La Ciudad Perdida: Dos Lobos
En esta nueva sección de “La Ciudad Perdida”, vamos a intentar descubrir cómo, a partir de la transmisión sobre todo a través de la narración oral, los distintos pueblos han ido formando la cultura de los mismos, han logrado afianzar la historia, que esta continúe en las generaciones siguientes y además como conformaron pautas de convivencia a través de la imposición de valores.
De esta manera los pueblos, pese a la ausencia en muchos casos de las formas que hoy nos parecen comunes para la comunicación y enseñanza, como el libro por ejemplo, lograron forjar una tradición y a partir de ella una identidad propia, y como se verá con el correr de los programas cómo aquellos valores transmitidos no difieren en su gran mayoría de los que tomamos como propios hoy.
Decía que vamos a intentar descubrir porque estas narraciones suelen ser anónimas y han sido preservadas por alguien que en su momento pudo resguardarlas del olvido al rescatarlas.
Estas narraciones que hace algunos años tuvieron un momento histórico que las revalorizó y las puso en el candelero a través de diversos encuentros sobre historia oral o narración oral, podrían clasificarse en dos tipos: los Mitos y las Leyendas.
El mito, según el diccionario, es una narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Con frecuencia interpreta el origen del mundo o grandes acontecimientos de la humanidad. Otra acepción de la palabra nos refiere a aquella historia ficticia o personaje literario o artístico que condensa alguna realidad humana de significación universal.
La leyenda por su parte, es aquella historia o relación de sucesos que tienen mas de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos. Otra acepción habla de que se trata de una obra que se lee como el significado de Leyenda. También la historia o relación de la vida de uno o mas santos.
Para comenzar con la sección, hoy elegí una narración que estaría mas cerca del mito que de la leyenda y que se denomina...
DOS LOBOS
Un viejo amerindio estaba hablando con su nieto. Le decía:
- "Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión".
El nieto preguntó:
- "Abuelo, dime, ¿cuál de los dos lobos ganará la pelea en tu corazón?"
El abuelo contestó:
- "Aquel que yo alimente" . . .
Elegí este relato por esta discusión que ha generado la muerte del joven Miguel Gallardo en inmediaciones del boliche Gigante, la clausura definitiva del lugar y de la convicción de que el problema de la violencia es, sin dudas, una enfermedad que crece a partir de la anemia cultural, de esta suerte de desnutrición formativa en cuanto a la educación de nuestra sociedad y la falta de capacidad que demuestra Comodoro para poner en valor el concepto de la vida.
En este relato el abuelo amerindio acepta como innata en la naturaleza humana, tanto el enojo como la violencia y el espíritu vengativo. Pero también lo representa como un lobo en el que comulgan los tres, el enojo, la violencia y la venganza en un mismo plano, sin que uno de los tres aspectos prime sobre el otro o subordine a los demás.
Y también representa como un lobo lleno de amor y compasión la fuerza que se le opone, y que lo hace en el mismo plano. Una suerte de balanza donde una y otra fuerza están perfectamente equilibradas y donde se supone habrá un lobo que venza al otro.
Esta representación de fuerzas como lobos es notable porque rara vez es posible identificar al lobo con el amor y la compasión, por las características propias del lobo. Pero también esta analogía me trajo a la cabeza aquella afirmación filosófica que expresaba “Homo homini lupus”, esto es que el Hombre es el lobo del hombre, para expresar el daño que el propio ser puede causar a los demás y a sí mismo.
También es notable en este relato, que el escenario de la disputa sea el corazón y no la mente, donde los lobos se enfrentan es precisamente el lugar vital del cuerpo humano, el órgano esencial que late y con cada latido parece dictar el paso, cuando uno supone que el enojo se produce en la cabeza, y pergeñar la venganza es no menos que racional, y aún cuando el ejercicio de la violencia pueda pensarse como mas pasional es discutible y al menos difícil encontrar la raíz de la misma.
El nieto con su pregunta sobre cual de los dos ganará la pelea, establece la necesidad de que uno de los dos venza, no existe posibilidad de empate, no pueden convivir ambos lobos en el corazón del hombre. Solo uno debe erigirse como el vencedor.
El abuelo contesta que será vencedor aquel que alimente, y de esta manera está dando cuenta de que la pelea no será breve, que llevará un tiempo que uno venza al otro, pero sin lugar a dudas uno triunfará finalmente. Lo que no nos cuenta el abuelo es como se alimenta a ese lobo, si desde el corazón o desde la mente, como elegirá a uno por sobre el otro, aunque si queda latente que la compasión y el amor serán los caracteres que primarán por sobre los del otro lobo.
El relato de los dos lobos nos enseña que en aquella civilización la venganza, el enojo y la violencia se enfrentan a la compasión y al amor, en estos tiempos en que toda acción supone una reacción, en que el intendente reacciona a una muerte clausurando un boliche en una suerte de venganza enojada, cuando debiera pensarse en el problema de fondo, en aquello que genera la violencia que seguramente lejos está de la música y del corazón.
En el “bobo” de Comodoro se alimenta al lobo enojado, violento y vengativo, y en la agonía algunos todavía restañamos las heridas del otro lobo.
De esta manera los pueblos, pese a la ausencia en muchos casos de las formas que hoy nos parecen comunes para la comunicación y enseñanza, como el libro por ejemplo, lograron forjar una tradición y a partir de ella una identidad propia, y como se verá con el correr de los programas cómo aquellos valores transmitidos no difieren en su gran mayoría de los que tomamos como propios hoy.
Decía que vamos a intentar descubrir porque estas narraciones suelen ser anónimas y han sido preservadas por alguien que en su momento pudo resguardarlas del olvido al rescatarlas.
Estas narraciones que hace algunos años tuvieron un momento histórico que las revalorizó y las puso en el candelero a través de diversos encuentros sobre historia oral o narración oral, podrían clasificarse en dos tipos: los Mitos y las Leyendas.
El mito, según el diccionario, es una narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Con frecuencia interpreta el origen del mundo o grandes acontecimientos de la humanidad. Otra acepción de la palabra nos refiere a aquella historia ficticia o personaje literario o artístico que condensa alguna realidad humana de significación universal.
La leyenda por su parte, es aquella historia o relación de sucesos que tienen mas de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos. Otra acepción habla de que se trata de una obra que se lee como el significado de Leyenda. También la historia o relación de la vida de uno o mas santos.
Para comenzar con la sección, hoy elegí una narración que estaría mas cerca del mito que de la leyenda y que se denomina...
DOS LOBOS
Un viejo amerindio estaba hablando con su nieto. Le decía:
- "Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión".
El nieto preguntó:
- "Abuelo, dime, ¿cuál de los dos lobos ganará la pelea en tu corazón?"
El abuelo contestó:
- "Aquel que yo alimente" . . .
Elegí este relato por esta discusión que ha generado la muerte del joven Miguel Gallardo en inmediaciones del boliche Gigante, la clausura definitiva del lugar y de la convicción de que el problema de la violencia es, sin dudas, una enfermedad que crece a partir de la anemia cultural, de esta suerte de desnutrición formativa en cuanto a la educación de nuestra sociedad y la falta de capacidad que demuestra Comodoro para poner en valor el concepto de la vida.
En este relato el abuelo amerindio acepta como innata en la naturaleza humana, tanto el enojo como la violencia y el espíritu vengativo. Pero también lo representa como un lobo en el que comulgan los tres, el enojo, la violencia y la venganza en un mismo plano, sin que uno de los tres aspectos prime sobre el otro o subordine a los demás.
Y también representa como un lobo lleno de amor y compasión la fuerza que se le opone, y que lo hace en el mismo plano. Una suerte de balanza donde una y otra fuerza están perfectamente equilibradas y donde se supone habrá un lobo que venza al otro.
Esta representación de fuerzas como lobos es notable porque rara vez es posible identificar al lobo con el amor y la compasión, por las características propias del lobo. Pero también esta analogía me trajo a la cabeza aquella afirmación filosófica que expresaba “Homo homini lupus”, esto es que el Hombre es el lobo del hombre, para expresar el daño que el propio ser puede causar a los demás y a sí mismo.
También es notable en este relato, que el escenario de la disputa sea el corazón y no la mente, donde los lobos se enfrentan es precisamente el lugar vital del cuerpo humano, el órgano esencial que late y con cada latido parece dictar el paso, cuando uno supone que el enojo se produce en la cabeza, y pergeñar la venganza es no menos que racional, y aún cuando el ejercicio de la violencia pueda pensarse como mas pasional es discutible y al menos difícil encontrar la raíz de la misma.
El nieto con su pregunta sobre cual de los dos ganará la pelea, establece la necesidad de que uno de los dos venza, no existe posibilidad de empate, no pueden convivir ambos lobos en el corazón del hombre. Solo uno debe erigirse como el vencedor.
El abuelo contesta que será vencedor aquel que alimente, y de esta manera está dando cuenta de que la pelea no será breve, que llevará un tiempo que uno venza al otro, pero sin lugar a dudas uno triunfará finalmente. Lo que no nos cuenta el abuelo es como se alimenta a ese lobo, si desde el corazón o desde la mente, como elegirá a uno por sobre el otro, aunque si queda latente que la compasión y el amor serán los caracteres que primarán por sobre los del otro lobo.
El relato de los dos lobos nos enseña que en aquella civilización la venganza, el enojo y la violencia se enfrentan a la compasión y al amor, en estos tiempos en que toda acción supone una reacción, en que el intendente reacciona a una muerte clausurando un boliche en una suerte de venganza enojada, cuando debiera pensarse en el problema de fondo, en aquello que genera la violencia que seguramente lejos está de la música y del corazón.
En el “bobo” de Comodoro se alimenta al lobo enojado, violento y vengativo, y en la agonía algunos todavía restañamos las heridas del otro lobo.
Comentario:
alimentar el odio, comodoro es una ciudad bastante racista, no el chilote, y todas sus demonizaciones.
te agradezco que hagas esto es un placer enterarme de las noticias de comodoro a travez de tus palabras
te agradezco que hagas esto es un placer enterarme de las noticias de comodoro a travez de tus palabras





