EL MIEDO SE LLAMA COSE
Por Rubén Eduardo Gómez
Centro de Orientación Socio Educativa, es el nombre oficial con el que se – escasamente – conoce el COSE, y que en realidad es un reformatorio, un centro de detención para menores de 18 años, el único en su tipo en la provincia del Chubut.
En el año 2005 el COSE fue noticia por la actuación de la jueza Ana Laura Zerbén quien, a partir de algunas denuncias, se apersonó en el lugar y constató la existencia de calabozos ciegos, esto es, sin ventanas externas en ese Centro de Orientación Socio Educativa. El fiscal Hugo Barone certificaba esta actuación – y sobre todo la existencia de estos calabozos - en una entrevista que yo mismo le hiciera a través de Radio Bizarra en agosto de 2005. Nos fue imposible entonces comunicarnos con las autoridades del COSE – como tampoco fue posible antes de esta nota - para saber a ciencia cierta cuanto se utilizaban esos calabozos en el proceso de “Orientación Socio Educativa” y qué resultado dan esos procedimientos.
Sobre este incidente también el gobierno provincial se sumió al mas absoluto de los silencios, como si formara parte de otro estadio, como si no fuera su responsabilidad el velar por los derechos humanos de los jóvenes que allí son alojados.
No hay informes sobre cuantos menores aloja el Centro, ni cuales han sido los resultados de la aplicación de programas de orientación socio educativa, ni tampoco informes oficiales sobre cuales han sido los éxitos y fracasos en la reinserción de los jóvenes en la sociedad.
Más allá de las innumerables preguntas que asaltan a cualquier hijo de vecino, llama la atención que este espacio – del que solo se conoce uno de similares características en Mendoza – no forme parte de la página web del gobierno provincial ni de la de la policía del Chubut. Y el misterio se traslada a lo que los medios locales suelen referir del mismo: nada.
El pasado 8 de septiembre se produjo una importante ausencia de personal de la institución lo que se sumó a la renuncia del titular del COSE, Segundo Almonacid, produciendo una crisis de dimensiones importantísimas. ¿Por qué el personal no quiere ir a trabajar?
Existen reclamos históricos de los agentes que allí se desempeñan como una suerte de celadores de los jóvenes con problemas de conducta social.
En una ríspida reunión en la oficina de la Subsecretaría del Menor y la Familia, su titular Nélida Burgueño y el ex director del COSE habrían intercambiado opiniones que produjeron finalmente la salida de Almonacid.
Éste último reconoció que otro directivo de la institución pasaba las noches junto a los chicos en las habitaciones porque “tienen miedo”. A ésta situación por demás grave por tratarse de menores de edad y donde se sospecha al menos abuso deshonesto, se suman otros hechos que provocaron la situación interna del personal: hubo amenazas a una enfermera, se sabe de al menos una fuga de la institución y el robo sistemático de sicofármacos de la enfermería.
“Hay personal que ya no quiere ir mas porque la pasa demasiado mal ahí adentro” señalaron fuentes consultadas por el diario Jornada (1), y agregaron que seguramente habría una reunión con el ministro del área o con el propio gobernador para tratar de encontrar una solución a la crisis.
A esta situación extrema se suma el hecho de la sucesión de Almonacid, y trascendió que el cargo recaería en un agente que hace poco menos de un año a la fuerza y que poco y nada sabe del trato de menores en riesgo. Dicen que tuvo una importante trayectoria laboral pero como vendedor de fiambres y embutidos.
¿Es esta una muestra más de la preocupación constante del gobierno provincial por los derechos humanos, por los jóvenes y por la justicia?
(1) Diario Jornada, edición N° 17.580 del domingo 10/09/06 pág. 5
Centro de Orientación Socio Educativa, es el nombre oficial con el que se – escasamente – conoce el COSE, y que en realidad es un reformatorio, un centro de detención para menores de 18 años, el único en su tipo en la provincia del Chubut.
En el año 2005 el COSE fue noticia por la actuación de la jueza Ana Laura Zerbén quien, a partir de algunas denuncias, se apersonó en el lugar y constató la existencia de calabozos ciegos, esto es, sin ventanas externas en ese Centro de Orientación Socio Educativa. El fiscal Hugo Barone certificaba esta actuación – y sobre todo la existencia de estos calabozos - en una entrevista que yo mismo le hiciera a través de Radio Bizarra en agosto de 2005. Nos fue imposible entonces comunicarnos con las autoridades del COSE – como tampoco fue posible antes de esta nota - para saber a ciencia cierta cuanto se utilizaban esos calabozos en el proceso de “Orientación Socio Educativa” y qué resultado dan esos procedimientos.
Sobre este incidente también el gobierno provincial se sumió al mas absoluto de los silencios, como si formara parte de otro estadio, como si no fuera su responsabilidad el velar por los derechos humanos de los jóvenes que allí son alojados.
No hay informes sobre cuantos menores aloja el Centro, ni cuales han sido los resultados de la aplicación de programas de orientación socio educativa, ni tampoco informes oficiales sobre cuales han sido los éxitos y fracasos en la reinserción de los jóvenes en la sociedad.
Más allá de las innumerables preguntas que asaltan a cualquier hijo de vecino, llama la atención que este espacio – del que solo se conoce uno de similares características en Mendoza – no forme parte de la página web del gobierno provincial ni de la de la policía del Chubut. Y el misterio se traslada a lo que los medios locales suelen referir del mismo: nada.
El pasado 8 de septiembre se produjo una importante ausencia de personal de la institución lo que se sumó a la renuncia del titular del COSE, Segundo Almonacid, produciendo una crisis de dimensiones importantísimas. ¿Por qué el personal no quiere ir a trabajar?
Existen reclamos históricos de los agentes que allí se desempeñan como una suerte de celadores de los jóvenes con problemas de conducta social.
En una ríspida reunión en la oficina de la Subsecretaría del Menor y la Familia, su titular Nélida Burgueño y el ex director del COSE habrían intercambiado opiniones que produjeron finalmente la salida de Almonacid.
Éste último reconoció que otro directivo de la institución pasaba las noches junto a los chicos en las habitaciones porque “tienen miedo”. A ésta situación por demás grave por tratarse de menores de edad y donde se sospecha al menos abuso deshonesto, se suman otros hechos que provocaron la situación interna del personal: hubo amenazas a una enfermera, se sabe de al menos una fuga de la institución y el robo sistemático de sicofármacos de la enfermería.
“Hay personal que ya no quiere ir mas porque la pasa demasiado mal ahí adentro” señalaron fuentes consultadas por el diario Jornada (1), y agregaron que seguramente habría una reunión con el ministro del área o con el propio gobernador para tratar de encontrar una solución a la crisis.
A esta situación extrema se suma el hecho de la sucesión de Almonacid, y trascendió que el cargo recaería en un agente que hace poco menos de un año a la fuerza y que poco y nada sabe del trato de menores en riesgo. Dicen que tuvo una importante trayectoria laboral pero como vendedor de fiambres y embutidos.
¿Es esta una muestra más de la preocupación constante del gobierno provincial por los derechos humanos, por los jóvenes y por la justicia?
(1) Diario Jornada, edición N° 17.580 del domingo 10/09/06 pág. 5





