Desaforados: Los Impresentables
Alguna vez, algún iluminado funcionario se refirió al Concejo Deliberante de nuestra ciudad, como la “caja de resonancia” del pueblo de Comodoro Rivadavia. Claro está que no esperaba que en esta coyuntura en la que nos encontramos, el Cuerpo Deliberativo se hallara tan cuestionado. No solamente se lo critica por la ausencia de legislación propia, esto es que los ediles trabajen generando de motu proprio y por su investigación o preocupación, normas que beneficien a sus representados sino que es dable fustigarlos por recibir, analizar por encima y finalmente votar la normativa que les llega desde el municipio, lo que lo convierte en un poder Legitimativo más que Legislativo.
El caso de Jorge Santana, llevado a juicio político por la presunta estafa de los socios de la Cooperativa El Porvenir, es solo uno de los escándalos que “resuenan” en aquella caja.
La concejal Cristina Ziebart renunció, en el transcurso del año pasado y ya ocupando el escaño por el justicialismo, a la presidencia del directorio de Hospital Alvear S.A., una sociedad de médicos que se hizo cargo del nosocomio y cuya quiebra está siendo investigada por la Justicia, y motivando que el Gobierno Provincial se hiciera cargo del centro de salud.
El ahora edil Jorge Aubía es cuestionado por el acceso a la banca, ya que tras perder en las elecciones del 2003 ante el actual intendente Raúl Simoncini, se metió en el Concejo amparándose en una norma pero trasgrediéndola al no confeccionar la boleta como correspondía e incluirse como candidato a primer concejal en su lista.
El ex subsecretario de gobierno de Aubía, Carlos “Cali” Vargas es también concejal, y es cuestionado por el escándalo de las licencias de conducir “truchas” ya que, según los denunciantes Rafael Quipildor y Sandra Pardo, el que determinaba cuales eran las licencias a otorgar era justamente el hoy edil por el radicalismo.
Asimismo la edil Judith Jozami recibió en el propio Concejo la denuncia del vecinalista Eduardo Arias, quien aseguró que la doctora tiene cápitas del PAMI y ADOS, dos obras sociales de las cuales la primera es estatal. El asesor letrado del Concejo asegura que no hay incompatibilidad de funciones entre su función como edil y la de médica en dichas obras sociales.
Pero hoy debemos detenernos en esta última concejal del justicialismo y centrarnos en su función como representante del pueblo. En la sesión de ayer, 16 de junio, la doctora presentó un proyecto de Resolución en el cual solicita a la Comisión Interdisciplinaria Nacional la creación de la Facultad de Derecho en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.
Más allá de lo que se piense sobre el cambio de Escuela Superior a Facultad de Derecho, hay que decir al respecto que la sola presentación de ese proyecto debió haber sido corregido por la multiplicidad de errores de concepto que exhibe, a saber:
1) En principio el Concejo Deliberante tiene injerencia sobre lo que ocurre en el ejido municipal, pero no puede pedirle a un organismo nacional que haga tal o cual cosa. Si podría sugerirlo pero no puede obligarlo.
2) Por eso es que no se puede aprobar un proyecto de Resolución dirigido a un ente nacional, justamente porque no depende directamente de la órbita municipal. Lo correcto hubiera sido aprobar un proyecto de Expresión de Deseos, en el que el Concejo manifieste su predisposición para que la Facultad sea creada.
3) Resulta llamativo que ninguno de los concejales, ni de la oposición ni del oficialismo, notara la diferencia a la hora de votarlo, toda vez que el Concejo le paga a un Asesor Letrado para hacer ese trabajo, cual es el de revisar las normas a aprobar y confeccionar correctamente los mismos para que no estén, como en este caso, viciados de nulidad o lo que es peor se transformen en letra muerta.
4) Y si todo esto no resultara suficiente barrabasada, es dable notar que la Comisión Interdisciplinaria Nacional reúne a los rectores de las universidades nacionales que intercambian experiencias y problemáticas comunes, pero lejos está el ente de decidir la creación o no de una facultad de cualquier universidad nacional.
Esto aprobó el Concejo Deliberante en la sesión de ayer. Los representantes del pueblo, la caja de resonancia de Comodoro Rivadavia, quienes deben velar por los intereses de la ciudadanía, aquellos que llegaron allí merced al voto popular, volvieron a defraudar a todos.
Los representantes... ¿o debiéramos decir los “impresentables”?
El caso de Jorge Santana, llevado a juicio político por la presunta estafa de los socios de la Cooperativa El Porvenir, es solo uno de los escándalos que “resuenan” en aquella caja.
La concejal Cristina Ziebart renunció, en el transcurso del año pasado y ya ocupando el escaño por el justicialismo, a la presidencia del directorio de Hospital Alvear S.A., una sociedad de médicos que se hizo cargo del nosocomio y cuya quiebra está siendo investigada por la Justicia, y motivando que el Gobierno Provincial se hiciera cargo del centro de salud.
El ahora edil Jorge Aubía es cuestionado por el acceso a la banca, ya que tras perder en las elecciones del 2003 ante el actual intendente Raúl Simoncini, se metió en el Concejo amparándose en una norma pero trasgrediéndola al no confeccionar la boleta como correspondía e incluirse como candidato a primer concejal en su lista.
El ex subsecretario de gobierno de Aubía, Carlos “Cali” Vargas es también concejal, y es cuestionado por el escándalo de las licencias de conducir “truchas” ya que, según los denunciantes Rafael Quipildor y Sandra Pardo, el que determinaba cuales eran las licencias a otorgar era justamente el hoy edil por el radicalismo.
Asimismo la edil Judith Jozami recibió en el propio Concejo la denuncia del vecinalista Eduardo Arias, quien aseguró que la doctora tiene cápitas del PAMI y ADOS, dos obras sociales de las cuales la primera es estatal. El asesor letrado del Concejo asegura que no hay incompatibilidad de funciones entre su función como edil y la de médica en dichas obras sociales.
Pero hoy debemos detenernos en esta última concejal del justicialismo y centrarnos en su función como representante del pueblo. En la sesión de ayer, 16 de junio, la doctora presentó un proyecto de Resolución en el cual solicita a la Comisión Interdisciplinaria Nacional la creación de la Facultad de Derecho en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.
Más allá de lo que se piense sobre el cambio de Escuela Superior a Facultad de Derecho, hay que decir al respecto que la sola presentación de ese proyecto debió haber sido corregido por la multiplicidad de errores de concepto que exhibe, a saber:
1) En principio el Concejo Deliberante tiene injerencia sobre lo que ocurre en el ejido municipal, pero no puede pedirle a un organismo nacional que haga tal o cual cosa. Si podría sugerirlo pero no puede obligarlo.
2) Por eso es que no se puede aprobar un proyecto de Resolución dirigido a un ente nacional, justamente porque no depende directamente de la órbita municipal. Lo correcto hubiera sido aprobar un proyecto de Expresión de Deseos, en el que el Concejo manifieste su predisposición para que la Facultad sea creada.
3) Resulta llamativo que ninguno de los concejales, ni de la oposición ni del oficialismo, notara la diferencia a la hora de votarlo, toda vez que el Concejo le paga a un Asesor Letrado para hacer ese trabajo, cual es el de revisar las normas a aprobar y confeccionar correctamente los mismos para que no estén, como en este caso, viciados de nulidad o lo que es peor se transformen en letra muerta.
4) Y si todo esto no resultara suficiente barrabasada, es dable notar que la Comisión Interdisciplinaria Nacional reúne a los rectores de las universidades nacionales que intercambian experiencias y problemáticas comunes, pero lejos está el ente de decidir la creación o no de una facultad de cualquier universidad nacional.
Esto aprobó el Concejo Deliberante en la sesión de ayer. Los representantes del pueblo, la caja de resonancia de Comodoro Rivadavia, quienes deben velar por los intereses de la ciudadanía, aquellos que llegaron allí merced al voto popular, volvieron a defraudar a todos.
Los representantes... ¿o debiéramos decir los “impresentables”?





