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Esos rincones llenos de polvo
...las palabras ahogadas me exigen volverse públicas...
Acerca de
La magia de una letra, acompañanate eterno de mis pensamientos, amigo insaciable e incondiconal... Pequeña ilusa ante el mundo, pequeña hada que aún cree en su terrible realidad. Recreando mi propio mundo, el de mis cuentos, mis relatos, mis poemas (dónde existe el misterio de lo inconcebible, donde se materializan los sueños efímeros).

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Ensayo sobre las despedidas



A algunas personas les ocurría alguna vez en su vida, aunque era cierto que había incluso quienes nunca pasaban por ese trago. El chico que habían conocido y con el que habían decidido pasar el resto de sus vidas era sencillamente un vecino del barrio, por lo que podían continuar desarrollando sus existencias sin la necesidad de verse empujados a salir del núcleo en el que residían todas las personas allegadas.

Es cierto que el mundo es un lugar amplio, gigante. Pero, a fin de cuentas, todo nuestro universo acaba circunscribiéndose a un área de escasas proporciones. Lo que necesitamos y queremos está al alcance de nuestra mano, en la mayoría de las veces. Porque hay algunos otros seres humanos que, quizá por elección propia o quizá por que ese ente extraño al que se le suele denominar con el nombre de 'destino', pasan su vida entre un adiós y un bienvenido. Jamás se sienten totalmente completos porque siempre, estén donde estén, tienen la sensación de que algo muy importante les falta en sus vidas. Estos seres no acostumbran a tener residencia fija, y cada cierto intervalo de tiempo, una noche determinada, se sientan en sus camas y miran lo que en otro momento fue su hogar, ahora vacío y desocupado, con unas cuantas maletas en la esquina. Ese es el equipaje que deberán transportar al día siguiente, cuando con las luces del alba se hagan conscientes de que, allí donde duermen, ya no es su colchón y que, quién sabe, es posible que nunca lo fuera.

Estas personas que se dedican a moverse por todo lo ancho del globo terrestre han desarrollado la capacidad de no llorar demasiado cuando el momento se acerca. La fuerza de la costumbre crea en ellos una costra que amortigua la herida. Unos abrazos fuertes, un beso en la mejilla, un escríbeme y todo ha pasado. Aparentemente. Porque, en realidad, los trotamundos sienten un nudo enorme en la garganta. Dicen que incluso piensan en que deben quedarse, en que no es bueno jugarse todo lo que ya poseen por empezar de cero. También se cuestionan si el resto de compañeros/amigos con los que han compartido ese periodo de su vida se acordarán de él tanto como él los recordará cuando viaje por otros lugares. Porque eso sí amigos, el trotamundos jamás se olvida de aquellos por los que ha sentido algo, y le duele de verdad cuando comprueba que lo que creyó que eran buenas amistades han quedado convertidas en un a ver si encuentro un hueco en la agenda para cuando vengas de visita.

Así es la vida de unos y de otros. Los que se quedan, saben que no tendrán que vivir divididos. Los que se van, saben que hay mucho por aprender y por descubrir. Yo, aunque a veces me duela seguir por ese camino, me considero de los segundos. Y aquí estoy, escribiendo por última vez en una ciudad llamada Sevilla en un ordenador que no me pertenece, sobre un colchón que ya tiene nuevo dueño, y con tres maletas apoyadas en la pared para que no se caigan con su propio peso.

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Por si alguna vez leeis esto... A pesar de que seáis un matrimonio muy especial, y a pesar de que paseis mil horas juntas y yo esté un poco relegada, ha sido un año fantástico con las dos. Espero volver en quinto y que todo siga igual, porque aunque os prefiriría algo más marchosas y de alameda, os digo que en estos momentos sois las dos mejores amigas que tengo. No olvideis a esta trotamundo. Nos vemos en unos meses.