Los tipos errados
Los concejales de Comodoro concretaron el 10 de enero la sesión extraordinaria que había solicitado el Poder Ejecutivo para subsanar el “error de tipeo” que desencadenó el aumento del boleto de colectivo a principios de año. Los ediles debieron convocar a una sesión extraordinaria que, extraordinariamente solo duró 5 minutos. Se redactó una nueva ordenanza y se aclaró que además del mínimo fijado en un peso ($ 1,00), el valor de la cuarta sección es de un peso con treinta centavos ($ 1,30) salvo el tramo a Diadema que ya era de un peso con setenta centavos (1,70). Uno podría pensar que errores tiene cualquiera y que a cualquiera le puede pasar esto de equivocarse al “tipear” una ordenanza, total con la cantidad que hay... ahora ¿se tipean tantas ordenanzas, resoluciones, expresiones de deseos o comunicaciones como para que se produzcan estos errores? ¿Los concejales no debieran leer lo que se aprueba? ¿Por qué la ordenanza salió del Concejo con el error sin que nadie la revisara antes? ¿Por qué la ordenanza fue promulgada por el Poder Ejecutivo sin que nadie la revise tampoco? ¿No estamos acaso frente a un enorme “elefante” político en donde hay una infinidad de empleados de planta (más de 1.100), empleados por planes sociales y ni que hablar del personal político, y ninguno de ellos puso el ojo en el “error de tipeo”? La ordenanza errada llegó a la empresa prestadora del servicio de transporte urbano de pasajeros, la contratada con un contrato precario vencido hace más de 8 años y recientemente subsidiada Patagonia Argentina. La empresa tomó conocimiento de lo aprobado por nuestros concejales, lo promulgado por nuestro intendente y puso en aplicación la norma. Y fueron los usuarios los que notaron que lo que aprobaron no era lo que estaba previsto, por eso es que tuvo que convocarse a una sesión extraordinaria que no es gratuita para todos los contribuyentes que pagamos nuestros impuestos en la municipalidad. Mas allá de los sueldos que puntualmente se abonan el último día hábil de cada mes, cada sesión implica un costo en papelería (órdenes del día con copia para cada concejal y periodistas acreditados, despachos de comisión y otros), electricidad (de la sala de sesiones, para el sonido, para las computadoras que “tipean bien y mal”, para las impresoras que imprimen lo que mal se tipea, para las oficinas donde están los empleados que manejan las computadoras que tipean mal y bien), el sonido (que sigue estando a cargo de Luis Hernández y que se factura como un servicio anexo y que teniendo en cuenta lo que le cuesta al Concejo este servicio podría haber comprado no menos de dos equipos completos de audio para cubrir el servicio), y los insumos propios de cada sesión (agua, café, facturas, etc.), lo que en definitiva nos hace pensar que hubiese sido mucho más barato que las cosas se hagan bien en principio, pero una resolución del intendente ad-referendum de la primera sesión ordinaria de marzo hubiese sido una muestra de cuidado para las finanzas públicas y un gesto de sentido común. Claro que hay que pensar que quienes deben dar muestras de sentido común son nuestros concejales y nuestro intendente interino, el edil Ricardo Trovant, ingeniero él.
La extraordinaria no duró mas de 5 minutos, estuvo presidida por Judith Jozami, ustedes recordarán que ésta concejal fue la que justificó el aumento de las dietas de sus pares al decir que lo que los contribuyentes estaban pagando era su idoneidad y capacidad para ejercer el cargo, para hacerse cargo del mandato que se les otorgó en 2003. ¿Qué diría ahora la edil Jozami sobre su idoneidad y capacidad si no son capaces siquiera de leer lo que aprueban? Esta es una muestra de cómo funciona nuestro Concejo Deliberante y lo peligroso que pudiera resultar esto de votar a libro cerrado, de consensuar políticamente los temas y no revisar técnicamente y meticulosamente o al menos a conciencia qué es lo que se aprueba.
En la secretaría del cuerpo se observó a Gustavo Reyes, personal de planta del Concejo, en reemplazo de Patricio Pozos que seguramente se encuentra de vacaciones, y es Reyes uno de los secretarios de diversas comisiones de trabajo de los concejales, lo que se permite colegir de ello que es hasta quizás uno de los responsables de ese “error de tipeo”. ¿habrá pues, alguna sanción, alguna investigación, algún sumario, algún castigo, algún informe sobre quién fue el responsable de ese error de “tipeo” o quedará todo subsanado por esta nueva ordenanza? ¿No habrá siquiera algún tipo de descuento en los haberes de quien ha cometido el error?
Otro punto notable es que los concejales (aún los que estaban de vacaciones) ocuparon sus bancas sin mayores inconvenientes, salvo la ausencia de Ricardo Trovant quien, pese a estar como intendente interino, se encuentra a solo 200 metros del Concejo (en el edificio municipal) y no estuvo presente.
El calificado “error de tipeo” por el Secretario de Gobierno, el tiranosaurio Eduardo Bernal, derivó en un aumento en otras secciones que fueron aplicadas por la empresa Patagonia Argentina y que por lo menos afectó a unas 70 personas que pagaron 40 centavos mas para trasladarse y que no tendrán resarcimiento alguno.
Nosotros, los contribuyentes comunes, no podemos argüir “errores de tipeo” para pagar menos el inmobiliario, la tasa de higiene urbana, el automotor, el derecho de ocupante, la tasa al comercio e industria, ingresos brutos, nosotros somos los que pagamos los errores de los políticos y de los otros, tampoco tendremos ningún resarcimiento, mientras tanto esperamos que por pagar en forma anticipada nos toque algún viajecito en el sorteo. Ningún resarcimiento salvo el habernos dado cuenta de que los que tienen sus bancas y sus puestos políticos son los “tipos errados”.
La extraordinaria no duró mas de 5 minutos, estuvo presidida por Judith Jozami, ustedes recordarán que ésta concejal fue la que justificó el aumento de las dietas de sus pares al decir que lo que los contribuyentes estaban pagando era su idoneidad y capacidad para ejercer el cargo, para hacerse cargo del mandato que se les otorgó en 2003. ¿Qué diría ahora la edil Jozami sobre su idoneidad y capacidad si no son capaces siquiera de leer lo que aprueban? Esta es una muestra de cómo funciona nuestro Concejo Deliberante y lo peligroso que pudiera resultar esto de votar a libro cerrado, de consensuar políticamente los temas y no revisar técnicamente y meticulosamente o al menos a conciencia qué es lo que se aprueba.
En la secretaría del cuerpo se observó a Gustavo Reyes, personal de planta del Concejo, en reemplazo de Patricio Pozos que seguramente se encuentra de vacaciones, y es Reyes uno de los secretarios de diversas comisiones de trabajo de los concejales, lo que se permite colegir de ello que es hasta quizás uno de los responsables de ese “error de tipeo”. ¿habrá pues, alguna sanción, alguna investigación, algún sumario, algún castigo, algún informe sobre quién fue el responsable de ese error de “tipeo” o quedará todo subsanado por esta nueva ordenanza? ¿No habrá siquiera algún tipo de descuento en los haberes de quien ha cometido el error?
Otro punto notable es que los concejales (aún los que estaban de vacaciones) ocuparon sus bancas sin mayores inconvenientes, salvo la ausencia de Ricardo Trovant quien, pese a estar como intendente interino, se encuentra a solo 200 metros del Concejo (en el edificio municipal) y no estuvo presente.
El calificado “error de tipeo” por el Secretario de Gobierno, el tiranosaurio Eduardo Bernal, derivó en un aumento en otras secciones que fueron aplicadas por la empresa Patagonia Argentina y que por lo menos afectó a unas 70 personas que pagaron 40 centavos mas para trasladarse y que no tendrán resarcimiento alguno.
Nosotros, los contribuyentes comunes, no podemos argüir “errores de tipeo” para pagar menos el inmobiliario, la tasa de higiene urbana, el automotor, el derecho de ocupante, la tasa al comercio e industria, ingresos brutos, nosotros somos los que pagamos los errores de los políticos y de los otros, tampoco tendremos ningún resarcimiento, mientras tanto esperamos que por pagar en forma anticipada nos toque algún viajecito en el sorteo. Ningún resarcimiento salvo el habernos dado cuenta de que los que tienen sus bancas y sus puestos políticos son los “tipos errados”.





