Ryan: aprendiendo a ser feliz
De repente, pensé: "¿Y por qué no ver la vida desde otro punto de vista?"
¿Quién soy?
Inseguro pero soñador, nostálgico pero optimista... así soy yo. Espero seguir luchando por salir de este pozo que es la rutina, con la ayuda de otras personas que, como yo, viven buscándole algo de sentido a este mundo.
También en RSS
 
87. Deseos de cosas imposibles
De nuevo me encuentro estos días ante dos pensamientos contradictorios. Me explico: resulta que el próximo sábado, de nuevo, dejaré la ciudad y me iré unos cuantos días al norte a "reencontrarme con la naturaleza", esta vez con la familia. Y no sé si valorar estos días de descanso como una huida o una escapada necesaria.

Los últimos días no han sido demasiado fáciles, y aunque el cuerpo me pide que me quede, que siga luchando por lo que quiero, quizás estos días (que, con un poco de suerte, se convertirán en casi un mes) me servirán para materializar las intenciones de las que hablaba en mi último post y pasar página.

Supongo que, al fin y al cabo, serán como cualquier otro período de vacaciones. Nos sirven para olvidarnos de la rutina y de nuestras infelicidades de cada día, pero también para vivir una realidad que no nos pertenece, que se desvanece ante nuestros ojos al volver a la "civilización", provocando el archiconocido síndrome post-vacacional. Y es a ese reencuentro con la realidad a lo que más temo.

Ya no sé si es que las cosas son así de complicadas o es que mi desesperada mente se inventa fantasmas que no existen. Quiero ir soltando lastre poco a poco, y no estoy muy seguro de que estos días me vayan a sentar bien. En fin, como tampoco me queda otra opción tendré que aceptarlo con resignación. ¡Qué remedio me queda!

Como mínimo, espero que de aquí a quince días, cuando pueda volver a postear, encuentre algo más de coherencia en mi discurso, me crea de verdad que voy a pasar página y, sobre todo, espero leer en vuestros blogs que habéis pasado unas muy buenas vacaciones. ;)

Bones vacances a tots...!
 
86. Y hoy siento que la vida se ríe de mi en la cara...
La blogosfera estos días está en un estado totalmente contrario a mi vida. Mientras que por aquí todo el mundo está ausente y apagado (es lo que tienen las vacaciones... ¡para los que las tengan, claro!), mi vida estos últimos días parece sacada de una telenovela. ¡Y yo que volvía a la ciudad buscando la calma! Después de haber pasado el fin de semana fuera, de acampada con unos amigos, vuelvo y los acontecimientos se precipitan. Sin embargo, me parece que lo mejor es pasar página, intentar olvidar el dolor y seguir caminando, aunque sea en solitario. Así que, con vuestro permiso, este breve post será la primera y última referencia que haga al tema.

A partir de mañana, lo que toca olvidar los malos momentos y seguir aprendiendo a ser feliz con más ganas y fuerzas que nunca.
 
85. Personas que desean que el cosmos se haga normal, personas que imploran que no lo sea ya… Ilusos que hoy arrojan a la fuente sus monedas, realistas que no dudan en mojarse y cogerlas…
Se acaba, aunque sea tan solo momentáneamente, mi regreso al pasado. Un pequeño trozo de papel me llevará mañana de nuevo a la gran ciudad, donde durante un curso entero he conseguido confundirme entre la gente hasta pasar desapercibido. En cierto modo, necesito esa intimidad. Necesito la seguridad de saber que no seré juzgado al cruzarme con algún conocido.

Sin embargo, vuelvo a la ciudad, después de poco más de una semana de retiro vacacional, con una sonrisa en la cara. No todo ha salido tan bien como esperaba, pero estoy bastante contento de los pasos que he ido dando. Aún queda mucho por andar, es cierto, y seguiré andando, pero lo que ahora toca es descansar un par de semanas, coger aliento y prepararme para saltar, a finales de este mes, hasta el sitio exacto en el que quiero estar.

Haciendo balance de estos últimos días, reconozco que me he visto obligado a mentir en bastantes ocasiones a mis amigos para poder explicar determinadas cosas. Sé que no lo debería haber hecho, y me siento mal, y me arrepiento. Pero, aún así, me doy cuenta de que ni ellos ni yo estamos preparados para saber lo que me ha pasado durante este curso. Ellos, porque sé que les costaría entenderlo, y quiero encontrar un momento más adecuado y más tranquilo para intentar hacerles comprender. Yo, porque aún no me siento lo suficientemente preparado como para darlo a conocer; aún me siento muy inseguro y no quiero echar nada a perder a causa de mis miedos. Lo que menos necesito ahora es que mis amigos me hagan dudar o me hagan tomar decisiones de las que más adelante pueda arrepentirme. Lo que yo decidí en su momento lo decidí porque era lo que sentía, y no me gustaría que nada ni nadie pudiera modificarlo.

Dejando de lado este tema (¡ojalá llegara el día en que todo esto estuviera tan normalizado que nadie tuviera que preocuparse por estas cosas!), la verdad es que estoy bastante satisfecho. Parece que este calor sofocante ha servido para apaciguar los ánimos y hacer que todo vuelva – aunque haya sido tan solo durante unos días – a esa aburrida y agobiante monotonía veraniega… que tanto me gusta.

…and when you held my hand, I knew that it was now or never,
those were the best days of my life,
back in the summer of ’69.
 
84. Y si el miedo me arrastra hasta el sitio que no quiero estar... Y si el miedo me engancha sólo te pido que nunca me dejes de hablar...
Sigo viviendo y reviviendo momentos que pensaba haber dejado atrás en mi vuelta, un año después, al pueblo en el que crecí. Pero no todo es tan fácil como esperaba: hay muchas dificultades que aún quedan por sortear y, sobre todo, tres miedos que me agobian, me asfixian y me impiden avanzar...

...Tengo miedo a que no entiendan lo que me ha pasado con Xavi. De momento, sólo se lo he explicado a Nicole, una de mis mejores amigas, y la verdad es que se lo ha tomado mucho mejor de lo que me esperaba; pero eso no quita que, algún día, ya sea este verano o dentro de unos años, tenga que explicárselo al resto de mis amigos "de toda la vida". ¿Lo entenderán? Espero y supongo que sí, pero sé que las cosas cambiarán a partir del momento en que lo sepan. Quizás no radicalmente, pero sí que cambiarán.

...Tengo miedo a que los enemigos del pasado puedan seguir hiriéndome. Hasta hace un año, encontrarme con alguno de ellos por la calle o en clase suponía un verdadero suplicio. Notaba sus miradas de desprecio y, por mucho que me intentara hacer a la idea de que no me tenía que importar, no era capaz de evitar sentirme incómodo y fuera de lugar. Ayer por la noche volví a encontrarme con algunos de ellos y, sorprendentemente, conseguí ignorar su presencia y actuar con naturalidad. ¿Lo he superado? No del todo, pero creo que voy avanzando. En este sentido, esta noche, cuando vaya a hacer botellón a donde va todo el mundo, puede ser importante en el camino hacia la superación de este miedo.

...Tengo miedo de estancarme, de no poder trascender las fronteras de este pueblo. Quizás este temor no me preocupa tanto a corto plazo como a largo plazo. No sé qué haré cuando acaba la carrera pero, desde luego, lo que tengo muy claro es que no quiero volver aquí. Porque volver supondría quedarse para toda la vida. Por el momento, todo parece indicar que podré seguir mi vida en la ciudad, pero nunca se sabe hacia dónde nos puede llevar el destino.

Tres miedos, uno medio superado, otro superado a medias y otro por llegar. Pero ninguno olvidado. Yo que me creia tan adulto y tan maduro, ahora me doy cuenta de que me queda mucho camino por andar. En fin, no todo iba a ser de color de rosa en esta vida.
 
83. Preso de recuerdos que fraguaron mi vida y mi verdad
Tras un fin de semana bastante movidito (con karaoke incluido, sobre lo cual no haré ningún comentario… ja, ja…), llegó el momento de las despedidas: unos se van a Inglaterra, a aprender inglés; otros al pueblo, otros se quedan trabajando en la ciudad, otros a la playa y, algunos, como yo, vuelven a su lugar de origen.

Tenía ya ganas de volver a mi pueblo. No en vano hacía ya casi 6 meses que no me dejaba caer por aquí, y echaba bastante de menos (aunque quizás no tanto como hubiese esperado) a amigos y familia. Sin embargo, volver a caminar por estas calles supone mucho más que reencontrarme con todas estas personas. Supone, en cierto modo, volver a mi vida de antes; supone actuar como si nada de lo que he vivido en estos últimos 12 meses hubiese ocurrido.

Y, en contra de lo esperado, no me he encontrado a la gente demasiado cambiada. Al fin y al cabo, tampoco han encontrado ningún motivo para hacerlo. Todo ha seguido su curso natural sin mí y, sin embargo, me alegro de que, al volver, me sienta igual de integrado que antes de irme. Es cierto que se debe a que nada ha cambiado demasiado, pero también a que me han echado de menos. Y eso se agradece, ¡y de qué manera!

Lo agradezco porque son mi referencia al descubrir que el mundo que me rodeaba no ha parado de girar, y sí ha cambiado. Algunas tiendas han abierto, otras han cerrado. Han construido nuevos edificios, las líneas de autobús se han modificado, los precios han subido. Muchos de mis vecinos se han mudado, y los que no lo han hecho, parecen no reconocerme. Camino por las calles como un completo desconocido en mi propio pueblo. Y me siento extraño, muy extraño.

Habrá que ver cómo evoluciona todo esto. Aún me queda mucha gente, tanto amigos como enemigos, a la que volver a ver y muchos sitios por visitar. Tengo todo el verano por delante para revivir un pasado en el que me sentía perseguido. ¿Volveré a sentir los motivos que me impulsaron a huir de aquí?

PD:
- Billete de tren hasta mi pueblo… 35€
- Bocadillo para comer… 2,5€
- Sms para avisar de que llegaré con retraso… 0,15€
- Salir del tren y encontrarme de cara con esa ex-novia que me odia… NO TIENE PRECIO
 
82. Dame alguna pista, dime "ya te llamaré"
¡Vacaciones, por fin! No me lo puedo creer. Esta mañana, cuando he entregado los folios del examen, he estado a punto de insultar en la cara al amable profesor que nos ha puesto un examen el 1 de julio. Pero me he contenido, más que nada porque aún me tiene que corregir el examen, y no quiero influir en el resultado del examen. Que luego la gente se pregunta cómo saco notas tan altas...

Sin embargo, la noticia del día es la resaca por un retorno que tuvo lugar en la noche de ayer. Y no me refiero al retorno del jedi, sino al del conocido programa de televisión Operación Triunfo, que fue visto por un total de casi 5 millones de personas, entre las cuales me encontraba yo. Sí, señores, sí... En vez de estar estudiando y/o descansando para el examen de hoy, no tuve mejor idea que ponerme a ver el programa éste.

Y la verdad es que, a pesar de que me pareció bastante entretenida y de que los nuevos concursantes parece que tienen bastante calidad, hay varios puntos que me parecen bastante mejorables. En primer lugar, ¿por qué uno de ellos se empeña en ser un clon híbrido de Bisbal y Bustamante? ¿Por qué todos lloran como si se les fuera la vida en ello? ¿Por qué no se potencia la utilización de instrumentos musicales? ¿Por qué no habrá nadie medianamente "feo" entre los seleccionados? ¿De verdad piensan que todos ellos se harán ricos y famosos?

Es cierto que el mundo de la música (bueno, es lo que dicen... pero vaya, que me imagino que será similar al mundo real) es muy competitivo, y que se necesita ser fuerte para intentar llegar a ser algo; pero este tipo de concursos, tan cargados de dramatismo y situaciones "límite" creo que les hacen un flaco favor a los futuros cantantes, dándoles una fama efímera y lanzándoles sin paracaídas a este mundillo. Y no hay más que intentar recordar los concursantes de las primeras ediciones para darnos cuenta de que, salvo bisbales y chenoas, el resto hace tiempo que cayó en el olvido.

Es un concurso entretenido, que intentaré ver siempre que pueda (entre otras cosas porque Perdidos y 24, las series que ponen en la "competencia" ya las he visto...), pero que no creo que sea un buen trampolín para futuros cantantes.

Vosotros, ¿qué opináis?