ARTAUD Antonin: Alineación y Magia Negra
I
La buena salud de todos depende dela enfermedad de algunos,
la buena salud de unos depende de la enfermedad de otros.
1º Sólo en cierto sentido la forma actual de la sexualidad procede de
los microbios del vacío de despellejar cuerpos en preparación.
2º Me he dispuesto a apartarme de la heroína volviendo a tomar otro poco
II
Me pasé 9 años en un manicomio.
Allí practicaron conmigo una medicina que no paró de sublevarme.
Esa medicina se llama electrochoque y consiste en sumergir al
paciente en un baño de electricidad, en fulminarle, se le desuella
vivo hasta la desnudez
y se expone su cuerpo, tanto externo como interno, al paso de una coriente
procedente del lugar del que se está ausente y en el que se debería
estar presente para estar allí.
El electrochoque es una corriente producida de cualquier modo,
que convierte al cuerpo,
el cuerpo sonámbulo interno
en estacionario
para situarlo bajo el yugo de la ley
arbitraria del ser,
el estado mortal
por paro cardíaco.
III
Hay que quemar los manicomios como receptáculos de magia negra,
tanto por parte de los médicos que embrujan a sus enfermos,
no de modo inconsciente sino consciente
Pues (sin) una serie de embrujos perfectamente táctiles y concertados
que conozco y citaré, nunca hubiera habido alienados ni enfermos desde
el nacimiento de la psiquiatría.
Pues el embrujo es el medio con que los médicos mantienen a sus
enfermos y los producen.
Entre la medicina y la magia negra existe desde antiguo, quiero decir
desde cierto punto del tiempo, que conozco y designaré, una obscena,
tenebrosa, hipócrita y criminal complicidad.
Eso es, chokole, sólo que, chokole, cuando eso sucede ya pasó.
La buena salud de todos depende dela enfermedad de algunos,
la buena salud de unos depende de la enfermedad de otros.
1º Sólo en cierto sentido la forma actual de la sexualidad procede de
los microbios del vacío de despellejar cuerpos en preparación.
2º Me he dispuesto a apartarme de la heroína volviendo a tomar otro poco
II
Me pasé 9 años en un manicomio.
Allí practicaron conmigo una medicina que no paró de sublevarme.
Esa medicina se llama electrochoque y consiste en sumergir al
paciente en un baño de electricidad, en fulminarle, se le desuella
vivo hasta la desnudez
y se expone su cuerpo, tanto externo como interno, al paso de una coriente
procedente del lugar del que se está ausente y en el que se debería
estar presente para estar allí.
El electrochoque es una corriente producida de cualquier modo,
que convierte al cuerpo,
el cuerpo sonámbulo interno
en estacionario
para situarlo bajo el yugo de la ley
arbitraria del ser,
el estado mortal
por paro cardíaco.
III
Hay que quemar los manicomios como receptáculos de magia negra,
tanto por parte de los médicos que embrujan a sus enfermos,
no de modo inconsciente sino consciente
Pues (sin) una serie de embrujos perfectamente táctiles y concertados
que conozco y citaré, nunca hubiera habido alienados ni enfermos desde
el nacimiento de la psiquiatría.
Pues el embrujo es el medio con que los médicos mantienen a sus
enfermos y los producen.
Entre la medicina y la magia negra existe desde antiguo, quiero decir
desde cierto punto del tiempo, que conozco y designaré, una obscena,
tenebrosa, hipócrita y criminal complicidad.
Eso es, chokole, sólo que, chokole, cuando eso sucede ya pasó.





