Desaforados: La memoria y el palimpsesto
Desde este programa, este humilde Desaforados Bajas Calorías que solamente tendrá un par de meses de vida, nos propusimos desde el inicio el rescate y el ejercicio de la memoria. Porque no se trata de guardar rencor ni de sostenernos en la melancolía, sino de aprender de los errores del pasado y comenzar a darnos cuenta de que las máscaras no son nuevas, que los discursos suelen estar travestidos, que las mentiras se caen por su propio peso y que hay un montón de gente que procura colaborar en la tarea del olvido. Entre el montón de idiotas útiles están los que te abren los micrófonos de las radios para que pidas un tema y como nos acordábamos ayer, esto sucede desde la época de “Aquí está tu disco”. Es lo más fácil que hay, pero la idea del programa no es esa. La apertura del micrófono es para que opines, para que te manifiestes, para que digas lo que pensás y lo que sentís. Y esto es simplemente para que nosotros crezcamos y no digamos más idioteces. La idea es no sumar una idiotez más a la estupidez que nos domina y la que se pregona, porque en una ciudad de azules estúpidos y desmemoriados es más fácil hacer lo que a uno le plazca. Y los funcionarios así lo saben. Los políticos lo comprenden. Los funcionarios han entendido que la utilización de los medios de comunicación es fundamental en su gestión de gobierno o al menos en su permanencia en el poder que no es lo mismo. Porque si bien para realizar la gestión de gobierno es necesario tener poder, la permanencia en el poder no significa que la realicen, que realmente gobiernen, sino simplemente que cobren por parecer que efectivamente lo están haciendo. Y aquí y allá, en esta ciudad azul o en el valle o en la cordillera, la soberbia de la clase dominante se manifiesta enérgicamente, con grandilocuencia, desde lejos, desde arriba. La clase política en la voz de Das Neves o del propio Simoncini, no se cansa de armar carnavales con anuncios y toda la parafernalia. Viaducto por acá, viviendas por allá, plantas de tratamiento, renegociación de contratos petroleros, revisión de permisos pesqueros, puestos de trabajo, horno pirolítico o cementerio privado con crematorio, secretarías nuevas y nuevos cargos pero la misma vieja política del “pagás, ahorrás, ganás”, mientras seguís esperando que la timba te beneficie alguna vez, que la suerte te toque, que la rueda de la fortuna te elija. Por eso es que decidimos ejercer con vos la memoria. Acordarnos de lo que dicen y hacer hincapié en lo que pagamos para que hagan y solo dicen. Te decía que algunos medios tienen la función de aquellos que preparaban los palimpsestos. ¿Qué eran los palimpsestos? En la antigüedad consistía en el borrado de los pergaminos para que los escribas puedan reutilizarlos, ya que eran un elemento muy escaso y de difícil factura aquellos pergaminos. Así una nueva escritura se iba añadiendo a otras y luego a otras y así. Se trataba de una actividad imperfecta ya que en la escritura más reciente se podía percibir parcialmente la anterior. Esta parece hoy ser la tarea de algunos medios, el de escribir en el pergamino que parece tener la ciudadanía en la permanente exposición mediática a la que sometemos a nuestra cabeza. Preparan el palimpsesto de tu cerebro y escriben otra historia nueva a través de los diarios, de las radios o de la televisión. Al punto que terminas sin recordar lo que pasó hace una semana, y ni que hablar de hace un año atrás. Y esto obliga a replantearse la tarea de la comunicación y empezar a pensar en la responsabilidad social de quien informa pese a que los medios suelen poner en la balanza a su economía por sobre los intereses del pueblo, que siempre termina preguntándose lo mismo, el pueblo siempre quiere saber de que se trata. Los investigadores que hallaron pergaminos en nuestro tiempo, tropezaron en algunos casos, con importantes tratados filosóficos sobre los que se anotaron inventarios de mercancías o asientos contables con magro valor histórico y para desocultarlos debieron desarrollar una suerte de arqueología literaria, una excavación en el propio pergamino. Intentaron recuperar la historia o el conocimiento hurgando en el palimpsesto. Nosotros no queremos hacer arqueología. Simplemente tratamos de mantener encendida a la memoria para que sea ella la que exponga los hechos en esta ciudad azul, con la claridad que brindará su luz, indudablemente.
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