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Aquest blog va naixer com un projecte per a una assignatura de classe, Introducció a l'hipertext. Ara ha entrat en la seua segona fase: no ha de ser avaluat formalment per ningú. Hi ha un continu debat obert: participa. Desa
Sindicación
 

Creo en el sondeo

Me han preguntado decenas de veces si creo, si tengo fe. Mi respuesta suele ser difusa, decir un “no” a algo tan abstracto se me hace duro. Pero lo cierto es que mi fe no va orientada en ningún caso a una figura religiosa, a un Dios inventado por cobardes, por dominantes y asumido por dominados. Pero hoy tengo un icono al que adorar: el sondeo sobre la intención de voto en el País Valenciano realizado por el Grupo Marest para el periódico Levante-EMT.

En una encuesta realizada la semana posterior al atentado de Barajas, se prevé que los populares obtendrían 46 escaños, 41 los socialistas y 12 la coalición EU Bloc. Por tanto, Camps podría ser desbancado de su trono si se forjara una coalición entre todos los partidos de izquierdas.

Creo en este sondeo porque necesito que esto ocurra. Ansío un cambio en la forma de gobernar a la sociedad valenciana. Aún asumiendo la condición de imperfecto del sistema político, creo que la mejora si esto sucediese sería considerable. Aunque sea difícil enmendar todo el daño hecho por la mala gestión popular en una legislatura, será un respiro. Con que cesen lo antidemocrático -manipulación de medios y escándalos urbanísticos a la cabeza de la lista- la calidad de vida de los valencianos se incrementará notablemente. Con ella, el riesgo de infarto de muchos, yo incluida.

Comunitat Valenciana INTENCIÓN DE VOTO

 

El cinismo de Miró

Hay cosas que deberían estar prohibidas, en las que rotundamente debería tomar parte el poder judicial. Digo rotundamente que uno NO SE PUEDE solidarizar con los inmigrantes sin papeles subiéndolos a una pasarela a desfilar. Lo ha hecho sin ningún tipo de reparo el diseñador catalán Antonio Miró, y muchos han alabado lo loable de su iniciativa.

Yo lo he visto en los informativos, tengo esa imagen dantesca grabada en la memoria: inmigrantes vestidos con ropa que no podrán –ni querrán- pagar en su sufrida vida arrastrando un simulacro de patera, o vistiendo atuendos de soldados en guerra. Tras ellos cajones de madera que pretendían simular austeridad con la marca de una conocida cerveza impresa. Ellas, luciendo gabardinas sofisticadas con estampados de cuadros con efecto vidrio. Es una burla tan cínica. ¡Hasta ha dicho que los viste de blanco “porque no es negro””! ¿Qué sentido tiene eso?


Lo reitero, no se puede, porque no es ético, ni lícito, ni válido pretender poner en evidencia situaciones de pobreza, de precariedad desde el más elitista de los ámbitos: la moda. No se puede dar la oportunidad de ser “top-model por un día” y de hacerse una foto con Eto’o a alguien que debe volver a una realidad tan difícil de llevar. No se puede.

Inmigrantes sin papeles desfilan para Miró
 

Promesas selectivas

Entre los puntos más controvertidos que pudimos leer en el programa electoral del PSOE de hace tres años destacan dos: crear una comisión en el Congreso de los Diputados que permita abrir un debate sobre la legalización del matrimonio homosexual; hacer lo propio para debatir la legalización de la eutanasia. Lo primero se hizo durante el 2005 –un año después de entrar en el gobierno-, el segundo sigue sin hacerse, es más, hoy se ha rechazado ante la propuesta de algunos grupos.


Es curioso que ambos puntos tengan en contra a los mismos sectores e instituciones de la sociedad: a los conservadores, a la Iglesia Católica. Son contrarios, pero su representación en el Parlamento –pese a no ser pequeña- está en minoría, por tanto, en ninguno de los casos deberían importar –o en todo caso, en los dos. Y si la sociedad está preparada para aceptar que dos personas del mismo sexo se unan en matrimonio con la consiguiente posibilidad de adoptar hijos –es decir, que se reconozca los derechos de todos los españoles- también lo está para aceptar que cada persona tenga el derecho de elegir cuando quiere morir.

Así, es difícil de entender porque el gobierno ha sido selectivo en estos puntos. No vamos a entrar en qué miembros del mismo han hecho uso de la aprobación de matrimonio homosexual –como la vicepresidenta Fernández de la Vega- porque podríamos caer en el peligro de insinuar que dicha reforma ha venido dada –o empujada al menos- por el interés de un alto cargo del gobierno. Tal vez ninguno tenga un familiar que sufra más que vive, que desee morir y su cuerpo no le permita poder hacerlo.

El Gobierno desoye a sus aliados y rechaza abrir el debate de la eutanasia

Nadie ha dicho que sea fácil decidir, algunos sólo piden que se les dé la posibilidad.

En la duda y en la vida



 

Ya no te "ajunto"

En el patio del colegio ha habido desavenencias. Desde hace ya mucho tiempo, unos niños muy malos usan la violencia contra otros niños. Hubo un tiempo en que los delegados de las dos clases con más cantidad de alumnos –Jose Mari y Joselu- se unieron para acabar con ellos. Hicieron un pacto. Pero por cosas que no vamos a mencionar –cosas de niños, ya se sabe- esa unión se rompió.

Últimamente se ha tenido más en cuenta la opinión de los delegados de las clases menos numerosas, y más o menos se ha llegado a un acuerdo, hasta los violentos parece que quieren hablar. Pero Marianito se niega, él dice que no habla con nadie que pegue. Después de que Mariano haya estado un tiempo sin “ajuntar” a ninguno de los otros delegados, los niños malos le han vuelto a hacer daño a un niño.


Eso no le ha parecido bien a ningún miembro del colegio, todos están afectados y han decidido condenarlo: se han juntado de forma pacífica para que todo el barrio sepa que están en contra de esos chicos problemáticos. Han hecho hasta una pancarta. Pero el niño Marianito y los de su clase no están de acuerdo con lo que pone, quieren que pongan la palabra libertad, sino no van. Pero un delegado de una clase pequeña, Juanjo –que está muy cerca de la clase de los malos- dice que si pone eso el que no va es él. Parece que cada vez se ajuntan menos. Pero al final se decide que sí se pone esa palabra, y Juanjo recapacita y va. Pero ahora a Marianito no le vale, no sé, creo que no estaba de acuerdo con una coma de la pancarta.

Y así se queda la cosa, se juntan todos para el acto, menos Marianito y los de su clase. La mayoría de la gente del barrio comenta que los niños deberían seguir intentando hablar con los violentos, o al menos, con los niños que van a la clase de los violentos y no lo son, parece que todos están dispuestos a dialogar menos Marianito. Se han empezado a hacer más reuniones de delegados, pero parece que no servirán para nada, porque un profesor ha dicho que todos los niños que van a la clase de los violentos son malos malísimos, y también sus hermanos pequeños, y ha prohibido que se hable con ellos. Ahora sí que nadie sabe cuanto tiempo estarán los niños sin “ajuntarse” unos a otros en el patio. Cosas de niños, supongo.

El Supremo considera terrorista al entorno juvenil de Batasuna
El Gobierno subraya que "ya no hay excusas" para que el PP no se sume a las manifestaciones
 

Democracia obsoleta

En una sociedad en que la información se transmite de forma instantánea, una sociedad dinámica, transnacional y destradicionalizada; una sociedad, en definitiva globalizada, no es posible que el ciudadano tenga tan poca participación en el sistema político que le rige. ¿Cómo es posible que sólo se nos permita opinar cada cuatro años? Y encima, de una forma tan limitada: un voto. No se nos permite hablar ni siquiera durante las votaciones.

Y si la información que recibimos, la que se nos permite ver, no nos convence, o nos indigna esta es la fórmula: “ya les castigaremos en las próximas elecciones”. Pero tal vez falten tres años para que éstas lleguen, tal vez, tu memoria te falle entonces. Aunque miento, vivimos en democracia: claro que se nos permite hablar. A gritos y con pancarta manifestándonos, tenemos ese derecho. El vacío llega cuando el poder gobernante no tiene la obligación de escucharnos.

En medio de todo esto, en Gran Bretaña se ha lanzado una “calculadora online” para que los ciudadanos puedan calcular la inflación por ellos mismos. La Oficina Nacional de Estadística lo ha hecho con la finalidad de acabar con la incredulidad de sus residentes. Parecerá una tontería, pero es una iniciativa que usa las nuevas tecnologías para involucrar al ciudadano, en quien, en definitiva, reside la soberanía nacional.

Lanzan una calculadora 'online' de inflación ante la desconfianza de los británicos a las estadísticas oficiales
 

Sensacionalismo de referencia

La parte superior de la portada de la edición impresa de El País de ayer está casi por completo ocupada por una foto en color del funeral de una de las víctimas del reciente atentado de ETA. Es una foto oscura que muestra la parte más íntima (más privada, pues) del acto: la hermana de Carlos Palate, desolada, abraza la tumba donde este yace; de fondo, algunos familiares y amigos con rostros de pesar. Bajo la misma reza el titular: “¡Mi negro, yo me quiero ir juntito contigo, ‘mijo’ lindo!”.
Es el anticipo de los dos reportajes, uno por víctima, que encontramos en las páginas 18 y 19. Dentro, más de lo mismo: fotos del funeral y de las víctimas en vida. En una de ellas, primer plano en contrapicado de la tumba con un niño al lado; al pie de foto especifica que se trata de “un familiar”, da igual quien sea, es un niño y vende dramatismo. Al menos en algunos programas –que jamás han sido de referencia, sino todo lo contrario- se molestan en taparles a los niños la cara con un tomate. Destaca también una noticia en columna con el titular: “¿Está entero mi hijo?, preguntó el padre tras ser informado del hallazgo del cadáver”.
Podría seguir con la enumeración de decenas de detalles que evidencian que esta portada y estos dos reportajes son sensacionalistas. Se usan sólo palabras textuales de choque de los familiares que sufren, fotos de niños o de hermanas en pleno llanto. El País del sábado tenía un claro color: amarillo. Ay de aquellos que afirman que este periódico obedece a los preceptos marcados por el PSOE, ay de aquellos que todavía creen que el poder mediático está subordinado al político y no a la inversa. Ay de mí que tantas veces afirmé que El País era un periódico de referencia.

Podéis ver el titular y un avance de esta noticia en El País plus, aunque como es para suscriptores no podréis tener acceso a la noticia completa: "¡Mi negro, yo me quiero ir juntito contigo, 'mijo' lindo!"
 

Entre Kabul y Guantánamo

Rahima vive presa en la prisión de Kabul desde principios de 2001. Sus tres hijos comprendidos entre los 2 y los 7 años viven encarcelados con ella. Su delito fue negarse a casarse con su cuñado después de morir su marido, rechazó así la tradición afgana, la ley patriarcal. Sabe que aunque se haya derrocado el régimen talibán, todavía debe pasar encerrada mucho tiempo. Tal vez llore bajo su velo mientras lo dice, no puedo verlo.

En Guantánamo, Mahmud lleva preso desde días después del atentado del 11-S, los cargos: participación en actos terroristas islámicos. Ya no recuerda cuantas veces ha sido torturado, no sabe a ciencia cierta las humillaciones que ha sufrido. En este momento está arrodillado frente a una carcelera que le ha desnudado y le estruja los genitales mientras rie, Mahmud sólo siente dos cosas: un dolor intenso que le paraliza y un sabor férreo por la sangre menstrual que previamente le había restregado por la boca su torturadora. Pero lo peor es la herida en su virilidad: es una mujer de cara destapada quien le veja. No puede matarla aunque lo desee con todas sus fuerzas. Si al menos pudiera rezar...

El FBI revela un informe con maltratos a presos en Guantánamo
 

Excesos

He empezado el año tirando comida. Rodeábamos la mesa cuatro comensales, sobre ella había comida para diez. La última noche del año es la noche del exceso por excelencia. Nos excedemos en comida, en bebida, en drogas, en todo tipo de compras. Unos lo hacen con orgullo: “mira cuanta comida”; otros con resignación; otros con autoengaño, los que creen que no lo hacen.

En Perpinyà se está celebrando una rave de tres días. Son jóvenes que en su mayoría se declaran antisistema. Y dentro del sistema utilizan locales que generalmente fueron creados con el propósito de crear dinero (naves industriales) para hacer una fiesta a su parecer alternativa. Para celebrar la fiesta más extendida socialmente: la nochevieja. Escuchar su discurso es graciosísimo: se excluyen del consumismo mientras se meten una rula tras otra, o mientras van de camino al coche de sus padres para pillar el móvil.

Pero más me río cuando veo en los informativos que se le da importancia a esta fiesta, que se juzga su ilegalidad (escuchamos que la fiesta siempre lleva adherido el adjetivo ilegal, lo mismo que ocurre con “la ilegalizada Batasuna”) y la moral de sus participantes: “ha habido un atropello y la gente sigue como si nada, y encima tienen unas malas pintas…”. No sé que tiene de excepcional, siguiendo este criterio noticioso podrían sacar cualquier after todos los fines de semana. Y todos juzgaríamos a esta juventud que se nos pierde, reprobando sin pensar en los desfases que hemos protagonizado a lo largo de la vida, sean del tipo que sean; sin pensar en los aprobados excesos.

"Si nos hemos provisto contra el frío, el hambre y la sed, el resto es vanidad y exceso". Seneca



Tres días de fiesta ilegal de Nochevieja