No puedo más...
Hace unos días escuché una canción de la maqueta de Elisa Mc y... ¿para qué escribirlo si su letra refleja perfectamente como me siento? Aquí os dejo la letra [os recomiendo su maqueta]:
"No puedo más, todo se me escapa de las manos y hay que aguantar cuando nada tiene resultado. Después de tanto esfuerzo, me busco y no me encuentro entre hojas y lamentos. Hoy vivo y paso mis días poco a poco entre tanta confusión. Toda mi ilusión se va a la mierda, hoy desperté pesimista. Cuando un cúmulo de gotas derrama el vaso y otra montaña se forma por un lado yo seguiré rimando para sentirme bien y olvidar aquello que un día me dolió, y eso me jode. Es otro peso más en la mochila, otra noche que no me quedaré dormida hasta las tantas buscando alguna solución, la alcanzas y sólo piensas que no puedes más, que no puedes más y lo tienes que afrontar. No quiero otro fracaso en mi larga lista, yo quiero ser capaz de manejar mi vida y tapar con coraza cada puta herida. Y es que todo se derrumba cuando piensas que lo tienes en la mano, y cuando crees que es sencillo se vuelve complicado. Sólo quiero que pase ya este mal trago. No puedo soñar, todo sale mal, no puedo, no aguanto más. No puedo soñar, todo sale mal, no puedo, no aguanto más. En cada segundo de mi vida el tiempo me traiciona, mi vida se desgarra y llorar en soledad ya no funciona, viejos fantasmas llenan mi memoria para calmar la agonía de estar sola en esta historia, ya no suele, sólo te atormenta el pensar en la necesidad de sentirte llena, pero respirar te pesa y es que es difícil levantarse cuando los palos nunca cesan. Los labios te arden, y el corazón ya no suena. Quizá se paró hace tiempo, lo siento, no me di cuenta. No es tan grave, los muertos no sufren aunque quieran, y parece mentira que haya un límite, no aguanto ni un minuto más, no encuentro algo que me anime. No quiero ni estar viva, ni morirme, ni llorar, ni sonreír, ni darme cuenta, ni confundirme. Mírame a los ojos y dime si ves a alguien triste, hace tiempo que no me encuentro, quiero saber si mis sentimientos aún existen. No puedo, levántame, ayúdame a seguir en pie. No puedo, te aseguro que me derrumbo. No aguanto, es demasiado. No tengo fuerza ni para luchar ni para dejar la lucha a un lado. Tantas desilusiones, desengaños, decepciones, son las que me han derrotado. No puedo soñar, todo sale mal, no puedo, no aguanto más. No puedo soñar, todo sale mal, no puedo, no aguanto más."
"No puedo más, todo se me escapa de las manos y hay que aguantar cuando nada tiene resultado. Después de tanto esfuerzo, me busco y no me encuentro entre hojas y lamentos. Hoy vivo y paso mis días poco a poco entre tanta confusión. Toda mi ilusión se va a la mierda, hoy desperté pesimista. Cuando un cúmulo de gotas derrama el vaso y otra montaña se forma por un lado yo seguiré rimando para sentirme bien y olvidar aquello que un día me dolió, y eso me jode. Es otro peso más en la mochila, otra noche que no me quedaré dormida hasta las tantas buscando alguna solución, la alcanzas y sólo piensas que no puedes más, que no puedes más y lo tienes que afrontar. No quiero otro fracaso en mi larga lista, yo quiero ser capaz de manejar mi vida y tapar con coraza cada puta herida. Y es que todo se derrumba cuando piensas que lo tienes en la mano, y cuando crees que es sencillo se vuelve complicado. Sólo quiero que pase ya este mal trago. No puedo soñar, todo sale mal, no puedo, no aguanto más. No puedo soñar, todo sale mal, no puedo, no aguanto más. En cada segundo de mi vida el tiempo me traiciona, mi vida se desgarra y llorar en soledad ya no funciona, viejos fantasmas llenan mi memoria para calmar la agonía de estar sola en esta historia, ya no suele, sólo te atormenta el pensar en la necesidad de sentirte llena, pero respirar te pesa y es que es difícil levantarse cuando los palos nunca cesan. Los labios te arden, y el corazón ya no suena. Quizá se paró hace tiempo, lo siento, no me di cuenta. No es tan grave, los muertos no sufren aunque quieran, y parece mentira que haya un límite, no aguanto ni un minuto más, no encuentro algo que me anime. No quiero ni estar viva, ni morirme, ni llorar, ni sonreír, ni darme cuenta, ni confundirme. Mírame a los ojos y dime si ves a alguien triste, hace tiempo que no me encuentro, quiero saber si mis sentimientos aún existen. No puedo, levántame, ayúdame a seguir en pie. No puedo, te aseguro que me derrumbo. No aguanto, es demasiado. No tengo fuerza ni para luchar ni para dejar la lucha a un lado. Tantas desilusiones, desengaños, decepciones, son las que me han derrotado. No puedo soñar, todo sale mal, no puedo, no aguanto más. No puedo soñar, todo sale mal, no puedo, no aguanto más."
El regreso a ritmo de "Crush"...
He vuelto, vuelvo para escribir nuevamente todas esas cosas que quedan plasmadas en hojas rotas en mi archivador forrado de fotos de aquellos que fueron mis amigos.
Todo esto por A. está siendo duro. Sabía que iba a serlo, no me sorprende para nada, pero creo que lo estoy sobrellevando lo mejor que puedo… hay algunas personas que quieren entrar en mi vida y, bueno, no creo que haya nada de malo en dejarles entrar una tarde-noche en la que el alcohol sea moneda de cambio y la música oxígeno.
Hace una semana, estaba en mi casa sentada, sin saber que hacer, por lo que decidí salir a la calle a buscar a mis padres a la salida del trabajo. No me apetecía seguir tras estos tabiques escuchando como la vecina de al lado discutía con su madre… salí vestida exactamente como aquel día de Nochebuena: zapatillas blancas y rosas, pantalones negros, cinturón blanco, camiseta marrón y rosa y cazadora blanca. Bajé hasta el tren y lo tomé con destino Nuevos Ministerios [nuestra estación…]. Recordé con exactitud el día de Nochebuena, como siempre los fantasmas del pasado me siguen persiguiendo, eso no cambiará. << Recuerdo lo nerviosa que iba ese día en el tren, mientras hablaba con Bea por teléfono y ella me decía que no estuviera nerviosa, pero que no debería de haberles dicho a mis padres que me iba con mis amigos; mentir no se me da bien, pero ese día resultó. Quizá fue la magia o las ganas que tenía de verle, no lo sé. Recuerdo cuando el tren salió de Atocha y tú me diste un toque, eso significaba que ya habías llegado. Yo llegué 10 minutos después y tal y como acordamos, te di un toque al bajar del tren. Recorrí la estación completamente sola, con el único acompañamiento del fuerte latido de mi corazón. Subí las escaleras mecánicas y atravesé la barrera… en ese momento me encontraba justamente en la planta -1, una por debajo de ti. Te hice quedar en ese vestíbulo de la estación porque sería interesante ver tu reacción, pues yo tenía tres formas de llegar a tu lado: escaleras normales, escaleras mecánicas y ascensor. Opté por las escaleras mecánicas, y te vi, tú también me viste y te giraste, intentando contener los nervios. Yo miré al suelo, y los nervios podían conmigo. Llegué a tu lado y te di dos besos… estabas nerviosos, pero me mirabas como nunca, clavando tus ojos en cada parte de mi anatomía. Yo te dije que estaba muy muy nerviosa, y tú reíste y me confesaste que no tenía que haberte dado el toque al bajar del tren, que eso le puso aún más nervioso. Salimos de la estación y el Sol nos bañó completamente. Hacía calorcillo a pesar de estar a finales de Diciembre. Cada momento fue tan mágico… >>
Los recuerdos sólo me hacían daño, por lo que pasé de largo y me metí en un Starbucks a tomarme un Caffe Latte de tamaño mediano a la vez que sacaba el mp3 de mi bolso y me ponía a escuchar “Descubriéndote”, de Rosana. Tenía un nudo en la garganta, por lo que dejé mi café a medias y salí a la calle a intentar despejarme, pero fue inútil, por esas calles estuvimos los dos, cuando éramos una sola persona, ambos unidos por los sentimientos más agradables del mundo. Cuando llegué al parque por el que ambos pasamos, no pude evitar sentarme en uno de esos pequeños bancos verdes y echarme a llorar, sólo pude derramar un par de lágrimas, pero me dolieron más que todo un llanto… << estaba en ese parque, ese que ves desde tu ventana, ese que recuerdo de aquel 24 de Diciembre, ese que está al lado de tu instituto. Me daba igual que me vieras, al fin y al cabo, me he sentido desnuda frente a ti demasiadas veces. Llegaba tarde, y fui a buscar a mis padres para que me llevaran en coche a casa… pasé frente a tu portal, frente a tu instituto, me crucé con algunos compañeros del equipo, quizá alguno de esos fuera ese al que le tienes tanto asco. Tú juegas mejor que todos ellos, no necesitas enchufe para jugar en un buen equipo. Vales mucho, nen, en todos los sentidos… y no sé para qué digo todo esto, si no lo vas a leer y en cierto modo, creo que me estoy humillando por reconocer cuanto vales cuando tú me has hecho creer lo poco que valgo yo para ti.>> Por fin me subí en el coche, y pasé nuevamente por nuestras calles a la vez que sonaba en la radio “Crush”, de Jennifer Paige. Esa canción la escuchaba cuando aún era una niña que pensaba que el amor era estar siempre pegada a alguien.
Creo que me explayé demasiado en el post de hoy… fue un momento de bajón absoluto y de recuerdos, lo siento. Gracias por todos esos comentarios de apoyo.
Todo esto por A. está siendo duro. Sabía que iba a serlo, no me sorprende para nada, pero creo que lo estoy sobrellevando lo mejor que puedo… hay algunas personas que quieren entrar en mi vida y, bueno, no creo que haya nada de malo en dejarles entrar una tarde-noche en la que el alcohol sea moneda de cambio y la música oxígeno.
Hace una semana, estaba en mi casa sentada, sin saber que hacer, por lo que decidí salir a la calle a buscar a mis padres a la salida del trabajo. No me apetecía seguir tras estos tabiques escuchando como la vecina de al lado discutía con su madre… salí vestida exactamente como aquel día de Nochebuena: zapatillas blancas y rosas, pantalones negros, cinturón blanco, camiseta marrón y rosa y cazadora blanca. Bajé hasta el tren y lo tomé con destino Nuevos Ministerios [nuestra estación…]. Recordé con exactitud el día de Nochebuena, como siempre los fantasmas del pasado me siguen persiguiendo, eso no cambiará. << Recuerdo lo nerviosa que iba ese día en el tren, mientras hablaba con Bea por teléfono y ella me decía que no estuviera nerviosa, pero que no debería de haberles dicho a mis padres que me iba con mis amigos; mentir no se me da bien, pero ese día resultó. Quizá fue la magia o las ganas que tenía de verle, no lo sé. Recuerdo cuando el tren salió de Atocha y tú me diste un toque, eso significaba que ya habías llegado. Yo llegué 10 minutos después y tal y como acordamos, te di un toque al bajar del tren. Recorrí la estación completamente sola, con el único acompañamiento del fuerte latido de mi corazón. Subí las escaleras mecánicas y atravesé la barrera… en ese momento me encontraba justamente en la planta -1, una por debajo de ti. Te hice quedar en ese vestíbulo de la estación porque sería interesante ver tu reacción, pues yo tenía tres formas de llegar a tu lado: escaleras normales, escaleras mecánicas y ascensor. Opté por las escaleras mecánicas, y te vi, tú también me viste y te giraste, intentando contener los nervios. Yo miré al suelo, y los nervios podían conmigo. Llegué a tu lado y te di dos besos… estabas nerviosos, pero me mirabas como nunca, clavando tus ojos en cada parte de mi anatomía. Yo te dije que estaba muy muy nerviosa, y tú reíste y me confesaste que no tenía que haberte dado el toque al bajar del tren, que eso le puso aún más nervioso. Salimos de la estación y el Sol nos bañó completamente. Hacía calorcillo a pesar de estar a finales de Diciembre. Cada momento fue tan mágico… >>
Los recuerdos sólo me hacían daño, por lo que pasé de largo y me metí en un Starbucks a tomarme un Caffe Latte de tamaño mediano a la vez que sacaba el mp3 de mi bolso y me ponía a escuchar “Descubriéndote”, de Rosana. Tenía un nudo en la garganta, por lo que dejé mi café a medias y salí a la calle a intentar despejarme, pero fue inútil, por esas calles estuvimos los dos, cuando éramos una sola persona, ambos unidos por los sentimientos más agradables del mundo. Cuando llegué al parque por el que ambos pasamos, no pude evitar sentarme en uno de esos pequeños bancos verdes y echarme a llorar, sólo pude derramar un par de lágrimas, pero me dolieron más que todo un llanto… << estaba en ese parque, ese que ves desde tu ventana, ese que recuerdo de aquel 24 de Diciembre, ese que está al lado de tu instituto. Me daba igual que me vieras, al fin y al cabo, me he sentido desnuda frente a ti demasiadas veces. Llegaba tarde, y fui a buscar a mis padres para que me llevaran en coche a casa… pasé frente a tu portal, frente a tu instituto, me crucé con algunos compañeros del equipo, quizá alguno de esos fuera ese al que le tienes tanto asco. Tú juegas mejor que todos ellos, no necesitas enchufe para jugar en un buen equipo. Vales mucho, nen, en todos los sentidos… y no sé para qué digo todo esto, si no lo vas a leer y en cierto modo, creo que me estoy humillando por reconocer cuanto vales cuando tú me has hecho creer lo poco que valgo yo para ti.>> Por fin me subí en el coche, y pasé nuevamente por nuestras calles a la vez que sonaba en la radio “Crush”, de Jennifer Paige. Esa canción la escuchaba cuando aún era una niña que pensaba que el amor era estar siempre pegada a alguien.
Creo que me explayé demasiado en el post de hoy… fue un momento de bajón absoluto y de recuerdos, lo siento. Gracias por todos esos comentarios de apoyo.