Shopping Azul
La oligarquía que nos gobierna se prepara para construir un monumento al comercio. Un mega emprendimiento en tierras ganadas al mar en la zona norte de la playa 99. Dos hectáreas dedicadas a la compra y venta de productos y servicios, como la gente quiere, como la gente demanda. Hemos dicho hasta el hartazgo que esta oligarquía comercial no se cansa de hablar de contención social, de esos muros invisibles que evitan la inclusión de todos los ciudadanos en la vida de la ciudad azul, en su cotidianeidad, en su cultura y educación. Este Shopping es una obra monumental que ocupará dos hectáreas de tierras ganadas al mar, en una ciudad en la que las tierras escasean, donde más de 3.000 expedientes duermen el sueño del olvido y la desidia en la municipalidad procurando obtener por derecha un lugar donde construir su vivienda, donde muchísimas más personas ocupan ilegalmente tierras y duermen en taperas y se las amenaza con arrollarlas con una topadora. Este Comodoro Plaza Shopping brindará 70 nuevas bocas de expendio, 70 nuevos locales comerciales, una tienda, un supermercado y 6 salas de cine y dicen que generará 1.000 nuevos puestos de trabajo, pero no se dice que los locales comerciales son los que ya están en la ciudad, no se dice nada de la aberrante explotación de los trabajadores de La Anónima, que es la que propugna e impulsa este emprendimiento. Mil nuevos esclavos en situaciones laborales similares a las que se encuentran los chicos de ese supermercado hoy, laburando más de las ocho horas establecidas por ley, sin posibilidades de sindicalizarse u organizarse en forma gremial, horas que no se pagan ni se compensan con francos compensatorios, tienen franco un martes o un miércoles y ganan sueldos miserables, aprovechándose de la actual situación desesperante de muchos. ¿Para quién es este Shopping? ¿Quiénes se benefician con la construcción de este monumento al consumo y al veranito económico? ¿Aceptarán en los locales comerciales que allí se establezcan la Tarjeta Social? ¿Habrá olor a tienda o a pochoclo en la playa del 99, ahora que se erige el Shopping allí y que suele recibir toda la mierda que genera la ciudad? ¿Podrá taparse el olor atrás del monumento? Mientras algunos dicen que la ordenanza de zonificación no alcanza al Shopping porque no es un hipermercado, nadie habla de ordenanzas, leyes provinciales o nacionales que impulsen una mejor distribución de la riqueza, que permitan que desde el Abel Amaya, desde la Extensión del Abásolo, desde el San Martín o desde el San Cayetano puedan acceder también a ese Shopping. ¿No tienen derecho acaso? ¿No es una forma de establecer un nuevo muro entre clases y profundizar las diferencias? Si bien se trata de un emprendimiento privado, la anuencia gubernamental exhibe quienes mandan en la ciudad y la responsabilidad social se expresa con ladrillos. Esos ladrillos de otro muro en el que algunos medios también se sostienen y entonces alaban y engrandecen la obra. Los ladrillos que lo conforman siguen burlándose de los pobres y carenciados, a los que siguen controlando con hordas de azules agentes, a ver si pueden teñirles su rebeldía e inconformismo a su irreversible destino de miseria.
Fé de ratas
Me equivoqué. Pensé que el gobierno de Simoncini distaba mucho de ser uno avasallante, arrollador, ordenado, y con políticas claras de desarrollo para la gente, para con sus vecinos, muchos de los cuales lo votaron. Pero me equivoqué. Ayer, el propio Simoncini generó una unidad de gestión para resolver el tema de las viviendas y puso a cargo de la misma al viceintendente Àngel Gioino. Este dijo que una cosa es la situación del Abel Amaya y otra la de kilómetro 17, y que si hace falta pasar con la topadora lo va a hacer. Ahí está el ritmo arrollador de una gestión política. Queda claro que se trata de un gobierno de todos y para todos, que tiene políticas claras que llevan al proceso decisorio, que no solamente abarca las tierras para viviendas sino también las áreas productivas. La evidencia nos muestra a un gobierno tan frágil que necesita a la fuerza para imponer una decisión. Lo hizo antes con la policía para intentar mantener la seguridad de la oligarquía comercial del centro que, horrorizada por los hechos de violencia en distintos barrios, llama a las radios para reclamar mano dura. Y la respuesta es un plan de seguridad participativa, en la que solamente participan los agentes azules y algún que otro buchón con el celular pagado por el gobierno. ¿Cuál es la política de la intendencia para con los asentamientos ilegales? ¿Pasarles con la topadora por encima? ¿Acaso muchas de esas viviendas precarias no fueron construidas con chapas que la misma municipalidad les otorgó? ¿Y la autocrítica donde quedó? ¿Acaso no son vecinos de la ciudad los que están asentados allí? ¿No debiera llegar la crítica a las direcciones de Planeamiento Urbano y Vivienda Popular e incluso a Tierras? Hay tres organismos que tienen que ver directamente con esta situación irregular de ocupación ilegal de tierras en la municipalidad y que a los ojos de todos están demostrando su inutilidad no solo en la información sino en su actuación. La problemática de la vivienda debiera ser atendida desde estas tres dependencias y sin embargo ante la inutilidad manifiesta el intendente crea una unidad ejecutora, una comisión encargada de analizar cada caso y determinar si usan la topadora o no. Cualquiera que pueda darse una vuelta por el Abel Amaya puede darse cuenta de que la gente se respeta en los espacios que han podido ocupar, obligados por las circunstancias, por la ausencia de respuestas de la municipalidad que aletarga las ilusiones y esperanzas en un expediente. La ciudad crece como puede hacia donde puede y no como debe y esto es un error clave en Planeamiento Urbano. No tiene el poder de policía desde la intervenida Dirección de Tierras donde el año pasado se encargaron de denunciar irregularidades pero después esto también quedó en otro expediente cajoneado. Y Vivienda Popular lejos está de ser una dirección que solucione la problemática aludida. Ahora nada se dice de la coordinación de las tres áreas sino por el contrario se procurará un nuevo ente que atienda la situación y maneje una topadora. Cuando la razón debe ser aplicada por la fuerza es porque no es una razón fuerte por sí, y esto es una nueva muestra del autoritarismo, de la incapacidad de gobierno y de la insensatez que dirige la ciudad. Desde lejos no se ve, dicen los Piojos, y allí ubicamos a Simoncini y su gabinete, lejos, muy lejos de la gente. Tan lejos que no ven.
Carnet de Pobre
Desde hace aproximadamente un año, funciona en nuestra provincia la Tarjeta Social. Se trata de una suerte de tarjeta de débito con la cual aquellos ciudadanos que recibían ayuda alimentaria en bolsones, pueden ahora ir a buscar los alimentos directamente a los comercios adheridos. La provincia carga todos los meses un monto determinado y así evitan las largas colas de cadenciados y las protestas por la ausencia de tal o cual alimento, como sucedía antaño. Ahora el modelo sería exportado a Río Negro, junto con el programa Microemprendedores Proveedores del Estado, el MIPROE, ya que los vecinos también estarían interesados en implementar ambas metodologías de asistencia social. Se dice de la Tarjeta que ha eliminado el clientelismo político, que otorga dignidad a los beneficiarios y que permite el mejor control de lo que se entrega. Pero en realidad no es otra cosa que un Carnet de Pobreza, que lejos está de eliminar el clientelismo político puesto que sigue siéndolo. Las listas de beneficiarios de la Tarjeta continúan siendo digitadas y para tramitarla siempre hay que ver a personal político de la provincia o de la municipalidad. Dudo que los punteros políticos no lleven sus listas de beneficiarios también, y lo único que se ha eliminado es la entrega por parte de los punteros en forma directa, es posible que se haya mejorado el sistema de entrega, pero no deja de tratarse de clientelismo. Podríamos diferenciarlo diciendo que se trata de clientelismo institucional, que no deja de ser político, y en lugar de entregar bolsones al puntero para que éste haga lo propio con sus clientes, se ha establecido este Carnet de Pobre mediante el cual el gobierno asume, contabiliza, administra y maneja a sus propios clientes. El vocero del gobierno provincial, Francisco Salto, dijo que la Tarjeta Social dignifica porque el beneficiario elige qué, donde y cuando comprar. Y aquí es menester ponernos a pensar sobre este concepto de dignidad que el funcionario pretende. ¿Es digno de un jefe de familia tener un carnet de pobre? ¿No es digno de quien encabeza una familia tener su propio trabajo y a partir de él elegir qué, donde y cuanto comprar? ¿No debiera la Tarjeta Social tener un vencimiento y a partir del mismo que el beneficiario obtenga un trabajo digno? Es una mentira decir que el beneficiario elige qué comprar puesto que hay productos que no puede llevarse a su casa porque no se lo permiten, entre ellos artículos de perfumería y bebidas alcohólicas. No es cierto que el beneficiario elija donde comprar puesto que no todos los comercios que venden comestibles, ni siquiera todos los supermercados la han adoptado. Tampoco es cierto que los beneficiarios elijan cuando comprar, puesto que la necesidad, el hambre y la urgencia son los dueños del reloj y el calendario. ¿Dónde habrán quedado los 6 mil puestos de trabajo que iba a generar el gobernador Das Neves, esos que prometió en su campaña antes de asumir como primer mandatario? Allí está el domicilio real de la dignidad, el trabajo y la vivienda digna son derechos constitucionales, y su ausencia implica la degradación del ciudadano. Degradación que va produciéndose de a poco, como la erosión marina, todos los días un poquito más. El peso de sentirse inferior, de sentirse inútil, excluido y marginal es directamente proporcional a la cantidad de pesos que necesita para vivir. El carnet de pobre no dignifica, todo lo contrario, dobla las espaldas y produce resignación. Todos aquellos que sabemos lo que es estar desocupado, los que sabemos lo que es tener que salir a pedir plata o ayuda para poder pagar impuestos, y deudas, aquellos que tenemos hijos y que debemos darles de comer y abrigarlos, sabemos sobre la dignidad y lo que se hace con ella cuando las panzas mandan y demandan. Los que alguna vez se quedaron sin trabajo o tuvieron que salir a buscar otro saben lo que es sobrevivir y lo que se siente quedarse sin sueldo. También lo saben aquellos que están empleados en negro y ganan menos de lo que deberían. Incluso hay hasta quienes prefieren trabajar y que le paguen como quiera el empleador, pero no perder el empleo. Estos certificados de pobreza lejos están de brindar soluciones, son simplemente paliativos clientelares, que contribuyen a un plan de erosión social y de degradación humana, y es notable que la prensa contribuya a sostener esta forma de clientelismo institucional elogiándolo o simplemente con la complicidad de un silencio que, por abismal, es sorprendente. La dignidad es un valor para el hombre que lo posiciona en la sociedad, le levanta la pera y le permite mirar a sus vecinos de frente, le permite sentirse orgulloso de quien es y ubicarse en la ciudad como un par. La tarjeta social, en cambio, parece una mochila de piedras que dobla la espalda, frunce los ceños y tira el maxilar hacia el piso. En el más triste de los silencios.
La educación agrietada
La educación agrietada. Las imágenes que nos llegan de la escuela provincial N° 104 de Caleta Córdova dejan en evidencia el actual estado de la educación en general. Las grietas, las fisuras, el terreno móvil donde se asientan estos edificios, no solamente el de la 104, sino el de la 34 y la 52 entre otras, parecen mostrarnos con analogías la forma en que se educa en esta ciudad azul. Cuando la mayoría de los funcionarios parece preocuparse y ocuparse de la infraestructura edilicia, existen un sinfín de ladrillos ausentes en la construcción de la educación y la transmisión de la cultura en nuestro pueblo. Podría pensarse en que en materia educativa no debería haber un techo para que los chicos aprendan. Debiera pensarse en que lo primero que debe sostener la misma es una base cierta de conocimientos, y no la arena movediza de la incertidumbre en la que toda la comunidad en torno a la escuela, siente bajo sus pies. Se suele decir cuando los chicos pasan de un estadio a otro en su formación y con total desparpajo que “no tenían buena base” y esto, ante la situación en la que encontramos a muchas escuelas, resulta paradójico. Arreglar las escuelas, ampliarlas, pintarlas y ponerlas en condiciones es importante, pero también hay que tener en cuenta que en la provincia, la única ciudad con esta problemática es esta azul Comodoro Rivadavia. No pasa lo mismo en el valle y por algo será. Cuando hablamos de infraestructura educativa parece que solo habláramos de los ladrillos, cuando los pilares de la construcción educativa no son solamente de hierro y concreto. También tenemos que tener en cuenta la formación, el sueldo y la capacitación del cuerpo docente que es quien debe transmitir sus conocimientos a los chicos, y curiosamente nos queda el sabor amargo de nuestra charla con la Directora de la escuela 104, que no tenía críticas ni hacia el sistema educativo imperante ni hacia la forma en que el gobierno provincial actúa en desmedro de la defensa de las culturas regionales. El otro pilar de la construcción educativa que olvidan tanto el Ministro de Infraestructura Manuel Morejón como la Ministro de Educación Mirta Romero, tiene que ver con los chicos que van a educarse. La mera entrega de guardapolvos y borceguíes no es ni por asomo ninguna solución ni colaboración a la educación de los chicos. Estos debieran tener asegurada la tranquilidad de saber que solamente deben estudiar, sin tener que trabajar, vender diarios, salir a pedir comida, o a robar para mantener a sus familias. Debieran saber que la escuela de su barrio los puede albergar y que no deben rendir ningún examen de aptitud para poder ingresar a la misma. ¿O acaso el que no apruebe el mismo no es el que más necesita educación? La triste realidad es que muchas escuelas pierden matrícula como la del Barrio Stella Maris porque el gobierno no supo o no quiso dar una solución concreta a su problemática. Los padres de la de Caleta Córdova no quieren que les pase lo mismo y van a seguir intentando que se brinden clases allí, en esa agrietada y móvil escuelita vetusta. Los funcionarios se olvidan de los materiales educativos, de los libros, de los incentivos culturales, de la formación de los chicos, cambian borceguíes por sus lecturas, guardapolvos por su lapicera y entonces todos están uniformados, y alelados. Garantizar el acceso a la información y al perfeccionamiento es además contribuir a mejorar la seguridad de la ciudad y la provincia. Lo hemos dicho hasta el hartazgo desde este programa. Porque los chicos que saben de que se trata el vivir, lo que representa no solamente su vida sino la del que está mas cerca, si se pone en valor el concepto de la vida, será mucho más difícil que alguien pueda dejar una bala en el tambor. Además la historia de la ciudad podrá continuar en ellos, se podrá alimentar el alma de la ciudad para los años que vienen a sabiendas de quien es el verdadero enemigo, con equidad social, con la justa distribución de la riqueza y con la igualdad en el acceso a las posibilidades que brinda la educación para cambiar la realidad económica en la que hoy se encuentran inmersos. El pizarrón en el que escriben los funcionarios se asemeja al que el autor de “Civilización y Barbarie” y “Facundo” usó antaño, y mientras pretenden hacer historia la corroen. Un día como hoy en 1811 nacía Domingo Faustino Sarmiento y sin la formación pertinente seguirán nuestros chicos creyendo que ese carcamán fue el padre de la escuela y no un traidor a la patria. Por algo hoy no es feriado.
Valentín Azul
Hoy es para todo el mundo San Valentín y por ello, según dice tu shopping amigo, el día de los enamorados. Así una horda de hormonas atacará las regalerías, acabará con los ositos de peluche, escribirá tarjetas inútiles que se enmohecerán en algún cajón, y se harán un sinfín de promesas de amor eterno. Pero estos días, estas celebraciones que se nos han colado en los últimos años en nuestra cultura provenientes de la cultura dominante e invadiendo nuestra cotidianeidad, no hacen más que mostrar nuestra hipócrita sociedad, que como en el siglo XIX continúa mirando hacia arriba para copiar y hacerlo mal, lo que pasa en el hemisferio superior. En aquella época pretendía el país y su oligarquía convertir a la Argentina en una nación lo más europea posible. Ahora el plan no es interno, sino internacional y con estas boludeces nos vamos entregando, vamos eliminando poco a poco los restos de nuestra propia cultura para dejarle el espacio, entregar el campo listo para sembrar, a estas celebraciones que nunca sabremos por qué adoptan algunos medios ni que corno significan. La hipocresía de esta ciudad azul incorpora a San Valentín, el día de los enamorados, pero no tiene ningún día para el amor, el Amor con mayúsculas, ese que dicen mueve al mundo y es capaz de las más grandes de las revoluciones. La hipócrita ciudad azul celebra el Día del Padre y el Día de la Madre y no tiene un Día del Hijo por ejemplo. Porque lo que lo reemplaza es el Día del Niño, pero no es lo mismo. Tampoco hay un día de la Concepción, porque de la que nos acordamos es la de la Inmaculada Concepción, que si ocurrió fue demasiado excepcional como para que en ella celebremos todas las concepciones. Es la concepción la que determina finalmente esos tres días, el del Padre, la Madre y el Niño, pero curiosamente la pasamos por arriba, la obviamos, como el día del Amor. Hoy es San Valentín, día de los enamorados, pero no tenemos un día para honrar y celebrar el Amor, ese que se manifiesta en diferentes relaciones humanas, no solamente es necesario estar enamorado para sentir Amor. Uno lo siente hacia sus padres, sus hijos, los amigos, e incluso hacia bienes materiales como el auto o su casa y hay quienes aman su trabajo o a si mismos. Pero volviendo a la hipócrita forma de construcción de una sociedad azul, la ausencia de esta celebración contribuye a que desde los estadios gubernamentales se propugne en la búsqueda de seguridad. Se eliminaron las relaciones que otrora sostenían a la sociedad, esas relaciones vecinales en las que la seguridad estaba dada por la confianza y las relaciones establecidas con quien vivía al lado, pared de por medio. Hoy uno no sabe quien está del otro lado y lo que nos han hecho creer es que el otro es un enemigo, un adversario o un competidor. Entonces más policías, entonces el azul en la ciudad y las cámaras y planes de seguridad participativa y celulares para buchonear. Y esto es porque hemos sido lo suficientemente imbéciles para dejar que esto ocurra, hemos dejado de lado la confianza y el respeto, nos dejamos influenciar por lo que nos dicen que pasa entre los vecinos, y las rejas y las alarmas son las amas de casa. ¿Qué hemos hecho con el Amor? ¿Cuál es el lugar del Amor en nuestra sociedad? ¿A dónde lo dejamos? ¿Es que acaso nace y muere entre las sábanas de una cama de dos plazas? ¿Lo refrendamos y lo aseguramos con un osito de peluche? ¿Hace falta que usemos una tarjeta o mandemos un mensaje por el celular? Hoy es San Valentín, día de los enamorados. Enamorados azules.
Pensamos por eso somos
Cógito ergo sum. La frase en latín fue traducida como “Pienso, luego existo” y fue pergeñada por René Descartes. No es casual que nos hayamos acordado de la sentencia cartesiana así porque sí. Un día como hoy pero de 1650 fallecía en Estocolmo el filósofo holandés que escribiera entre otras obras, El Discurso del Método. La importancia de la frase cobró notoriedad en la filosofía, en las formas del pensamiento occidental, y no podemos menos que traerla a colación tras la charla que tuvimos ayer con la directora de la Escuela 104 de Caleta Córdova. Descartes afirmaba su conocimiento en lo que había aprendido durante su formación en la escuela, en aquellas certezas inciertas enseñadas como si fueran verdades irrefutables, y tras su formación en derecho y jurisprudencia en París salió a recorrer el mundo para aprender y contrastar sus conocimientos en forma empírica. La importancia de la formación escolar durante los primeros años es fundamental para lo que viene después, esa formación del pensamiento crítico, la construcción de la razón y la obtención de las herramientas para vivir en sociedad, la elaboración de la idea propia, la convención del lenguaje, la estructura moral, las creencias y la búsqueda y conquista de los horizontes. En la construcción “Cógito, ergo sum” aquel “ergo” debiera ser traducido mas que por “luego” por el significado más propio del “ergo”, esto es que la frase debiera ser conocida como “Pienso, por eso soy”, porque pienso existo. No vamos a, como se dice habitualmente, “matar al mensajero” pero ayer al hablar con la Directora de la Escuela pretendíamos indagar en aquellas cosas que, desde su puesto como responsable de la educación de más de 100 chicos, había que cambiar, le preguntamos sobre las modificaciones al sistema, y prefirió no pensar. Mucho se habla con relación a la educación de la deficiencia en la infraestructura edilicia, escuelas con las paredes agrietadas, viejas construcciones de más de 50 años, con problemas de instalaciones eléctricas, de gas, sobre pozos petroleros mal sellados o con filtraciones de emanaciones de los efluentes cloacales, en fin, los problemas de infraestructura son solamente una muestra de cómo está la educación en todos los aspectos. Los sueldos de los docentes, la formación de los mismos que cada vez es peor, el sistema educativo que fluctúa cada diez años en modificaciones que pretenden adecuarlo a las formas en que se enseña en otros países olvidando o postergando la idiosincrasia del pueblo y su propia cultura, la ausencia de contenido, o la eliminación de otros, la falta de transmisión de la propia historia, la historia de la ciudad y de los propios hacedores de la cultura locales y regionales, y esto es fácilmente comprobable tan solo con preguntarles a los chicos sobre literatura patagónica. El sistema educativo es funcional a un proyecto global que pretende eliminar las culturas de los pueblos y lo que sorprende no es el establecimiento del sistema por parte de la clase gobernante, sino que los propios maestros, que los directores de las escuelas no puedan esgrimir ni siquiera un cambio en la forma en que se educa a nuestros hijos. En una provincia donde se entregan heladeras y camas y colchones y camperas, guardapolvos y borceguíes en las escuelas pero no se llevan ni libros ni útiles, es lógico que se privilegia que los niños sean pero que no piensen. Pero no solamente los educandos sino también los docentes y directores que terminan siendo funcionales a una estructura perversa. “Los libros llegarán después” dijo la directora de la 104 ayer ante nuestros micrófonos. Esperemos que no sea tarde cuando lleguen. Mientras tanto en este espacio, pensamos y por eso somos.
Culturicidio Azul
La educación es uno de los pilares de toda sociedad, pero no solamente en el establecimiento de las convenciones propias de la convivencia, sino también como trasmisora de la cultura e idiosincrasia de un pueblo. Mucho hemos hablado en este programa de la educación y en el estado de las cosas en tal materia. Hemos mostrado con pelos y señales, el macabro plan de destrucción que se lleva adelante para evitar que el pueblo chubutense se eduque, se informe y de esa manera también se identifique con su lugar. El año pasado Das Neves inauguró el ciclo lectivo en la localidad fronteriza de Las Pampas y este año lo hizo en El Turbio. En ambos lugares los chicos que concurren a las escuelas viven allí casi como internados durante la semana y vuelven a sus casas el fin de semana, y en ambos lugares el gobernador montó un circo mediático llevando gran cantidad de elementos para su vida allí. Camas, colchones, heladeras, cocinas, televisores, videos, computadoras, pero también muchísimos guardapolvos y borceguíes. Pero no llevaba libros ni útiles. Y entonces cuando se habla de un plan educativo, de lo que llaman Todos a las Escuelas, pensamos que no se trata de educación, sino de clientelismo, de clientelismo institucional, ese que no se fustiga porque no se encuentran punteros sino que se institucionalizan a los punteros que terminan siendo los propios directores de las escuelas o los intendentes o bien los mismos ministros de educación. No se trata de educar a los chicos, de llevarlos a las escuelas para que estudien y cultiven su inteligencia y ejerciten sus neuronas y generen su propio pensamiento crítico, sino por el contrario se los manda a las escuelas para que se vistan, para que coman y para que vivan allí. Una suerte de hostería con pensión completa, pero con exigua o nula educación. Si uno tuviera que hacer una analogía para describir el estado de situación de la educación de la provincia basta con recorrer las escuelas. En todas ellas se encuentran claras deficiencias edilicias. Las fotos que vas a encontrar en los medios gráficos del día de la fecha de la Escuela 104 de Caleta Córdova dan una evidente muestra de ello. Las paredes están quebradas, como los maestros y sus sueldos miserables. El terreno se desplazó hacia uno de los laterales, como la sociedad en la que la educación ha dejado de ser de principal importancia para ella sino que es más importante el hiperconsumismo y la desidia. Algunas puertas de la escuela quedaron trabadas por la rotura de los marcos, así los chicos también sufren las trabas, los inconvenientes para avanzar en su educación porque el marco, el ámbito donde se desarrollan está roto, está destruido, está corroído por la falta de trabajo, la falta de dignidad en los padres, el alcoholismo, la delincuencia, la inseguridad, el facilismo, el clientelismo institucional y político, que le impiden al chico avanzar, salir o entrar, que se lo incluya en la sociedad mas allá de una campera, un guardapolvo o un par de borceguíes. Los baños de la 104 han sufrido fallas en sus cañerías, entonces es claro que tanto maestros como los chicos conviven con la mierda, con los vahos de un sistema subterráneo correspondiente a ese plan de ideas neoliberales y colaboracionistas de un plan mayor, unido a lo que el FMI, Bush y el Grupo de los 7 pretenden de los que denominan países emergentes. Lo que buscan es que en realidad no emerjan sino que sigan con el agua al cuello, con su cultura inundada por la globalización, capturar la mayor cantidad de pescados con la red de redes y que consuman, no importa que, sino cuanto. Todas nuestras escuelas muestran deficiencias edilicias, problemas de seguridad relacionadas con sus salidas de emergencia o con problemas de luz, gas o agua, más el inoperante sistema educativo que poco contribuye para que los chicos crezcan como seres humanos. Cuando se piensa en una provincia en serio, en una ciudad en serio, y se piensa en el futuro, dejar a la educación agrietarse fruto de su establecimiento en las movedizas arenas de esta tristísimo sociedad azul, es cometer un homicidio, es como si se recortara todos los días un centímetro, el hilo de plata que mantiene viva la cultura del pueblo. Se trata de un homicidio azul.
Desaforados: Hágase la luz
Es una nube no hay duda. La enorme nube se aquerenció, se enamoró del Chenque y allí se quedó. Como mostrándonos la realidad por un espejo de agua, dejándonos ver quienes somos y por qué estamos aquí. Ayer cumplió años la cooperativa y también se habilitaron dos de los motores de la polémica empresa Energía del Sur. Parece paradójico que justo el día del cumpleaños de la Cooperativa que está encargada de la provisión de energía a la ciudad, se pongan en marcha aquellos motores generadores. Hubo un tiempo en el que la Provincia de Cacho Lizurume iba a comprar la empresa. Otro tiempo en el que Das Neves había desistido de hacerlo. Otro momento histórico en el que Das Neves y Acevedo se habían puesto de acuerdo en comprarla y que la Municipalidad y la mismísima Cooperativa iban a participar de la adquisición de los generadores, porque creían que era fundamental para asegurar la provisión de energía a la ciudad azul, que estaba inmersa en una crisis energética. ¿Cuándo salimos de esa crisis? ¿Qué hicieron para salir? O la crisis no era tan grave o nunca existió esa crisis, confirmando lo que era un secreto a voces, aquello de lograr la reestatización de una empresa y mejorar las posibilidades recaudatorias de la Cooperativa. La cosa es que desde el gobierno provincial jugaron al gato y al ratón, creyendo que los únicos interesados en adquirir Energía del Sur eran ellos, y entonces encargaron informe sobre informe y perdieron tanto tiempo que el ratón en su cueva, les vendió el queso. Pero se cansaron de decir que la compra estaba al caer, que solamente faltaba firmar el acuerdo, que la semana que viene, que en cuarenta días, que los documentos habían viajado a Estados Unidos, en fin, una serie de mentiras que después motivaron que los gobernadores tuvieran que firmar un comunicado de prensa diciendo que la empresa vendedora había actuado de mala fe. Pero fue solamente una nube, era una nube y no había duda. Pasó un buen viento y el cielo se aclaró. Ese viento que tomó el pergamino de tu cabeza y lo borró para volver a escribir la historia como en un antiguo palimpsesto, con la absoluta, clara y nítida connivencia de los medios de comunicación y las facturas de publicidad que alimentan a sus empresas y obviamente a sus periodistas. Esos artesanos de la memoria que moldean la historia como si fuera plastilina. Así es mostrado ahora Das Neves, inaugurando la puesta en marcha de los generadores que le fueran birlados en sus propias narices, y hablando de que se trata de un momento histórico para la provincia. ¿Por qué? Además el compromiso era poner en funcionamiento a las turbinas en diciembre y no en febrero. ¿Y la crisis energética? ¿Qué pasó en el medio? ¿Quién se puso las pilas? Se habla de que la puesta en funcionamiento de los generadores fue en tiempo record. ¿Hasta donde llega el cable? ¿Quién más está enchufado en este tema? No nos quedan mas que dudas, en el día del cumpleaños de la Cooperativa, ese ente en el cual somos socios todos y que invertirá en un crematorio en vez de mejorar el servicio que ya presta. Siempre hacen hincapié en que no pueden realizar inversiones, hace años que no devuelven la guita de las acciones que aquellos que dejan de tener medidor reclaman para sí, y sin embargo si hay para un cementerio parque, que obviamente ni vos ni yo podemos pagar. Seguimos con la idea de brindar servicios solamente para el que tiene guita, aquel que reclama más seguridad para su 4 por 4, para seguir poblando de azules a la ya insoportable ciudad azul, ese azul increíble y que irremediablemente nos lleva a las épocas más oscuras de la dictadura militar. Nos queda preguntarnos si ahora que funcionan aquellos generadores de Energía del Sur, habrán de echar luz sobre los temas más oscuros en esta ciudad azul. Si ahora sabremos donde está Iván Torres, quien mató a David Hayes y por qué, donde está Hernán Soto, cuales son los empleados corruptos de la municipalidad, por qué se entregaron lotes a los amigos de Delfino en kilómetro 3, por qué no se licita el servicio de transporte público de pasajeros. Ahora que hay luz, también me gustaría saber donde está la energía de la ciudad, el motor que la impulsa a hacer y ser, cual es su alma y para donde quiere ir. Ahora que hay luz los espejitos de colores brillan, pero también el ojo puede notar donde hay transparencia, ¿no te parece?
Desaforados: La nube azul
Comodoro amaneció adentro de una enorme nube que se le cayó encima anoche. Los reflejos de sus luces dejaban ver una noche naranja y casi pegada a las narices de los vecinos. Esta nube nos permitía ayudarnos a imaginarnos a esta ciudad azul sin el Chenque, tal como la pensaban unos japoneses hace algunos años atrás. Esos nipones iban a hacerlo desaparecer y a cambio pedían la explotación de los terrenos durante algunos años, y esto fue antes de que el Gigante temblara y rompiera la ruta 3 como si fuera de plástico. Pero las fuerzas vivas, es decir los anacrónicos figurones y dueños de la economía de la ciudad protestaron ante lo que dijeron sería un avasallamiento a la identidad azul. Y si querés saber como es esa identidad basta con darte una vuelta por la más oligárquica de las fiestas de la ciudad azul; la Exposición Rural. Esta nube que nos encapsuló desde anoche le permitió a más de uno tocar el cielo con las manos, vendiendo unas ovejas por varios miles de pesos. La danza de los morlacos, petrodólares o quizá hasta blancos pesos es indignante. El cuidado de esos animales contrasta notablemente con el escaso detenimiento en el cuidado, la educación y el bienestar de nuestros niños, hijos de la ciudad. Algunos medios transmitieron la voz oligarca en directo, destacando la importancia del evento que, es sin dudas, una clara muestra de desvergüenza y la total ausencia de compromiso social. Con los dos millones de pesos en danza entre esos empresarios del campo bien podríamos sacar de la emergencia a muchos chicos que le pelean el pan a la discriminación, a la pobreza como destino, a la ausencia de educación, y a los míseros oligarcas azules, esos que quieren que sus carneritos sigan engordando en desmedro de los chicos. “Niño que baila te va a robar” dicen los Cadillacs, y en ese ritmo los azulados conducidos por algunos Blumbergs domésticos, van eliminando la alegría de a poco en la ciudad más azul de la patagonia. Mientras tanto el Intendente habla de corrupción en el municipio y no dice ni un ápice de la bebé encontrada en un basural. El fiscal de turno debiera actuar en los hechos de corrupción denunciados por el Intendente que si no hace la denuncia formal, se transforma en cómplice de la situación. No, la nube que nos envuelve no es la nube de pedos del jefe comunal. Pero si parece ser que tanto tutearse con Miatello y los representantes del cielo en la tierra, el gobernador Das Neves nos alcanza un pedazo de nube para que los enamorados de su verba crean que el frente político y social es la solución a los males del Chubú. Pero si nos queda claro que la educación se garantiza con guardapolvos y borceguíes y no con libros y útiles, con camas y heladeras y no con sueldos dignos para quienes deben educar a los chicos. La infraestructura no debe ser solamente edilicia, también se construye con humanidad, con sentido común y quizás sea la inteligencia el mayor de nuestros patrimonios en la búsqueda de la libertad y el afianzamiento de nuestra soberanía. Si no sabemos lo que somos, si el futuro no puede vislumbrarse en este presente de neblinas fruto de un olvidable pasado, difícilmente la ciudad azul sepa sobre su identidad. El DNI no tiene que ser azul. Ni tampoco negro empetrolado. Esta nube es como una cápsula que nos permite mirarnos hacia adentro, como en un súper espejo para las almas. Es dable pensar y empezar a buscar el lugar en donde dejamos la alegría, y dejar de maradonizar nuestras vidas esperando que sea la “mano de dios” la que nos salve de los ingleses, de los yankis, o de los japoneses o los chinos. ¿Dónde dejamos la alegría y la remera de Comodoro? ¿Será la nube? ¿Será de Dios?
Desaforados: ¿Señor, sabe nadar?
¿Señor, sabe nadar? Me dijo una nena ayer, mientras caminaba por Playa Bonita. De unos 10 u 11 años corría de un lado a otro en busca de sus pertenencias mientras intentaba pedir auxilio para su tío que estaba allí, luchando con el mar por su vida. Entre sollozos y con las piernas movidas por la desesperación, la nena me preguntó: ¿Señor, sabe nadar? Yo asentí y le dije que no se preocupara. Alguien le dijo que ya lo habían sacado del mar, que su tío estaba bien, y para cuando llegué, Víctor Soto estaba sobre la restinga y nadie sabía aparentemente hacerle respiración boca a boca, ni masajes cardíacos. Los que primero llegaron fueron los del Comando Radioeléctrico, y poco después la gente de Bomberos Voluntarios de Rada Tilly. Pensé que había muerto, porque pasó más de 10 minutos en el agua, porque la ayuda no llegó en forma inmediata, porque la ambulancia llegó casi media hora después de haberlo sacado del agua, y sin embargo Víctor Soto está internado en terapia intensiva. ¿Señor sabe nadar? Y pensé en nuestra fragilidad como seres humanos, en ese hilo de plata que nos sostiene al mundo y que vive en permanente tensión, hasta que se corta. Pensé en que nos pasamos la vida manteniendo la boca o la nariz afuera del agua para sobrevivir y que mientras algunos nadan velozmente y saben para donde ir, otros apenas si pueden flotar. ¿Señor, sabe nadar? La marea informativa se llevó hacia el fondo del azul que inunda la ciudad, aquel asesinato incomprensible en el que una bebé fue arrojada a la basura y hallada con los residuos en el basural. Ningún funcionario dijo nada de esta muerte, ninguno de nuestros representantes, de nuestros empleados en el gobierno manifestó su indignación, su vergüenza, su pena, su dolor. Ni el intendente, ni sus noveles secretarios, ni los que estaban antes, ni los concejales esgrimieron al menos algún tipo de proyecto de ordenanza, alguna resolución que proteja a quien es un ser humano desde su gestación, desde que comienza a latir. Ninguna muerte sirve para nada, pero ésta parece que no le importa a nadie. ¿Señores, saben nadar? Comodoro Rivadavia parece haber olvidado que es la vida lo que importa, que el concepto de la vida y su sentido son primordiales y que sin ella son imposibles la esperanza, la ilusión y el mañana. Imbuida en una marea azul que componen los policías que te vigilan a través de las cámaras del Centro de Control de Tránsito y con patrulleros en todos lados y detrás de los colectivos y a través de un estúpido Plan de Seguridad Participativa, la ciudad se tiñe del color del mar mientras la vida no vale nada, es un valor de cambio y es materia de negociaciones. ¿Señor, señora, saben nadar? La vida depende de ello. Pende de su capacidad para conseguir un Plan Trabajar, una tarjeta social, para poder vivir de changas o en realidad, flotar agarrándose de esos 150 pesos y con ellos intentar dar de comer a sus hijos. Mientras algunos piensan que la ciudad se salvará con un hipermercado, que pueden seguir dejando que se lleven el petróleo y la ciudad cree que crece, que pueden permitir que cualquiera venga y se afane el pescado y los recursos ictícolas, porque total son tan pocos los que saben nadar. ¿Señor intendente, sabe nadar? ¿Señores, saben nadar?
Desaforados: La memoria y el palimpsesto
Desde este programa, este humilde Desaforados Bajas Calorías que solamente tendrá un par de meses de vida, nos propusimos desde el inicio el rescate y el ejercicio de la memoria. Porque no se trata de guardar rencor ni de sostenernos en la melancolía, sino de aprender de los errores del pasado y comenzar a darnos cuenta de que las máscaras no son nuevas, que los discursos suelen estar travestidos, que las mentiras se caen por su propio peso y que hay un montón de gente que procura colaborar en la tarea del olvido. Entre el montón de idiotas útiles están los que te abren los micrófonos de las radios para que pidas un tema y como nos acordábamos ayer, esto sucede desde la época de “Aquí está tu disco”. Es lo más fácil que hay, pero la idea del programa no es esa. La apertura del micrófono es para que opines, para que te manifiestes, para que digas lo que pensás y lo que sentís. Y esto es simplemente para que nosotros crezcamos y no digamos más idioteces. La idea es no sumar una idiotez más a la estupidez que nos domina y la que se pregona, porque en una ciudad de azules estúpidos y desmemoriados es más fácil hacer lo que a uno le plazca. Y los funcionarios así lo saben. Los políticos lo comprenden. Los funcionarios han entendido que la utilización de los medios de comunicación es fundamental en su gestión de gobierno o al menos en su permanencia en el poder que no es lo mismo. Porque si bien para realizar la gestión de gobierno es necesario tener poder, la permanencia en el poder no significa que la realicen, que realmente gobiernen, sino simplemente que cobren por parecer que efectivamente lo están haciendo. Y aquí y allá, en esta ciudad azul o en el valle o en la cordillera, la soberbia de la clase dominante se manifiesta enérgicamente, con grandilocuencia, desde lejos, desde arriba. La clase política en la voz de Das Neves o del propio Simoncini, no se cansa de armar carnavales con anuncios y toda la parafernalia. Viaducto por acá, viviendas por allá, plantas de tratamiento, renegociación de contratos petroleros, revisión de permisos pesqueros, puestos de trabajo, horno pirolítico o cementerio privado con crematorio, secretarías nuevas y nuevos cargos pero la misma vieja política del “pagás, ahorrás, ganás”, mientras seguís esperando que la timba te beneficie alguna vez, que la suerte te toque, que la rueda de la fortuna te elija. Por eso es que decidimos ejercer con vos la memoria. Acordarnos de lo que dicen y hacer hincapié en lo que pagamos para que hagan y solo dicen. Te decía que algunos medios tienen la función de aquellos que preparaban los palimpsestos. ¿Qué eran los palimpsestos? En la antigüedad consistía en el borrado de los pergaminos para que los escribas puedan reutilizarlos, ya que eran un elemento muy escaso y de difícil factura aquellos pergaminos. Así una nueva escritura se iba añadiendo a otras y luego a otras y así. Se trataba de una actividad imperfecta ya que en la escritura más reciente se podía percibir parcialmente la anterior. Esta parece hoy ser la tarea de algunos medios, el de escribir en el pergamino que parece tener la ciudadanía en la permanente exposición mediática a la que sometemos a nuestra cabeza. Preparan el palimpsesto de tu cerebro y escriben otra historia nueva a través de los diarios, de las radios o de la televisión. Al punto que terminas sin recordar lo que pasó hace una semana, y ni que hablar de hace un año atrás. Y esto obliga a replantearse la tarea de la comunicación y empezar a pensar en la responsabilidad social de quien informa pese a que los medios suelen poner en la balanza a su economía por sobre los intereses del pueblo, que siempre termina preguntándose lo mismo, el pueblo siempre quiere saber de que se trata. Los investigadores que hallaron pergaminos en nuestro tiempo, tropezaron en algunos casos, con importantes tratados filosóficos sobre los que se anotaron inventarios de mercancías o asientos contables con magro valor histórico y para desocultarlos debieron desarrollar una suerte de arqueología literaria, una excavación en el propio pergamino. Intentaron recuperar la historia o el conocimiento hurgando en el palimpsesto. Nosotros no queremos hacer arqueología. Simplemente tratamos de mantener encendida a la memoria para que sea ella la que exponga los hechos en esta ciudad azul, con la claridad que brindará su luz, indudablemente.
Desaforados: Preso en mi ciudad
Hubo una vez en la ciudad azul, un azul intendente caprichoso y bocón que prometía acciones a diestra y siniestra, aún antes de asumir. La gente lo apoyaba porque creía que representaba el cambio y que tomaría como propios los problemas de todos. Se le ocurrió prometer muchas cosas y entre ellas un viaducto. Se trataba de una obra monumental, casi titánica que debía insumir muchísimo dinero porque pretendía solucionar el acceso norte a la ciudad, que se había quebrado por los movimientos de un gigante dormido como lo sigue siendo el Cerro Chenque. Entonces, como suelen hacer los funcionarios que no funcionan sino que son funcionales a otros intereses, convocó a distintos grupos de trabajo para analizar profundamente la obra en la que trabajó la Universidad y cuyo proyecto le pertenecía. Y volaban los informes técnicos y económicos pensando que la ruta 3 es la conexión del resto del país con el sur argentino y que Comodoro también lo necesitaba para comunicarse inclusive con parte de su propio ejido. Y hubo otras voces como las del ingeniero Juan Carlos Sbovoda que presentó su proyecto Comodoro 2030 que estaba bastante lejos de semejante inversión y planteaba nuevas alternativas viales. El caprichoso mandatario quería los informes en forma urgente porque quería anunciar con bombos y platillos la obra para el día del aniversario de la ciudad, el 23 de febrero. Con la decisión tomada viaja a Buenos Aires en busca de financiamiento pero recibe críticas y algunas modificaciones para realizar sobre el proyecto original. Los funcionarios nacionales le bajan el copete al azul caprichoso y vuelve con el rabo entre las piernas pero lejos de asumir la derrota dice que en realidad el problema pasa porque no está en el presupuesto nacional del año 2004. Dice que hay que saber cuanto cuesta hacerlo y terminar el proyecto con todas las modificaciones y sugerencias incluidas para después pelear para que se presupueste para el año 2005. El año nuevo pasó y del viaducto o de la multitrocha o del proyecto Comodoro 2030 no se dice nada. ¿Habrá que esperar que el Chenque vuelva a sacudirnos, vuelva a romper la ruta 3, que ocasione un accidente? ¿Cuáles son las obras destinadas a tal fin por el caprichoso y bocón intendente azul? ¿Pondrá policías a vigilar al cerro también, porque parece que todo pasa por poner policías para garantizar seguridad? La seguridad también pasa por establecer este contacto con el resto del país, por asegurar el derecho constitucional del libre tránsito. Porque de no ser así estaríamos como canta el Indio Solari: “Preso en mi ciudad”. Atrapados por el gigante, mientras controlamos al otro gigante, al boliche con inspectores y nada hacemos con el Chenque. Ese cerro marrón que mira a los azules con suficiencia y que esconde el sol antes en invierno. Ese que dicen era utilizado como cementerio cuando los pueblos originarios eran los dueños de la tierra. Ese que dicen que de vez en cuando toma la justicia en su seno y nos pega un sacudón, simplemente derramándose, o moviéndose, obligando a los azules funcionarios a arreglar rutas alternativas, a mudar a los vecinos a otro lugar mas seguro o quebrando como si fuera un papel a la ruta 3. El primero de marzo de 2004 y con motivo de la inauguración del período ordinario de sesiones en el Concejo anunció la reforma del Estado, una fuerte política de integración regional, la ratificación de los programas alimentarios, comprometió las obras para el Centro Cultural, el traslado de la terminal de ómnibus, la licitación del servicio público de pasajeros y un ambicioso programa de protección canina. Mientras el intendente azul, enérgico y caprichoso, y sin temblar anuncia y no cumple con su palabra, el Cerro Chenque solo con temblar escribe la historia.





