Lo confieso: tengo un odio irracional...
Yo no suelo ser así, quienes me conocéis lo sabéis bien. No soy una persona con demasiadas "fobias", pero no sé qué demonios hay en este bicho que saca lo peor de mi.
Hasta ahora no era consciente de esta situación, aunque la verdad es que he vivido de espaldas a este personaje durante muchos años. Su redondita y esponjosa cara no se había cruzado en demasiadas ocasiones conmigo, pero las recientes circunstancias han hecho que últimamente haya tenido que verlo muy a menudo, y se me han disparado los resortes del demonio que llevo dentro.
Fui consciente de este extraño odio una tarde en Hipercor, viendo artículos para bebés cuando me di cuenta de que este personaje estaba presente en multitud de ellos: baberos, pantalones, vestidos, camisetillas, platos de plástico, biberones... ¡de todo! Y comencé a sentir esta fuerte repulsión por este osito blandengue, pusilánime, meloso y empalagoso, que día a día no ha hecho otra cosa sino aumentar. ¡Qué personaje más repelente por Dios!¿Cómo puede gustarle a la gente este Winnie the Pooh? Con lo majos y divertidos que son personajes tales como Shrek, Fiona o el Burrito, el Coyote, Coco y Super-Coco, Epi y Blas, Triki, el genio de Aladdín, o incluso el pato Donald (a Mickey lo tengo un poco atravesado también)... ¿por qué el Winnie the Pooh-to (así le llamo yo, con perdón...) es el personaje favorito en artículos para bebés?
¿A vosotros os gusta? ¿Esta suerte de odio me convierte en mala persona? Dios quiera que nadie ose regalarle a Saúl nada que lleve al sujeto éste pintarrajeado, porque no respondo de mí... :p
In memoriam: Clara María Zúñiga Alba 1919-2005
Perdón por este largo post, pero sentía que debía hacerlo...
Clara María Zúñiga Alba era su verdadero nombre, o al menos eso atestigua su partida de nacimiento, aunque tras la adopción, sus apellidos fueron sustituidos por los de sus nuevos padres, los cuales incluso cambiaron su nombre por el de Purificación.
Tuvo la mala suerte de ser la hija ilegítima de una familia cordobesa de rancio abolengo y vivir en una época en la que este tipo de situaciones no se podían sostener sin pasar por el trance de la vergüenza, el dolor o incluso el derramamiento de sangre.
Siempre supo cual era su casa y su familia de origen, aunque jamás conoció el nombre de su verdadera madre, y muchísimo menos el de su padre. Su ama de cría, una persona de servicio de la casa que la quiso muchísimo y cuidó en la distancia de ella, guardó el secreto con fidelidad absoluta. En su lecho de muerte Purificación le suplicó entre lágrimas que le dijera quién era su madre, a lo cual ella contestó que era mejor que no lo supiera y que jamás se mezclara con ella ni con esa familia, puesto que se trataba de una mala persona que no la quería y que la haría sufrir tanto como a ella misma a lo largo de su vida.
Purificación fue adoptada gracias a la mediación personal del obispo de Córdoba por un matrimonio ya entrado en años que no podía tener hijos, miembros de la pequeña y modestísima burguesía de una población alejada de la capital. Tenían una buena casa, y junto a ésta, una tienda de ultramarinos que a su vez hacía las funciones de taberna. Eran los más ricos del barrio, simplemente porque tenían la enorme fortuna de no pasar necesidad en un tiempo donde el hambre y la escasez eran lo más habitual. Gracias al buen corazón y a su generosidad, esta especie de envidia que sin querer despertaban se mezcló con el cariño y la aceptación por parte de sus vecinos.
Fue feliz durante su infancia pese a ser hija única en aquellos tiempos. Más tarde le tocó vivir el duro trance de la guerra y ver cómo la tienda y todos los bienes de su familia eran saqueados y confiscados por el ejército republicano, para inmediatamente después apresar a su padre para ser fusilado. Afortunadamente aquella siembra de solidaridad con sus vecinos fiando indefinidamente las compras e incluso dando de comer de balde a quien no tenía lo más elemental, tuvo como cosecha que los vecinos más pobres acudieran en su socorro y pidieran al pelotón que no matasen "a un trabajador como ellos".
Pura fue una mujer bellísima de fina y blanca piel, cabello azabache y ojos verdes. Las fotos de su juventud revelan un parecido asombroso con la cantante de la época Imperio Argentina, con la cual la comparaban. Siempre fue cuidadosa con su imagen, incluso podemos decir que un poquito presumida. También era enormemente educada; pese a ser criada por personas sencillas siempre fue una auténtica señora. No pudo tener más que una educación elemental, aunque para su época, era verdaderamente notable que leyera y escribiese con tamaña soltura y buen pulso, además de contar con un enorme gusto artístico. También era una persona extraordinariamente cariñosa y afable con todo el mundo, que gustaba de hacer vida social, relacionarse con las vecinas y asistir a los eventos populares que se hacían en el pueblo.
Su educación y sus modales no estaban reñidos con tener una fuerte y marcada personalidad. Si una cosa no le gustaba o no le parecía bien lo hacía saber rápidamente. Si existía la suficiente confianza con sus interlocutores era una persona apasionada en sus opiniones y en su manera de actuar. El lo religioso siempre se definió como "una persona muy cristiana... pero nada beata"
Tras la guerra Purificación se casó con un joven mecánico del pueblo. Se casó enamorada y amó al mismo hombre durante más de 50 años. Con él tuvo 5 hijos: 4 mujeres y un varón, y emigró en dos ocasiones buscando la fortuna de un puesto de trabajo con el que alimentar a su familia. La última migración la trajo a mediados de los años 60 a Valencia, concretamente a la población de Xirivella donde se afincó su familia definitivamente. Antes de marchar su hija mayor se casó y se quedó en el pueblo, viviendo en la casa de su familia que tanto amó siempre.
Poco a poco sus hijos encontraron pareja y se fueron casando, incluso a pares. El 2º hijo y la 3ª se casaron en el año 1971 en la misma ceremonia. Purificación y su marido Rafael, como casi todos los de la época, fueron unos padres muy estrictos, pero siempre se desvivieron para que nada faltara nunca a los suyos y encauzaran sus vidas para ser felices. Tuvieron suerte porque así fue.
Ella siempre quiso conocer su origen, sus padres, por qué la abandonaron, e incluso intentó indagar por su cuenta, pero a su marido siempre le disgustó la idea, con lo cual nunca pudo verla realizada. Supo algunos datos, algunas pistas... pero pocas certezas para todos esos años de vida que seguían pasando invariablemente.
Rápidamente llegaron los nietos. Hasta 13 tuvo, aunque esta cifra no fue en absoluto presagio de mala suerte. Todos nacieron y crecieron sanos, algunos estudiaron en la universidad, otros se conformaron con la educación primaria, unos dirigen negocios, otros son profesores, operarios cualificados, algunos todavía estudian, pero todos son buenos chicos/as, y junto a sus padres forman una familia muy unida. Ella siempre los quiso muchísimo y "por igual" a todos. Nunca pudo comprarles grandes regalos, pero jamás olvidó un cumpleaños ni darle un pequeño detalle al nieto/a que lo celebraba. Durante los últimos años le costaba mucho comprar algo personalmente, con lo que el regalo siempre estaba compuesto por un o dos billetes de curso legal que le daba su marido perfectamente doblado y metido en un pequeño sobre en el que ella escribía unas palabras cariñosísimas que despues firmaban los dos.
Los nietos mayores le dieron 4 biznietos (y un 5º que está en camino) los cuales ha podido conocer y disfrutar aunque muy poco. La enfermedad de Alzheimer llegó de improviso, primero en forma de despiste, de lapsus, de frase fuera de contexto, y poco a poco le fue arrebatando su memoria, su cuerpo y su ser.
Perdió a su Rafael del alma estando ya enferma. Fue el único dolor del que el Alzheimer la privó. Poco a poco dejó de reconocer a los suyos, perdió movilidad, habilidades... Maldita enfermedad que arrasa con las personas y con quienes les rodean. Lo único que jamás perdió fue la capacidad de amar, responder con cariño, coger una mano, ser feliz con un beso o con un abrazo, eso siempre estuvo ahí.
La enfermedad la fue debilitando poco a poco hasta que anteayer un fulminante infarto terminó con su larga y agitada vida.
Mi abuela fue una persona maravillosamente especial, que tuvo una vida que por un lado fue de lo más normal, pero por otro fue auténticamente de novela. Esto es un brevísimo extracto de lo que fueron estos 86 años de vida. Mi homenaje y mi recuerdo emocionado para ella por siempre.
Clara María Zúñiga Alba era su verdadero nombre, o al menos eso atestigua su partida de nacimiento, aunque tras la adopción, sus apellidos fueron sustituidos por los de sus nuevos padres, los cuales incluso cambiaron su nombre por el de Purificación.
Tuvo la mala suerte de ser la hija ilegítima de una familia cordobesa de rancio abolengo y vivir en una época en la que este tipo de situaciones no se podían sostener sin pasar por el trance de la vergüenza, el dolor o incluso el derramamiento de sangre.
Siempre supo cual era su casa y su familia de origen, aunque jamás conoció el nombre de su verdadera madre, y muchísimo menos el de su padre. Su ama de cría, una persona de servicio de la casa que la quiso muchísimo y cuidó en la distancia de ella, guardó el secreto con fidelidad absoluta. En su lecho de muerte Purificación le suplicó entre lágrimas que le dijera quién era su madre, a lo cual ella contestó que era mejor que no lo supiera y que jamás se mezclara con ella ni con esa familia, puesto que se trataba de una mala persona que no la quería y que la haría sufrir tanto como a ella misma a lo largo de su vida.Purificación fue adoptada gracias a la mediación personal del obispo de Córdoba por un matrimonio ya entrado en años que no podía tener hijos, miembros de la pequeña y modestísima burguesía de una población alejada de la capital. Tenían una buena casa, y junto a ésta, una tienda de ultramarinos que a su vez hacía las funciones de taberna. Eran los más ricos del barrio, simplemente porque tenían la enorme fortuna de no pasar necesidad en un tiempo donde el hambre y la escasez eran lo más habitual. Gracias al buen corazón y a su generosidad, esta especie de envidia que sin querer despertaban se mezcló con el cariño y la aceptación por parte de sus vecinos.
Fue feliz durante su infancia pese a ser hija única en aquellos tiempos. Más tarde le tocó vivir el duro trance de la guerra y ver cómo la tienda y todos los bienes de su familia eran saqueados y confiscados por el ejército republicano, para inmediatamente después apresar a su padre para ser fusilado. Afortunadamente aquella siembra de solidaridad con sus vecinos fiando indefinidamente las compras e incluso dando de comer de balde a quien no tenía lo más elemental, tuvo como cosecha que los vecinos más pobres acudieran en su socorro y pidieran al pelotón que no matasen "a un trabajador como ellos".
Pura fue una mujer bellísima de fina y blanca piel, cabello azabache y ojos verdes. Las fotos de su juventud revelan un parecido asombroso con la cantante de la época Imperio Argentina, con la cual la comparaban. Siempre fue cuidadosa con su imagen, incluso podemos decir que un poquito presumida. También era enormemente educada; pese a ser criada por personas sencillas siempre fue una auténtica señora. No pudo tener más que una educación elemental, aunque para su época, era verdaderamente notable que leyera y escribiese con tamaña soltura y buen pulso, además de contar con un enorme gusto artístico. También era una persona extraordinariamente cariñosa y afable con todo el mundo, que gustaba de hacer vida social, relacionarse con las vecinas y asistir a los eventos populares que se hacían en el pueblo.
Su educación y sus modales no estaban reñidos con tener una fuerte y marcada personalidad. Si una cosa no le gustaba o no le parecía bien lo hacía saber rápidamente. Si existía la suficiente confianza con sus interlocutores era una persona apasionada en sus opiniones y en su manera de actuar. El lo religioso siempre se definió como "una persona muy cristiana... pero nada beata"
Tras la guerra Purificación se casó con un joven mecánico del pueblo. Se casó enamorada y amó al mismo hombre durante más de 50 años. Con él tuvo 5 hijos: 4 mujeres y un varón, y emigró en dos ocasiones buscando la fortuna de un puesto de trabajo con el que alimentar a su familia. La última migración la trajo a mediados de los años 60 a Valencia, concretamente a la población de Xirivella donde se afincó su familia definitivamente. Antes de marchar su hija mayor se casó y se quedó en el pueblo, viviendo en la casa de su familia que tanto amó siempre.
Poco a poco sus hijos encontraron pareja y se fueron casando, incluso a pares. El 2º hijo y la 3ª se casaron en el año 1971 en la misma ceremonia. Purificación y su marido Rafael, como casi todos los de la época, fueron unos padres muy estrictos, pero siempre se desvivieron para que nada faltara nunca a los suyos y encauzaran sus vidas para ser felices. Tuvieron suerte porque así fue.
Ella siempre quiso conocer su origen, sus padres, por qué la abandonaron, e incluso intentó indagar por su cuenta, pero a su marido siempre le disgustó la idea, con lo cual nunca pudo verla realizada. Supo algunos datos, algunas pistas... pero pocas certezas para todos esos años de vida que seguían pasando invariablemente.
Rápidamente llegaron los nietos. Hasta 13 tuvo, aunque esta cifra no fue en absoluto presagio de mala suerte. Todos nacieron y crecieron sanos, algunos estudiaron en la universidad, otros se conformaron con la educación primaria, unos dirigen negocios, otros son profesores, operarios cualificados, algunos todavía estudian, pero todos son buenos chicos/as, y junto a sus padres forman una familia muy unida. Ella siempre los quiso muchísimo y "por igual" a todos. Nunca pudo comprarles grandes regalos, pero jamás olvidó un cumpleaños ni darle un pequeño detalle al nieto/a que lo celebraba. Durante los últimos años le costaba mucho comprar algo personalmente, con lo que el regalo siempre estaba compuesto por un o dos billetes de curso legal que le daba su marido perfectamente doblado y metido en un pequeño sobre en el que ella escribía unas palabras cariñosísimas que despues firmaban los dos.
Los nietos mayores le dieron 4 biznietos (y un 5º que está en camino) los cuales ha podido conocer y disfrutar aunque muy poco. La enfermedad de Alzheimer llegó de improviso, primero en forma de despiste, de lapsus, de frase fuera de contexto, y poco a poco le fue arrebatando su memoria, su cuerpo y su ser. Perdió a su Rafael del alma estando ya enferma. Fue el único dolor del que el Alzheimer la privó. Poco a poco dejó de reconocer a los suyos, perdió movilidad, habilidades... Maldita enfermedad que arrasa con las personas y con quienes les rodean. Lo único que jamás perdió fue la capacidad de amar, responder con cariño, coger una mano, ser feliz con un beso o con un abrazo, eso siempre estuvo ahí.
La enfermedad la fue debilitando poco a poco hasta que anteayer un fulminante infarto terminó con su larga y agitada vida.
Mi abuela fue una persona maravillosamente especial, que tuvo una vida que por un lado fue de lo más normal, pero por otro fue auténticamente de novela. Esto es un brevísimo extracto de lo que fueron estos 86 años de vida. Mi homenaje y mi recuerdo emocionado para ella por siempre.
Un pan debajo del brazo
Repíto el título de otro post de hace unas semanas, pero conste que le quito los interrogantes. ¿Por qué? Simplemente, porque este refrán que yo cuestionaba ha resultado ser real.
Tenemos que agradecer, y mucho, el apoyo y la ayuda que nos están prestando nuestras familias y amigos, y también su generosidad. Gracias a ellos puedo decir que prácticamente no hemos tenido que hacer ningún desembolso todavía, y eso que ya tenemos muchas de las cosas "necesarias" (lo entrecomillo a drede) para nuestro bebé.
Y no solamente ha sido generosidad, también las circunstancias han influido positivamente...
La trona (la sillita para comer) es un regalo de mi tía. Lo más curioso es que a ella no le ha costado ni un céntimo: Regentan la agencia de una empresa de transportes y formaba parte de una remesa que fue enviada y luego nadie reclamó.
Aunque lo mejor ha sido lo del cochecito. Cuando mis padres cargaban en el coche la trona que mi tía (y a la vez madrina) nos regalaba, mi primo recordó que en la agencia que él lleva había una caja con un carro Jané que él había pensado guardar para su hermano, pero teniendo en cuenta que, salvo "accidente", no van a tener familia a corto plazo (tiene 25 años y se casa el año que viene) se le iluminó la bombilla con la idea de enviárnoslo a nosotros.Fue divertido y emocionante ir a recoger esa enorme caja sin conocer exactamente su contenido. Al final resultó ser un producto de los de "alta gama": un precioso cochecito para bebé, de estos que son tipo todoterreno, de 3 ruedas, con frenos y todo tipo de pijadas. Muy caro y muy chulo, y gratis. Quizá demasiado aparatoso para lo que nosotros habíamos pensado comprar, pero a caballo regalado...
En fin, ya falta menos para poner todas estas cosas en uso... :)
Cómo cambian las cosas... tristemente
Cómo cambian las cosas en apenas unas horas. Hoy pensaba escribir sobre otros asuntos. Quizá sobre la "solidaridad" del G-8, sobre los conciertos y la campaña global "Make history the poverty", pero un suceso de estas características lo cambia todo, aunque no deja de tener relación.
Londres ciudad olímpica en 2012, posiblemente de forma injusta (los que entienden dicen que no era ni mucho menos el mejor proyecto), pero habían conseguido ese grandioso evento. Todavía estaban celebrando su éxito sorpresivo cuando esta misma mañana esta bofetada gigantesca les ha devuelto a la cruda realidad.Hablan de 6 explosiones en el metro y 3 autobuses. Todavía la información es confusa, pero mucho me temo que la autoría está bastante clara: el extremismo islamista, Al-Qeda o como quieran bautizarle.
Una vez más la injusticia es combatida con una injusticia aún mayor: la del asesinato masivo e indiscriminado. El Tercer Mundo vive en condiciones miserables generadas desde aquí, desde los países ricos, pero eso jamás puede justificar actos de este tipo.
Todo esto abre muchas incógnitas. ¿Qué sucederá con la reunión del G-8? ¿esto modificará lo que allí se iba a acordar? (Yo ya era escéptico antes de estos terribles sucesos) ¿Se emprenderá un camino de entendimiento y solidaridad que prevenga de la tentación de la violencia o continuarán las invasiones?
También es curioso el triste contraste que se nos presenta: los Juegos Olímpicos son la fiesta de la unión de los pueblos a través del deporte, y la ciudad símbolo, la ciudad elegida para esta fiesta es ahora golpeada por la crueldad de la sinrazón del terrorismo.
Mucho se hablará de este fatídico 7-J . Desde esta modesta ventana quede patente mi solidaridad con las víctimas y mi indignación.





