Desaforados: Que la memoria siga siendo la luz
Hace un mes toda la Argentina tosía los humos negros que emanaba el incendio de República de Cromagnón, el boliche ubicado en Once que se incendió y acabó con la vida de 191 argentinos. Hace un mes que aquí en nuestra ciudad azul, también respiramos los vahos de la tragedia que hicieron que volviéramos a pensar en el tema de la seguridad, un tema por demás rumiado en todos los ámbitos. Los chicos empezaron a juntarse para pedir a las autoridades que revisen las salidas de emergencia, que controlen el ingreso de los menores a los boliches, que se hagan simulacros, que los patovicas sepan como actuar en caso de cualquier emergencia y, sobre todo, que los tengan en cuenta a la hora de tomar las medidas pertinentes. Como contrapartida, los padres también se movilizaron y apareció nuestro Blumberg, un tal Alberto Peker, quien como vocero preocupado por los chicos y su situación logró muchos centímetros en los medios con un amplio protagonismo a la hora de las reuniones con la intendencia y obviamente la cobertura de los diarios. Y las autoridades de la ciudad azul tuvieron en Gioino a un rápido y accesible intendente durante 14 días que supo llevar adelante los primeros momentos de la crisis de la seguridad ordenando los controles y generando alternativas a los boliches para aquellos que se quedaban afuera. Pero Simoncini volvió y con él su letargo, sus reuniones y mesas de trabajo que suelen ser lentas, plagadas de informes y carentes de decisiones. Y si a esta falta de decisiones se le suman los propios caracteres del jefe azul de esta comunidad azul, como su soberbia, su constante creencia de que representa la voz del pueblo, su caprichosa forma de gobernar y de expresarse, su falta de tino para realizar juegos de palabras con respecto a este tema. Basta recordar que afirmó que las ordenanzas que reglamentan la seguridad en Comodoro Rivadavia son de la época del pitecantropus erectus, en clara alusión al homínido previo al de Cromagnón en la evolución. Este “evolucionado” intendente es el mismo que dijo “píngulis la ordenanza” también refiriéndose a esto, y en tal sentido lo que demuestra es que lo normado no le interesa cuando debiera ser respetuoso a lo que aún nos rige y hasta tanto sea cambiado. Y esta no es la primera vez que lo hace. Con el tema de los hipermercados también dijo que modificaría la norma que establece la restricción de los 15 kilómetros. El intendente de nuestra ciudad es médico, un justicialista azul, que el otro día no saludó a los chicos con los que estuvo reunido en más de una ocasión. Dijo tener cosas más importantes que hacer. Los chicos es preguntaban aquí en nuestros estudios ¿qué puede ser mas importante que la seguridad? ¿qué mas importante que la vida sobre todo si tenemos en cuenta que Simoncini es médico? Este homínido, este pitecantropus erectus parece creer que las soluciones llegan cuando el lo decide y a los golpes. Así el viaducto, así el tema hipermercados, así el nuevo hospital, y en el medio el Plan de Seguridad Participativa, en el medio las plazas con 400 personas, y un montón de gente que ni va al boliche porque no puede entrar ni a las plazas porque no les interesa. ¿Dónde va la gente cuando llueve?, decía Cantilo cuando les cantaba a otros pitecantropus, a unos pitecantropus vigilados, apretados, secuestrados y asesinados. 30.000 pitecantropus desaparecidos por la dictadura militar siguen provocándonos escalofríos cuando se pueblan hoy las calles y las escuelas, las vecinales y las plazas con policías, en nombre de la seguridad y la paz social, argumentos también esgrimidos en aquella época. Hace un mes que hablamos de seguridad, de la falta de políticas correctas en el plano cultural que nos permitan poner en valor la vida por encima de la discrecionalidad con que se vive o muere en esta ciudad azul. Hace un mes que hablamos de que se controla lo que se ve y se hace como que se hace, imágenes en un teatro negro que no muestra toda la escena y se juega a las ilusiones ópticas y se espera que de a poco la cotidianeidad te saque el tema del oído, como pasó con Keyvis, como pasó por acá en el Cine Coliseo, en Casa Tía o en la escuela que voló y que pudo ser una tragedia. Parece que los Pitecantropus azules quieren evitar que evolucionemos, quieren que nos extingamos. Hace un mes que los Cromagnones bailamos alrededor del fuego de Once, con una lágrima rodando por las mejillas y la bronca apretada en los labios. Que la memoria siga siendo luz.





