ANGELI Héctor Miguel: La Mosca
Un bar. Y en tu frente una mosca anclada,
luego de ser el pez de la cerveza
y una tormenta entre los dedos quietos.
De pronto, presa bajo tu mirada
en la mano con que la golpeaste,
fue estrechándose a ti y te contuvo,
esa mosca lasciva y degollada.
¡Y yo inútil en mi deseo vano
sin otro rostro que la inadvertencia!
¡Y el insecto crecido ante la nada!
Si pudo más el tránsito liviano
para ganar tus párpados, ¿fríamente,
entre las moscas tácitas un día,
dejaré el denso corazón humano?
De: Animales en verso, Buenos Aires: Vinciguerra, 2004.
luego de ser el pez de la cerveza
y una tormenta entre los dedos quietos.
De pronto, presa bajo tu mirada
en la mano con que la golpeaste,
fue estrechándose a ti y te contuvo,
esa mosca lasciva y degollada.
¡Y yo inútil en mi deseo vano
sin otro rostro que la inadvertencia!
¡Y el insecto crecido ante la nada!
Si pudo más el tránsito liviano
para ganar tus párpados, ¿fríamente,
entre las moscas tácitas un día,
dejaré el denso corazón humano?
De: Animales en verso, Buenos Aires: Vinciguerra, 2004.





