Sentido Común N° 1 - Treinta veces treinta
03 de Enero de 2005
por Rubén E. Gómez
En Comodoro Rivadavia y entre gallos y medianoche, la nueva oligarquía decidió arbitrariamente aumentarse la dieta. Curiosamente se le llama dieta a los sueldos, a los salarios que engordan a la clase política, a la neo nobleza en nuestra ciudad.
Uno podría pensar que no está mal que los sueldos se adecuen a lo que cuesta vivir en la Argentina, y más en Comodoro Rivadavia, donde en más de una oportunidad el Intendente ha dicho que se paga en nuestra ciudad un treinta por ciento más (justamente) que en otras ciudades del país e incluso de la Patagonia. Pero, también uno podría exigirles que antes de actualizar sus haberes lo hagan con sus empleados, que abriguen a los que menos tienen y que solucionen todos y cada uno de los temas pendientes, antes de subirse los sueldos ellos mismos.
Además de la crisis en la salud con un Hospital Alvear desangrándose, con un Hospital Regional que depende de la Cooperadora para hacerse de los insumos necesarios para funcionar, con un alto índice de desocupación aún cuando este sea inferior a los dos dígitos, con hambre en los barrios, con gente colgada de los servicios, con graves problemas de educación y cultura de la población en general, se siente este aumento como una afrenta, como una bofetada al sentido común.
Es curioso como para algunos temas como el Presupuesto o la Planta de tratamiento de los residuos sólidos se hacen Audiencias Públicas para escuchar al pueblo y sus sugerencias pero en el caso del Transporte Público de Pasajeros se deja de lado a los usuarios que mucho tienen para decir sobre el servicio, y en el caso de los haberes de la neo nobleza, tampoco se consulta al pueblo.
¿Acaso esta nueva oligarquía no sabía lo que cobraban antes de asumir? ¿Acaso al caer la Ordenanza de Emergencia Económica en Diciembre de 2003 no habían recuperado el 15% en su sueldo? ¿Acaso aumentarán sus haberes cada vez que les toque Diciembre en el calendario? ¿Será que los ingresos por regalías hidrocarburíferas obnubilaron los ojos de los representantes del pueblo? ¿Será que es tal el veranito que quieren aprovecharse de él en lugar de buscar nuevas alternativas de producción para cuando no haya petróleo?
El problema parece cultural mas que coyuntural. Obedece a ese cariz con que se caracterizaba a los primeros en llegar a la ciudad, a aquellos que la hicieron y que venían a sacarle el jugo a las piedras, y esta imagen es casi literal. Esa es la cultura de la extracción, de la explotación del suelo, la idea de salvarse a traves de seis meses de laburo intensivo y después disfrutar de lo que venga y en el lugar de donde venían.
Y si a esto le sumamos que hubo bajas en los planes que daba el municipio para sesenta y cinco familias del Polo Obrero. ¿Es que acaso no alcanza el dinero para todos? ¿No es esto una discriminación lisa y llana?
La concejal Judith Jozami dijo que debiera exigirse de los funcionarios "calidad, capacidad e idoneidad" y sin embargo el propio intendente de la ciudad dijo estar sorprendido de todo lo hecho durante un año de gobierno. La sorpresa parte del asombro que es el primer estadio del aprendizaje. Eso es bueno, lo que no es bueno es que el propio intendente se sorprenda de algo que se supone ha hecho él. ¿O es que acaso no fue él quien ha firmado todas esas resoluciones que determinaron los hechos que finalmente le sorprendieron? ¿O fue otra persona la que hizo y despues le mostraron a Simoncini lo que pasaba?
Calidad, je. El secretario de gobierno dijo "no saber que hacer con Adeloc", la Agencia de Desarrollo Local que debiera ser el organismo que planee la tan mentada y conversada diversificación económica, ese mito. Idoneidad, je. Y a los apurones se firma un convenio para prorrogar la concesión del servicio de Transportes a la empresa Patagonia Argentina, una empresa que hace más de 10 años se mantiene en forma precaria brindando un servicio a la comunidad, o al menos eso dice que hace. Tuvieron que convocar a una extraordinaria para aprobarlo el último día del año. Eso es capacidad, ¿no?
Y bueno, será que tenemos los gobernantes que nos merecemos. Será que no supimos como hacerlo y lo peor de todo es que nos quedamos callados y sin hacer nada.
¿Que pasaría si de la noche a la mañana los contribuyentes decidieran pagar un 30% menos en los impuestos que abonan religiosamente a la Municipalidad? ¿No sería arbitrario? ¿No sería injusto? Y, a lo mejor solo se trata de una reacción. ¿No te parece que es el ejercicio del sentido común?





