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Sentido Común
Crónicas de un sobreviviente de Comodoro Rivadavia, una ciudad de la Patagonia Argentina
Acerca de
Rubén Eduardo Gómez es escritor. Nació en Comodoro Rivadavia el 14 de Noviembre de 1965. Ha publicado EL PECADO DE SOÑAR en colaboración con Andrés Cursaro (Poesía, Filofalsía, 1988), GEISER (Poesía, Filofalsía, 1990), SIEGA (Poesía, Bogavante-Bizarra, 2004) y LIBRO DEL OJO (Poesía, La Luna que, 2004). Obtuvo diversos premios por sus poemas y cuentos. Ha escrito ademas algunas obras de teatro. Debutó en radio en 1984 en el programa PROHIBIDO PARA NADIE, en LU4 de Comodoro Rivadavia y desde ese momento volvió a la radio en diversas emisoras. Co-condujo FAX U por FM Rumbos junto a Fabián Basabe. Fue locutor de Producciones Integrales por FM Bizarra. Realizó la columna BAJO PALABRA en la Ciudad Perdida de FM Bizarra y también el segmento cultural del programa EL CIELO POR ASALTO por FM Klara. Co-condujo los programas DESAFORADOS y FACTOR HUMANO por FM Bizarra hasta su arbitrario cierre a manos del gobierno en Octubre de 2005. Es el director de VELA AL VIENTO Ediciones Patagónicas
Sindicación
 
Entrevista a Juana Sapire esposa de Raymundo Gleyzer
“TODA OBRA DE ARTE ES INTRÍNSECAMENTE POLÍTICA” (*)
Buenos Aires, 27 de diciembre (ANC-UTPBA).- Cuenta cómo era, qué pensaba y cómo trabajaba su esposo; un director de cine que fue un referente del Frente Antiimperialista de los Trabajadores de la Cultura (FATRAC), el brazo cultural del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Pero no pudo seguir con su producción político – cultural porque en mayo de 1976 se convirtió en uno de los 30.000 desaparecidos que dejó la última dictadura militar.

- ¿Qué era el cine para Raymundo Gleyzer?
- Era su forma de demostrar y canalizar su preocupación por lo social, su manera de contribuir a mejorar las paupérrimas condiciones de vida en la que estábamos sumergidos. Era su herramienta de lucha, una lucha que se fue desarrollando a la luz de la cruel realidad de Latinoamérica, porque mientras filmábamos documentales convivíamos con los protagonistas.
- ¿De qué manera su producción chocaba con la industria cinematográfica?
- Si lo vemos con atención, el cine en sí mismo es un instrumento de la burguesía; fue creado por ella para servirla. Su engranaje, su metodología de trabajo y su estructura hacen complicado proyectar, por ejemplo, un film en una fábrica. Sin embargo, Raymundo creía que “lo que hasta ese momento había sido un instrumento de dominación, podía ser utilizado por el pueblo para liberarse”.
- ¿A eso respondía el Cine de la Base?
- Sí. El Cine de la Base era un grupo de cine político que formó Raymundo en pleno desarrollo de las organizaciones revolucionarias en la Argentina. Respondió a la necesidad de hacer un cine que estuviera sincronizado con las propuestas ideológicas de la izquierda revolucionaria, cuyo objetivo sea demostrar esta injusta realidad social que describo. Él nunca se sintió un artista, sino un hombre del pueblo que hacía cine para la gente.
- ¿Cómo traducían este pensamiento en la actividad diaria?
- La idea era llevar el cine a la gente. Proyectábamos películas en los barrios, villas, fábricas. Pero nuestra tarea no terminaba ahí, después de pasar las películas generábamos un espacio de discusión con la gente para poder expandir y debatir nuestras ideas.
- ¿Cree que esa lucha tiene correlato en la actualidad?
- Ahora nuestro pensamiento está más vivo que nunca. Cuando ven el documental “Raymundo”, el film “Los Traidores” o cualquiera de sus obras en las fábricas tomadas, como la textil Bruckman, los obreros se sienten representados y discuten sobre estas problemáticas al igual que hace 30 años

(ANC-UTPBA).
(*) Nota publicada en el anuario “El Surco”, del Frente Cultural Raymundo Gleyzer.
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