TODAVIA HOY DUELE
A veces pienso que tengo una especie de bloqueo mental que me impide tan siquiera empezar una relación. Iba a decir que me impide tan siquiera pensar, pero tan sólo me engañaría a mí mismo, pues si estoy escribiendo esto es que por lo menos pienso en ello. Quizás es sólo un consuelo, pero lo hecho polvo que me dejó la primera chica con la que salí, más o menos en serio, me sirve para explicar todo el resto.
Si estuviera delante de un psicólogo supongo que me diría que lo explicase, así que no nos vamos a quedar con las ganas.
Se llamaba Cristina. Fue en 1993, ya ha llovido. No era yo precisamente un treintañero por aquel entonces. No recuerdo muy bien quién me la presentó, pero sí recuerdo que no me costó mucho acercarme a ella e invitarla a salir. Ha sido la única chica rubia con la que he salido, por aquel entonces me fijaba en el físico mucho más que ahora. Aunque lo que más me gustaba de ella eran aquellos ojos verdes, preciosos. Debe ser complejo de Edipo, mi madre los tiene verdes.
Dicen que lo bueno, si breve, dos veces bueno, pero si hablamos de amor creo que esto no puede aplicarse. No duró mucho, poco más de tres meses, pero para mí fue muy intenso. Siempre pensé que no estaba enamorado de ella, que lo que sucedía es que era mi primer amor y por eso lo vivía tan intensamente. Y puestos a confesar, confesaré que ella fue mi primera experiencia sexual completa.Por todo ello una y otra vez me repetía a mí mismo que no estaba enamorado, pero no podía estar sin saber de ella. Parafraseando una canción que no me gusta, eso no podía ser amor, tan sólo obsesión. Hablábamos mucho, muchísimo, a veces, hasta demasiado, si ello es posible. Así fue como me enteré que ella acababa de salir de una relación un tanto tormentosa. Me reconoció que había estado muy enamorada y que de vez en cuando todavía pensaba en él, pero que aquello era imposible: él era el calor y ella el frío. Bonita manera de decir que él era un juerguista y que ella quería estabilidad.
Claro está, pasó lo que tenía que pasar. El chico le pidió otra oportunidad a ella y me dejó. Ni lo dudó. No se lo pensó dos veces. Me llamó y me dijo que lo sentía, pero seguía enamorada de él. No sé por qué, pero la comprendía. Siempre he pensado que, si de verdad quieres a alguien, y ese alguien te pide que le dejes vivir lejos de ti, debes respetar esa decisión. Así que la llamé al cabo de unos días, le dije que lo comprendía pero que quería seguir siendo su amigo. Interiormente tenía la vaga esperanza de que el chico la volviera a dejar y ella cayera, irremediablemente y de forma definitiva en mis brazos. Pero no fue así, me pidió que no nos viéramos más, ni como amigos ni como nada. Y así lo hice.
Una de dos: o todavía hoy sigue con él o perdió mi número de teléfono.
Fue entonces cuando me propuse no salir con nadie que acabara de cortar con alguien. No lo he cumplido, pues tuve que especificar ese punto “nadie que hubiera cortado con nadie en los últimos 6 meses” ¿Mucho o poco? No lo sé, pero es más o menos el tiempo que tardé en salir con otra, que para más INRI, también se llamaba Cristina.
Pero esa es otra historia.
En los principios amorosos los desengaños prestos suelen ser remedios calificados. (Miguel de Cervantes Saavedra)
Comentario:
uups!!!, creo que debi leerte desde el principio antes de pedirte que fueras mi novio?, pero yo corte hace tres meses y no pienso volver con el vale???
Comentario:
Las primeras relaciones siempre influyen... y las segundas... y las terceras... y las cuartas... Y yo, sigo sin aprender la lección.
Saludos de una maia.
Saludos de una maia.
Grítame algo: