VALIENTES CABRONES
Ya ha muerto. Ocurrió el pasado jueves a las cinco y pico de la madrugada. “Por fin descansa una de las más grandes”, dicen muchos. Valientes cabrones. La cantante Rocio Jurado tuvo que vivir como sus dos últimos años de vida, sus dos años más duros todo lo que hacía y sufría se convertía en un constante circo mediático. Y su final aún más.
Desde que la cantante volvió de Houston la segunda vez, llevaba adosada a su espalda algo así como quince cámaras de televisión, 30 ó 40 redactores y otros tantos fotógrafos que a falta de información se inventaban lo que les venía en gana con un solo objetivo esperar a que la enfermedad acabase con la cantante, especulando con todo tipo de hipótesis que normalmente poco tenían que ver con la realidad . Un gran circo al servicio de uno de los instintos más bajos de la gente, el morbo a la desgracia ajena.
Tanto en televisión como en las revistas, los especiales se preparan mucho antes de que estas cosas ocurran. Evidentemente los suplementos o programas especiales que todos hemos visto estos días llevaban preparados muchos meses. Milimétricamente preparados, todo para que la audiencia tuviese su ración de carnaza y esta vez toco festín.
Casi 48 horas de televisión en directo, programas especiales, directos desde cualquier sitio que había pisado la Jurado, informativos monotema. Me dan ganas de vomitar. Valientes cabrones.
Me llamó la atención de toda esta desmesura mediática en que se convirtió la muerte de la cantante la poca vergüenza de la gente que se come tres horas de cola para ver como llora Rociíto o como va vestido Ortega Cano.
El espectáculo fue perfecto, una realización de tres cámaras ofrecía señal a todas las teles que sin dudarlo pararon toda su programación para “pinchar” esas imágenes. Redactores a la puerta del velatorio narrando como llora la gente, que por supuesto no la conocía de nada. Valientes cabrones.
El viernes fue el funeral, con paseo por Chipiona incluido. Con todos los medios del mundo, docenas de cámaras en la calle, unidades móviles, y hasta un helicóptero para dar planos aéreos. Eso sí, muy atentos a los planos cortos, “a la gente le gustan las lágrimas”. Valientes cabrones.
La familia llora desconsolada, sin descuidar el plano de la cámara no sea que no se les vea lo suficientemente tristes. Hay que seguir viviendo de la cantante y que ya no esté no es motivo para que se cierre el grifo del dinero. Valientes cabrones.
Supongo que dentro de poco tendremos un disco recopilatorio en las tiendas, un Dvd con sus mejores actuaciones y a su hija, demás parientes y amigos en los distintos programas del corazón contando como fueron las últimas horas de la cantante. Valientes cabrones.
Eso sí, ellos no tienen la culpa, la gente en casa está encantada comentando que mona va la Rociíto y lo mucho que le gustaba la Jurado. ¿Alguien conoce más de cinco canciones de Rocio Jurado? Valientes cabrones.
Descanse en paz.
Desde que la cantante volvió de Houston la segunda vez, llevaba adosada a su espalda algo así como quince cámaras de televisión, 30 ó 40 redactores y otros tantos fotógrafos que a falta de información se inventaban lo que les venía en gana con un solo objetivo esperar a que la enfermedad acabase con la cantante, especulando con todo tipo de hipótesis que normalmente poco tenían que ver con la realidad . Un gran circo al servicio de uno de los instintos más bajos de la gente, el morbo a la desgracia ajena.
Tanto en televisión como en las revistas, los especiales se preparan mucho antes de que estas cosas ocurran. Evidentemente los suplementos o programas especiales que todos hemos visto estos días llevaban preparados muchos meses. Milimétricamente preparados, todo para que la audiencia tuviese su ración de carnaza y esta vez toco festín.
Casi 48 horas de televisión en directo, programas especiales, directos desde cualquier sitio que había pisado la Jurado, informativos monotema. Me dan ganas de vomitar. Valientes cabrones.
Me llamó la atención de toda esta desmesura mediática en que se convirtió la muerte de la cantante la poca vergüenza de la gente que se come tres horas de cola para ver como llora Rociíto o como va vestido Ortega Cano.
El espectáculo fue perfecto, una realización de tres cámaras ofrecía señal a todas las teles que sin dudarlo pararon toda su programación para “pinchar” esas imágenes. Redactores a la puerta del velatorio narrando como llora la gente, que por supuesto no la conocía de nada. Valientes cabrones.
El viernes fue el funeral, con paseo por Chipiona incluido. Con todos los medios del mundo, docenas de cámaras en la calle, unidades móviles, y hasta un helicóptero para dar planos aéreos. Eso sí, muy atentos a los planos cortos, “a la gente le gustan las lágrimas”. Valientes cabrones.
La familia llora desconsolada, sin descuidar el plano de la cámara no sea que no se les vea lo suficientemente tristes. Hay que seguir viviendo de la cantante y que ya no esté no es motivo para que se cierre el grifo del dinero. Valientes cabrones.
Supongo que dentro de poco tendremos un disco recopilatorio en las tiendas, un Dvd con sus mejores actuaciones y a su hija, demás parientes y amigos en los distintos programas del corazón contando como fueron las últimas horas de la cantante. Valientes cabrones.
Eso sí, ellos no tienen la culpa, la gente en casa está encantada comentando que mona va la Rociíto y lo mucho que le gustaba la Jurado. ¿Alguien conoce más de cinco canciones de Rocio Jurado? Valientes cabrones.
Descanse en paz.
Comentario:
Creo que tienes razón se ha montado un auténtico circo, es la pura realidad... aunque yo creo que se merece una gran despedida y no de esa manera.
A destacar: yo la tele he intentado no verla, se monta grande! pero el rato que estuve, solo repetían imágenes, analizando cada cosa, cada movimiento de la familia.. es increible!
Besotes! escribe prontito
A destacar: yo la tele he intentado no verla, se monta grande! pero el rato que estuve, solo repetían imágenes, analizando cada cosa, cada movimiento de la familia.. es increible!
Besotes! escribe prontito
Comentario:
JOER K DURO





