100. Érase que se era... Ryan
Erasé que se era, en un extraño país que por aquellos entonces algunos conocían y pocos habitaban, llegó un apuesto príncipe con un destino fijado: Iba a ser El Rey Feliz de aquel lugar.
Como siempre pasa en estos casos, nuestro príncipe al llegar era un poco triste y algo melancólico. Si hubiese sido alegre su misión sería demasiado sencilla y nuestro cuento no tendría razón de ser. Pero también resultó ser sensible, comprometido con su tiempo, soñador, gentil aunque algo cabezota, bastante autocrítico... tanto que a veces prefería echarse piedras sobre su propio tejado antes que contra el de los demás. En definitiva, un buen merecedor del trono.
En los primeros tiempos de su estancia en su nueva región conoció a una princesa que, aunque guapa y encantadora, tenía el don del Enredo. El don le había sido concedido cuando aún contaba días por un hada malvada y consistía en confundir totalmente a las personas que tenía a su lado. Cual fue la mala fortuna del joven que, al poco de frecuentarla, quedó prendado de sus encantos y, por supuesto, totalmente enredado. Estaba lleno de dudas, millones de preguntas sin respuesta, interrogantes que se amontonaban sin que una luz cayera sobre ellos. Ya no era fácil distinguir si eso que sentía era amor, cariño o incluso necesidad. Pero era un sentimiento fuerte a la par que confuso.
Este contratiempo no era lo único que frenaba al príncipe para completar su destino. Recién llegado ya pretendía sentirse parte de un lugar que no era el suyo puesto que, aunque el trono le pertenecía por legítimo derecho no se había educado entre los lindes de ese peculiar reino. Pretendía llegar ganarse a sus súbditos al instante sin ser consciente de que el pueblo necesita tiempo para conocer en profundidad a sus dirigentes y llegar a quererlos y guardarles lealtad con sinceridad. Entre sus más allegados consejeros se hizo con algunos que no resultaron ser tan leales como él pensaba. En realidad no eran malas personas, lo que ocurría es que estaba acostumbrado a sus antiguos compañeros de camino: gente que lo conocía desde su nacimiento o su infancia, con los que había crecido y compartido juegos y rabietas, ilusiones, sueños, promesas, decepciones... y quiso tener lo mismo con personas diferentes. Dio todo, como siempre había hecho hasta ahora, esperó recibir lo mismo, pero no fue así.
Un día decidió compartir todas sus dudas, todos sus pensamientos con algunos de sus ciudadanos y redactaba pregones que después mandaba colgar en la puerta de algunas catedrales. Todos los que los leían quedaban prendados de la forma de escribir que tenía su alteza, en ocasiones se leyeron frases tan geniales como “La vida es tan inestable y tan sorprendente que no vale la pena planificar nada. La juventud me corre por las venas, y no estoy dispuesto a dejar pasar la oportunidad de disfrutar de ella”.
La búsqueda de tal felicidad, acto que en muchas culturas se consideraba arriesgado, temerario y digno sólo de un rey, le llevó a olvidar otros asuntos y así, sin apenas darse cuenta, el hechizo de la princesa enredada se esfumó. Un día la miró a los ojos y ya no se sentía confuso. Pasó un tiempo en que lo que más sentía era nostalgia de todo, incluso de lo que dejó por vivir. Su problema era que tendía a ver lo que ya había pasado como algo mejor de lo que ya estaba pasando...
Muchos nobles y gente de la realeza comenzaron a hablar de esos pregones y muchos otros enviaban misivas a su majestad alabándolos. Pero el que más llamó la atención a nuestro protagonista fue un joven príncipe de un territorio cercano. Poco a poco en él descubrió un apoyo, alguien en quien confiar, lo que parecía un verdadero amigo. El cariño fue creciendo y dando paso a un sentimiento más intenso, un sentimiento que ninguno se esperaba pero que estaba ahí. Ese fiel amigo, de la noche a la mañana, se convirtió en su príncipe azul, que si bien no resultó al final todo lo azul que él pensaba, sí le enseño un mundo y una parte de sí mismo que no conocía y que jamás pensó tener. Mientras descubría y no el verdadero color del nuevo príncipe, éste le hizo recobrar la ilusión, dejar la nostalgia para regodearse en el presente y verlo como lo mejor que podía tener. También le ayudó a eliminar ciertos prejuicios que no se ven de la misma manera cuando los usas con los demás o cuando los usan contigo.
Parecía que todo iba en buen camino, su empresa estaba cada vez más cerca de ser completada, si seguía así en poco tiempo sería por fin coronado como Rey Feliz. Pero como hemos dicho, el príncipe al final no resultó todo lo azul que debiese y tan pronto como empezó, sin apenas tiempo para pensar, terminó esa historia que compartían.
Un corto tiempo de desánimo y pequeña oscuridad sobrevino a nuestro heredero seguido de otro de luces y sombras, un optimismo algo melancólico daba paso a un pesimismo esperanzado y así transcurrían los días. Puede que fuese su forma de redactar los pregones reales pero cada vez su pueblo lo veía más y más maduro, algunos pensaban que ya estaba preparado para ser El Rey Feliz, otros no y así se lo hicieron saber pero sería él quien tendría que decidirlo.
Se encontraba vacilante, no sabía que hacer, los sirvientes de palacio lo veían ir de un lado a otro pensativo. Todos sabían qué pensaba, estaba cavilando buscando la solución a un problema que le afligía desde hacía tiempo. De repente llamaron a la puerta y como paseaba justo al lado de ésta la abrió él mismo sin pararse a pensar en protocolos. Unos ojos llenos de ilusión lo miraban, no se habían visto antes pero sabía que esos ojos estaban dispuestos a andar el camino junto a él, de enseñarle y dejarse enseñar millones de cosas, de repente la voz que pertenecía a esos ojos dijo:
- Vengo buscando a El Rey Feliz ¿sería tan amable de anunciarme?
- No hará falta, soy yo. – contestó El Rey Feliz
Pero colorín colorado, este cuento... AÚN NO SE HA ACABADO!!!
Míriam (Eris)
Ceuta, 17 Noviembre 2005
Este es mi pequeño (pero extenso) tributo a, en mi opinión y supongo que la compartiréis, uno de los mejores blogers que circulan por la red, y si no es el mejor, es el que tiene el corazón más grande, y si no... pos porque ha sido el único que me lo ha pedido. Siento si se ha retrasado un poco pero ha sido a causa de unos problemillas técnicos ajenos a nuestra voluntad.
He de reconocer que cuando se me planteó este reto me vi pequeña, insignificante para la magnitud del trabajo que se me proponía, porque somos pocos los privilegiados a los que nos ha dado oportunidad de ver lo inmensamente grande que es y la tremenda humanidad que alberga y no sé vosotros, pero yo me siento agradecida por ello. La verdad, también me vi un poco desbordada porque decidí que me releería el blog entero para escribirlo y “muxa tela eh?” aunque si soy sincera: he disfrutado como una enana, recordando, descubriendo cosas que antes no había leído o en las que no había reparado, recordando otras que empezaban a difuminarse... Ha sido genial, por eso espero que os hayáis divertido leyendo esta historia tanto como yo me he divertido escribiéndola.
Como siempre pasa en estos casos, nuestro príncipe al llegar era un poco triste y algo melancólico. Si hubiese sido alegre su misión sería demasiado sencilla y nuestro cuento no tendría razón de ser. Pero también resultó ser sensible, comprometido con su tiempo, soñador, gentil aunque algo cabezota, bastante autocrítico... tanto que a veces prefería echarse piedras sobre su propio tejado antes que contra el de los demás. En definitiva, un buen merecedor del trono.
En los primeros tiempos de su estancia en su nueva región conoció a una princesa que, aunque guapa y encantadora, tenía el don del Enredo. El don le había sido concedido cuando aún contaba días por un hada malvada y consistía en confundir totalmente a las personas que tenía a su lado. Cual fue la mala fortuna del joven que, al poco de frecuentarla, quedó prendado de sus encantos y, por supuesto, totalmente enredado. Estaba lleno de dudas, millones de preguntas sin respuesta, interrogantes que se amontonaban sin que una luz cayera sobre ellos. Ya no era fácil distinguir si eso que sentía era amor, cariño o incluso necesidad. Pero era un sentimiento fuerte a la par que confuso.
Este contratiempo no era lo único que frenaba al príncipe para completar su destino. Recién llegado ya pretendía sentirse parte de un lugar que no era el suyo puesto que, aunque el trono le pertenecía por legítimo derecho no se había educado entre los lindes de ese peculiar reino. Pretendía llegar ganarse a sus súbditos al instante sin ser consciente de que el pueblo necesita tiempo para conocer en profundidad a sus dirigentes y llegar a quererlos y guardarles lealtad con sinceridad. Entre sus más allegados consejeros se hizo con algunos que no resultaron ser tan leales como él pensaba. En realidad no eran malas personas, lo que ocurría es que estaba acostumbrado a sus antiguos compañeros de camino: gente que lo conocía desde su nacimiento o su infancia, con los que había crecido y compartido juegos y rabietas, ilusiones, sueños, promesas, decepciones... y quiso tener lo mismo con personas diferentes. Dio todo, como siempre había hecho hasta ahora, esperó recibir lo mismo, pero no fue así.
Un día decidió compartir todas sus dudas, todos sus pensamientos con algunos de sus ciudadanos y redactaba pregones que después mandaba colgar en la puerta de algunas catedrales. Todos los que los leían quedaban prendados de la forma de escribir que tenía su alteza, en ocasiones se leyeron frases tan geniales como “La vida es tan inestable y tan sorprendente que no vale la pena planificar nada. La juventud me corre por las venas, y no estoy dispuesto a dejar pasar la oportunidad de disfrutar de ella”.
La búsqueda de tal felicidad, acto que en muchas culturas se consideraba arriesgado, temerario y digno sólo de un rey, le llevó a olvidar otros asuntos y así, sin apenas darse cuenta, el hechizo de la princesa enredada se esfumó. Un día la miró a los ojos y ya no se sentía confuso. Pasó un tiempo en que lo que más sentía era nostalgia de todo, incluso de lo que dejó por vivir. Su problema era que tendía a ver lo que ya había pasado como algo mejor de lo que ya estaba pasando...
Muchos nobles y gente de la realeza comenzaron a hablar de esos pregones y muchos otros enviaban misivas a su majestad alabándolos. Pero el que más llamó la atención a nuestro protagonista fue un joven príncipe de un territorio cercano. Poco a poco en él descubrió un apoyo, alguien en quien confiar, lo que parecía un verdadero amigo. El cariño fue creciendo y dando paso a un sentimiento más intenso, un sentimiento que ninguno se esperaba pero que estaba ahí. Ese fiel amigo, de la noche a la mañana, se convirtió en su príncipe azul, que si bien no resultó al final todo lo azul que él pensaba, sí le enseño un mundo y una parte de sí mismo que no conocía y que jamás pensó tener. Mientras descubría y no el verdadero color del nuevo príncipe, éste le hizo recobrar la ilusión, dejar la nostalgia para regodearse en el presente y verlo como lo mejor que podía tener. También le ayudó a eliminar ciertos prejuicios que no se ven de la misma manera cuando los usas con los demás o cuando los usan contigo.
Parecía que todo iba en buen camino, su empresa estaba cada vez más cerca de ser completada, si seguía así en poco tiempo sería por fin coronado como Rey Feliz. Pero como hemos dicho, el príncipe al final no resultó todo lo azul que debiese y tan pronto como empezó, sin apenas tiempo para pensar, terminó esa historia que compartían.
Un corto tiempo de desánimo y pequeña oscuridad sobrevino a nuestro heredero seguido de otro de luces y sombras, un optimismo algo melancólico daba paso a un pesimismo esperanzado y así transcurrían los días. Puede que fuese su forma de redactar los pregones reales pero cada vez su pueblo lo veía más y más maduro, algunos pensaban que ya estaba preparado para ser El Rey Feliz, otros no y así se lo hicieron saber pero sería él quien tendría que decidirlo.
Se encontraba vacilante, no sabía que hacer, los sirvientes de palacio lo veían ir de un lado a otro pensativo. Todos sabían qué pensaba, estaba cavilando buscando la solución a un problema que le afligía desde hacía tiempo. De repente llamaron a la puerta y como paseaba justo al lado de ésta la abrió él mismo sin pararse a pensar en protocolos. Unos ojos llenos de ilusión lo miraban, no se habían visto antes pero sabía que esos ojos estaban dispuestos a andar el camino junto a él, de enseñarle y dejarse enseñar millones de cosas, de repente la voz que pertenecía a esos ojos dijo:
- Vengo buscando a El Rey Feliz ¿sería tan amable de anunciarme?
- No hará falta, soy yo. – contestó El Rey Feliz
Pero colorín colorado, este cuento... AÚN NO SE HA ACABADO!!!
Míriam (Eris)
Ceuta, 17 Noviembre 2005
Este es mi pequeño (pero extenso) tributo a, en mi opinión y supongo que la compartiréis, uno de los mejores blogers que circulan por la red, y si no es el mejor, es el que tiene el corazón más grande, y si no... pos porque ha sido el único que me lo ha pedido. Siento si se ha retrasado un poco pero ha sido a causa de unos problemillas técnicos ajenos a nuestra voluntad.
He de reconocer que cuando se me planteó este reto me vi pequeña, insignificante para la magnitud del trabajo que se me proponía, porque somos pocos los privilegiados a los que nos ha dado oportunidad de ver lo inmensamente grande que es y la tremenda humanidad que alberga y no sé vosotros, pero yo me siento agradecida por ello. La verdad, también me vi un poco desbordada porque decidí que me releería el blog entero para escribirlo y “muxa tela eh?” aunque si soy sincera: he disfrutado como una enana, recordando, descubriendo cosas que antes no había leído o en las que no había reparado, recordando otras que empezaban a difuminarse... Ha sido genial, por eso espero que os hayáis divertido leyendo esta historia tanto como yo me he divertido escribiéndola.
Comentario:
Como autora del texto me toca daros las gracias a los que me habeis dicho cosas bonitas... aix que vergüencita!! jajaja
Y a tí Ryan por publicarlo y tenerlo tanto tiempo, yo sé que es para que lo pueda leer cuanta más gente mejor... no? jejeje es broma, quiero leer algo tuyo... que tal si te pasas?
Besitos emplatados!!
Y a tí Ryan por publicarlo y tenerlo tanto tiempo, yo sé que es para que lo pueda leer cuanta más gente mejor... no? jejeje es broma, quiero leer algo tuyo... que tal si te pasas?
Besitos emplatados!!
Comentario:
Yo que iba a decirte que es fenomenal esa manera tuya de resumir y darle un toque personal a lo que ha sido el blog... Y resulta que es Míriam, que nos ha deslumbrado con ese relato.
Muchas gracias a los dos y felicidades por los 100 posts ;-)
Muchas gracias a los dos y felicidades por los 100 posts ;-)
Comentario:
Ha estado muy bien la historia, tienes suerte de tener una amiga así, Ryan, se ve que te aprecia mucho... estoy de acuerdo con ella en que eres de los mejores bloggers de la red.
Un abrazo.
Un abrazo.
Comentario:
jop q pasada!!! ha estado genial!! cuanta razon tiene en todo, jaja me ha hecho recordar tus comienzos, ha sido un viaje por el pasado genial!!! esta chica es un as!!! y tu el rey del copas!! jajaja
besitos salados de CHOI en este caso para los dos!!!
p.d. creo q miriam le van a caer muchas pèticiones, jajajajjaa
besitos salados de CHOI en este caso para los dos!!!
p.d. creo q miriam le van a caer muchas pèticiones, jajajajjaa
Comentario:
Valeeee, ya está leído el cuento con la atención que merece!! Jo chiquilla, la verdad es que es alucinante ver cómo has resumido tan bien los últimos acontecimientos de la vida de Ryan en tan pocas líneas... mí se me ha hecho cortooooo!!!! Me gusta mucho cómo acaba: ¡sin acabar! :))))
¿Me harás uno a mí? :p Tienes suerte de que simplemente tendrás que hablar del chocolate, jajaja! Porque a veces pienso que soy muy poco profunda, eh? Jajajajaja, de eso nadaaa... sólo que no exteriorizo mis devaneos mentales :P
BESOS A LOS DOSSS!
¿Me harás uno a mí? :p Tienes suerte de que simplemente tendrás que hablar del chocolate, jajaja! Porque a veces pienso que soy muy poco profunda, eh? Jajajajaja, de eso nadaaa... sólo que no exteriorizo mis devaneos mentales :P
BESOS A LOS DOSSS!
Comentario:
Pero que grandes que sois, gracias!
Comentario:
miriam, es genial sin duda te ha descrito tal y como yo te conozco. con un gran corazón... Este cuento no ha acabado.. y seguro q habrá días malos,.. pr sé q tú eres y serás el rey feliz..
Me ha gustado.. ojala algún día yo tb lo logre.. besos grandes de una princesa q te quiere mucho .
PD: ven a verme de vez en cuando.. me alegra tu visita
Me ha gustado.. ojala algún día yo tb lo logre.. besos grandes de una princesa q te quiere mucho .
PD: ven a verme de vez en cuando.. me alegra tu visita
Comentario:
Los mejores cuentos son lso que no terminan... Me ha encantado.
Comentario:
Bueno, lo mejor es q el final. El cuento no ha acabado, aun le queda mucho por hacer en su reino a ese Rey Feliz. Espero q gobierne feliz y así pueda demostrarlo a sus súbditos.
Saludos desde el Inframundo.
Saludos desde el Inframundo.
Comentario:
M'hauria hanat de perles aquest blog quan em vas descobrir aquest espai!!!! Però si no no hagués llegit tota la història amb péls i senyals i no hauria gaudit amb cada anécdota, ni patit en saber que en algun moment jo hauria pogut estar al teu costat i no ho estava....
De tot cor, ho sento.
T'estimo molt!
De tot cor, ho sento.
T'estimo molt!
Comentario:
Ryan, Ryan, que Míriam te ha usurpado el blog!!! :p :p
Ayyyyyyy!!! :)
Me habéis dado una doble alegría: post 100 y con sorpresa -y qué sorpresa- de Míriam!!!! ;) He mirado por encima el cuento porque tengo que irme a clase en breve y encima me toca exponer, pero en cuando vuelva, disfrutaré muucho leyéndolo con la atención y dedicación que os merecéis! Tanto el Rey Ryan (Majestad, a sus pies, jajaja) como la creadora (¿aceptas encargos por email?) :p
Besos a los dos!!! Felicidades por esos 100 post, aunque ya son más, eh? ;)
Ayyyyyyy!!! :)
Me habéis dado una doble alegría: post 100 y con sorpresa -y qué sorpresa- de Míriam!!!! ;) He mirado por encima el cuento porque tengo que irme a clase en breve y encima me toca exponer, pero en cuando vuelva, disfrutaré muucho leyéndolo con la atención y dedicación que os merecéis! Tanto el Rey Ryan (Majestad, a sus pies, jajaja) como la creadora (¿aceptas encargos por email?) :p
Besos a los dos!!! Felicidades por esos 100 post, aunque ya son más, eh? ;)
Comentario:
Por fin está aquí el post nº100! Espero que ahora entendáis porque se ha hecho tanto de rogar... jeje
Muchísimas gracias a todos por leerme y por ayudarme a ser un poquito más maduro con cada uno de vuestros comentarios.
Y gracias, por supuesto, a Míriam por este post que me ha escrito. Me ha encantado... jeje Y creo que refleja a la perfección la evolución que he experimento en estos 100 posts.
Un saludo y de nuevo gracias! ;)
Muchísimas gracias a todos por leerme y por ayudarme a ser un poquito más maduro con cada uno de vuestros comentarios.
Y gracias, por supuesto, a Míriam por este post que me ha escrito. Me ha encantado... jeje Y creo que refleja a la perfección la evolución que he experimento en estos 100 posts.
Un saludo y de nuevo gracias! ;)






