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Sentido Común
Crónicas de un sobreviviente de Comodoro Rivadavia, una ciudad de la Patagonia Argentina
Acerca de
Rubén Eduardo Gómez es escritor. Nació en Comodoro Rivadavia el 14 de Noviembre de 1965. Ha publicado EL PECADO DE SOÑAR en colaboración con Andrés Cursaro (Poesía, Filofalsía, 1988), GEISER (Poesía, Filofalsía, 1990), SIEGA (Poesía, Bogavante-Bizarra, 2004) y LIBRO DEL OJO (Poesía, La Luna que, 2004). Obtuvo diversos premios por sus poemas y cuentos. Ha escrito ademas algunas obras de teatro. Debutó en radio en 1984 en el programa PROHIBIDO PARA NADIE, en LU4 de Comodoro Rivadavia y desde ese momento volvió a la radio en diversas emisoras. Co-condujo FAX U por FM Rumbos junto a Fabián Basabe. Fue locutor de Producciones Integrales por FM Bizarra. Realizó la columna BAJO PALABRA en la Ciudad Perdida de FM Bizarra y también el segmento cultural del programa EL CIELO POR ASALTO por FM Klara. Co-condujo los programas DESAFORADOS y FACTOR HUMANO por FM Bizarra hasta su arbitrario cierre a manos del gobierno en Octubre de 2005. Es el director de VELA AL VIENTO Ediciones Patagónicas
Sindicación
 
La Ciudad Perdida: La adúltera advertida
En estos días, una noticia sobre un hombre que rehizo su vida tras haber estado casado pero sin divorciarse, puso nuevamente en discusión el tema del adulterio, del que finalmente fue acusado y obligado a abonar a su esposa la suma de 50.000 pesos. En este caso no se trataba de un caso “real” entre comillas, de adulterio, sino que fue más que otra cosa un problema hasta administrativo o meramente legal. Con haber realizado el trámite y finalmente divorciarse de su mujer hubiera evitado el pago de semejante suma, y pagar el monto correspondiente que ronda los 1.500 o 2.000 pesos aproximadamente.
Pero el adulterio es un tema sobre el que se ha escrito mucho, al punto que está penado por la ley, y obliga a pensar en si es natural en el hombre la fidelidad a ultranza o no.
George Bernard Shaw decía que “estar enamorado significa exagerar desmesuradamente la diferencia entre una mujer y otra”.
Y quizá sea así. Pero para referirme al tema del adulterio recurrí a un relato extraído de la tradición nupé. Los nupés han sido un pueblo altamente desarrollado del Sudán Central, establecido en la orilla izquierda del Níger, con los yorubas al oeste y los hausas al norte. El relato se llama...

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LA ADÚLTERA ADVERTIDA

Un marido se dio cuenta de que su mujer debía tener un amante y decidió terminar con esos amoríos.
- Iré tres días a la granja – le dijo a su mujer. Y salió de la cabaña.
Esperó a que ella se fuera y volvió a la casa y se escondió en el espacio donde se guardan las ollas.
La mujer volvió al poco rato y su amante no tardó mucho en llegar.
- Amor mío, ¿qué quieres? – dijo la mujer.
- Primero quiero agua para beber – dijo el amante-. Después quisiera comer. Y después quiero entrar tres veces en tu sussoko. ¿Te parece bien?
- Si, me parece muy bien – dijo la mujer.
El amante recibió una deliciosa comida y se la comió. Recibió agua fresca y la bebió. Después se acostaron juntos y tres veces entró en ella victorioso.
- Amor mío, ¿qué quieres? – dijo la mujer.
- Quiero lavarme y después irme a casa.
La mujer le dio agua, el hombre se lavó y se fue. Ella lo acompañó un trecho y el marido aprovechó ese rato para salir de su escondite y partir realmente hacia la granja.
Tres días después el marido regresó a su casa al anochecer y se acostó en la cama junto a su mujer. En mitad de la noche la mujer se despertó a causa de un extraño murmullo. Era su marido que hablaba con alguien, repitiendo palabra por palabra cada uno de los diálogos que ella había tenido con su amante. Pero en la habitación no había nadie mas.
- De modo que así le dijo ella, ¿no es cierto? Amor mío, que quieres. Y entonces el te penetró. ¿cuántas veces dijiste? Tres veces! Caramba, no es poco.
Cuando la mujer escuchó este diálogo misterioso en que su marido no parecía estar dirigiéndose a ella, se asustó mucho. Supo que había sido descubierta y pensó que él se había vuelto loco. Hasta que al fin se atrevió a intervenir.
- Marido mío, ¿con quien hablas?
- Hablo con tu sussoko. Tu sussoko me cuenta historias. Todo lo que hace, con quien se divierte...
La mujer entendió claramente la advertencia y nunca volvió a tener relaciones con su amante. Desde entonces cuando un hombre nupé quiere entablar en el mercado una relación con una mujer que no es la suya, la mujer dice enseguida:
- Mejor no: mi sussoko podría contárselo a mi marido!


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Sussoko: Vagina

Ana María Shua, quien reuniera diversas leyendas y mitos en el libro del que está extraída esta leyenda dice que “Se opusieron culturalmente a la invasión islámica, y de allí que encontremos en la cultura nupé diferencias notables con las creencias y costumbres del Islam. La relativa liviandad con que (los nupé) consideran el adulterio tiene relación con esta oposición y con el hecho de haber mantenido sus propias costumbres y creencias. Muchos cuentos populares muestran a los nupé poco espantados por un pecado que parecen considerar reprobable pero no merecedor de la muerte, ni siquiera de la separación. Se trata el adulterio como una reprobable debilidad femenina que el marido debe aprender a controlar de algún modo, sin necesidad de llegar al crimen para limpiar su honor.”
Es notable que consideren al adulterio como una debilidad solamente femenina, carácter que se opone a lo que habitualmente se cree en nuestra sociedad que considera al hombre como adúltero en mayor medida que la mujer.
Pese a que esto es así tradicionalmente, en el caso del hombre el adulterio se festeja y se admira, mientras que en el caso de la mujer adúltera se la castiga socialmente con una dureza sensiblemente superior.
Más allá de ensayar un juicio de valor sobre el adulterio, la idea de la columna era mostrar como los nupé han enseñado a través de la tradición, que está mal engañar al marido porque el sussoko es parlanchín, aunque nosotros sepamos que en realidad dice sin pronunciar palabra.
Groucho Marx decía que “mucha gente sostiene que el matrimonio acaba con el romance, y estoy de acuerdo: cada vez que tengo un romance mi mujer acaba con él”.


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