Habemus nominem
Y el nombre elegido para el niño es... SAÚL, (o SAÜL -con diéresis- si al final decidimos escribirlo con la grafía propia del sistema lingüístico catalán-valenciano-mallorquín)
Un conocido nuestro, profesor de Teología le comentó a mi hermana que cómo se nos había ocurrido darle este nombre a nuestro hijo con lo bala perdida que fue... Lo cierto es que yo no recordaba muy bien la historia del Rey Saúl relatada en el primer libro de Samuel. Tras leerla he descubierto que el Saúl de la Biblia es un personaje mediocre, acomplejado, envidioso, mal padre y fracasado que vivió a la sombra de David, que tomó decisiones siempre erróneas, y que murió de forma ignominiosa suicidándose con su propia espada.
Os preguntaréis si después de conocer toda la historia vamos a ponerle a nuestro hijo el nombre de un "elemento" como este
La respuesta es SI. Vale que su historia no es demasiado inspiradora, aunque estemos hablando del primer rey de Israel... pero en fin, lo importante es lo que a nosotros nos dice el nombre y por qué lo elegimos.
Saúl es un nombre corto y bonito. Se nos ocurrió porque así se llama un antiguo compañero que tuvieron F. y mi hermana cuando ambas estuvieron trabajando en el centro de menores (antes de que se convirtiera en una especie de Guantánamo para chicos/as con problemas gracias a Diagrama)Saúl es un tío íntegro, dedicado a los chavales, buen compañero, simpático, guapete...
Esto de los nombres es algo muy curioso.: por un lado funciona mucho por modas (véanse la cantidad de Alejandros y Pablos que nacen ahora) y por otro influye lo que te evoca y a quién te recuerda. A nosotros éste fue el primer nombre que nos gustó, y tras dar muchas vueltas y marear mucho la perdiz con otros, al final hemos vuelto a nuestra primera idea. Esperemos que a él le guste nuestra elección.
P.D. Por cierto, no sé si el título está correctamente escrito... El latín no es lo mío.
Tengo sueño...
... estoy cansado, me acuesto, doy vueltas, doy más vueltas, duermo, me levanto, me visto, me marcho, camino, corro, trabajo, descanso, trabajo, como, trabajo, miro, sonrío, cojo el teléfono y sigo trabajando... Hago como que trabajo, trabajo, leo, sigo, miro, y termino.Regreso, beso, beso, beso, beso... Tengo sueño...
Horario de verano
Hay pocas cosas mejores que la de poder disfrutar de un horario de verano en tu trabajo.
No sé por qué pero esa escasa reducción que en algunos casos es de una hora pero en muchos otros apenas llega a 30 minutos, los trabajadores las valoramos como si nos quitaran media jornada de un plumazo.
Pues bien, yo tengo la "suerte" de haber empezado este periodo de jornada reducida esta semana.De momento se lleva bien (¡cómo no!) y es fantástico lo de poder comer a horas normales (las 14,15 en lugar de las 15,15 habituales). Además la mañana pasa casi sin darte cuenta.
El problema viene cuando el volumen de trabajo sube... y desgraciadamente para mí está subiendo en las últimas fechas, lo cual supone que tienes que hacer más cosas en menos tiempo, y esto traducido a una sola palabra significa: estrés.
Así que durante estos tres días estoy viviendo una situación paradójica: trabajo menos tiempo, pero este tiempo resulta más agotador y agobiante que una jornada completa.
Esperemos que pronto pase la racha y que esta horita ganada por obra y gracia de un convenio colectivo negociado con sangre, sudor y casi lágrimas pronto empiece a merecer la pena.
Sed buenos/as y felices
El niño y las estrellas de mar
Dicen que la historia originalmente fue narrada por Agustín de Hipona (San Agustín pa entendernos) espero que os guste:
Era una playa amplia y poco visitada. Kilómetros de arena y soledad. Al subir la marea las olas llegaban cargadas de espuma y arrastraban docenas de estrellas de mar. El sol en la mañana y la luna en la noche hacían brillar a las pobres estrellas varadas en la arena. Un hombre caminaba todos los días por la playa y contemplaba con tristeza la escena. Ese día vio también un niño que iba recogiendo estrellas y las devolvía al océano.- ¿Por qué haces eso?
- Ha bajado la marea, el sol brilla con fuerza, si estas estrellas se quedan ahí, se secarán y morirán.
- Hay miles de kilómetros de costa repartidos por todo el mundo y cientos de miles de estrellas repartidas por todas esas playas. Y tú aquí te dedicas a devolver al océano unas pocas... No creo que eso solucione mucho. ¿Qué importancia puede tener lo que haces?
El niño sorprendido miró al hombre, recogió otra estrella, se la mostró y le dijo justo antes de arrojarla al agua:
- Para ella sí que tiene importancia.
¿Un pan bajo el brazo?
Cochecito (con sus accesorios) 400 €
Sillita coche 250 €
Mini-cuna 200 € (solamente hasta los 9-11 meses)
Cuna 300 €,
(tb. se puede comprar una convertible en habitación que vale unos 600)
Ropa de cama (de cuna) 100 €
Parque 90 €
Trona 70 €
Hamaquita 70 €
Bañera 70 €
Intercomunicadores 60 €
Andador 50 €
Esterilizador de biberones 40 €
Calentador de biberones 20 €
A todo eso sumémosle pañales, cuyo consumo asciende, según leí, a unos 2000 durante el primer año (20 paquetes de 100 ud. x 20 €= 400 €), así como otros gastos "menores" como leche, biberones con sus múltiples tetinas, chupetes, ropita (no entiendo la relación precio-cantidad de tela)...
Sumad vosotros mismos, que yo no puedo... Y eso que en todos los productos he tirado por la gama media o media-baja, porque si te vas por arriba necesitas financiación del Banco de España directamente...
Por supuesto, nadie te obliga a gastar tanto, pero si por una de aquellas decides que no es necesario comprar todo lo contenido en la lista, es bastante probable que te caiga el sambenito de tacaño/a-mal padre o madre, o que tú mismo te sientas culpable por no darle "lo mejor" a tu hijo.Menos mal que nos prestan algunas cosas, y otras nos las regalan porque si no no se lo que sería de nuestra ya maltrecha economía...
Vivimos en una sociedad que se queja de la falta de natalidad, pero que ahoga y penaliza tener hijos de muchas formas... (aquí tengo tema para otro día) Evidentemente, puedes sacar a los niños adelante con menos recursos de los que he puesto (para ejemplo nuestros padres), pero no conozco a nadie que se atreva a escatimar.
En fin esperemos que el refrán al final sea cierto, y si no es así, nos apretaremos un poco el cinturón, ¡qué le vamos a hacer! porque seguro que al final compensa...





