La Apología del delito y el Viejo Expreso Patagónico
El artículo 18 del Código Penal define la apología como la exposición, ante una concurrencia de personas o por cualquier medio de difusión, de ideas o doctrinas que ensalcen el crimen o enaltezcan a su autor. En este sentido la apología sólo es delictiva si por su naturaleza y circunstancias constituye una incitación directa a cometer un delito. Hace unos días atrás leí con asombro que la Secretaría de Turismo de la Provincia había patrocinado un asalto a un grupo de turistas que viajaban en el Viejo Expreso Patagónico denominado popularmente como "La Trochita". Más allá de los ribetes anecdóticos que pudiera generar esta experiencia, desde lo institucional, se debe ser cuidadoso con este tipo de acciones que -por un lado- pueden resultar "creativas" pero que no dejan de ser claramente "peligrosas" dado el amplio contexto de inseguridad que atraviesa la Argentina actual. En este sentido, el código penal castiga la apología de este tipo de detenciones ilegales, secuestros, exhibicionismo, robo, estafa o apropiación indebida y otras conductas afines, más aun, el artículo 213 del Código establece la pena de un mes a un año de prisión a quien "hiciere públicamente y por cualquier medio la apología de un delito". De ninguna manera considero que esté bien que institucionalmente quiera lucrarse o hacer exhibicionismo con la violencia ya que este tipo de acciones y su publicación naturalizan la violencia y peligrosamente pueden alentar este tipo de conductas. Pregunto en voz alta ¿qué hubiera pasado si alguno de los "rehenes-turistas" se infartaba en esa parodia? La comedia urdida por unos pocos, se hubiera transformado en tragedia en ese mismo instante y casualmente, ésta no era "una joda para video o show -mach" y aunque lo hubiera sido no serviría como argumento de nada.
Contrasentido
En completa soledad y sólo con el deseo de ejercer mi derecho de libre expresión de ideas, pregunto ¿acaso no es un contrasentido que institucionalmente se propicie la parodia de un asalto a turistas con el riesgo de asumir consecuencias no deseadas, que pueden incitar o exacerbar la violencia en la sociedad y al mismo tiempo publicar una propaganda oficial de cambiar las armas por educación? Considero que la prensa tampoco puede ser acrítica ante las acciones que, como la del asalto al tren, organiza el órgano de turismo provincial. En estos días, desde que se publicó la 'original' propuesta turística imaginé que caía una lluvia de críticas por parte de legisladores, trabajadores de prensa, representantes de la Justicia. No fue así. A esta hora, quiero imaginar que no fue por temor a la reacción del poder provincial en su intento de atraer a los turistas en ese bello viaje en el histórico tren cordillerano. La función de la prensa, de los que imparten Justicia o de los medios no es jugar a la realidad virtual ni propiciar paraísos artificiales. La información es un derecho y la mejor contribución al afianzamiento de una cultura democrática y pluralista, reside en decir la verdad. "El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento" escribió Rodolfo Walsh en 1976, entonces ¿por qué no expresar ideas u opiniones que pueden contribuir a señalar algunos de los errores que pueden cometer los políticos en ejercicio de su función? Pero de ninguna manera quisiera hacer crítica destructiva, sino sólo alertar sobre los límites entre "creatividad" y "naturalización de la violencia". No olvidemos que la historia debe ser nuestra maestra, pero para no repetir errores del pasado. No se puede 'vender un pintoresco asalto' mientras se realiza una programa de Educación por la Paz, canjeando juguetes entre los niños de las escuelas.
Nancy Sáez
Lic. en Comunicación Social
U.N.P.S.J.B.
Contrasentido
En completa soledad y sólo con el deseo de ejercer mi derecho de libre expresión de ideas, pregunto ¿acaso no es un contrasentido que institucionalmente se propicie la parodia de un asalto a turistas con el riesgo de asumir consecuencias no deseadas, que pueden incitar o exacerbar la violencia en la sociedad y al mismo tiempo publicar una propaganda oficial de cambiar las armas por educación? Considero que la prensa tampoco puede ser acrítica ante las acciones que, como la del asalto al tren, organiza el órgano de turismo provincial. En estos días, desde que se publicó la 'original' propuesta turística imaginé que caía una lluvia de críticas por parte de legisladores, trabajadores de prensa, representantes de la Justicia. No fue así. A esta hora, quiero imaginar que no fue por temor a la reacción del poder provincial en su intento de atraer a los turistas en ese bello viaje en el histórico tren cordillerano. La función de la prensa, de los que imparten Justicia o de los medios no es jugar a la realidad virtual ni propiciar paraísos artificiales. La información es un derecho y la mejor contribución al afianzamiento de una cultura democrática y pluralista, reside en decir la verdad. "El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento" escribió Rodolfo Walsh en 1976, entonces ¿por qué no expresar ideas u opiniones que pueden contribuir a señalar algunos de los errores que pueden cometer los políticos en ejercicio de su función? Pero de ninguna manera quisiera hacer crítica destructiva, sino sólo alertar sobre los límites entre "creatividad" y "naturalización de la violencia". No olvidemos que la historia debe ser nuestra maestra, pero para no repetir errores del pasado. No se puede 'vender un pintoresco asalto' mientras se realiza una programa de Educación por la Paz, canjeando juguetes entre los niños de las escuelas.
Nancy Sáez
Lic. en Comunicación Social
U.N.P.S.J.B.





