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Sentido Común
Crónicas de un sobreviviente de Comodoro Rivadavia, una ciudad de la Patagonia Argentina
Acerca de
Rubén Eduardo Gómez es escritor. Nació en Comodoro Rivadavia el 14 de Noviembre de 1965. Ha publicado EL PECADO DE SOÑAR en colaboración con Andrés Cursaro (Poesía, Filofalsía, 1988), GEISER (Poesía, Filofalsía, 1990), SIEGA (Poesía, Bogavante-Bizarra, 2004) y LIBRO DEL OJO (Poesía, La Luna que, 2004). Obtuvo diversos premios por sus poemas y cuentos. Ha escrito ademas algunas obras de teatro. Debutó en radio en 1984 en el programa PROHIBIDO PARA NADIE, en LU4 de Comodoro Rivadavia y desde ese momento volvió a la radio en diversas emisoras. Co-condujo FAX U por FM Rumbos junto a Fabián Basabe. Fue locutor de Producciones Integrales por FM Bizarra. Realizó la columna BAJO PALABRA en la Ciudad Perdida de FM Bizarra y también el segmento cultural del programa EL CIELO POR ASALTO por FM Klara. Co-condujo los programas DESAFORADOS y FACTOR HUMANO por FM Bizarra hasta su arbitrario cierre a manos del gobierno en Octubre de 2005. Es el director de VELA AL VIENTO Ediciones Patagónicas
Sindicación
 
Energía Nuclear Consecuencias del aumento del petróleo
Consecuencias del aumento del petróleo.
Advierten sobre el riesgo de que se agoten las reservas de uranio, un mineral estratégico que se utiliza en las centrales nucleares.

Por Daniel Santoro*

Resumen: la producción nacional de uranio fue una de las víctimas de las políticas de privatización en la actividad nuclear. Hoy ya no hay argumentos válidos para oponerse a la reactivación, en el país y a cargo del Estado, de la minería del uranio, sobre todo cuando la situación del mercado energético mundial alienta el interés de las empresas mineras internacionales por nuestras reservas.

La CNEA alertó que las reservas se agotarán en 17 años. Preocupan la falta de producción nacional, el aumento del precio internacional y las empresas extranjeras que quieren producir uranio acá y exportarlo.
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y varios diputados advirtieron sobre las consecuencias negativas que podría tener sobre la Argentina el meteórico aumento del costo del uranio en el mercado internacional. También alertaron que las reservas argentinas se agotarán en 17 años, mientras empresas extranjeras empezaron a explorar zonas mineras con miras a exportar ese mineral crítico.
En 1998, cuando el Gobierno menemista suspendió la producción de uranio nacional, el kilo de ese mineral costaba unos 25 dólares. Hoy el país lo está importando a 86 dólares y ya hay cuatro empresas extranjeras que quieren exportarlo. En medio de los problemas energéticos que sufre la Argentina y el aumento del petróleo, el incremento del precio del uranio en un 350% está recuperando, por lo menos en términos económicos, el carácter estratégico que le quitó el menemismo en el nuevo Código de Minería.
El uranio es el combustible que usan las centrales Atucha I y Embalse Río III, y que utilizará Atucha II cuando entre en funcionamiento. Y sólo estas tres centrales nucleoeléctricas necesitan 7.500 toneladas para su vida útil sin contar consumos como reactores de investigación y equipos de medicina. El secretario de Minería, Jorge Mayoral, dijo a Clarín que "la Argentina posee reservas suficientes para cubrir por completo la demanda de uranio para el normal funcionamiento de las centrales de Atucha I y Embalse durante la vida útil de ambas, e incluso abastecer a Atucha II cuando esta sea puesta en marcha". Sin embargo, el diputado mendocino, Daniel Esain, presentó un proyecto de ley para volver a darle al uranio carácter estratégico en el Código de Minería y prohibir su exportación. El diputado Esain quiere que el Estado recupere los derechos exclusivos de exploración y explotación. Y dijo haber hablado con los presidentes de las comisiones de Minería, Energía y Ciencia Técnica para darle un rápido tratamiento a su proyecto.
Paralelamente, la CNEA hace gestiones ante el gobierno de Mendoza para que permita la reapertura del complejo minero-industrial de Sierra Pintada, que el menemismo paralizó en 1998 cuando comenzó a importar ese mineral de países de Europa del este.
La CNEA envió al gobernador Julio Cobos un informe de más de 1.800 páginas en el que científicos independientes sostienen que esa mina a cielo abierto "no contamina" el ambiente, informó a Clarín un vocero del organismo. Pero el secretario de Medio Ambiente mendocino rechaza esos argumentos. En sintonía con las gestiones de la CNEA, Mayoral dijo que "debemos trabajar conjuntamente con la provincia para poner en valor el yacimiento de Sierra Pintada. Actualmente, estamos importando uranio y la reapertura de Sierra Pintada nos reduciría el costo del uranio al 50 por ciento. Además de dar trabajo directo a 200 personas y trabajo indirecto a más de 1.000".
Mientras se dan esas peleas en el Congreso y Mendoza, cuatro empresas extranjeras pidieron permisos de cateo de uranio a Córdoba, Mendoza, Chubut, Neuquén, La Rioja, Santa Cruz y Salta. Una de ellas, la empresa canadiense Maple, informó en su página en Internet que ya consiguió cuatro permisos de cateo al sur de la reserva ubicada en el Cerro Solo, que es propiedad de la CNEA y está sin explotar. El yacimiento que abarca el Cerro Solo y sus zonas aledañas podría tener un potencial parecido a la mina de Namibia, una de las más grandes del mundo.
El presidente de la Asociación de Profesionales de la CNEA (APCNEAN), ingeniero Hugo Palamidessi, denunció que varias de las empresas extranjeras no están explorando, "sino rodeando yacimientos de la CNEA o desempolvando viejos estudios nuestros".
Mayoral precisó que aún no se comenzó a exportar uranio y que en ese caso "el título 11 del Código de Minería establece como prioridad el consumo interno". De todos modos, luego de satisfacer el mercado local, está "la posibilidad de exportar de acuerdo a la reglamentación internacional de esta materia".

Críticas a la política minera
En una nota, la Asociación de Profesionales de la CNEA y la actividad nuclear (APCNEAN) advirtió lo siguiente:
• Con la actual política que define el Código de Minería "la Argentina puede verse obligada a comprar su propio uranio a precios del mercado mundial manejados por intereses nternacionales".
• "El aumento vertiginoso del precio del uranio está llevando a empresas extranjeras multinacionales a cubrir aceleradamente con pedidos de permisos de exploración (cateos) en todas las áreas anteriormente trabajadas por la CNEA".
• "La respuesta de nuestras autoridades es cuestionable porque brindan información a empresas extranjeras y han abandonado áreas bajo estudio de la CNEA, que al poco tiempo fueron tomadas por inversionistas privados internacionales".
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