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Cartas a Sandro Tovar
La mente humana es un laberinto, cofre de sabiduria, ahi esta el universo interno.
Acerca de
Bienvenidos al mundo maravilloso del maestro Sandro tovar, que es la conjugacion de los mas grandes cantantes que la historia haya registrado, Sandro de America y Rigo Tovar, aqui encontraran las cartas que nacen de un largo pensar, de cosas extrañas que obligan a escribirlas, del amor, del cinismo puro que encerramos los seres humanos, en fin un poco de lo que llevamos dentro cada persona.
Sindicación
 
Nuestros Muertos

Las historias nos manejan, nos hacen sus personajes y dentro de ellas existimos a nuestro pesar, el protagonismo que vestimos nos resulta inapropiado, ¿Quiénes somos realmente? ¿El personaje de la historia de los demás? o ¿el que sentimos latir desde dentro? Actuamos de acuerdo a las circunstancias, buscamos un telón de fondo para disfrazarnos, para salir pronto al escenario de lo cotidiano, y así nos ven de aquella forma y sienten que las gesticulaciones y ademanes significan algo que nos involucra con ellos, los que nos ven, llevan a cuestas una historia muy parecida a la nuestra.
Sufrir y amar van de la mano en este mundo, como vivir y morir, vivimos muchos años entregados al desacuerdo de las cosas, y entre la gente que nos rodea aprendemos a ir, nos enseñan que cada quien es individual, como cuando morimos y estamos solos dentro de un recuerdo y así partimos sin haber hecho lo suficiente, o sin haber amado lo necesario, nunca se tiene en vida lo que anhelamos alguna vez. Todo se queda aquí, hasta el polvo en que nos convertimos después de haber dejado de ser, de existir como cuerpo que nos alojo dentro de si. En cada espacio, a cada momento sentimos la vida según las circunstancias, disfrutamos, reímos, amamos, y se puede decir que de alguna manera somos felices así, siendo los que actuamos y nos esforzamos por frívolas cosas de la vida, o al contrario, la desdicha que nos doblega nunca fue mas implacable sino en el momento en que mas ingrata era nuestra suerte, y aun así existimos como tales.
Al morir, también dejamos muchas lágrimas de dolor, que el tiempo se encarga de dulcificar en los que nos amaron, nunca el sol es mas brillante hasta que llega la paz, y el recuerdo de los muertos ahora lleva una señal de confortación. Dejamos atrás la noche de pesares y miramos adelante ese camino que debemos recorrer sin ellos, los que se han ido, mas allá en la distancia vislumbramos que aguardan por nosotros, esperan erguidos y con fuerza montados en el tiempo del que ya son amos. Ellos, nuestros muertos son eternos, por que la vida ante la muerte no significa nada, la muerte es perpetua y la vida es menos que un suspiro ante ella. Y no valdría nada de no ser por que en ese instante que dura, hicimos dichosos a otros, llenamos de alegría el corazón de los demás a cambio de nada, y quizás disfrutamos de los placeres mundanos que nos ofreció alguna vez, por que vivimos llenos y plenos cada momento, por que hicimos un albergue dentro de nuestra persona para nuestro dios, para tener algo mas grande en que creer, y aprendimos que el perdón es un don que se transforma en amor. Por que anhelamos una vida verdadera donde enseñar a otros la esperanza, por que ofrecimos consuelo a sus pesares, por que creímos en una vida que no se borra y perdura más allá de la muerte, esa que cuando llenos de orgullo y a punto ya del final descanso pudimos decir, fui feliz.
En ese momento el recuerdo que los demás tienen de nosotros es un vivo ejemplo de que la muerte acompaña a la vida, y es natural, el dolor de amarnos se atenúa a sabiendas que nos vamos tranquilos, y que en algún lugar del más allá nos habremos de encontrar, riendo y recordando como fuimos, como vivimos, por que queríamos alcanzar las estrellas, y que la idea de dios nos acompaña como algo semejante, a nosotros mismos.