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Sentido Común
Crónicas de un sobreviviente de Comodoro Rivadavia, una ciudad de la Patagonia Argentina
Acerca de
Rubén Eduardo Gómez es escritor. Nació en Comodoro Rivadavia el 14 de Noviembre de 1965. Ha publicado EL PECADO DE SOÑAR en colaboración con Andrés Cursaro (Poesía, Filofalsía, 1988), GEISER (Poesía, Filofalsía, 1990), SIEGA (Poesía, Bogavante-Bizarra, 2004) y LIBRO DEL OJO (Poesía, La Luna que, 2004). Obtuvo diversos premios por sus poemas y cuentos. Ha escrito ademas algunas obras de teatro. Debutó en radio en 1984 en el programa PROHIBIDO PARA NADIE, en LU4 de Comodoro Rivadavia y desde ese momento volvió a la radio en diversas emisoras. Co-condujo FAX U por FM Rumbos junto a Fabián Basabe. Fue locutor de Producciones Integrales por FM Bizarra. Realizó la columna BAJO PALABRA en la Ciudad Perdida de FM Bizarra y también el segmento cultural del programa EL CIELO POR ASALTO por FM Klara. Co-condujo los programas DESAFORADOS y FACTOR HUMANO por FM Bizarra hasta su arbitrario cierre a manos del gobierno en Octubre de 2005. Es el director de VELA AL VIENTO Ediciones Patagónicas
Sindicación
 
El trabajo de las mujeres en la industria petrolera - Graciela Ciselli*
El trabajo de las mujeres en la industria petrolera - Graciela Ciselli*
Hasta 1919, el reducido número de mujeres (15% del total de la población) que vivía en los "pueblos de las compañías" se dedicaba a tareas domésticas dentro del hogar familiar. A partir de esta fecha fueron incorporadas como asalariadas dentro de las empresas en trabajos que podrían considerarse extensivos de los domésticos. Dicho período coincidió con algunos "beneficios" otorgados por las empresas como ser bonificación por maternidad, protección a la viudez. Graciela Ciselli analiza la situación laboral de la mujer en la empresa petrolera estatal Y.P.F. y la compañía privada ASTRA. Emerge así que, en 1930, Y.P.F. permitió que hijas de trabajadores ingresaran como escribientes y empleadas de oficina mientras que Astra lo hizo después de 1946. A partir de esta fecha, las posibilidades laborales se ampliaron y las mujeres fueron incorporadas como telefonistas o enfermeras en ambas empresas, además de las maestras que ya se desempeñaban desde 1920 en Y.P.F. y 1930 en Astra.
El trabajo de la mujer en ASTRA
Desde 1919 y hasta 1945, las mujeres ingresaron bajo tres modalidades de trabajo:
• Ayudantes de los esposos: los hombres ingresaban con la ocupación principal generalmente como mozos y ellas realizaban, de acuerdo con el criterio de la empresa, tareas "colaborativas" con ellos, por las que cobraban un salario mínimo (la quinta parte de lo que ganaba el hombre).
• Matrimonio contratado: el esposo ingresaba para hacerse cargo de alguna dependencia -Casino o Gamela de empleados- mediante un contrato donde figuraba 'Sr X y Sra' y se especificaba la obligación del hombre; en este caso, el hombre era el único que cobraba el salario, aunque la esposa fuera la cocinera del lugar.
• La tercera modalidad era por ocupación, es decir sirvientas, mucamas o cocineras.
De mucamos y sirvientas
En Astra no hubo sirvientes varones, pero sí mucamos y cocineros hasta 1945. Generalmente las mujeres trabajaron en las casas del personal jerárquico, en el Casino de empleados o en la Estancia La Corona - propiedad de la empresa -, mientras que los hombres circularon por los diversos campamentos de la empresa o se hicieron cargo de la Cocina Central o de la Gamela de Obreros. En estos casos, las mujeres cobraban un salario menor al de los hombres. En algunas ocupaciones -telefonistas, enfermeras o empleadas- las mujeres fueron excluidas durante el primer período. Respecto de los salarios que cobraban existían diferencias a favor de los hombres y variaban de acuerdo con la antigüedad en la empresa, la permanencia en el puesto y la edad. En 1923 mientras los mucamos, cocineros o mozos ganaban 110 pesos, las mujeres cobraban un salario que oscilaba entre 50 y 90 pesos. En 1930 los cocineros ganaban de 130 a 200 mientras que las mujeres entre 80 y 150 pesos, a excepción de las "ayudantes de los esposos" cuyo salario no superaba los 20 pesos.
El status laboral de las mujeres en el peronismo
Si bien el inicio del Estado Benefactor en el área social se remonta antes de 1940, durante el peronismo se implementaron medidas tendientes a la valoración de los trabajadores, a mejorar sus condiciones económicas ofreciéndoles mayores servicios y a la protección a la maternidad. Las ideas que se sostienen en este período es que "cada mujer debe pensar que en nuestra tierra es obligación dar hijos sanos y formar hombres virtuosos" o "la misión sagrada que tiene la mujer no sólo consiste en dar hijos a la patria sino hombres a la humanidad" -La razón de mi vida. Eva Perón-. La maternidad fue promovida por el Estado, a tal punto que la Comisión Nacional de Desnatalidad propuso que se restringiera el "trabajo de mujeres aptas para la maternidad en todos los establecimientos comerciales e industriales de la República donde se coloquen como empleadas y obreras mujeres de 15 a 49 años". Sin embargo, con la creación de la Gobernación Militar en Comodoro Rivadavia hubo cambios en la vida laboral de los "pueblos de las compañías petroleras" que favorece cierta 'salida' de la mujer al mundo del trabajo.
Enfermeras y telefonistas
Se cita por ejemplo, el caso de las enfermeras: en el llamado a inscripción de 1945 más de ciento veinte mujeres de Comodoro Rivadavia y de los Yacimientos se interesaron en los cursos de Enfermería. A mediados de 1948 el gobierno autorizó el funcionamiento de un curso para enfermeros/as en el Hospital Municipal de Comodoro Rivadavia. A partir de esta década se abrió una nueva posibilidad de profesionalización de las mujeres que deseaban titularse, que antes sólo podían lograrlo en las grandes ciudades como Buenos Aires, Rosario o Córdoba. Aunque la incorporación de las mujeres a los servicios y a la telefonía en otras zonas del país se produjo desde principios de la década del treinta, en Astra recién ingresaron a partir de 1946 como telefonistas de la Central Telefónica (recordemos que en el primer período era una ocupación exclusivamente masculina en la industria petrolera). El parentesco fue esencial a la hora de ingresar a esta ocupación que captó a las hijas solteras de trabajadores de la empresa y constituyó la principal fuente laboral de las viudas. Las características del estado civil se relacionaban con la dedicación requerida por el trabajo (de lunes a lunes, excepto los días francos). Los turnos de noche se reservaron para varones, opción que se relacionó con la necesidad de reasignar funciones a trabajadores con problema de salud, pero aún sin edad para jubilarse. En la empresa estatal las mujeres solteras fueron incorporadas como empleadas administrativas desde 1930, en el caso de la empresa privada el proceso es posterior a 1946.

*La licenciada y prof. en Historia Graciela Ciselli realizó una investigación sobre el trabajo de las mujeres en la actividad petrolera, entre los años 1919 y 1962. El mismo será publicado en la revista Andes, de Antropología e historia de la Univ. Nacional de Salta, y fue facilitado por ella para esta publicación especial de Crónica.


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