47. Una semana dura
Ha sido intensa esta semana que dejo atrás. Después de recuperarme de la gripe y sus consecuencias, me llevó un par de días ponerme al día con las clases. Y eso por no hablar de este fin de semana. Entre el concierto y las largas charlas con Álvaro, no me ha quedado tiempo para casi nada.
Lo único bueno es que por fin parece que el dichoso tema se ha cerrado. Al menos, de momento. La verdad es que, al final, tampoco fue para tanto. Todo se quedó en un par de arrebatos de orgullo, tanto por parte mía como por parte suya. Un par de bromas bastaron para romper el hielo y empezar a hablar del tema.
Sería muy largo explicar aquí de qué hablamos en la conversación y, además, hay cosas que prefiero olvidar... Así que lo dejaré en que todo fue un cúmulo de malentendidos y palabras dichas en momentos de tensión.
Un amigo no se pierde de un día para otro, eso ya lo he aprendido. Ahora tan solo espero no volver a caer en los mismos errores de siempre, y seguir luchando por superarme a mí mismo cada día pero, eso sí, sin cambiar mi manera de ser porque a los otros no les guste.
Y, ahora mismo, la motivación para superar esta dura semana de trabajo que tengo por delante es que el sábado me escaparé a Girona a un concierto solidario en favor de las víctimas del tsunami. A ver si consigo despejarme un poco de tanta clase...
Lo único bueno es que por fin parece que el dichoso tema se ha cerrado. Al menos, de momento. La verdad es que, al final, tampoco fue para tanto. Todo se quedó en un par de arrebatos de orgullo, tanto por parte mía como por parte suya. Un par de bromas bastaron para romper el hielo y empezar a hablar del tema.
Sería muy largo explicar aquí de qué hablamos en la conversación y, además, hay cosas que prefiero olvidar... Así que lo dejaré en que todo fue un cúmulo de malentendidos y palabras dichas en momentos de tensión.
Un amigo no se pierde de un día para otro, eso ya lo he aprendido. Ahora tan solo espero no volver a caer en los mismos errores de siempre, y seguir luchando por superarme a mí mismo cada día pero, eso sí, sin cambiar mi manera de ser porque a los otros no les guste.
Y, ahora mismo, la motivación para superar esta dura semana de trabajo que tengo por delante es que el sábado me escaparé a Girona a un concierto solidario en favor de las víctimas del tsunami. A ver si consigo despejarme un poco de tanta clase...
46. Yo y mis circunstancias
No sé si será que tengo demasiado tiempo libre con esta gripe o si la fiebre me está haciendo delirar hasta extremos insospechados. La cuestión es que no puedo sacarme de la cabeza esas últimas frases que Álvaro me dijo antes de que todo ocurriera.
Según él, todos los problemas que he tenido tanto en mi anterior ciudad como aquí no se deben simplemente a las circunstancias o a la mala suerte, sino tan solo a mi forma de ser.
Se ve que molesto. Se ve que me tomo las cosas demasiado a pecho. Se ve que pido más de lo que doy como amigo. ¿Pero qué culpa tengo yo de ser como soy?
No sé, y es que la verdad es que tampoco pienso que el problema sea exclusivamente mío. De acuerdo, reconozco que no soy el típico machito al que todo "se la suda", y mucho menos una persona que sufre por dentro pero calla por fuera. No. Lo que siento, siempre lo he dicho. Con todas sus consecuencias, a veces buenas, a veces malas.
Y es que tampoco concibo otra manera de ser. ¡Me gusta como soy! Evidentemente, hay muchos aspectos que son mejorables, tanto física como psicológicamente, pero no me avergüenza afirmar que he llegado a un punto en el que estoy satisfecho con mi manera de actuar. Estoy seguro de que mucha gente que me critica nunca llegaría a pensar eso.
Bueno, de todas maneras, tampoco quiero parecer delante de vosotros ni egocéntrico ni narcisista. No me malinterpreteis. Tan solo pienso que no debería cambiar mi forma de ser para adaptarme a las circunstancias...
...¿o quizás sí?
Es en este punto cuando las palabras de Álvaro resuenan con más fuerza. ¿Y si la única solución a esta espiral de mal rollo que me persigue fuera cambiar mi forma de ser? ¿Volverme un insensible? Quizás tampoco haría falta llegar a ese punto. Puede ser que con intentar que las cosas me afectaran algo menos habría suficiente...
Pero, ¿cómo huir de los problemas y de mis sentimientos respecto a este grupo de gente cuando toda mi vida últimamente gira en torno a ellos? "Conoce más gente..." me dicen. ¡Pero es que yo quiero estar con vosotros! ¡Vosotros sois mis amigos!
No sé... no sé... estoy rozando ya la paranoia, ¿verdad?
En fin, supongo que por vuestro bien y el mio, mejor dejarlo aquí.
Según él, todos los problemas que he tenido tanto en mi anterior ciudad como aquí no se deben simplemente a las circunstancias o a la mala suerte, sino tan solo a mi forma de ser.
Se ve que molesto. Se ve que me tomo las cosas demasiado a pecho. Se ve que pido más de lo que doy como amigo. ¿Pero qué culpa tengo yo de ser como soy?
No sé, y es que la verdad es que tampoco pienso que el problema sea exclusivamente mío. De acuerdo, reconozco que no soy el típico machito al que todo "se la suda", y mucho menos una persona que sufre por dentro pero calla por fuera. No. Lo que siento, siempre lo he dicho. Con todas sus consecuencias, a veces buenas, a veces malas.
Y es que tampoco concibo otra manera de ser. ¡Me gusta como soy! Evidentemente, hay muchos aspectos que son mejorables, tanto física como psicológicamente, pero no me avergüenza afirmar que he llegado a un punto en el que estoy satisfecho con mi manera de actuar. Estoy seguro de que mucha gente que me critica nunca llegaría a pensar eso.
Bueno, de todas maneras, tampoco quiero parecer delante de vosotros ni egocéntrico ni narcisista. No me malinterpreteis. Tan solo pienso que no debería cambiar mi forma de ser para adaptarme a las circunstancias...
...¿o quizás sí?
Es en este punto cuando las palabras de Álvaro resuenan con más fuerza. ¿Y si la única solución a esta espiral de mal rollo que me persigue fuera cambiar mi forma de ser? ¿Volverme un insensible? Quizás tampoco haría falta llegar a ese punto. Puede ser que con intentar que las cosas me afectaran algo menos habría suficiente...
Pero, ¿cómo huir de los problemas y de mis sentimientos respecto a este grupo de gente cuando toda mi vida últimamente gira en torno a ellos? "Conoce más gente..." me dicen. ¡Pero es que yo quiero estar con vosotros! ¡Vosotros sois mis amigos!
No sé... no sé... estoy rozando ya la paranoia, ¿verdad?
En fin, supongo que por vuestro bien y el mio, mejor dejarlo aquí.
45. Gripe
Hoy mi post será corto. Los efectos de la gripe hacen temblar mis dedos y me nublan la vista...
Tampoco es para tanto, no os asustéis. Simplemente me parece que tendré que pasar un par de días en cama, tranquilo, recuperándome de la resaca de los exámanes y de tanta fiesta... Ay, Ryan, ¡si es que no te cuidas nada!
Un saludo a todos. ¡A cuidarse!
Tampoco es para tanto, no os asustéis. Simplemente me parece que tendré que pasar un par de días en cama, tranquilo, recuperándome de la resaca de los exámanes y de tanta fiesta... Ay, Ryan, ¡si es que no te cuidas nada!
Un saludo a todos. ¡A cuidarse!
44. Historias de un despertar
Un rayo de sol me deslumbró esta mañana al despertarme. Antes de abrir del todo los ojos y desperezarme, no pude evitar volver a pensar en todos esos amaneceres a tu lado. Sentados en el banco de cualquier parque, exhaustos después de una noche entera de marcha, sin poder parar de hablar...
He rememorado todos los instantes que pasé a tu lado, todas tus sonrisas... ¿Sabes una cosa? Creo que vuelvo a echarte de menos...
Me revuelvo en la cama, me tapo con la almohada, intentando esquivar la luz. Y, en esta improvisada oscuridad, me viene a la mente el problema de Álvaro... Aún no he decidido qué voy a hacer. Seguimos distantes, sin apenas dirigirnos la palabra. Y no veo la manera de arreglar la situación sin tragarme este estúpido orgullo.
Suena el despertador, alejándome de mis divagaciones.
Un nuevo día empieza. El sol me da la bienvenida. Ayer se me olvidó bajar la persiana por la noche.
He rememorado todos los instantes que pasé a tu lado, todas tus sonrisas... ¿Sabes una cosa? Creo que vuelvo a echarte de menos...
Me revuelvo en la cama, me tapo con la almohada, intentando esquivar la luz. Y, en esta improvisada oscuridad, me viene a la mente el problema de Álvaro... Aún no he decidido qué voy a hacer. Seguimos distantes, sin apenas dirigirnos la palabra. Y no veo la manera de arreglar la situación sin tragarme este estúpido orgullo.
Suena el despertador, alejándome de mis divagaciones.
Un nuevo día empieza. El sol me da la bienvenida. Ayer se me olvidó bajar la persiana por la noche.
43. ¿Otra oportunidad?
De nuevo problemas con Álvaro. Menuda novedad...
Todo comenzó hace un par de semanas. Un amigo mío, de mi ciudad de origen, tuvo un accidente bastante grave y le tuvieron que ingresar. Lo cierto es que me sentó bastante mal la noticia. Imaginaos, uno de mis mejores amigos en el hospital, y yo sin poder ir a verle, porque se encuentra a más de 1000 km de distancia.
En estas circunstancias, yo le pedí a Álvaro que subiera desde su pueblo hasta la ciudad donde yo vivo, porque necesitaba su apoyo. Sin embargo, él me empezó a poner excusas, porque se ve que no le apetecía mucho "viajar"...
Me sentó bastante mal. A fin de cuentas, ¡yo le necesitaba! Y él no estuvo ahí. Le conté a una amiga mía lo que había pasado y ésta, enfurecida por la situación, le llamó para echarle la "bronca". Álvaro, en respuesta, me empezó a llamar constantemente, pero yo preferí no cogerle el teléfono. Viendo que insistía, le envié un mensaje diciéndole que no me encontraba en situación de hablar con nadie.
Aún así, siguió insistiendo, hasta que le cogí el teléfono...
- "¿Qué quieres? ¿No has leído el mensaje? No quiero hablar con nadie..."
- "Pero, ¿qué te pasa?"
- "Lo sabes de sobra, tio..."
- "De acuerdo, pues si estamos con ésas... ya nos vemos el lunes"
¡Y me colgó el teléfono! Tal como estaba, lo que más necesitaba en ese momento era que uno de mis mejores amigos me colgara el teléfono (ironía...).
Al día siguiente, en una conversación de 5 horas en el messenger (hasta las 4 de la madrugada), nos estuvimos diciendo de todo, para acabar haciendo las paces.
¡Pero es que ahí no quedo todo! El jueves pasado, después de volver de clase, hablando por el messenger, me empieza a decir que le deprimo, que le agobio, que le sofoco... Me defiendo diciendo que no estoy pasando una buena racha... Y me responde que el problema no es que esté pasando una mala temporada, sino que el problema lo tengo yo. Únicamente yo. Y, por tanto, soy yo el único que puede solucionarlo.
Y me cabrée. Natural.
Lo más gracioso del tema es que al día siguiente viene pidiéndome perdón y acaba llamándome "whiny bitch" (ala, todos a buscar en el diccionario... :P). Que si soy un hipócrita, que si me tomo las cosas muy a pecho... ¿Pero de qué vas? ¡Ya me gustaría a mí no sentir lo que siento! ¡Ya me gustaría que las cosas no me afectasen tanto! ¿Pero cómo quieres que no me afecten, si te pasas tres pueblos?
En fin, que después de todas estas explicaciones, llego al tema central del post. Hace media hora, hemos vuelto a hablar y me ha pedido perdón. Ha reconocido que se ha comportado como un idiota. Y me ha pedido otra oportunidad.
Mi duda es si se la merece o no. Es que es la tercera o cuarta vez que me hace una cosa de éstas, y ya estoy muy cansado, y muy harto de su inmadurez... Pero, por otro lado, he pasado muy buenos momentos con él y, a excepción de estos problemas, nos hemos llevado bastante bien.
¿Y ahora que se supone que debo hacer? Me parece que debería cambiar el título del post... debería llamarle "apología de la indecisión" (suspiro).
Todo comenzó hace un par de semanas. Un amigo mío, de mi ciudad de origen, tuvo un accidente bastante grave y le tuvieron que ingresar. Lo cierto es que me sentó bastante mal la noticia. Imaginaos, uno de mis mejores amigos en el hospital, y yo sin poder ir a verle, porque se encuentra a más de 1000 km de distancia.
En estas circunstancias, yo le pedí a Álvaro que subiera desde su pueblo hasta la ciudad donde yo vivo, porque necesitaba su apoyo. Sin embargo, él me empezó a poner excusas, porque se ve que no le apetecía mucho "viajar"...
Me sentó bastante mal. A fin de cuentas, ¡yo le necesitaba! Y él no estuvo ahí. Le conté a una amiga mía lo que había pasado y ésta, enfurecida por la situación, le llamó para echarle la "bronca". Álvaro, en respuesta, me empezó a llamar constantemente, pero yo preferí no cogerle el teléfono. Viendo que insistía, le envié un mensaje diciéndole que no me encontraba en situación de hablar con nadie.
Aún así, siguió insistiendo, hasta que le cogí el teléfono...
- "¿Qué quieres? ¿No has leído el mensaje? No quiero hablar con nadie..."
- "Pero, ¿qué te pasa?"
- "Lo sabes de sobra, tio..."
- "De acuerdo, pues si estamos con ésas... ya nos vemos el lunes"
¡Y me colgó el teléfono! Tal como estaba, lo que más necesitaba en ese momento era que uno de mis mejores amigos me colgara el teléfono (ironía...).
Al día siguiente, en una conversación de 5 horas en el messenger (hasta las 4 de la madrugada), nos estuvimos diciendo de todo, para acabar haciendo las paces.
¡Pero es que ahí no quedo todo! El jueves pasado, después de volver de clase, hablando por el messenger, me empieza a decir que le deprimo, que le agobio, que le sofoco... Me defiendo diciendo que no estoy pasando una buena racha... Y me responde que el problema no es que esté pasando una mala temporada, sino que el problema lo tengo yo. Únicamente yo. Y, por tanto, soy yo el único que puede solucionarlo.
Y me cabrée. Natural.
Lo más gracioso del tema es que al día siguiente viene pidiéndome perdón y acaba llamándome "whiny bitch" (ala, todos a buscar en el diccionario... :P). Que si soy un hipócrita, que si me tomo las cosas muy a pecho... ¿Pero de qué vas? ¡Ya me gustaría a mí no sentir lo que siento! ¡Ya me gustaría que las cosas no me afectasen tanto! ¿Pero cómo quieres que no me afecten, si te pasas tres pueblos?
En fin, que después de todas estas explicaciones, llego al tema central del post. Hace media hora, hemos vuelto a hablar y me ha pedido perdón. Ha reconocido que se ha comportado como un idiota. Y me ha pedido otra oportunidad.
Mi duda es si se la merece o no. Es que es la tercera o cuarta vez que me hace una cosa de éstas, y ya estoy muy cansado, y muy harto de su inmadurez... Pero, por otro lado, he pasado muy buenos momentos con él y, a excepción de estos problemas, nos hemos llevado bastante bien.
¿Y ahora que se supone que debo hacer? Me parece que debería cambiar el título del post... debería llamarle "apología de la indecisión" (suspiro).
42. Un minuto de reflexión
Esta mañana todos nos hemos levantado con la noticia del incendio en Madrid. Y seguro que no habéis podido evitar pensar en aquel desgraciado día. La sombra de la masacre sigue en nosotros, por mucho que el tiempo intente atenuar el dolor. Días como hoy son los que te reafirman en esa promesa que hicimos el pasado 11 de marzo, la promesa de no olvidar nunca.


41. ¿Existes?
A veces me gustaría poder expresar lo que siento en tan solo una palabra, reducir todas las cosas que nunca te dije a una simple mirada, una caricia, una sonrisa. Otras, sin embargo, me encantaría pasar horas y horas a tu lado sin decirte nada, hablando de esta vida y de sus alegrías y penas. Quiero hacer una locura junto a ti, saltarme la rutina, romper las normas... pero ni siquiera te conozco.
Llevo años buscando en las miradas de todas las mujeres a las que he conocido un pequeño atisbo de todo lo que tu podrías ser para mí. Te haría feliz, estaría a tu lado cuando te cayeras, me gustaría formar una pequeña parte de tu mundo, que contaras siempre conmigo... pero ni siquiera te conozco.
Ojalá pudiera gritar tan alto que todo el mundo pudiera escucharme, para poder así mostrar todo el aprecio que siento hacia ti. Quisiera tatuarme a fuego lento ese precioso nombre tuyo en mi piel, para no olvidarte nunca. Aunque, la verdad, ¿quién puede olvidarte? Un simple beso bastaría para caer rendido a tus pies... pero ni siquiera te conozco.
Nadaría a contracorriente sólo para alcanzarte, me perdería entre la multitud para buscarte, escalaría la montaña más alta sólo para poder saludarte... envejecería a tu lado sin darme cuenta del paso del tiempo... pero ni siquiera te conozco.
Sólo te pido una oportunidad. Sólo una. Para poder saber que existes. Para conocerte.
Tanto tiempo esperando a mi verdadero amor adolescente... para acabar dándome cuenta de que no existe. Es una quimera.
Llevo años buscando en las miradas de todas las mujeres a las que he conocido un pequeño atisbo de todo lo que tu podrías ser para mí. Te haría feliz, estaría a tu lado cuando te cayeras, me gustaría formar una pequeña parte de tu mundo, que contaras siempre conmigo... pero ni siquiera te conozco.
Ojalá pudiera gritar tan alto que todo el mundo pudiera escucharme, para poder así mostrar todo el aprecio que siento hacia ti. Quisiera tatuarme a fuego lento ese precioso nombre tuyo en mi piel, para no olvidarte nunca. Aunque, la verdad, ¿quién puede olvidarte? Un simple beso bastaría para caer rendido a tus pies... pero ni siquiera te conozco.
Nadaría a contracorriente sólo para alcanzarte, me perdería entre la multitud para buscarte, escalaría la montaña más alta sólo para poder saludarte... envejecería a tu lado sin darme cuenta del paso del tiempo... pero ni siquiera te conozco.
Sólo te pido una oportunidad. Sólo una. Para poder saber que existes. Para conocerte.
Tanto tiempo esperando a mi verdadero amor adolescente... para acabar dándome cuenta de que no existe. Es una quimera.
40. Desde mi ventana
Post nº 40. Casi 5 meses escribiendo en este blog. Y de algún modo, tenía que celebrarlo, ¿no?
Una de las cosas que más me gusta del mundillo éste en el que estamos todos metidos es ir descubriendo historias de los demás, pequeños trocitos de su vida, que te dejan observar desde un enfoque muy particular. Verdaderos o no, íntimos o banales, todos tienen un gustillo a vida que te anima a continuar.
He sonreído miles de veces, he suspirado al leer vuestras historias de amor, me he afligido cuando algo no os salía bien... y, poco a poco, os he ido conociendo. Y ojalá que todo siga así por mucho tiempo...
Hoy quería recordar unos cuantos posts que, para mí, son memorables. No están todos los que son; pero si son todos los que están.
Comienzo por uno de mis últimos descubrimientos. Dreams, una chica española que está viviendo en EEUU durante un tiempo. En su primer post, nos hace toda una definición de blog. Absolutamente de acuerdo con ella. No os lo perdáis
No podía dejar de nombrar tampoco una de mis bitácoras preferidas, "aventuras y desventuras delante de un teclado", o "cosas que contar", firmada por Radasgatt. Ha sido difícil elegir tan solo un post, pero hay uno que destaca, según mi opinión, por encima de todos los demás: éste
Choi es, sin duda, una de las blogeras más míticas. Lleva 5 meses posteando y no baja en su nivel de calidad. Me quito el sombrero... ¿Un post? También está difícil... Hmm... creo que elegiré éste.
¡Y no puedo olvidarme de Míriam! Otro de esos blogs imprescindibles en este mundillo... Los que no la conozcáis (pocos, seguro), ya podéis echarle un vistacillo, ¿eh? Os recomiendo empezar por aquí.
Y me dejo a muchísima gente... Patryluna, cyranobix, laura, steph (hoffnung), y tantos otros... Todo a su tiempo, compañeros, todo a su tiempo... ;)
Una de las cosas que más me gusta del mundillo éste en el que estamos todos metidos es ir descubriendo historias de los demás, pequeños trocitos de su vida, que te dejan observar desde un enfoque muy particular. Verdaderos o no, íntimos o banales, todos tienen un gustillo a vida que te anima a continuar.
He sonreído miles de veces, he suspirado al leer vuestras historias de amor, me he afligido cuando algo no os salía bien... y, poco a poco, os he ido conociendo. Y ojalá que todo siga así por mucho tiempo...
Hoy quería recordar unos cuantos posts que, para mí, son memorables. No están todos los que son; pero si son todos los que están.
Comienzo por uno de mis últimos descubrimientos. Dreams, una chica española que está viviendo en EEUU durante un tiempo. En su primer post, nos hace toda una definición de blog. Absolutamente de acuerdo con ella. No os lo perdáis
No podía dejar de nombrar tampoco una de mis bitácoras preferidas, "aventuras y desventuras delante de un teclado", o "cosas que contar", firmada por Radasgatt. Ha sido difícil elegir tan solo un post, pero hay uno que destaca, según mi opinión, por encima de todos los demás: éste
Choi es, sin duda, una de las blogeras más míticas. Lleva 5 meses posteando y no baja en su nivel de calidad. Me quito el sombrero... ¿Un post? También está difícil... Hmm... creo que elegiré éste.
¡Y no puedo olvidarme de Míriam! Otro de esos blogs imprescindibles en este mundillo... Los que no la conozcáis (pocos, seguro), ya podéis echarle un vistacillo, ¿eh? Os recomiendo empezar por aquí.
Y me dejo a muchísima gente... Patryluna, cyranobix, laura, steph (hoffnung), y tantos otros... Todo a su tiempo, compañeros, todo a su tiempo... ;)
39. Levedad
¿Es posible que hayan pasado ya dos semanas desde mi último post? Los exámenes me han hecho perder cualquier tipo de percepción sobre el tiempo... Me he encerrado en mi habitación y así hasta ahora.
Y, entre unas cosas y otras, ya no sois únicamente vosotros a los que no os doy noticias mías, sino también a todos esos amigos que viven lejos de mi. Esta mañana me llamó Nicole, preocupada, preguntándome si aún seguía vivo. Sí, sigo vivo... o algo así.
Lo bueno de pasar temporadas así es que consigues olvidarte de todos los problemas que te rodean. Amores que ya no lo son tanto, amigos que te decepcionan, sueños que nunca se hacen realidad... Todas esas pequeñas infelicidades del día a día se desvanecen, dando lugar a una tranquilidad que nunca antes había visto.
Sí, podría decirse que estoy bastante relajado, sobre todo ahora que los exámenes han quedado atrás.
Ahora lo que toca es romper esa puerta de la habitación y redescubrir el mundo exterior. ¿Lograré cumplir mi 5º propósito para el año nuevo?
Y, entre unas cosas y otras, ya no sois únicamente vosotros a los que no os doy noticias mías, sino también a todos esos amigos que viven lejos de mi. Esta mañana me llamó Nicole, preocupada, preguntándome si aún seguía vivo. Sí, sigo vivo... o algo así.
Lo bueno de pasar temporadas así es que consigues olvidarte de todos los problemas que te rodean. Amores que ya no lo son tanto, amigos que te decepcionan, sueños que nunca se hacen realidad... Todas esas pequeñas infelicidades del día a día se desvanecen, dando lugar a una tranquilidad que nunca antes había visto.
Sí, podría decirse que estoy bastante relajado, sobre todo ahora que los exámenes han quedado atrás.
Ahora lo que toca es romper esa puerta de la habitación y redescubrir el mundo exterior. ¿Lograré cumplir mi 5º propósito para el año nuevo?
