada uno salga con sus amistades y que después nos veamos. No sé, yo es que me como mucho la cabeza.
- Espero que todo te vaya bien y que no te hagan daño- le dije sinceramente.
- ¿Y tu amiga de la ciudad de origen?
- Ya te he contado que todo se fue a la mierda, aunque se ha ido a la mierda tantas veces, que nunca se sabe.
Acababa de mandarme un sms mi amiga de la ciudad de origen para decirme que estaba allí estaba nevando y que ligara mucho esa noche.
K.
Te escribo todo ésto para felicitarte por tu cumpleaños, aunque también te haya mandado un sms, y para quitarte la inicial que te distingue de las demás, y que llevas en este blog como los galones de un oficial de caballería. Si vas a montarte en la caravana de mujeres-amigas que conduzco rumbo al Oeste de mis sueños, ya no necesitas esa letra. Devuélvemela, que sólo te la deje prestada y seguramente la necesite para otra.
K.
Esta es la última vez que pronuncio tu nombre. A partir de ahora, cuando hable de tí, te mencionaré como una amiga..
Un beso imposible.
Oren.
Dices que cumples veinticinco, aunque en realidad, tienes siete más que yo, y yo pasé los veinticinco hace algunos años.
No recordaba exactamente la fecha de tu cumpleaños. Por eso la noche del viernes pasado te mandé un sms, preguntandote que día era tu cumpleaños, porque sabía que era a finales de enero, principios de febrero y tenía miedo de que ya se me hubiera pasado. Y me contestaste con uno de tus escuetos mensajes:
31 Mañana quedamos.
Me dí cuenta de lo poco que te conocía cuando me fui a la mañana siguiente a comprarte un regalo y no sabía qué, y no sólo porque sea un hombre (que ya bastante desgracia tengo) sino porque no sé ni qué libros lees, ni qué películas ves, ni qué música escuchas en casa. No sé si escribes un diario o un blog como yo. No sé si tienes mascotas en casa, si prefieres los gatos a los perros, si te gustan las joyas, si en otra vida deseas reencarnarte en una gaviota o en una ardilla o si puedes dormir con un guisante debajo del colchón. Decidí no comprar nada y indagar entre tus amigas.
Cuando por la noche me senté a tu lado, sentí un estremecimiento en la Fuerza. Esa noche no fuiste a buscarme a casa con tu coche, ni olías a perfume de cincuenta euros ni te habías alisado el pelo en la peluquería.
- Hola Oren.
- Hola K.
- ¿Sabías que estoy tonteando con (aquí viene el nombre de la persona con quien está tonteando K)?- me preguntaste, tan directa como cuando conseguiste que te confesara que tú me gustabas.
- Pues no.
- Pero sí lo sabían todos. ¿Tú dónde vives?
- Yo siempre vivo en mi nube. Es que tiene muy buenas vistas y siempre tengo el sol encima. ¿Quién es (aquí viene el nombre de la persona con quien está tonteando K)?
- Sí seguro que lo conoces. ¿Te acuerdas de la noche esa en que no me hacías ni caso y se me acercó un chico a hablar connmigo?
- Pues no- mentí ( he escrito un comentario acerca de esa noche). - Yo no me fijo con quién hablas. Me da exactamente igual. (Y para mí no era un chico era un señor).
- Lo estaba pasando muy, muy mal, esos días. ¿Por qué los hombres os haceis siempre los duros?
- Porque lo somos- volví a mentir - Porque no nos comemos tanto la cabeza como vosotras ni le damos tantas vueltas a las cosas. Tú me dijiste que no y para mí ya quedó claro todo. Desde entonces te he considerado una amiga y nada más.
- Te voy a presentar a (aquí viene el nombre de la persona con quien está tonteando K). Ya verás como te cae bien.
- No K. No hace falta que me presentes a nadie. Ya conozco a demasiados novios de amigas. Lo importante es que a tí te guste.
- (Aquí viene el nombre de la persona con quien está tonteando K) es de (aquí viene la ciudad de la persona con quien está tonteando K). El fin de semana pasado fui a verlo. Pero no sé si va a funcionar. Él quiere que cada uno salga con sus amistades y que después nos veamos. No sé, yo es que me como mucho la cabeza.
- Espero que todo te vaya bien y que no te hagan daño- le dije sinceramente.
- ¿Y tu amiga de la ciudad de origen?
- Ya te he contado que todo se fue a la mierda, aunque se ha ido a la mierda tantas veces, que nunca se sabe.
Acababa de mandarme un sms mi amiga de la ciudad de origen para decirme que estaba allí estaba nevando y que ligara mucho esa noche.
K.
Te escribo todo ésto para felicitarte por tu cumpleaños, aunque también te haya mandado un sms, y para quitarte la inicial que te distingue de las demás, y que llevas en este blog como los galones de un oficial de caballería. Si vas a montarte en la caravana de mujeres-amigas que conduzco rumbo al Oeste de mis sueños, ya no necesitas esa letra. Devuélvemela, que sólo te la deje prestada y seguramente la necesite para otra.
K.
Esta es la última vez que pronuncio tu nombre. A partir de ahora, cuando hable de tí, te mencionaré como una amiga..
Un beso imposible.
Oren.
Historias de la Fortaleza
Los reclamos turísticos dicen que la Fortaleza es la ciudad de las cinco culturas.
Oficialmente aquí conviven cristianos, musulmanes, hebreos, hindúes y gitanos. En realidad se podría decir que sólo existen los dos primeros, porque el resto, salvo por pequeños detalles anecdóticos, pasan desapercibidos.
Los cristianos (aromis) vivimos cerca del mar y ocupamos los mejores puestos en la administración, el ejército, la política y los negocios. Hasta hace poco éramos la mayoría demográfica, pero debido a nuestro estilo de vida aburguesado cada vez tenemos menos hijos y muchos soñamos con ir en un futuro a la Península, porque aquí el progreso tanto tecnológico como cultural (sobre todo cultural) va a lomos de un camello.
Nos sentimos los amos de la ciudad y por eso presumimos de nuestros todoterrenos, de nuestros barquitos anclados en el Puerto Deportivo, de nuestros playas, de nuestras cinco iglesias, de nuestros restaurantes, de nuestra bandera presente en casi todos los rincones y también, aunque cada vez menos, de nuestra frontera que separa la civilización de la barbarie. Los días festivos de la ciudad están basadas únicamente en nuestras fiestas religiosas.
Sólo hablamos el español (como mucho alguien sabe cuatro frases de inglés) y cuando tenemos que despotrincar contra el Estatut catalán o contra el terrorismo etarra, lo hacemos con más convicción que cualquier castellano o andaluz. Salimos a la calles (que todavían continuan con simbolos franquistas y nombres de héroes falangistas) para celebrar las victorias del Real Madrid, porque es nuestro equipo y votamos mayoritariamente al Partido Popular porque es el único que puede salvar a España en su cruzada.
Los musulmanes (moros) viven en el interior, más cerca de la frontera que nosotros, como si les diera pereza alejarse de la tierra que han abandonado más por necesidad que por convicción. Ocupan, salvo algunas excepciones, los peores trabajos de la ciudad, aunque muchos ni siquiera tienen y se dedican al comercio atípico (contrabando), al trapicheo, a la venta ambulante en los bares y tiendas de almendras, cacahuetes, cedés piratas, relojes, baratijas, pescados capturados esa mañana en la Mar Chica o ropa, o revuelven los contenedores en busca de algún útil que los aromis hemos desechado. Son muy aprecidas las garrafas de agua de cinco litros, que luego rellenan con gasolina de la Fortaleza que venden en el país vecino porque aquí es más barata.
Su sueño es ser metopas (soldado), policías o guardia civil, tener un Mercedes Benz y construir una casa decorada barrocamente en sus pueblos de origen desde donde parece que a la Fortaleza le faltara la respiración. Muchos tienen la nacionalidad española (otros ni siquiera tienen permiso de residencia), aunque a la mayoría les importa una mierda qué pasa con Catalunya o Euskadi. Solo les interesa lo que les afecta a su vida diaria, aunque conozco a musulmanes que votan al Partido Popular e incluso he oído a algunos vivas a Franco, y por las calles tambiéntse vean fanáticos islamistas con barbas que encierran a sus mujeres en casa y las tapan como si fueran ninjas.
Son mayoría demográfica en la Fortaleza y dentro de poco, cuando todos esos menores que dan a luz (sin exagerar cinco o seis por pareja que nacen en la Fortaleza porque los hospitales marroquís dan pena) cumplan los dieciocho años, serán mayoría política en una ciudad que vive de espaldas a sus fiestas (Ramadán, El Sacrificio, el nacimiento del Profeta), a su cultura y a su lengua. En algunos barrios se habla casi exclusivamente el cherja (aunque la mayoría son completamente bilingües y muchos niños que van al colegio contesten en español las preguntas en cherja de sus padres), se lleva chilaba y pañuelo y se paga en dirhams. Ya son siete las mezquitas construidas, algunas de mayor tamaño que nuestras mejores iglesias.
El fracaso escolar es enorme, aunque algunas mujeres estudian, incluso en la Universidad de Granada, y cuando vuelven, bastantes se casan y voluntariamente se autoimponen el pañuelo, orgullosas de su origen, aunque luego trabajen (en la Fortaleza, una concejal musulmana lo lleva a los plenos) , lleven ropas ajustadas, hablen por el móvil y se vayan de cañas los fines de semana.
Aparte de las cinco culturas, y fuera de todas las estadísticas, como si, en realidad no fueran personas, se encuentra el HAMBRE que vive en el CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) y que se ganan cuatro euros para llamar a casa (no hay cabina pública ni locutorio sin subsaharianos) limpiando coches, llevando la compra a casa o ayudándote a aparcar. Durante unos días la Fortaleza salió en todas las televisiones porque saltaron la frontera unos dos mil inmigrantes, lo que significa uno de cada treinta de la población local. No se meten con nadie y pasan desapercibidos, aunque a veces me sonríen cuando voy por la calle con una camiseta que pone Equal rights and justice.
Me gusta la Fortaleza porque es un experimento del futuro, aunque a veces no me gusta todo lo que veo, como por ejemplo el sonido y los focos del helicóptero que todas las noches sobrevuela la ciudad para proteger nuestros sueños a costa de robarselos a otros.
Y es que la vida es tan injusta que no merece llevar zapatos.
Oficialmente aquí conviven cristianos, musulmanes, hebreos, hindúes y gitanos. En realidad se podría decir que sólo existen los dos primeros, porque el resto, salvo por pequeños detalles anecdóticos, pasan desapercibidos.
Los cristianos (aromis) vivimos cerca del mar y ocupamos los mejores puestos en la administración, el ejército, la política y los negocios. Hasta hace poco éramos la mayoría demográfica, pero debido a nuestro estilo de vida aburguesado cada vez tenemos menos hijos y muchos soñamos con ir en un futuro a la Península, porque aquí el progreso tanto tecnológico como cultural (sobre todo cultural) va a lomos de un camello.
Nos sentimos los amos de la ciudad y por eso presumimos de nuestros todoterrenos, de nuestros barquitos anclados en el Puerto Deportivo, de nuestros playas, de nuestras cinco iglesias, de nuestros restaurantes, de nuestra bandera presente en casi todos los rincones y también, aunque cada vez menos, de nuestra frontera que separa la civilización de la barbarie. Los días festivos de la ciudad están basadas únicamente en nuestras fiestas religiosas.
Sólo hablamos el español (como mucho alguien sabe cuatro frases de inglés) y cuando tenemos que despotrincar contra el Estatut catalán o contra el terrorismo etarra, lo hacemos con más convicción que cualquier castellano o andaluz. Salimos a la calles (que todavían continuan con simbolos franquistas y nombres de héroes falangistas) para celebrar las victorias del Real Madrid, porque es nuestro equipo y votamos mayoritariamente al Partido Popular porque es el único que puede salvar a España en su cruzada.
Los musulmanes (moros) viven en el interior, más cerca de la frontera que nosotros, como si les diera pereza alejarse de la tierra que han abandonado más por necesidad que por convicción. Ocupan, salvo algunas excepciones, los peores trabajos de la ciudad, aunque muchos ni siquiera tienen y se dedican al comercio atípico (contrabando), al trapicheo, a la venta ambulante en los bares y tiendas de almendras, cacahuetes, cedés piratas, relojes, baratijas, pescados capturados esa mañana en la Mar Chica o ropa, o revuelven los contenedores en busca de algún útil que los aromis hemos desechado. Son muy aprecidas las garrafas de agua de cinco litros, que luego rellenan con gasolina de la Fortaleza que venden en el país vecino porque aquí es más barata.
Su sueño es ser metopas (soldado), policías o guardia civil, tener un Mercedes Benz y construir una casa decorada barrocamente en sus pueblos de origen desde donde parece que a la Fortaleza le faltara la respiración. Muchos tienen la nacionalidad española (otros ni siquiera tienen permiso de residencia), aunque a la mayoría les importa una mierda qué pasa con Catalunya o Euskadi. Solo les interesa lo que les afecta a su vida diaria, aunque conozco a musulmanes que votan al Partido Popular e incluso he oído a algunos vivas a Franco, y por las calles tambiéntse vean fanáticos islamistas con barbas que encierran a sus mujeres en casa y las tapan como si fueran ninjas.
Son mayoría demográfica en la Fortaleza y dentro de poco, cuando todos esos menores que dan a luz (sin exagerar cinco o seis por pareja que nacen en la Fortaleza porque los hospitales marroquís dan pena) cumplan los dieciocho años, serán mayoría política en una ciudad que vive de espaldas a sus fiestas (Ramadán, El Sacrificio, el nacimiento del Profeta), a su cultura y a su lengua. En algunos barrios se habla casi exclusivamente el cherja (aunque la mayoría son completamente bilingües y muchos niños que van al colegio contesten en español las preguntas en cherja de sus padres), se lleva chilaba y pañuelo y se paga en dirhams. Ya son siete las mezquitas construidas, algunas de mayor tamaño que nuestras mejores iglesias.
El fracaso escolar es enorme, aunque algunas mujeres estudian, incluso en la Universidad de Granada, y cuando vuelven, bastantes se casan y voluntariamente se autoimponen el pañuelo, orgullosas de su origen, aunque luego trabajen (en la Fortaleza, una concejal musulmana lo lleva a los plenos) , lleven ropas ajustadas, hablen por el móvil y se vayan de cañas los fines de semana.
Aparte de las cinco culturas, y fuera de todas las estadísticas, como si, en realidad no fueran personas, se encuentra el HAMBRE que vive en el CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) y que se ganan cuatro euros para llamar a casa (no hay cabina pública ni locutorio sin subsaharianos) limpiando coches, llevando la compra a casa o ayudándote a aparcar. Durante unos días la Fortaleza salió en todas las televisiones porque saltaron la frontera unos dos mil inmigrantes, lo que significa uno de cada treinta de la población local. No se meten con nadie y pasan desapercibidos, aunque a veces me sonríen cuando voy por la calle con una camiseta que pone Equal rights and justice.
Me gusta la Fortaleza porque es un experimento del futuro, aunque a veces no me gusta todo lo que veo, como por ejemplo el sonido y los focos del helicóptero que todas las noches sobrevuela la ciudad para proteger nuestros sueños a costa de robarselos a otros.
Y es que la vida es tan injusta que no merece llevar zapatos.
Mi horóscopo por mí mismo.
Visitando la página de Jim, he decidido tomarle prestada la estructura de un post suyo para escribir éste.
SALUD: Estoy perfectamente, salvo por el cansancio acumulado de dos noches seguidas de fiesta. Me estoy planteando en serio salir menos, pero no puedo. En la Fortaleza nos hemos juntado un grupillo de corazones solitarios de fuera que nos damos cariño mutuamente y que necesitamos vernos casi todos los días.
TRABAJO: Intento no estresarme, y tomarmelo con más calma, pero estoy saturado de trabajo. Está muy relacionado con los extranjeros, casi todos magrebíes. Me apasiona, pero también me mata. Todo corre prisa, todo es urgente, y de lo que yo haga dependen los sueños de mucha gente. Luego llega el fin de semana y necesito desconectar completamente, aunque a veces me paran por la calle y me saludan porque dicen que yo les trato como personas, que se nota que no soy de la Fortaleza porque aquí hay muchísimo RACISMO.
Oren aromi bueno.
Para que os hagais una idea yo lo llamo El Infierno. Sé que hay muchísimos trabajos peores que el mío (la mina, la obra, comercial a comisión, etc), pero para mí es horrible comparándolo con el que hacen muchos compañeros de profesión, que todo el mundo los ve conectados a internet, colgados del teléfono o con un libro sobre la mesa de puro aburrimiento.
FAMILIA: Está bien. Hace casi un mes que no la veo y seguramente no la volveré a ver hasta verano. Es lo que tiene vivir a mil kilometros de tu tierra. Pero vivo sus alegrías y sus penas a distancia. Me ha alegrado un montón saber que mi hermano ha aprobado estos días el último examen de su carrera y que ya es otro licenciado (en paro).
DINERO: No me falta, aunque como me he comprado un apartamento, me estoy dejando un montón en gastos burocráticos. Además estoy perdido en el universo de los muebles. La estructura de una cocina es más complicada que la doble hélice del ADN. Es también una de las razones por las que no paro en casa . Voy de tienda en tienda hablando de formica, polilaminado, wenge, minimalismo, etc. A ver si se tranquiliza un poco todo y empiezo a viajar de nuevo. Marrakech me espera.
AMOR: Tengo una cómplice en mi ciudad de origen, pero estamos en una fase de alejamiento. Aunque, como el universo es cíclico, el eterno retorno volverá a juntarnos para volver a separnos después. Somos la canción de With or without you de U2. Quizá los días más felices de mi vida fueron cuando el año pasado ella vino a verme a La Fortaleza y nos fuimos juntos a Fez.
K. está de vacaciones fuera de la Fortaleza. Ayer le mandé un sms de doscientos cuarenta y nueve caracteres y me contestó con un par de líneas. Cada día estoy más convencido de que es mejor que sólo seamos amigos, aunque reconozco que soy como la zorra que quería uvas de la parra y que, como no llegaba, las dejó, porque, total, estaban verdes.
SALUD: Estoy perfectamente, salvo por el cansancio acumulado de dos noches seguidas de fiesta. Me estoy planteando en serio salir menos, pero no puedo. En la Fortaleza nos hemos juntado un grupillo de corazones solitarios de fuera que nos damos cariño mutuamente y que necesitamos vernos casi todos los días.
TRABAJO: Intento no estresarme, y tomarmelo con más calma, pero estoy saturado de trabajo. Está muy relacionado con los extranjeros, casi todos magrebíes. Me apasiona, pero también me mata. Todo corre prisa, todo es urgente, y de lo que yo haga dependen los sueños de mucha gente. Luego llega el fin de semana y necesito desconectar completamente, aunque a veces me paran por la calle y me saludan porque dicen que yo les trato como personas, que se nota que no soy de la Fortaleza porque aquí hay muchísimo RACISMO.
Oren aromi bueno.
Para que os hagais una idea yo lo llamo El Infierno. Sé que hay muchísimos trabajos peores que el mío (la mina, la obra, comercial a comisión, etc), pero para mí es horrible comparándolo con el que hacen muchos compañeros de profesión, que todo el mundo los ve conectados a internet, colgados del teléfono o con un libro sobre la mesa de puro aburrimiento.
FAMILIA: Está bien. Hace casi un mes que no la veo y seguramente no la volveré a ver hasta verano. Es lo que tiene vivir a mil kilometros de tu tierra. Pero vivo sus alegrías y sus penas a distancia. Me ha alegrado un montón saber que mi hermano ha aprobado estos días el último examen de su carrera y que ya es otro licenciado (en paro).
DINERO: No me falta, aunque como me he comprado un apartamento, me estoy dejando un montón en gastos burocráticos. Además estoy perdido en el universo de los muebles. La estructura de una cocina es más complicada que la doble hélice del ADN. Es también una de las razones por las que no paro en casa . Voy de tienda en tienda hablando de formica, polilaminado, wenge, minimalismo, etc. A ver si se tranquiliza un poco todo y empiezo a viajar de nuevo. Marrakech me espera.
AMOR: Tengo una cómplice en mi ciudad de origen, pero estamos en una fase de alejamiento. Aunque, como el universo es cíclico, el eterno retorno volverá a juntarnos para volver a separnos después. Somos la canción de With or without you de U2. Quizá los días más felices de mi vida fueron cuando el año pasado ella vino a verme a La Fortaleza y nos fuimos juntos a Fez.
K. está de vacaciones fuera de la Fortaleza. Ayer le mandé un sms de doscientos cuarenta y nueve caracteres y me contestó con un par de líneas. Cada día estoy más convencido de que es mejor que sólo seamos amigos, aunque reconozco que soy como la zorra que quería uvas de la parra y que, como no llegaba, las dejó, porque, total, estaban verdes.
No me han abducido
Lamentablemente no me han abducido y mira que me gustaría hacer un viaje interplanetario y aprender unas pocas palabras de un idioma extraterrestre.
La otra vida me ha atrapado. Apenas he pisado estos días por casa. Sólo he venido a dormir (solo), ducharme (solo) y cambiarme de ropa sin que nadie me dijera qué ponerme.
Este fin de semana K. y yo nos comportamos como si la literatura no existiese. Nos limitamos a hablarnos correctamente, dejando el juego de no hacernos caso.
Me encanta mirar a K. cuando sé que ella no me está mirando.
¿Y cómo es K.?
Es la mujer de la triste figura que ha ido a la peluquería a alisarse el pelo. Es la derrota pactada de mis sueños que todavía tengo que ratificar. Es el grillete que entona melodías que adormecen, el futuro que mis amigas dicen que me llama (Oren, vas a acabar con ella, aunque tú te resistas y aunque tú a ella no le gustes, ¿qué nos apostamos?), que me hará perder el pelo y echar barriga. De cerca huele a perfume de más de cincuenta euros y a la palabra melancolía. Con sus ojos se deconstruyen cada una de las cuatro letras de mi nombre que corren a refugiarse a los cajones.
Me gusta, me encanta, la quiero, y sin embargo, en cuanto la tenga, estaremos ya demasiado lejos el uno del otro, y sé que pronto se iría todo a la mierda, porque yo soy un grito y ella la mano que intentaría atraparlo.
He decidido que sea ella quien mueva las fichas de mi ajedrez de estos días, y que si acabamos juntos, que sea ella la culpable. La aprecio demasiado para hacerla daño.
Tengo que poner la lavadora, porque los duendecillos malignos que pululan por mi casa (y seguro que también por la vuestra) se han limitado a amontonarla.
La otra vida me ha atrapado. Apenas he pisado estos días por casa. Sólo he venido a dormir (solo), ducharme (solo) y cambiarme de ropa sin que nadie me dijera qué ponerme.
Este fin de semana K. y yo nos comportamos como si la literatura no existiese. Nos limitamos a hablarnos correctamente, dejando el juego de no hacernos caso.
Me encanta mirar a K. cuando sé que ella no me está mirando.
¿Y cómo es K.?
Es la mujer de la triste figura que ha ido a la peluquería a alisarse el pelo. Es la derrota pactada de mis sueños que todavía tengo que ratificar. Es el grillete que entona melodías que adormecen, el futuro que mis amigas dicen que me llama (Oren, vas a acabar con ella, aunque tú te resistas y aunque tú a ella no le gustes, ¿qué nos apostamos?), que me hará perder el pelo y echar barriga. De cerca huele a perfume de más de cincuenta euros y a la palabra melancolía. Con sus ojos se deconstruyen cada una de las cuatro letras de mi nombre que corren a refugiarse a los cajones.
Me gusta, me encanta, la quiero, y sin embargo, en cuanto la tenga, estaremos ya demasiado lejos el uno del otro, y sé que pronto se iría todo a la mierda, porque yo soy un grito y ella la mano que intentaría atraparlo.
He decidido que sea ella quien mueva las fichas de mi ajedrez de estos días, y que si acabamos juntos, que sea ella la culpable. La aprecio demasiado para hacerla daño.
Tengo que poner la lavadora, porque los duendecillos malignos que pululan por mi casa (y seguro que también por la vuestra) se han limitado a amontonarla.
Año nuevo, vida igual
K. , tan lacónica como siempre, me ha mandado hoy un sms que decía:
A las once
A pesar de que es el pasado fin de semana no quedamos, se supone que íbamos a quedar éste,aunque durante la semana apenas hemos hablado de ello, pero esperaba que el sms, tuviera más partes. Al menos las cuatro clásicas.
1º.- Presentación: Hola Oren
2º .- Nudo: ¿Te apetece salir esta noche?
3º.- Desenlance: Si quieres te paso a buscar a las once.
4º.- Despedida: Besos
Con esos sms K., no se merece un nombre más largo.
Poco después me llamó M, para preguntarme también si iba a salir esta noche. M. es una de las amigas que me aconsejó que jugara con K. a darle celos, un poco antes de Navidades.
- Sí - le contesté.
- Vale, entonces ¿Cúando quedamos?
- Es que ya he quedado.
- ¿Con quién? No me digas que con la de siempre.
- Pues sí.
- Pero Oren, año nuevo, vida igual. ¿Prefieres salir con ella que con nosotras?
- No, que ahora lo tengo claro.
-¿El qué tienes claro?
- Todo, bueno, nada., no sé. Que... cuando esté con ella, os llamo para ver dónde estais.
En fin, que tengo que subir a la torre del castillo a esperar un relámpago que dé vida a mi criatura nocturna. Ya os contaré.
A las once
A pesar de que es el pasado fin de semana no quedamos, se supone que íbamos a quedar éste,aunque durante la semana apenas hemos hablado de ello, pero esperaba que el sms, tuviera más partes. Al menos las cuatro clásicas.
1º.- Presentación: Hola Oren
2º .- Nudo: ¿Te apetece salir esta noche?
3º.- Desenlance: Si quieres te paso a buscar a las once.
4º.- Despedida: Besos
Con esos sms K., no se merece un nombre más largo.
Poco después me llamó M, para preguntarme también si iba a salir esta noche. M. es una de las amigas que me aconsejó que jugara con K. a darle celos, un poco antes de Navidades.
- Sí - le contesté.
- Vale, entonces ¿Cúando quedamos?
- Es que ya he quedado.
- ¿Con quién? No me digas que con la de siempre.
- Pues sí.
- Pero Oren, año nuevo, vida igual. ¿Prefieres salir con ella que con nosotras?
- No, que ahora lo tengo claro.
-¿El qué tienes claro?
- Todo, bueno, nada., no sé. Que... cuando esté con ella, os llamo para ver dónde estais.
En fin, que tengo que subir a la torre del castillo a esperar un relámpago que dé vida a mi criatura nocturna. Ya os contaré.
Cinco hábitos extraños
Como ya vengo diciendo, sí es que soy un desgraciao.
Resulta que Toulousse, me ha invitado a participar en un juego que ronda por la blogosfera, que se extiende como una pandemia para la que no existe vacuna. Me invita a contar cinco hábitos extraños, como si uno sólo tuviera cinco. Precisamente hoy que tenía pensado contar que en la Fortaleza se celebra la Fiesta del Sacrificio, una fiesta musulmana en honor del sacrificio fallido de Isaac y que la ciudad parece más muerta que de constumbre (apenas hay tiendas o bares abierots), porque están todos los musulmanes celebrándolo en sus casas.
LAS REGLAS DEL JUEGO SON:
El primer jugador de este juego inicia su mensaje con el título "5 extraños hábitos tuyos". Las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito, de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento. Al final, debéis escoger 5 nuevas personas a indicar y añadir el link de su blog o diario web. No olvidéis dejar un comentario en su blog o diario web diciendo
"Has sido elegido" y dices que lean el vuestro.
Estos son los cinco extraños hábitos elegidos.
1º.- Me encanta reirme de mí mismo. No me gusta dirigir las flechas contra otros. Si hay que insultar a alguien para expulsar el estrés, lo dirijo contra mí. Las personas que me conocen saben que mi vida no es tan desastrosa como cuento a menudo, no sólo en el blog, sino también en la vida real. De hecho, me considero un tío con suerte, pero si tuviera que definirme con un adjetivo diría que soy un desgraciao (con mucho sentido del humor). O un boludo como dice Lucía.
2º.- No puedo quedarme nunca sin tabaco en casa. Me obsesiona la idea de levantarme de madrugada (que casi nunca lo hago) cuando ya todo está cerrado a fumarme un cigarrillo y no tener tabaco. Antes de volver a casa, tengo que comprar un paquete para por si acaso.
3º.- Suelo tomar las decisiones más importantes de mi vida de forma completamente irreflexiva. Me temo que soy de los que se casan en las Vegas y al día siguiente se divorcian en Reno.
4º.- Intento poner en funcionamiento cualquier aparato electrónico que cae en mis manos sin leer nunca el manual de instrucciones.
5º.- Escribo un blog para despotrincar contra uno mismo, volviendo al hábito número uno. El caso es no perder la constumbre de escribir.
Ahora viene la parte más delicada del juego, que es elegir quién ha de continuarlo. Dudo entre dos opciones:
a) Elegir a las cinco primeros bloger@s cuya dirección conozca y que dejaron comentarios en mi blog, que quizá me lo agradezcan o quizá me maldigan.
b) Elegir a cinco personas nuevas de la blogosfera que ni siquiera saben que éste existe.
Lo echaré a suertes.
La opción a) cara, la opción b) cruz.
Voy a ver si tengo una moneda de dos euros con la cara de Balduino de Bélgica (como cuando decidí entre quedarme o marcharme de la Fortaleza).
He buscado y me parece que ya no tengo esa moneda, así que he cogido una moneda de cinco dirhams. Va al aire.
Ha salido la cara de Mohanmed VI, así que le toca a:
Una extraña
_Azul
Morocha
Abril
Jim
Lo siento, pero como sois las que más tiempo habéis pasado conmigo, estais contagiadas.
Resulta que Toulousse, me ha invitado a participar en un juego que ronda por la blogosfera, que se extiende como una pandemia para la que no existe vacuna. Me invita a contar cinco hábitos extraños, como si uno sólo tuviera cinco. Precisamente hoy que tenía pensado contar que en la Fortaleza se celebra la Fiesta del Sacrificio, una fiesta musulmana en honor del sacrificio fallido de Isaac y que la ciudad parece más muerta que de constumbre (apenas hay tiendas o bares abierots), porque están todos los musulmanes celebrándolo en sus casas.
LAS REGLAS DEL JUEGO SON:
El primer jugador de este juego inicia su mensaje con el título "5 extraños hábitos tuyos". Las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito, de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento. Al final, debéis escoger 5 nuevas personas a indicar y añadir el link de su blog o diario web. No olvidéis dejar un comentario en su blog o diario web diciendo
"Has sido elegido" y dices que lean el vuestro.
Estos son los cinco extraños hábitos elegidos.
1º.- Me encanta reirme de mí mismo. No me gusta dirigir las flechas contra otros. Si hay que insultar a alguien para expulsar el estrés, lo dirijo contra mí. Las personas que me conocen saben que mi vida no es tan desastrosa como cuento a menudo, no sólo en el blog, sino también en la vida real. De hecho, me considero un tío con suerte, pero si tuviera que definirme con un adjetivo diría que soy un desgraciao (con mucho sentido del humor). O un boludo como dice Lucía.
2º.- No puedo quedarme nunca sin tabaco en casa. Me obsesiona la idea de levantarme de madrugada (que casi nunca lo hago) cuando ya todo está cerrado a fumarme un cigarrillo y no tener tabaco. Antes de volver a casa, tengo que comprar un paquete para por si acaso.
3º.- Suelo tomar las decisiones más importantes de mi vida de forma completamente irreflexiva. Me temo que soy de los que se casan en las Vegas y al día siguiente se divorcian en Reno.
4º.- Intento poner en funcionamiento cualquier aparato electrónico que cae en mis manos sin leer nunca el manual de instrucciones.
5º.- Escribo un blog para despotrincar contra uno mismo, volviendo al hábito número uno. El caso es no perder la constumbre de escribir.
Ahora viene la parte más delicada del juego, que es elegir quién ha de continuarlo. Dudo entre dos opciones:
a) Elegir a las cinco primeros bloger@s cuya dirección conozca y que dejaron comentarios en mi blog, que quizá me lo agradezcan o quizá me maldigan.
b) Elegir a cinco personas nuevas de la blogosfera que ni siquiera saben que éste existe.
Lo echaré a suertes.
La opción a) cara, la opción b) cruz.
Voy a ver si tengo una moneda de dos euros con la cara de Balduino de Bélgica (como cuando decidí entre quedarme o marcharme de la Fortaleza).
He buscado y me parece que ya no tengo esa moneda, así que he cogido una moneda de cinco dirhams. Va al aire.
Ha salido la cara de Mohanmed VI, así que le toca a:
Una extraña
_Azul
Morocha
Abril
Jim
Lo siento, pero como sois las que más tiempo habéis pasado conmigo, estais contagiadas.
La teoría del pijama
A uno le han llamado hoy para decirle que todo el papeleo del apartamento que se ha comprado en la Fortaleza está casi listo y que dentro de poco le citan para firmar las escrituras ante el Notario, que más que dar fé, la cobra.
Continuando con mis cambios hacia la orensexualidad, estoy desarrollando la teoría del pijama.
Está basada en una frase que me dijo un colega de la Fortaleza:
"Si hay algo más difícil que convencer a una mujer para que vaya a tu casa, es echarla después".
En cuanto le comenté a K. que me había pillado el apartamento, me dijo:
- ¿Dónde vas con una habitación? Con eso una fortaleciense no tiene ni para empezar. ¿Dónde metes a los niños? Bueno, ya lo venderás para comprar uno más grande.
Ehhhhhhh. Cuidado.
No te confundas, K. La casa es mía y si me caso (sin duda bajo los efectos de un bebedizo mesmerizante de alguna bruja), la dejo ahí para cuando me divorcie porque, como dice un amigo gay, hay matrimonios que acaban bien y otros que duran toda la vida. Además no me agobies con los niños porque, a este paso,uno va a ser abuelo, antes que padre.
Un fantasma recorre mi casa: el fantasma del pijama. En mi casa no va a entrar ni un solo pijama. Mis amigos que se vayan a roncar a su casa, y mis amigas que duerman con el culo al aire, que ya me encargo yo, si es preciso, de que no pasen frío y se resfríen.
El pijama es la avanzadilla de un ejército de invasión, un acto de cruel terrorismo contra la soberanía de mi nación monopersonal, una bandera extranjera ondeando dobladita, planchada y oliendo a suavizante en el palacio presidencial que es mi cama.
Después de treinta y un años de república independiente y autocrática, basada, generalmente en el amor propio y en el egosexualismo (debo la expresión a Magenta), ahora que me he liberalizado y he entrado a formar parte de la Organización Mundial del Comercio (Carnal), no voy a permitir que ninguna F(émina) M(uy) I(ntransigente) me dicté las directrices sobre cómo se debe producir el paso a la globalización de mi republica.
Machos del mundo, uníos.
Continuando con mis cambios hacia la orensexualidad, estoy desarrollando la teoría del pijama.
Está basada en una frase que me dijo un colega de la Fortaleza:
"Si hay algo más difícil que convencer a una mujer para que vaya a tu casa, es echarla después".
En cuanto le comenté a K. que me había pillado el apartamento, me dijo:
- ¿Dónde vas con una habitación? Con eso una fortaleciense no tiene ni para empezar. ¿Dónde metes a los niños? Bueno, ya lo venderás para comprar uno más grande.
Ehhhhhhh. Cuidado.
No te confundas, K. La casa es mía y si me caso (sin duda bajo los efectos de un bebedizo mesmerizante de alguna bruja), la dejo ahí para cuando me divorcie porque, como dice un amigo gay, hay matrimonios que acaban bien y otros que duran toda la vida. Además no me agobies con los niños porque, a este paso,uno va a ser abuelo, antes que padre.
Un fantasma recorre mi casa: el fantasma del pijama. En mi casa no va a entrar ni un solo pijama. Mis amigos que se vayan a roncar a su casa, y mis amigas que duerman con el culo al aire, que ya me encargo yo, si es preciso, de que no pasen frío y se resfríen.
El pijama es la avanzadilla de un ejército de invasión, un acto de cruel terrorismo contra la soberanía de mi nación monopersonal, una bandera extranjera ondeando dobladita, planchada y oliendo a suavizante en el palacio presidencial que es mi cama.
Después de treinta y un años de república independiente y autocrática, basada, generalmente en el amor propio y en el egosexualismo (debo la expresión a Magenta), ahora que me he liberalizado y he entrado a formar parte de la Organización Mundial del Comercio (Carnal), no voy a permitir que ninguna F(émina) M(uy) I(ntransigente) me dicté las directrices sobre cómo se debe producir el paso a la globalización de mi republica.
Machos del mundo, uníos.
Sobre Brujas, Magas, Centauros (y penes).
Me estoy poniendo muy serio últimamente, así que toca un poco de cachondeo.
Yo era de los que se enamoran.
La verdad es que, a pesar de los tiempos que vivimos, no me avergüenza reconocerlo, aunque no lo diga nunca en voz alta.
Supongo que era porque, en lugar leer los manuales de sexo del Vale o del Superpop, quitarle el lazo a las niñas o tocarles una teta con el codo mientras iba en el metro, yo leía En busca del Tiempo Perdido de Proust o Anna Karenina de Tolstoi, ganaba pinchos de tortilla jugando al mus o escribía poemas cursis de amor mientras aullaba a la luna.
Fui creando un ideal de mujer perfecta (culta, sensible, inteligente, con sentido del humor, una Maga, en definitiva) y desechaba a cualquier sombra que se alejara de aquel ideal platónico.
Cuando después de mucho divagar, me enamoraba y salía con alguna chica me preocupaba porque fuera feliz, anteponía su satisfacción a la mía, intentaba cuidar hasta el más mínimo detalle, con lo que dejaba de ser yo para convertirme en una chacha masculina, siempre con el mandil, la cofia y el plumero del vivir viviéndote.
Era el amigo perfecto para las mujeres: respetaba su intimidad y su espacio, no intentaba ningún tipo de acercamiento psicológico ni físico. Por lo que todas me confesaban sus secretros más íntimos. Conocía el tamaño, la textura, el color y el diámetro de los penes de todos con los que se habían acostado mis amigas.
Se daban situaciones absurdas como:
- Oren te presento a R.
- Encantado R. , P. me hablado mucho de tí.
- Ah sí ¿y que te decía?
- Pues...ésto. Que eras muy majo y simpático (y que la tienes pequeña).
O como ésta:
- Oren, te acuerdas de X.
- X..., ¿el que lo tenía tatuado con la primera parte del Quijote?
Vamos que, sin ser gay ni visitar saunas ni gimnasios, podía ordenar a los tíos de mi ciudad por orden centimétrico.
Después de comprobar que la Maga no existe y que el mundo está, lamentablemente, lleno de brujas, y harto de ser un anacoreta del sexo, me prometí a mí mismo cambiar la ORENSENSUALIDAD por la ORENSEXUALIDAD convertirme en un monstruo, frívolo, independiente, con un sentido del humor caústico, en un centauro de pelo en pecho y palabra fácil, que mira a los ojos para convencerte de que la moneda sólo tiene una cara, ocultando mi naturaleza sensible, casi lírica, de puestas de sol en la playa y tiestos en la ventana de la cocina.
Ahora, sigo igual: follar, follo poco, y mis amigas siguen confiando en mí, porque les hago reir, pero, al menos, reconozco a sus amantes por su nombre (cuando lo recuerdo), en lugar de por su pene, aunque seguro que han encontrado a alguien a quien contar como es el mío.
Yo era de los que se enamoran.
La verdad es que, a pesar de los tiempos que vivimos, no me avergüenza reconocerlo, aunque no lo diga nunca en voz alta.
Supongo que era porque, en lugar leer los manuales de sexo del Vale o del Superpop, quitarle el lazo a las niñas o tocarles una teta con el codo mientras iba en el metro, yo leía En busca del Tiempo Perdido de Proust o Anna Karenina de Tolstoi, ganaba pinchos de tortilla jugando al mus o escribía poemas cursis de amor mientras aullaba a la luna.
Fui creando un ideal de mujer perfecta (culta, sensible, inteligente, con sentido del humor, una Maga, en definitiva) y desechaba a cualquier sombra que se alejara de aquel ideal platónico.
Cuando después de mucho divagar, me enamoraba y salía con alguna chica me preocupaba porque fuera feliz, anteponía su satisfacción a la mía, intentaba cuidar hasta el más mínimo detalle, con lo que dejaba de ser yo para convertirme en una chacha masculina, siempre con el mandil, la cofia y el plumero del vivir viviéndote.
Era el amigo perfecto para las mujeres: respetaba su intimidad y su espacio, no intentaba ningún tipo de acercamiento psicológico ni físico. Por lo que todas me confesaban sus secretros más íntimos. Conocía el tamaño, la textura, el color y el diámetro de los penes de todos con los que se habían acostado mis amigas.
Se daban situaciones absurdas como:
- Oren te presento a R.
- Encantado R. , P. me hablado mucho de tí.
- Ah sí ¿y que te decía?
- Pues...ésto. Que eras muy majo y simpático (y que la tienes pequeña).
O como ésta:
- Oren, te acuerdas de X.
- X..., ¿el que lo tenía tatuado con la primera parte del Quijote?
Vamos que, sin ser gay ni visitar saunas ni gimnasios, podía ordenar a los tíos de mi ciudad por orden centimétrico.
Después de comprobar que la Maga no existe y que el mundo está, lamentablemente, lleno de brujas, y harto de ser un anacoreta del sexo, me prometí a mí mismo cambiar la ORENSENSUALIDAD por la ORENSEXUALIDAD convertirme en un monstruo, frívolo, independiente, con un sentido del humor caústico, en un centauro de pelo en pecho y palabra fácil, que mira a los ojos para convencerte de que la moneda sólo tiene una cara, ocultando mi naturaleza sensible, casi lírica, de puestas de sol en la playa y tiestos en la ventana de la cocina.
Ahora, sigo igual: follar, follo poco, y mis amigas siguen confiando en mí, porque les hago reir, pero, al menos, reconozco a sus amantes por su nombre (cuando lo recuerdo), en lugar de por su pene, aunque seguro que han encontrado a alguien a quien contar como es el mío.
Mamá África
¿Cúal es la rutina que vosostros seguís para escribir un comentario?
A mí generalmente se me ocurre un tema, busco música que me inspire (hoy le toca a Youssou N´Dour), me enciendo un cigarrillo (tengo que dejarlo, tengo que dejarlo, tengo que dejarlo) y empiezo a darle a la tecla.
Anoche quedé con una amiga para ver El jardinero fiel en el cine.
Trata de un África enferma.
Me apasiona África. Creo que todo empezó por una trilogía de Javier Reverte (El sueño de África, Vagabundo en África, Los caminos perdidos de África), que me leí en mi ciudad de origen y con los que empecé a soñar otra vida. Por eso elegí la Fortaleza para huir de tí.
Otro libro que, a pesar de no tratar directamente de África, recomiendo para entender la situación actual es El informe Lugano de Susan George. Un libro durísimo.
Tengo días en los que empiezo a soñar de nuevo con abandonar mi situación altamente privilegiada actual para implicarme más (no limitarme, como hasta ahora, a ser socio de alguna oenegé) y marcharme al África profunda como voluntario a echar una mano. Lamentablemente no soy médico, si no, creo que ya me habría ido.
Cuando se lo comenté a mi amiga, tomando unos Ribera del Duero, me preguntó:
- Pero ¿qué es lo que te gusta de África, si sólo hay miseria?
- Pues que encontrar el sentido de la vida es más fácil: se trata de sobrevivir y sólo llegando al día siguiente ya te consideras un afortunado. Ahora mismo tengo de casi todo (aunque no pare de quejarme) y, sin embargo, siento que me falta algo.
Creo que lo que necesito es echarme una novia que me centre, que estoy muy perdido, pero ya he visto, por los comentarios del post anterior, que no soy el único y que, entre todos, vamos a llenar el taxi.
A mí generalmente se me ocurre un tema, busco música que me inspire (hoy le toca a Youssou N´Dour), me enciendo un cigarrillo (tengo que dejarlo, tengo que dejarlo, tengo que dejarlo) y empiezo a darle a la tecla.
Anoche quedé con una amiga para ver El jardinero fiel en el cine.
Trata de un África enferma.
Me apasiona África. Creo que todo empezó por una trilogía de Javier Reverte (El sueño de África, Vagabundo en África, Los caminos perdidos de África), que me leí en mi ciudad de origen y con los que empecé a soñar otra vida. Por eso elegí la Fortaleza para huir de tí.
Otro libro que, a pesar de no tratar directamente de África, recomiendo para entender la situación actual es El informe Lugano de Susan George. Un libro durísimo.
Tengo días en los que empiezo a soñar de nuevo con abandonar mi situación altamente privilegiada actual para implicarme más (no limitarme, como hasta ahora, a ser socio de alguna oenegé) y marcharme al África profunda como voluntario a echar una mano. Lamentablemente no soy médico, si no, creo que ya me habría ido.
Cuando se lo comenté a mi amiga, tomando unos Ribera del Duero, me preguntó:
- Pero ¿qué es lo que te gusta de África, si sólo hay miseria?
- Pues que encontrar el sentido de la vida es más fácil: se trata de sobrevivir y sólo llegando al día siguiente ya te consideras un afortunado. Ahora mismo tengo de casi todo (aunque no pare de quejarme) y, sin embargo, siento que me falta algo.
Creo que lo que necesito es echarme una novia que me centre, que estoy muy perdido, pero ya he visto, por los comentarios del post anterior, que no soy el único y que, entre todos, vamos a llenar el taxi.
Imposible enmendarse.
Ayer me llamó una amiga para ver si salíamos.
-Oren, necesito sentirme una borracha esta noche.
- Lo siento, pero hoy estoy en jornada de reflexión. Mañana si quieres quedamos para ir al cine.
- Bueno, pues me quedaré en casa leyendo (Me siento orgulloso de tener amigas que leen).
Uno quiere enmendarse, quiere salir menos, quiere encontrarse a sí mismo, porque me temo que de tanto salir, me he perdido y no sé volver. (ATENCIÓN: SE RUEGA QUE SI ALGUIEN ME ENCUENTRA ME ENVIE DE REGRESO A CASA. YO PAGO EL TAXI.).
Mis amigas me llaman porque soy el recurso fácil, el que siempre está dispuesto a la fiesta, a escuchar los problemas ajenos o a jugar a cosas absurdas como pedir fuego a todas las mujeres que lleven botas de cuero de color rojo con tacón de aguja que vea en una noche, con tal de que me lo propongan, a cambio de nada, porque luego no se enrrollan conmigo, ya que me ven como un Dionisos castrado.
Pero ahora me apetece no sentir, no necesitar y olvidar el deseo de ser continuamente feliz. Ahora mismo lo tengo encerrado en el cuarto de baño, pero temo que me domine de nuevo en cuanto entre para ducharme o para sentarme en el trono. Y todo porque nunca me he apuntado a ningùn gimnasio para aprender defensa personal.
Encima, hoy empiezan las rebajas y , aunque intente resistirme, al final me iré a dar una vuelta, a consumir (por Dios, en que ser me estoy convirtiendo) y comprarme ropa, pelis, libros, cedés, ya que cuanto más me falta dentro, más trastos compro para colorear mi entorno. Es el Horror vacui, el neobarroquismo postmodernista de mi vida, la decadencia de mi occidente autobiográfico que escribo cada día
Y todo porque todavía no me he encontrado a mí mismo (ATENCIÓN REPITO: SI RUEGA QUE SI ALGUIEN ME ENCUENTRA ME ENVIE DE REGRESO A CASA. YO PAGO EL TAXI.), porque no sé cómo llegar de nuevo a beber los placeres del frasco pequeño de mi esencia. Sólo espero que no me lo tomara una noche mezclado con güisqui.
En fin, que no quiero ponerme estupendo.
-Oren, necesito sentirme una borracha esta noche.
- Lo siento, pero hoy estoy en jornada de reflexión. Mañana si quieres quedamos para ir al cine.
- Bueno, pues me quedaré en casa leyendo (Me siento orgulloso de tener amigas que leen).
Uno quiere enmendarse, quiere salir menos, quiere encontrarse a sí mismo, porque me temo que de tanto salir, me he perdido y no sé volver. (ATENCIÓN: SE RUEGA QUE SI ALGUIEN ME ENCUENTRA ME ENVIE DE REGRESO A CASA. YO PAGO EL TAXI.).
Mis amigas me llaman porque soy el recurso fácil, el que siempre está dispuesto a la fiesta, a escuchar los problemas ajenos o a jugar a cosas absurdas como pedir fuego a todas las mujeres que lleven botas de cuero de color rojo con tacón de aguja que vea en una noche, con tal de que me lo propongan, a cambio de nada, porque luego no se enrrollan conmigo, ya que me ven como un Dionisos castrado.
Pero ahora me apetece no sentir, no necesitar y olvidar el deseo de ser continuamente feliz. Ahora mismo lo tengo encerrado en el cuarto de baño, pero temo que me domine de nuevo en cuanto entre para ducharme o para sentarme en el trono. Y todo porque nunca me he apuntado a ningùn gimnasio para aprender defensa personal.
Encima, hoy empiezan las rebajas y , aunque intente resistirme, al final me iré a dar una vuelta, a consumir (por Dios, en que ser me estoy convirtiendo) y comprarme ropa, pelis, libros, cedés, ya que cuanto más me falta dentro, más trastos compro para colorear mi entorno. Es el Horror vacui, el neobarroquismo postmodernista de mi vida, la decadencia de mi occidente autobiográfico que escribo cada día
Y todo porque todavía no me he encontrado a mí mismo (ATENCIÓN REPITO: SI RUEGA QUE SI ALGUIEN ME ENCUENTRA ME ENVIE DE REGRESO A CASA. YO PAGO EL TAXI.), porque no sé cómo llegar de nuevo a beber los placeres del frasco pequeño de mi esencia. Sólo espero que no me lo tomara una noche mezclado con güisqui.
En fin, que no quiero ponerme estupendo.
¿Qué os han traído los Reyes?
A mí hoy nada ( ¿dónde está Majestades mi barco pirata de playmobil?) y aunque salí ayer, ni siquiera tengo mucha resaca, que es el carbón de quienes nos gusta la fiesta.
No iba a salir, pero después del trabajo me preguntaron mi hermano y mi hermana de la Fortaleza que sí tomábamos una caña, después comimos fuera y acabamos de copas por la Noche. No sé a que hora llegúe a la cama (porque nunca llevo reloj) pero seguro que no era muy tarde. Tal vez las doce o la una.
Es la primera vez que salgo este año en la Fortaleza y casi ha sido un calco de la primera noche que salí por estas tierras (salí a comprar un cuaderno para escribir mis tonterías, a modo de diario y volví al día siguiente a casa), hace ya tiempo, porque me encontré con A. (tiene ese nombre porque la conocí la primera noche), a quien había visto otros días, pero nunca de fiesta.
¿A. es Bruja o Maga? Como lector compulsivo de Cortázar busco a la Maga, una mujer que me hechize con sus palabras, pero siempre acabo con Brujas que maldicen un poco más mi corazón con su magia negra.
A. es pitonisa, y por tanto, otra bruja.
A. no me gusta, nunca me ha gustado. No me interesa, pero hablo de ella porque cuando me conoció me valoró de una manera e intentó describirme sin saber nada de mí. Me catalogó entre otras lindezas como un cura. Quince meses después me dice que se equivocó conmigo: donde antes veía timidez, seriedad y introversión ahora ve un rico mundo interior, un no sé qué (la orensensualidad) que atrae a las mujeres. No es la primera que me dice algo parecido y, sin embargo, estoy solo.
¿He cambiado tanto o son los demás quienes me ven con otros ojos?
No iba a salir, pero después del trabajo me preguntaron mi hermano y mi hermana de la Fortaleza que sí tomábamos una caña, después comimos fuera y acabamos de copas por la Noche. No sé a que hora llegúe a la cama (porque nunca llevo reloj) pero seguro que no era muy tarde. Tal vez las doce o la una.
Es la primera vez que salgo este año en la Fortaleza y casi ha sido un calco de la primera noche que salí por estas tierras (salí a comprar un cuaderno para escribir mis tonterías, a modo de diario y volví al día siguiente a casa), hace ya tiempo, porque me encontré con A. (tiene ese nombre porque la conocí la primera noche), a quien había visto otros días, pero nunca de fiesta.
¿A. es Bruja o Maga? Como lector compulsivo de Cortázar busco a la Maga, una mujer que me hechize con sus palabras, pero siempre acabo con Brujas que maldicen un poco más mi corazón con su magia negra.
A. es pitonisa, y por tanto, otra bruja.
A. no me gusta, nunca me ha gustado. No me interesa, pero hablo de ella porque cuando me conoció me valoró de una manera e intentó describirme sin saber nada de mí. Me catalogó entre otras lindezas como un cura. Quince meses después me dice que se equivocó conmigo: donde antes veía timidez, seriedad y introversión ahora ve un rico mundo interior, un no sé qué (la orensensualidad) que atrae a las mujeres. No es la primera que me dice algo parecido y, sin embargo, estoy solo.
¿He cambiado tanto o son los demás quienes me ven con otros ojos?
No es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita
Acabo de comer ahora mismo. Nunca hago la comida el día antes, sino al momento. Salgo del trabajo y voy por el camino pensando que voy a comprar en el super. Hoy ha tocado guisantes con jamón, según la receta casera de mi madre.
Preparación:
En una cazuela de barro, he calentado un poco de aceite con ajo picado lo más fino posible, porque aún soy un pequeño desastre y no tengo mortero. Después he añadido una lata pequeña de guisantes muy finos y unos taquines de jamón. Con un poco de agua y mientras, escuchaba System of a Down y me tomaba un zumo de naranja, he esperado que se cocieran a ojo. Para que tuvieran algo de salsa, lo he mezclado con un poco de harina (no demasiada que si no se espera mucho) y un poco de pimentón. Lo he dado vueltas varias veces con un cuchara de madera y cuando ya olía bien, me los he comido, con el cigarrillo de rigor de postre.
Esta mañana he tomado un café con K. que me ha preguntado qué tal en mi ciudad de origen y que si había visto a mi amiga. Le contesté que en mi ciudad de origen bien, bueno regular, que sí te ví y que ya le contaré, en otro momento más detenidamente. Me invitó al café, diciéndome que ahora le tengo que pagar yo uno (así también consigue dos cosas: quedar bien conmigo y quedar otra vez conmigo).
Anoche, me costó dormirme bastante y aproveché para terminar de leer el libro de Dragó (Kokoro), que compré en el aeropuerto, mientras esperaba a que saliera el avión hacia la Fortaleza,Me quedé con una frase:
"No es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita".
El año pasado me lo pasé muy bien: fue completamente dionisíaco y ahora me apetece llevar una vida más apolínea y contemplativa. Voy a intentar salir menos (que va a ser dificil), pensar menos en las mujeres (que es imposible) y dejar de fumar (que es lo que más me jode). Voy a intentar eliminar el deseo (ommmmmmmm) y centrarme en lo que realmente me gusta: viajar, viajar, viajar.
Y quererme mucho a mí mismo, que es lo que más necesito.
Preparación:
En una cazuela de barro, he calentado un poco de aceite con ajo picado lo más fino posible, porque aún soy un pequeño desastre y no tengo mortero. Después he añadido una lata pequeña de guisantes muy finos y unos taquines de jamón. Con un poco de agua y mientras, escuchaba System of a Down y me tomaba un zumo de naranja, he esperado que se cocieran a ojo. Para que tuvieran algo de salsa, lo he mezclado con un poco de harina (no demasiada que si no se espera mucho) y un poco de pimentón. Lo he dado vueltas varias veces con un cuchara de madera y cuando ya olía bien, me los he comido, con el cigarrillo de rigor de postre.
Esta mañana he tomado un café con K. que me ha preguntado qué tal en mi ciudad de origen y que si había visto a mi amiga. Le contesté que en mi ciudad de origen bien, bueno regular, que sí te ví y que ya le contaré, en otro momento más detenidamente. Me invitó al café, diciéndome que ahora le tengo que pagar yo uno (así también consigue dos cosas: quedar bien conmigo y quedar otra vez conmigo).
Anoche, me costó dormirme bastante y aproveché para terminar de leer el libro de Dragó (Kokoro), que compré en el aeropuerto, mientras esperaba a que saliera el avión hacia la Fortaleza,Me quedé con una frase:
"No es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita".
El año pasado me lo pasé muy bien: fue completamente dionisíaco y ahora me apetece llevar una vida más apolínea y contemplativa. Voy a intentar salir menos (que va a ser dificil), pensar menos en las mujeres (que es imposible) y dejar de fumar (que es lo que más me jode). Voy a intentar eliminar el deseo (ommmmmmmm) y centrarme en lo que realmente me gusta: viajar, viajar, viajar.
Y quererme mucho a mí mismo, que es lo que más necesito.
Al final salí anoche (ver la foto del margen)
¿Y por qué salí anoche?
1º.- Desde que salí la primera vez , nunca me quedado en casa en Nochevieja.
2º.- Mande un sms a K. y me contestó, con lo que la autoestima subió por las nubes.
3º.- Me pegué una siesta de varias horas y se me pasó el enfado conmigo mismo.
4º.- Pensé que viva el vino y las mujeres y a casa no vienen solas.
Fui a tu casa a buscarte y salimos con tus hermanas, tu cuñado (estuve toda la noche acordándome de que ya se había acabado el simulacro de paz y amor universal y que había que recoger los langostinos e insultar a los cuñados) y una amiga. Y más tarde supo aparecer D.
Anoche aprendí un truco que no sabía: D. te mandó un sms diciendo que estaba en una fiesta aburrida. Tú le contestaste diciéndole que si se aburría mucho se viniera con nosotros. D. te contestó diciéndote que si querías que fuera esa noche era a cambio de quedar esta tarde contigo. Así el tío consiguió verte anoche y quedar esta tarde contigo. Lo aplicaré para mi orensexualidad.
Acabo de enseñar las fotos que hicimos anoche a mi madre. Como conocía a todos menos a D. me preguntó que quien era ese tipo. Yo le dije que un amigo tuyo. Mi madre me dijo que si D. apareció allí, era porque había algo entre vosotros dos. Y es que las madres saben más por viejas que por madres.
Claro que hay algo entre vosotros. No sé en que punto estais ahora mismo, pero reconozco tu cara de tonta enamorada. D. me cae bien como persona, aunque me jode como concepto. Aún así te deseo lo mejor del mundo y te querré siempre.
Ahora mismo estoy contento porque mañana me voy a la Fortaleza. Sé que tardaré muchos meses en volver por estas tierras, pero cada vez me siento menos unido al humo de mi pasado. Al final va a tener razón K. cuando me decía:
- Oren, tú nunca te irás de la Fortaleza. Ya verás como te va a enganchar una fortaleciense y como tus hijos hablarán cherja y llevarán babuchas.
Ay, K. No sabes lo que te espera a partir de mañana.
1º.- Desde que salí la primera vez , nunca me quedado en casa en Nochevieja.
2º.- Mande un sms a K. y me contestó, con lo que la autoestima subió por las nubes.
3º.- Me pegué una siesta de varias horas y se me pasó el enfado conmigo mismo.
4º.- Pensé que viva el vino y las mujeres y a casa no vienen solas.
Fui a tu casa a buscarte y salimos con tus hermanas, tu cuñado (estuve toda la noche acordándome de que ya se había acabado el simulacro de paz y amor universal y que había que recoger los langostinos e insultar a los cuñados) y una amiga. Y más tarde supo aparecer D.
Anoche aprendí un truco que no sabía: D. te mandó un sms diciendo que estaba en una fiesta aburrida. Tú le contestaste diciéndole que si se aburría mucho se viniera con nosotros. D. te contestó diciéndote que si querías que fuera esa noche era a cambio de quedar esta tarde contigo. Así el tío consiguió verte anoche y quedar esta tarde contigo. Lo aplicaré para mi orensexualidad.
Acabo de enseñar las fotos que hicimos anoche a mi madre. Como conocía a todos menos a D. me preguntó que quien era ese tipo. Yo le dije que un amigo tuyo. Mi madre me dijo que si D. apareció allí, era porque había algo entre vosotros dos. Y es que las madres saben más por viejas que por madres.
Claro que hay algo entre vosotros. No sé en que punto estais ahora mismo, pero reconozco tu cara de tonta enamorada. D. me cae bien como persona, aunque me jode como concepto. Aún así te deseo lo mejor del mundo y te querré siempre.
Ahora mismo estoy contento porque mañana me voy a la Fortaleza. Sé que tardaré muchos meses en volver por estas tierras, pero cada vez me siento menos unido al humo de mi pasado. Al final va a tener razón K. cuando me decía:
- Oren, tú nunca te irás de la Fortaleza. Ya verás como te va a enganchar una fortaleciense y como tus hijos hablarán cherja y llevarán babuchas.
Ay, K. No sabes lo que te espera a partir de mañana.