25. Resaca
Al final, acabó bastante bien el sábado. Buena música, buen ambiente y buena gente a tu lado harían de cualquier madrugada una noche bastante aceptable, pero la verdad es que esta vez fue muy especial. Después de tantas discusiones, tantos conflictos y problemas… se agradecían momentos como aquellos.
Y lo cierto es que parece que está todo superado. Por fin puedo volver a mi búsqueda de la felicidad. El cielo vuelve a estar despejado con respecto a Marisa, aunque quizás debería esperar un poco más. Después de tantas emociones, necesito (y creo que me merezco) un respiro, sobre todo ahora que se acercan los exámenes.
Destacaría, sobre todo, la particular amistad que tengo ahora con Álvaro. No sé cómo ni por qué, pero de la noche a la mañana nos hemos hecho prácticamente inseparables. Tanto es así que la luz del alba del domingo nos sorprendió en un banco, contándonos nuestras vidas, nuestras inquietudes y miedos… desnudando nuestra alma. Y resulta curioso porque nunca antes me había pasado eso con un amigo, quiero decir, que dos meses después de haberlo conocido, ya conozca toda mi vida.
Es evidente que hay bastante gente con la que me he abierto en diversas ocasiones, pero siempre había necesitado mucho más tiempo, y mucha más confianza. Y me alegra en el sentido en que he ganado en sociabilidad. Eso está bien, ¿no?
Resumiendo la situación, vuelvo a entrar en mi camino hacia la felicidad, tras haber pasado por una experiencia que, sin duda, me servirá como ejemplo (a no seguir) en el futuro. Por una vez, y deseando que no sea la última, pienso vivir el presente, disfrutar de los pequeños momentos de felicidad de cada día, al lado de mis AMIGOS (con mayúsculas, porque se lo merecen) y con la mirada puesta en ella… ¡Esto promete!
Y lo cierto es que parece que está todo superado. Por fin puedo volver a mi búsqueda de la felicidad. El cielo vuelve a estar despejado con respecto a Marisa, aunque quizás debería esperar un poco más. Después de tantas emociones, necesito (y creo que me merezco) un respiro, sobre todo ahora que se acercan los exámenes.
Destacaría, sobre todo, la particular amistad que tengo ahora con Álvaro. No sé cómo ni por qué, pero de la noche a la mañana nos hemos hecho prácticamente inseparables. Tanto es así que la luz del alba del domingo nos sorprendió en un banco, contándonos nuestras vidas, nuestras inquietudes y miedos… desnudando nuestra alma. Y resulta curioso porque nunca antes me había pasado eso con un amigo, quiero decir, que dos meses después de haberlo conocido, ya conozca toda mi vida.
Es evidente que hay bastante gente con la que me he abierto en diversas ocasiones, pero siempre había necesitado mucho más tiempo, y mucha más confianza. Y me alegra en el sentido en que he ganado en sociabilidad. Eso está bien, ¿no?
Resumiendo la situación, vuelvo a entrar en mi camino hacia la felicidad, tras haber pasado por una experiencia que, sin duda, me servirá como ejemplo (a no seguir) en el futuro. Por una vez, y deseando que no sea la última, pienso vivir el presente, disfrutar de los pequeños momentos de felicidad de cada día, al lado de mis AMIGOS (con mayúsculas, porque se lo merecen) y con la mirada puesta en ella… ¡Esto promete!
24. Recuerdos que olvidar
Nadie dijo que fuera a ser fácil, y no lo ha sido. Nadie dijo que todo volvería a ser igual que antes, y tampoco lo ha sido. Nadie dijo que no lo pasaría mal, y tampoco ha sido así...
¿Recuerdos que olvidar? Quizás. Aunque también creo que momentos como los que he pasado esta semana podrían servir como un ejemplo de superación para futuros problemas. Todos nos hemos esforzado al máximo para conseguir arreglar nuestros problemas, y lo hemos conseguido.
Recupero la sonrisa, vuelve la calma después de la tormenta. Ha costado cientos de lágrimas y algún que otro ataque de ansiedad por parte de Marisa, pero ya pasó todo, por fin reina la amistosidad en este pequeño grupo que, gracias a esta crisis, está ahora más reforzado que nunca.
¿Cómo ha ocurrido todo? La verdad es que no lo sé. Ni siquiera nos ha hecho falta disculparnos entre nosotros. Simplemente, llegó un momento en el que nos dimos cuenta de que tanto sufrimiento para todos no tenía ningún sentido. Todos lo estamos pasando mal ahora que se acercan las fechas de exámenes, y no nos convenía en absoluto estar así. Todos nos sentimos solos ahora que nuestras vidas anteriores han quedado atrás, y hemos de apoyarnos, porque solamente nos tenemos a nosotros mismos para salir adelante.
Esta noche será la de la "conciliación", como dijo ayer Álvaro. Cena en mi casa y partida de trivial hasta las tantas. Ya era hora de tener una noche tranquila, para hablar y conocernos un poco mejor.
Y Marisa... Marisa es otra historia. Después de una semana muy rara, en la que la noté muy distante, y después del ataque de ansiedad que le dió el miércoles por la noche, ayer se mostró sorprendentemente cercana. Tanto es así que por la noche estuve hablando con ella más de una hora por teléfono... y al final acabamos cantándonos canciones al oído... Por un momento, volví a sentir esa conexión, ese vínculo... como si la conociera de toda la vida... y me hizo pensar que no me importaría pasar junto a ella todo el tiempo del mundo...
Resulta curioso... Pasar de un extremo a otro del espectro sentimental en tan solo cuatro dias. Supongo que, al tocar fondo, encontrás las fuerzas necesarias para salir adelante... Y si llevaba tantos dias sin escribir es porque no quiero recordar en el futuro todo lo que ha pasado por mi mente estos últimos días... Son, simplemente, recuerdos que olvidar.
Y, a vosotros, sólo hay algo que me gustaría deciros... GRACIAS
¿Recuerdos que olvidar? Quizás. Aunque también creo que momentos como los que he pasado esta semana podrían servir como un ejemplo de superación para futuros problemas. Todos nos hemos esforzado al máximo para conseguir arreglar nuestros problemas, y lo hemos conseguido.
Recupero la sonrisa, vuelve la calma después de la tormenta. Ha costado cientos de lágrimas y algún que otro ataque de ansiedad por parte de Marisa, pero ya pasó todo, por fin reina la amistosidad en este pequeño grupo que, gracias a esta crisis, está ahora más reforzado que nunca.
¿Cómo ha ocurrido todo? La verdad es que no lo sé. Ni siquiera nos ha hecho falta disculparnos entre nosotros. Simplemente, llegó un momento en el que nos dimos cuenta de que tanto sufrimiento para todos no tenía ningún sentido. Todos lo estamos pasando mal ahora que se acercan las fechas de exámenes, y no nos convenía en absoluto estar así. Todos nos sentimos solos ahora que nuestras vidas anteriores han quedado atrás, y hemos de apoyarnos, porque solamente nos tenemos a nosotros mismos para salir adelante.
Esta noche será la de la "conciliación", como dijo ayer Álvaro. Cena en mi casa y partida de trivial hasta las tantas. Ya era hora de tener una noche tranquila, para hablar y conocernos un poco mejor.
Y Marisa... Marisa es otra historia. Después de una semana muy rara, en la que la noté muy distante, y después del ataque de ansiedad que le dió el miércoles por la noche, ayer se mostró sorprendentemente cercana. Tanto es así que por la noche estuve hablando con ella más de una hora por teléfono... y al final acabamos cantándonos canciones al oído... Por un momento, volví a sentir esa conexión, ese vínculo... como si la conociera de toda la vida... y me hizo pensar que no me importaría pasar junto a ella todo el tiempo del mundo...
Resulta curioso... Pasar de un extremo a otro del espectro sentimental en tan solo cuatro dias. Supongo que, al tocar fondo, encontrás las fuerzas necesarias para salir adelante... Y si llevaba tantos dias sin escribir es porque no quiero recordar en el futuro todo lo que ha pasado por mi mente estos últimos días... Son, simplemente, recuerdos que olvidar.
Y, a vosotros, sólo hay algo que me gustaría deciros... GRACIAS
23. Sutil ironía
Eso es lo que parece la expresión da título a este blog. ¿Aprendiendo a ser feliz? De seguir así, me parece que tendré que cambiarlo...
¿Sigo vivo? Supongo que mi estado podría se correspondería con una respuesta afirmativa. Ahora bien, ¿cómo estoy? Fatal. Simple y llanamente, fatal.
Marisa se aleja cada vez más de mí, voy perdiendo a mis escasos amigos aquí, por mucho que me mate por recuperar mi situación anterior... todo se pone en mi contra... No quiero huir, me resisto a aceptar la derrota...
Ryan, sé fuerte.
¿Sigo vivo? Supongo que mi estado podría se correspondería con una respuesta afirmativa. Ahora bien, ¿cómo estoy? Fatal. Simple y llanamente, fatal.
Marisa se aleja cada vez más de mí, voy perdiendo a mis escasos amigos aquí, por mucho que me mate por recuperar mi situación anterior... todo se pone en mi contra... No quiero huir, me resisto a aceptar la derrota...
Ryan, sé fuerte.
22. ¿Autodestrucción?
He llegado a una conclusión importante: a lo mejor no estoy preparado para afrontar esta soledad que me acompaña. No estaba a gusto en mi ciudad de origen, con todos mis problemas de allí pero, ahora que aquí comienzo a tener los mismos problemas, ¿no sería lo más lógico volver? Al menos, allí tengo a mi familia, a mis mejores amigos... al fin y al cabo, ¡es mi ciudad!
¿Cómo he llegado a esta situación? La verdad es que aún no soy capaz de explicármelo. De la noche a la mañana, y sin ningún motivo aparente, hemos entrado en una espiral de desencuentros que ha desembocado en mi exilio forzoso del grupo. Ahora me siento en clase con otra gente, completamente nueva para mí. Tampoco es que esté a disgusto ahora pero... en fin, no es lo mismo que antes. Compañeros tengo muchos, son los amigos los que escasean.
Me dicen que me hago la víctima, que me regodeo en la autocompasión. Y ya me gustaría poder permitirme ese lujo... No exagero en lo más mínimo mis sentimientos. Me siento solo, muy solo, demasiado solo...
Supongo que no soy lo bastante maduro como para asumir esta situación. Claro, acostumbrado toda la vida a vivir con la familia, a no estar nunca solo; ahora te quitan todo, ¿y qué pasa? Que ante el más mínimo infortunio me hundo, me desmorono, me derrumbo...
He intentado hacer de todo... caminar por la playa, dejándome impregnar por el rumor de las olas... escuchar canciones alegres hasta ya no poder más... leer aquel libro que me dejó con una sonrisa en la boca... hablar horas y horas con la poca gente que está a mi lado...
Pero nada parece suficiente. Todo parece caminar hacia mi derrota. Hacia mi autodestrucción...
¿Dejar la carrera? ¿Volver a mi ciudad? ¿Ponerme a trabajar? Lo que antes parecía una remota posibilidad, estos últimos días se está convirtiendo en mi destino...
Necesito fuerzas, pero no sé de dónde voy a sacarlas...
¿Cómo he llegado a esta situación? La verdad es que aún no soy capaz de explicármelo. De la noche a la mañana, y sin ningún motivo aparente, hemos entrado en una espiral de desencuentros que ha desembocado en mi exilio forzoso del grupo. Ahora me siento en clase con otra gente, completamente nueva para mí. Tampoco es que esté a disgusto ahora pero... en fin, no es lo mismo que antes. Compañeros tengo muchos, son los amigos los que escasean.
Me dicen que me hago la víctima, que me regodeo en la autocompasión. Y ya me gustaría poder permitirme ese lujo... No exagero en lo más mínimo mis sentimientos. Me siento solo, muy solo, demasiado solo...
Supongo que no soy lo bastante maduro como para asumir esta situación. Claro, acostumbrado toda la vida a vivir con la familia, a no estar nunca solo; ahora te quitan todo, ¿y qué pasa? Que ante el más mínimo infortunio me hundo, me desmorono, me derrumbo...
He intentado hacer de todo... caminar por la playa, dejándome impregnar por el rumor de las olas... escuchar canciones alegres hasta ya no poder más... leer aquel libro que me dejó con una sonrisa en la boca... hablar horas y horas con la poca gente que está a mi lado...
Pero nada parece suficiente. Todo parece caminar hacia mi derrota. Hacia mi autodestrucción...
¿Dejar la carrera? ¿Volver a mi ciudad? ¿Ponerme a trabajar? Lo que antes parecía una remota posibilidad, estos últimos días se está convirtiendo en mi destino...
Necesito fuerzas, pero no sé de dónde voy a sacarlas...
21. Nocturnidad, premeditación y alevosía
El sábado acabé con una pregunta: ¿por qué? El sábado vivía en la duda. El sábado carecía de inspiración...
Y hoy, dos días después, parece que mi vida ha dado un giro de 180º en torno a mi situación anterior. ¿Por qué he tardado tanto en volver a escribir? Simplemente quería despejar mi rabia antes de expresar lo que siento. No quería arrepentirme de lo que escribiera en un momento de ira.
¿Ira? ¿A qué se debe? ¿Pero no estabas falto de inspiración? Ay, Ryan, ¿querías emociones? ¡Pues toma emociones! Ahí tienes conflictos, discusiones, enfados y demás historias para dar y tomar. Supongo que sería atrevido por mi parte, además de aburrido, expresar aquí todo lo que ha pasado en las últimas 48 horas, así que me limitaré a hacer un breve resumen.
Empezaré por mi querido amigo Álvaro. Ha salido rebelde el niño... Sin atender a ningún motivo, fue el primero en iniciar esta espiral de "mal rollo" en la que estamos metidos todos los de ese pequeño "grupo" que habíamos formado.
Lo que empezó con una traición por su parte ha acabado con una división radical del conjunto. Por un lado, Alicia, Marisa y yo. Por el otro, mi tocayo, Javi y Álvaro. Lo más gracioso de todo es que aún estoy preguntándome los motivos de esta discusión. Podría contaros mil historias sobre las que hemos discutido, pero la verdad es que, en la práctica, ninguna de ellas supondría un motivo suficiente para acabar así.
Tampoco quiero yo eliminar mi parte de culpa, quizás mi radicalismo también ha añadido leña al fuego, pero no fui yo precisamente el que empezó todo.
Y eso por no hablar del resto de problemas que ahora mismo me preocupan... Citaré dos ejemplos: el sábado pasado, se casó esa amiga de la que os hablé hace unas semanas... y eso por no hablar de la multa de 300€ que le han puesto a mi mejor amiga... A ver ahora de dónde sacamos el dinero para pagarla. De acuerdo, a lo mejor no sería mucho si estuviéramos trabajando pero... a ver cómo conseguirá ella todo ese dinero siendo estudiante...
En fin, a todo esto, yo, ¿cómo me encuentro? Desorientado, confuso, perdido en este mar de crueles intenciones... No quiero hacerme la víctima; sobre todo, eso es lo que quiero evitar... Pero no puedo dejar de caer en la autocompasión, en la salida fácil de culpar a los otros...
Y, ante todo, no quiero volver a pasar por lo mismo que en mi antigua ciudad. No estoy preparado para volver a sufrir así. Necesito encontrar una salida, y la necesito encontrar YA.
Y hoy, dos días después, parece que mi vida ha dado un giro de 180º en torno a mi situación anterior. ¿Por qué he tardado tanto en volver a escribir? Simplemente quería despejar mi rabia antes de expresar lo que siento. No quería arrepentirme de lo que escribiera en un momento de ira.
¿Ira? ¿A qué se debe? ¿Pero no estabas falto de inspiración? Ay, Ryan, ¿querías emociones? ¡Pues toma emociones! Ahí tienes conflictos, discusiones, enfados y demás historias para dar y tomar. Supongo que sería atrevido por mi parte, además de aburrido, expresar aquí todo lo que ha pasado en las últimas 48 horas, así que me limitaré a hacer un breve resumen.
Empezaré por mi querido amigo Álvaro. Ha salido rebelde el niño... Sin atender a ningún motivo, fue el primero en iniciar esta espiral de "mal rollo" en la que estamos metidos todos los de ese pequeño "grupo" que habíamos formado.
Lo que empezó con una traición por su parte ha acabado con una división radical del conjunto. Por un lado, Alicia, Marisa y yo. Por el otro, mi tocayo, Javi y Álvaro. Lo más gracioso de todo es que aún estoy preguntándome los motivos de esta discusión. Podría contaros mil historias sobre las que hemos discutido, pero la verdad es que, en la práctica, ninguna de ellas supondría un motivo suficiente para acabar así.
Tampoco quiero yo eliminar mi parte de culpa, quizás mi radicalismo también ha añadido leña al fuego, pero no fui yo precisamente el que empezó todo.
Y eso por no hablar del resto de problemas que ahora mismo me preocupan... Citaré dos ejemplos: el sábado pasado, se casó esa amiga de la que os hablé hace unas semanas... y eso por no hablar de la multa de 300€ que le han puesto a mi mejor amiga... A ver ahora de dónde sacamos el dinero para pagarla. De acuerdo, a lo mejor no sería mucho si estuviéramos trabajando pero... a ver cómo conseguirá ella todo ese dinero siendo estudiante...
En fin, a todo esto, yo, ¿cómo me encuentro? Desorientado, confuso, perdido en este mar de crueles intenciones... No quiero hacerme la víctima; sobre todo, eso es lo que quiero evitar... Pero no puedo dejar de caer en la autocompasión, en la salida fácil de culpar a los otros...
Y, ante todo, no quiero volver a pasar por lo mismo que en mi antigua ciudad. No estoy preparado para volver a sufrir así. Necesito encontrar una salida, y la necesito encontrar YA.
20. Me falta inspiración
¿Qué hacer cuándo, de pronto, pierdes el norte y no sabes por dónde continuar tu camino? ¿Cómo seguir tu ruta cuando todo pierde su sentido? Los días de otoño se vuelven monótonos, me hundo en la rutina...
No ha sido por nada en concreto, no es por algo que me haya dicho Marisa, o por algún recuerdo que haya venido a visitarme, ni siquiera por haber escuchado alguna canción triste... No sé por qué, pero hoy me levanté inquieto, alarmado... ¿Qué me pasa? ¿De dónde viene esta intranquilidad? Y no lo sé...
Hay días que no tienen sentido, palabras que nunca debería haber dicho, miradas que tendría que haber cargado con más dulzura... Sin embargo, llega un día en que te das cuenta que el futuro es hoy, y que no lo estás disfrutando.
Escucho canciones alegres para encontrar un sucedáneo de felicidad, melodías que me hagan olvidar la rutina y me inciten a vivir con más ahínco... Y no sirven de nada.
No estoy triste, tampoco alegre... no echo nada de menos, tampoco deseo nada... entonces, ¿por qué me siento tan perdido? ¿por qué no soy capaz de expresar mis sentimientos? ¿por qué nada sale como yo quiero? ¿por qué no acabo de encontrar la felicidad?
La constante pregunta... el eterno interrogante... ¿por qué?
No ha sido por nada en concreto, no es por algo que me haya dicho Marisa, o por algún recuerdo que haya venido a visitarme, ni siquiera por haber escuchado alguna canción triste... No sé por qué, pero hoy me levanté inquieto, alarmado... ¿Qué me pasa? ¿De dónde viene esta intranquilidad? Y no lo sé...
Hay días que no tienen sentido, palabras que nunca debería haber dicho, miradas que tendría que haber cargado con más dulzura... Sin embargo, llega un día en que te das cuenta que el futuro es hoy, y que no lo estás disfrutando.
Escucho canciones alegres para encontrar un sucedáneo de felicidad, melodías que me hagan olvidar la rutina y me inciten a vivir con más ahínco... Y no sirven de nada.
No estoy triste, tampoco alegre... no echo nada de menos, tampoco deseo nada... entonces, ¿por qué me siento tan perdido? ¿por qué no soy capaz de expresar mis sentimientos? ¿por qué nada sale como yo quiero? ¿por qué no acabo de encontrar la felicidad?
La constante pregunta... el eterno interrogante... ¿por qué?
19. Destino: Malta
Ha sido de estas ideas que surgen de la nada y acaban por cautivarte. Si que es cierto que mi tocayo me había comentado hace unos días que sentía una particular obsesión por la isla de Malta, pero nunca podría imaginarme hasta qué punto... Y lo cierto es que estoy dispuesto a dejarme llevar.
Os pongo en antecedentes: ayer por la noche, 23.30. Harto de hacer integrales (que son precisamente el motivo por el cual ayer no pude hacer mi "ronda" por vuestros blogs... :) disculpadme, por favor), abro el correo. Un e-mail de mi tocayo. Asunto: Malta 2005. Lo primero que pensé fue en alguna noticia. No es la primera vez que nos manda por mail alguna historia interesante...
Pero no. En resumidas cuentas, lo que venía a decir es que había tenido la idea de hacer este verano un viaje, los 7 integrantes de este incipiente grupo que hemos formado en la universidad, para conocernos mejor y "culturizarnos" otro tanto. Su propuesta para el destino era... Malta.
He estado informándome un poco sobre la isla y, la verdad, parece bastante interesante. Tiene muchos sitios para visitar, buenas playas y mucho ambiente nocturno. Supongo que estaría bien.
Esta mañana lo hemos estado comentando en clase y, en principio, parece que todos estamos de acuerdo. Así que ya os podéis imaginar lo ilusionado que estoy... aunque todavía sea algo poco definido, 8 días con Marisa valen cualquier esfuerzo.
En cualquier caso, prefiero no elevar mis expectativas, porque no sería la primera vez que se propone un viaje de estos y luego todo queda en papel mojado. Me estoy acordando ahora de esas paranoias que nos daban a mí y a una compañera de clase el año pasado con un "American Summer"... (en fin, sin comentarios; es algo que prefiero no recordar).
En definitiva, una propuesta interesante que, de llevarse a término, podría marcar un antes y un después... Todo esto, claro, si conseguimos el dinero, organizarlo bien, que nadie se descuelgue en el último momento, que no haya huelga de aviones, que no suba mucho el petróleo, que no estalle una guerra... Ya me estoy agobiando, mejor dejarlo aquí. Mañana más.
Os pongo en antecedentes: ayer por la noche, 23.30. Harto de hacer integrales (que son precisamente el motivo por el cual ayer no pude hacer mi "ronda" por vuestros blogs... :) disculpadme, por favor), abro el correo. Un e-mail de mi tocayo. Asunto: Malta 2005. Lo primero que pensé fue en alguna noticia. No es la primera vez que nos manda por mail alguna historia interesante...
Pero no. En resumidas cuentas, lo que venía a decir es que había tenido la idea de hacer este verano un viaje, los 7 integrantes de este incipiente grupo que hemos formado en la universidad, para conocernos mejor y "culturizarnos" otro tanto. Su propuesta para el destino era... Malta.
He estado informándome un poco sobre la isla y, la verdad, parece bastante interesante. Tiene muchos sitios para visitar, buenas playas y mucho ambiente nocturno. Supongo que estaría bien.
Esta mañana lo hemos estado comentando en clase y, en principio, parece que todos estamos de acuerdo. Así que ya os podéis imaginar lo ilusionado que estoy... aunque todavía sea algo poco definido, 8 días con Marisa valen cualquier esfuerzo.
En cualquier caso, prefiero no elevar mis expectativas, porque no sería la primera vez que se propone un viaje de estos y luego todo queda en papel mojado. Me estoy acordando ahora de esas paranoias que nos daban a mí y a una compañera de clase el año pasado con un "American Summer"... (en fin, sin comentarios; es algo que prefiero no recordar).
En definitiva, una propuesta interesante que, de llevarse a término, podría marcar un antes y un después... Todo esto, claro, si conseguimos el dinero, organizarlo bien, que nadie se descuelgue en el último momento, que no haya huelga de aviones, que no suba mucho el petróleo, que no estalle una guerra... Ya me estoy agobiando, mejor dejarlo aquí. Mañana más.
18. 2 años después...
Tarde o temprano, este momento tenía que llegar. Es imposible escapar del pasado, por mucho que lo deseemos, y supongo que era inevitable acabar sacando algún día este tema. Y ya que he de hacerlo, que sea rápido e indoloro. Espero que esta estabilidad en la que me encuentro instalado me sirva como anestesia para evitar desenterrar el dolor que llevo dentro.
Hoy exactamente hace dos años de todo ello. Domingo, 17 de noviembre de 2002. Hasta ese momento, mi vida había sido relativamente tranquila. Era el típico chico que no salía mucho de casa. Tenía mis colegas, mi gente... pero lo máximo que hacíamos era salir el sábado por la tarde a dar una vuelta, o tomar un café.
Sin embargo, todo cambió a raíz de la invitación que me hizo un compañero de clase a salir con su grupo de amigos. Yo, bastante contento de tener tanta confianza con él, acepté encantado su propuesta.
Quedamos un par de fines de semana y la verdad fue que me lo pasé como nunca. Fueron unas noches inolvidables, de las que disfruté cada instante. Me encontraba increíblemente cómodo con todos ellos, me sentía identificado. "Las palabras no importan, tan solo el sentimiento, la sensación de felicidad y, ante todo, la ilusión (...) Hoy por fin me siento con verdaderas ganas de vivir mi propio destino", eso es lo que escribía en mi diario por aquel entonces.
Por fin, hoy hace exactamente dos años, tomé la decisión que marcaría mi vida a partir de entonces: dar de lado a mis amigos de toda la vida para dedicarme por completo a ese nuevo grupo que acababa de descubrir. ¿Por qué lo hice? La verdad es que, a estas alturas, aún me lo pregunto... Cualquier motivo que utilicé entonces para justificarme ahora carece de cualquier tipo de lógica...
En su momento no lo ví, pero ahora me arrepiento de aquello que hice. Me explico: no me arrepiento de haber empezado a salir con ellos (aunque ahora pueda parecer lo contrario), sino de no haber sabido compaginar los dos grupos. Mi mejor amiga, cuando le conté lo que quería hacer, me recomendó que no olvidara nunca "de dónde venía"... Y creo que fue ahí donde me equivoqué...
Hoy, dos años después, sabiendo todo lo que vino después... todos los conflictos y problemas interminables que tuve con ese grupo (en próximos días os contaré algunos de ellos), tanto por mi culpa como por la suya... tras haberme visto obligado a huir de mi ciudad para "escapar" de esa situación, me pregunto: ¿valió la pena?
Hoy exactamente hace dos años de todo ello. Domingo, 17 de noviembre de 2002. Hasta ese momento, mi vida había sido relativamente tranquila. Era el típico chico que no salía mucho de casa. Tenía mis colegas, mi gente... pero lo máximo que hacíamos era salir el sábado por la tarde a dar una vuelta, o tomar un café.
Sin embargo, todo cambió a raíz de la invitación que me hizo un compañero de clase a salir con su grupo de amigos. Yo, bastante contento de tener tanta confianza con él, acepté encantado su propuesta.
Quedamos un par de fines de semana y la verdad fue que me lo pasé como nunca. Fueron unas noches inolvidables, de las que disfruté cada instante. Me encontraba increíblemente cómodo con todos ellos, me sentía identificado. "Las palabras no importan, tan solo el sentimiento, la sensación de felicidad y, ante todo, la ilusión (...) Hoy por fin me siento con verdaderas ganas de vivir mi propio destino", eso es lo que escribía en mi diario por aquel entonces.
Por fin, hoy hace exactamente dos años, tomé la decisión que marcaría mi vida a partir de entonces: dar de lado a mis amigos de toda la vida para dedicarme por completo a ese nuevo grupo que acababa de descubrir. ¿Por qué lo hice? La verdad es que, a estas alturas, aún me lo pregunto... Cualquier motivo que utilicé entonces para justificarme ahora carece de cualquier tipo de lógica...
En su momento no lo ví, pero ahora me arrepiento de aquello que hice. Me explico: no me arrepiento de haber empezado a salir con ellos (aunque ahora pueda parecer lo contrario), sino de no haber sabido compaginar los dos grupos. Mi mejor amiga, cuando le conté lo que quería hacer, me recomendó que no olvidara nunca "de dónde venía"... Y creo que fue ahí donde me equivoqué...
Hoy, dos años después, sabiendo todo lo que vino después... todos los conflictos y problemas interminables que tuve con ese grupo (en próximos días os contaré algunos de ellos), tanto por mi culpa como por la suya... tras haberme visto obligado a huir de mi ciudad para "escapar" de esa situación, me pregunto: ¿valió la pena?
17. Son sueños...
Caminando bajo una noche sin estrellas, falta poco para que el sol vuelva a aparecer tras un horizonte lleno de viejos edificios. Sin rumbo, desorientado, perdido en una ciudad desconocida, llena de esquinas oscuras. Solo...
No sé cómo ni cuándo aparecí aquí, sólo sé que he de seguir andando, buscando algo hasta la extenuación pero... ¿el qué? ¿qué extraño fin me ha hecho llegar a este punto?
Mis dudas se van despejando, mi mente se despierta, algo está a punto de ocurrir, lo intuyo...
Es entonces cuando, de la nada, apareces tú. Alumbrando y borrando la oscuridad como si del mismo sol se tratara. Con un vestido largo, blanco y puro, casi transparente, que realza tu esbelta figura... Tu piel, tersa y suave, llena de vida y color...
Levantas la mirada y noto cómo me recorres de arriba a abajo con los ojos. Te vas acercando paso a paso... Mi mente no puede pensar en otra cosa que en estar junto a ti y no separarme jamás... La distancia se va acortando cada vez más, y siento la felicidad a cada milésima de segundo, en cada centímetro cúbico de mi cuerpo... Rozas con tus dedos mis labios, y el tiempo se detiene...
Y, en un instante, sin darme tiempo a respirar, sucede todo. Nuestras caras se acercan, los ojos se cierran para dar rienda suelta a las sensaciones, todos mis sentidos se encienden... Y nos damos ese ansiado, esperado y deseado beso...
8.00 AM. El despertador sigue sonando mientras la imagen de Marisa se desvanece ante mi mirada atónita...
¿Un sueño premonitorio? El tiempo lo dirá...
No sé cómo ni cuándo aparecí aquí, sólo sé que he de seguir andando, buscando algo hasta la extenuación pero... ¿el qué? ¿qué extraño fin me ha hecho llegar a este punto?
Mis dudas se van despejando, mi mente se despierta, algo está a punto de ocurrir, lo intuyo...
Es entonces cuando, de la nada, apareces tú. Alumbrando y borrando la oscuridad como si del mismo sol se tratara. Con un vestido largo, blanco y puro, casi transparente, que realza tu esbelta figura... Tu piel, tersa y suave, llena de vida y color...
Levantas la mirada y noto cómo me recorres de arriba a abajo con los ojos. Te vas acercando paso a paso... Mi mente no puede pensar en otra cosa que en estar junto a ti y no separarme jamás... La distancia se va acortando cada vez más, y siento la felicidad a cada milésima de segundo, en cada centímetro cúbico de mi cuerpo... Rozas con tus dedos mis labios, y el tiempo se detiene...
Y, en un instante, sin darme tiempo a respirar, sucede todo. Nuestras caras se acercan, los ojos se cierran para dar rienda suelta a las sensaciones, todos mis sentidos se encienden... Y nos damos ese ansiado, esperado y deseado beso...
8.00 AM. El despertador sigue sonando mientras la imagen de Marisa se desvanece ante mi mirada atónita...
¿Un sueño premonitorio? El tiempo lo dirá...
16. Rotondas
Sentencia: es la soledad la que me lleva a actuar de esta forma tan obsesiva y maniáticamente analítica. Aprobada por unanimidad.
En fin, eso es lo que dice el pequeño grupo de personas con los que tengo una relación más cercana aquí, mi "núcleo" vital. A mí más bien me gustaría pensar que mis excesos por comprender hasta el último resquicio de lo que siento se basan en una mera cuestión de encontrar un camino hacia la felicidad.
Temas filosóficos aparte, el día de hoy ha sido bastante relajado. He vuelto a ver a Marisa y todo parece indicar que el pequeño conflicto del fin de semana está completamente superado. Me alegro de ello. Y me alegra aún más el hecho de que parece que todo tiende a estabilizarse, con una cierta tendencia ascendente.
La excepción que confirma la regla son las clases prácticas del coche. Me gustaría saber cómo hace la gente para que no se le cale el coche, y que me lo expliquen... porque, por mucho que me lo repita mil veces el profesor, no encuentro ese "punto medio" en el embrague. Y, claro, luego pasa lo que pasa.
¿Os imagináis los peores sitios para que se te cale el coche? En el medio de una rotonda, en un semáforo de esos que duran 3 segundos, en una curva con poca visibilidad... Pues bien, en todos esos sitios se me ha calado. No sé qué hago, pero la cuestión es que siempre armo la de dios. Os lo suplico, ¿alguien puede darme un consejo? Porque a este paso, ni con 150 clases prácticas (y ya llevo 37...) aprobaré...
En fin, eso es lo que dice el pequeño grupo de personas con los que tengo una relación más cercana aquí, mi "núcleo" vital. A mí más bien me gustaría pensar que mis excesos por comprender hasta el último resquicio de lo que siento se basan en una mera cuestión de encontrar un camino hacia la felicidad.
Temas filosóficos aparte, el día de hoy ha sido bastante relajado. He vuelto a ver a Marisa y todo parece indicar que el pequeño conflicto del fin de semana está completamente superado. Me alegro de ello. Y me alegra aún más el hecho de que parece que todo tiende a estabilizarse, con una cierta tendencia ascendente.
La excepción que confirma la regla son las clases prácticas del coche. Me gustaría saber cómo hace la gente para que no se le cale el coche, y que me lo expliquen... porque, por mucho que me lo repita mil veces el profesor, no encuentro ese "punto medio" en el embrague. Y, claro, luego pasa lo que pasa.
¿Os imagináis los peores sitios para que se te cale el coche? En el medio de una rotonda, en un semáforo de esos que duran 3 segundos, en una curva con poca visibilidad... Pues bien, en todos esos sitios se me ha calado. No sé qué hago, pero la cuestión es que siempre armo la de dios. Os lo suplico, ¿alguien puede darme un consejo? Porque a este paso, ni con 150 clases prácticas (y ya llevo 37...) aprobaré...
15. Tocayos
El día ayer acabó bastante bien. Volví a llamar a Marisa a media tarde, para preguntarle un par de cuestiones sobre un trabajo que tenemos que hacer para la universidad (¡qué ironía...!), y lo cierto es que la encontré bastante más tranquila que por la mañana. Me alegro de que hayamos podido superar esta pequeña "crisis" tan rápidamente.
Por la noche, una buena sesión de tranquilidad en buena compañía, con mi tocayo, Ryan. Fuimos al cine, a ver la película de "El Lobo" (muy buena, por cierto) y luego nos estuvimos relatando un poco nuestras vidas. En cierto modo, me reconfortó bastante darme cuenta de que no soy el único con un pasado "complicado". Supongo que la adolescencia no es tan fácil como se nos hace creer...
Era la primera vez que quedábamos los dos solos, y me sorprendió el hecho de que nos llevásemos tan bien. Además del nombre, tenemos en común muchas otras cosas... quizás demasiadas... Me explicaré: estuvimos comentando un poco cómo está el sector femenino de la clase y cuando hablamos de Marisa, me pareció distinguir un tono especial en su manera de alabarla... ¿Quizás algo más?
De acuerdo, lo reconozco, es posible que sea un paranoico pero, aún así, la sospecha siempre queda, ¿no? En cualquier caso, voy a ser optimista; suficientes problemas he tenido hasta ahora como para añadir uno más.
Por cierto, dos de vosotros (Míriam y Choi, para ser más exactos), me preguntaban ayer por mi verdadero nombre. Mi respuesta es que, de momento, no lo desvelaré. No es porque tenga algún problema en que lo conozcáis vosotros (a fin de cuentas, hay millones de personas que se llaman igual que yo), sino más bien porque es posible (sería mucha casualidad, es verdad, pero...) que algún conocido mío llegue a esta página.
Comprenderéis que las cosas que cuento son demasiado personales (además de verdaderas, por si queda alguna duda) como para que cualquier conocido mío las sepa. En este punto, supongo que también debería aclarar que tampoco Marisa se llama Marisa, ni nadie tiene su verdadero nombre. Espero que comprendáis que, así, de alguna manera, su intimidad también queda preservada.
Tan solo espero, en fin, que no os sintáis decepcionados. A fin de cuentas, es la única "licencia" que me he tomado. El resto, para bien y para mal, es la verdad y nada más que la verdad.
Me despido hoy comentando la importante noticia de la que me enteré ayer. No sé si os acordáis de una antigua amiga mía que, con tan solo 18 años, estaba a punto de casarse... La novedad es que el tema es ya definitivo: el día 20 de este mes es la boda, y ayer mismo fue la despedida de soltera; a la que, por cierto, mi mejor amiga no fue invitada. Supongo que ya os imaginaréis el "rebote" que llevaría... después de todo lo que hizo por ella, ahora se lo paga así...
El mundo está lleno de desagradecidos... y a mí no me gustaría ser uno de ellos. Así que (ya me repito, pero me da igual) muchas GRACIAS por vuestra atención... Sigo en mi búsqueda (ejem...) de la felicidad...
Por la noche, una buena sesión de tranquilidad en buena compañía, con mi tocayo, Ryan. Fuimos al cine, a ver la película de "El Lobo" (muy buena, por cierto) y luego nos estuvimos relatando un poco nuestras vidas. En cierto modo, me reconfortó bastante darme cuenta de que no soy el único con un pasado "complicado". Supongo que la adolescencia no es tan fácil como se nos hace creer...
Era la primera vez que quedábamos los dos solos, y me sorprendió el hecho de que nos llevásemos tan bien. Además del nombre, tenemos en común muchas otras cosas... quizás demasiadas... Me explicaré: estuvimos comentando un poco cómo está el sector femenino de la clase y cuando hablamos de Marisa, me pareció distinguir un tono especial en su manera de alabarla... ¿Quizás algo más?
De acuerdo, lo reconozco, es posible que sea un paranoico pero, aún así, la sospecha siempre queda, ¿no? En cualquier caso, voy a ser optimista; suficientes problemas he tenido hasta ahora como para añadir uno más.
Por cierto, dos de vosotros (Míriam y Choi, para ser más exactos), me preguntaban ayer por mi verdadero nombre. Mi respuesta es que, de momento, no lo desvelaré. No es porque tenga algún problema en que lo conozcáis vosotros (a fin de cuentas, hay millones de personas que se llaman igual que yo), sino más bien porque es posible (sería mucha casualidad, es verdad, pero...) que algún conocido mío llegue a esta página.
Comprenderéis que las cosas que cuento son demasiado personales (además de verdaderas, por si queda alguna duda) como para que cualquier conocido mío las sepa. En este punto, supongo que también debería aclarar que tampoco Marisa se llama Marisa, ni nadie tiene su verdadero nombre. Espero que comprendáis que, así, de alguna manera, su intimidad también queda preservada.
Tan solo espero, en fin, que no os sintáis decepcionados. A fin de cuentas, es la única "licencia" que me he tomado. El resto, para bien y para mal, es la verdad y nada más que la verdad.
Me despido hoy comentando la importante noticia de la que me enteré ayer. No sé si os acordáis de una antigua amiga mía que, con tan solo 18 años, estaba a punto de casarse... La novedad es que el tema es ya definitivo: el día 20 de este mes es la boda, y ayer mismo fue la despedida de soltera; a la que, por cierto, mi mejor amiga no fue invitada. Supongo que ya os imaginaréis el "rebote" que llevaría... después de todo lo que hizo por ella, ahora se lo paga así...
El mundo está lleno de desagradecidos... y a mí no me gustaría ser uno de ellos. Así que (ya me repito, pero me da igual) muchas GRACIAS por vuestra atención... Sigo en mi búsqueda (ejem...) de la felicidad...
14. "Me pasé toda la tarde llorando..."
El tema se ha solucionado de la manera más imprevisible posible. Tras una noche de intranquilidad y arrepentimiento, a partes iguales, esta mañana ha llegado el momento de afrontar la dura realidad y llamar a Marisa.
Y he de reconocer que me la he encontrado mucho peor de lo que me esperaba. Es increíble las consecuencias que pueden acarrear un malentendido y un buen alarde de impulsividad. Resulta que ella estaba molesta por un comentario que yo había hecho antes de sugerir quedar, y por eso se dio la vuelta, no por otro motivo.
Cuando llegó a casa, reflexionó y se dio cuenta de que a lo mejor se había pasado. Fue entonces cuando recibió mi mensaje. Se ve que le afectó bastante porque, por lo visto, se pasó toda la tarde llorando porque yo no le cogía el teléfono. Ahora bien, yo me pregunto, ¿os pasaríais una tarde así por una persona que no os importa?
Tras pedirnos perdón mutuamente, hemos acabado hablando de nuestro distanciamiento de esta semana. Ninguno de los dos sabe bien el por qué de este enfriamiento de nuestra amistad pero, desde luego, hemos estado de acuerdo en que no podemos seguir así.
A partir de ahora, me ha prometido interesarse por algo más que los estudios, quiere conocerme, y que le cuente lo que siento... Y yo la intentaré comprender, la apoyaré cuando se agobie, haré todo lo posible por estar ahí en los momentos bajos...
Cito para acabar las palabras de Javi cuando le he contado todo lo que ha pasado, desenlace incluido: "...me da la sensación, Ryan, de que esto puede ser un punto de partida para vuestra relación... (...) ya decía yo que al final acabaríais juntos y, mira, quizás se cumpla mi profecía antes de lo que yo esperaba..."
¿Tendrá razón? Mi vida por fin se pone interesante, ¡empiezo a sentir un atisbo de felicidad!
Y he de reconocer que me la he encontrado mucho peor de lo que me esperaba. Es increíble las consecuencias que pueden acarrear un malentendido y un buen alarde de impulsividad. Resulta que ella estaba molesta por un comentario que yo había hecho antes de sugerir quedar, y por eso se dio la vuelta, no por otro motivo.
Cuando llegó a casa, reflexionó y se dio cuenta de que a lo mejor se había pasado. Fue entonces cuando recibió mi mensaje. Se ve que le afectó bastante porque, por lo visto, se pasó toda la tarde llorando porque yo no le cogía el teléfono. Ahora bien, yo me pregunto, ¿os pasaríais una tarde así por una persona que no os importa?
Tras pedirnos perdón mutuamente, hemos acabado hablando de nuestro distanciamiento de esta semana. Ninguno de los dos sabe bien el por qué de este enfriamiento de nuestra amistad pero, desde luego, hemos estado de acuerdo en que no podemos seguir así.
A partir de ahora, me ha prometido interesarse por algo más que los estudios, quiere conocerme, y que le cuente lo que siento... Y yo la intentaré comprender, la apoyaré cuando se agobie, haré todo lo posible por estar ahí en los momentos bajos...
Cito para acabar las palabras de Javi cuando le he contado todo lo que ha pasado, desenlace incluido: "...me da la sensación, Ryan, de que esto puede ser un punto de partida para vuestra relación... (...) ya decía yo que al final acabaríais juntos y, mira, quizás se cumpla mi profecía antes de lo que yo esperaba..."
¿Tendrá razón? Mi vida por fin se pone interesante, ¡empiezo a sentir un atisbo de felicidad!
Añadido al post anterior
Por una vez, y sin que sirva como precedente, romperé mi norma de un post por día para hacer un par de aclaraciones sobre mi post anterior.
He reflexionado sobre lo que está pasando y la verdad es que he actuado de forma muy inmadura. Por supuesto, Marisa no tiene la culpa de mis frustraciones por no ser capaz de evolucionar como persona y tener las mismas actitudes que tenía hace dos años.
La llamaré, de eso no tengo duda, pero prefiero esperar a mañana. Necesito encontrar las palabras adecuadas para disculparme y, a la vez, intentar hacerla entender lo que siento, y por qué me he enfadado. Espero no volver a equivocarme...
Y, como siempre, vosotros seréis los primeros en enteraros de lo que me pase. Intento continuar aprendiendo a ser feliz, espero aprobar mi primer examen...
He reflexionado sobre lo que está pasando y la verdad es que he actuado de forma muy inmadura. Por supuesto, Marisa no tiene la culpa de mis frustraciones por no ser capaz de evolucionar como persona y tener las mismas actitudes que tenía hace dos años.
La llamaré, de eso no tengo duda, pero prefiero esperar a mañana. Necesito encontrar las palabras adecuadas para disculparme y, a la vez, intentar hacerla entender lo que siento, y por qué me he enfadado. Espero no volver a equivocarme...
Y, como siempre, vosotros seréis los primeros en enteraros de lo que me pase. Intento continuar aprendiendo a ser feliz, espero aprobar mi primer examen...
13. La amistad es algo más que prestarse apuntes...
La verdad es que me merezco una buena sesión de automartirio. ¿Por qué tengo que ser tan egoísta, tan orgulloso, tan imbécil...? Es normal, así me va... Parece que no he cambiado nada, parece que sigo siendo el mismo idiota inmaduro de hace dos años.
Os pondré en antecedentes: llevo toda la semana sugiriendo que quedemos la gente de clase (Marisa, Javi, Alicia, Pedro...) para ir a cenar, o simplemente a dar una vuelta. Y nada, da la impresión de que no me escuchan. Hoy a última hora, lo he vuelto a decir por última vez, y directamente se han dado media vuelta y han comenzado a caminar hacia la parada del metro... "¡No huyáis!"... "Ryan, es que tenemos que estudiar, no creo que podamos..." "No os preocupéis, creo que sobreviviré..."
Y me he sentido absolutamente ridículo. ¿Qué estoy haciendo? ¿Suplicarles que queden conmigo, solamente para no aburrirme? ¿Mendigar su amistad? Pero lo que peor me ha sentado ha sido la cara que ha puesto Marisa... Me ha dado la impresión de que me miraba por encima del hombro, que yo para ella no era nada.
Pero, está claro, no podía callarme y vivir mi vergüenza de puertas adentro. Con mi habitual sinceridad, me he lanzado y le he escrito un mensaje:
"Mira, Marisa, te voy a ser franco: me ha sentado muy mal cómo me habéis tratado, parece que soy yo el único que está interesado en quedar fuera de la universidad. Si es así, por mí de acuerdo, pero no me hagáis quedar en ridículo, no me hagáis sentirme el tonto de turno, que va suplicando que quedeis con él... La amistad yo creo que es algo más que prestarse los apuntes, y yo te consideraba mi amiga. Ahora veo que quizás estaba equivocado. Y, por cierto, no te preocupes, que no volveré a decir nunca nada de quedar..."
Acto seguido, he apagado el móvil y me he echado la siesta hasta las 6 de la tarde. Al levantarme, 12 llamadas perdidas, repartidas entre ella y otra compañera de clase, y un mensaje de esta compañera: "(...) tú sabes que en el fondo no estás enfadado con ella... deberías llamarla, porque te tiene que decir una cosa..."
Es verdad, lo sé, a lo mejor lo he pagado todo con ella pero... la verdad es que no me siento con fuerzas de hablar con ella... Es una cuestión de orgullo, eso no lo puedo negar; aún así, prefiero esperar a que se me haya pasado el enfado para intentar arreglar las cosas.
En cualquier caso, y aunque hable con ella y solucione el problema, ¿dónde quedó esa mirada del fin de semana pasado? ¿Por qué estamos actuando así? No analizaré este tema, suficiente tengo ya con aclarar lo que pienso sobre mis compañeros, pero es algo que me preocupa y que tampoco puedo quitarme de la cabeza...
Es curioso, hace 7 días lo tenía todo tan claro... ¿y ahora qué? Inmerso en un mar de confusión, navego a la deriva, sin rumbo fijo ni una meta a alcanzar. Parece que nadie me comprende. ¿Qué está pasando?
Os pondré en antecedentes: llevo toda la semana sugiriendo que quedemos la gente de clase (Marisa, Javi, Alicia, Pedro...) para ir a cenar, o simplemente a dar una vuelta. Y nada, da la impresión de que no me escuchan. Hoy a última hora, lo he vuelto a decir por última vez, y directamente se han dado media vuelta y han comenzado a caminar hacia la parada del metro... "¡No huyáis!"... "Ryan, es que tenemos que estudiar, no creo que podamos..." "No os preocupéis, creo que sobreviviré..."
Y me he sentido absolutamente ridículo. ¿Qué estoy haciendo? ¿Suplicarles que queden conmigo, solamente para no aburrirme? ¿Mendigar su amistad? Pero lo que peor me ha sentado ha sido la cara que ha puesto Marisa... Me ha dado la impresión de que me miraba por encima del hombro, que yo para ella no era nada.
Pero, está claro, no podía callarme y vivir mi vergüenza de puertas adentro. Con mi habitual sinceridad, me he lanzado y le he escrito un mensaje:
"Mira, Marisa, te voy a ser franco: me ha sentado muy mal cómo me habéis tratado, parece que soy yo el único que está interesado en quedar fuera de la universidad. Si es así, por mí de acuerdo, pero no me hagáis quedar en ridículo, no me hagáis sentirme el tonto de turno, que va suplicando que quedeis con él... La amistad yo creo que es algo más que prestarse los apuntes, y yo te consideraba mi amiga. Ahora veo que quizás estaba equivocado. Y, por cierto, no te preocupes, que no volveré a decir nunca nada de quedar..."
Acto seguido, he apagado el móvil y me he echado la siesta hasta las 6 de la tarde. Al levantarme, 12 llamadas perdidas, repartidas entre ella y otra compañera de clase, y un mensaje de esta compañera: "(...) tú sabes que en el fondo no estás enfadado con ella... deberías llamarla, porque te tiene que decir una cosa..."
Es verdad, lo sé, a lo mejor lo he pagado todo con ella pero... la verdad es que no me siento con fuerzas de hablar con ella... Es una cuestión de orgullo, eso no lo puedo negar; aún así, prefiero esperar a que se me haya pasado el enfado para intentar arreglar las cosas.
En cualquier caso, y aunque hable con ella y solucione el problema, ¿dónde quedó esa mirada del fin de semana pasado? ¿Por qué estamos actuando así? No analizaré este tema, suficiente tengo ya con aclarar lo que pienso sobre mis compañeros, pero es algo que me preocupa y que tampoco puedo quitarme de la cabeza...
Es curioso, hace 7 días lo tenía todo tan claro... ¿y ahora qué? Inmerso en un mar de confusión, navego a la deriva, sin rumbo fijo ni una meta a alcanzar. Parece que nadie me comprende. ¿Qué está pasando?
12. Dos pequeñas confesiones
Supongo que ya va siendo hora de desvelar otro trocito de mi vida, para que me vayáis conociendo algo mejor...
** Post borrado por el autor***
Por otra parte, me da la sensación de que hoy ha sido un día bastante importante en el tema de mi "relación con Marisa". Después de pensarlo mucho, le he confesado a Javi, mi "mejor amigo" de aquí, que de verdad me gusta, y mucho.
Tampoco es que haya sido una novedad, porque a estas alturas casi todos han notado ya esta amistad especial que tenemos Marisa y yo, pero supone un paso adelante en el sentido de que es la primera persona (aparte de vosotros, por supuesto) a la que se lo cuento. Así que, en fin, ¡ya no sois los únicos que conocéis mi "gran secreto"!
El consejo que él me ha dado me ha servido para reafirmarme en lo que pensaba hacer. Ir con precaución, con tranquilidad... A fin de cuentas, tengo todo el tiempo del mundo por delante. Me ha contado que a él, con su actual novia, le pasó una cosa parecida: estuvieron tres meses con esa "amistad especial" antes de empezar a salir... y así hasta hoy, casi dos años después.
Está claro, mi impaciencia intenta salir a la luz, pero trataré de hacer un esfuerzo. Por ella, todo merece la pena...
** Post borrado por el autor***
Por otra parte, me da la sensación de que hoy ha sido un día bastante importante en el tema de mi "relación con Marisa". Después de pensarlo mucho, le he confesado a Javi, mi "mejor amigo" de aquí, que de verdad me gusta, y mucho.
Tampoco es que haya sido una novedad, porque a estas alturas casi todos han notado ya esta amistad especial que tenemos Marisa y yo, pero supone un paso adelante en el sentido de que es la primera persona (aparte de vosotros, por supuesto) a la que se lo cuento. Así que, en fin, ¡ya no sois los únicos que conocéis mi "gran secreto"!
El consejo que él me ha dado me ha servido para reafirmarme en lo que pensaba hacer. Ir con precaución, con tranquilidad... A fin de cuentas, tengo todo el tiempo del mundo por delante. Me ha contado que a él, con su actual novia, le pasó una cosa parecida: estuvieron tres meses con esa "amistad especial" antes de empezar a salir... y así hasta hoy, casi dos años después.
Está claro, mi impaciencia intenta salir a la luz, pero trataré de hacer un esfuerzo. Por ella, todo merece la pena...
11. ¿Qué te debo, distancia?
Me niego rotundamente a darle más vueltas al tema de Marisa. Lo que tenga que ser será. En su momento y en su lugar. Así que supongo que seguir obsesionándome con este tema es perder el tiempo.
Hoy más bien me gustaría destacar otro asunto. Hace unas dos horas, he estado hablando por teléfono con mi mejor amiga, Eva, que vive a 1000 km de aquí. Hacía tiempo que no teníamos una charla de ésas que te marcan, que te hacen reflexionar... Me he dado cuenta de que la echo muchísimo de menos...
No puedo olvidar esas noches enteras a la luz de la luna, cuando siempre teníamos algo de qué hablar. No puedo olvidar todos esos momentos bajos en los que ella ha estado a mi lado, apoyándome en todo, aunque estuviera equivocado. No puedo olvidar tampoco lo bien que me sentí cuando puede devolverle todo el bien que ella me había hecho, y sobre todo al ver que le resulté de utilidad, que gracias a mí mejoró como persona. Simplemente, no puedo olvidarla.
Ya sé que el tema de la distancia, últimamente se ha vuelto bastante recurrente, pero he llegado a la conclusión de que es una constante en este mundo que vivimos. ¿Por qué? Simplemente por la idea de que, lo que tenemos, no lo sabemos apreciar; y sólo alcanzamos a entender lo que de verdad nos importa cuando ya no podemos disfrutar de ello.
Por un momento, me arrepiento de la decisión que tomé después de todo lo que pasó a finales del año pasado. No pude aguantar la presión y huí. Quizás fuera un signo de debilidad por mi parte, pero llegó un momento en el que mi autoestima estaba tan baja que no me sentía capaz de salir a flote. Un día me desperté después de una enésima noche absurda y me di cuenta de que mi sitio no estaba en esa ciudad...
¿Fue un acto de cobardía lo que hice? Probablemente sí, no lo sé... Me gustaría pensar que se trató más bien de una "huida hacia adelante", una manera de recuperar el aliento para proseguir a continuación con la marcha...
Y así, entre unas cosas y otras, otro día más acaba de terminar...
Hoy más bien me gustaría destacar otro asunto. Hace unas dos horas, he estado hablando por teléfono con mi mejor amiga, Eva, que vive a 1000 km de aquí. Hacía tiempo que no teníamos una charla de ésas que te marcan, que te hacen reflexionar... Me he dado cuenta de que la echo muchísimo de menos...
No puedo olvidar esas noches enteras a la luz de la luna, cuando siempre teníamos algo de qué hablar. No puedo olvidar todos esos momentos bajos en los que ella ha estado a mi lado, apoyándome en todo, aunque estuviera equivocado. No puedo olvidar tampoco lo bien que me sentí cuando puede devolverle todo el bien que ella me había hecho, y sobre todo al ver que le resulté de utilidad, que gracias a mí mejoró como persona. Simplemente, no puedo olvidarla.
Ya sé que el tema de la distancia, últimamente se ha vuelto bastante recurrente, pero he llegado a la conclusión de que es una constante en este mundo que vivimos. ¿Por qué? Simplemente por la idea de que, lo que tenemos, no lo sabemos apreciar; y sólo alcanzamos a entender lo que de verdad nos importa cuando ya no podemos disfrutar de ello.
Por un momento, me arrepiento de la decisión que tomé después de todo lo que pasó a finales del año pasado. No pude aguantar la presión y huí. Quizás fuera un signo de debilidad por mi parte, pero llegó un momento en el que mi autoestima estaba tan baja que no me sentía capaz de salir a flote. Un día me desperté después de una enésima noche absurda y me di cuenta de que mi sitio no estaba en esa ciudad...
¿Fue un acto de cobardía lo que hice? Probablemente sí, no lo sé... Me gustaría pensar que se trató más bien de una "huida hacia adelante", una manera de recuperar el aliento para proseguir a continuación con la marcha...
Y así, entre unas cosas y otras, otro día más acaba de terminar...
10. El mundo gira en un sentido absurdo mientras yo te espero...
Al final, creo que me decidiré por una solución salomónica: darle a los tres la misma importancia. Amistad, amor y estudios. Y de momento parece que me va saliendo bien...
En la amistad, por fin he conseguido arreglar los problemas que tenía con Javi. He reconsiderado todo lo que ha pasado estos últimos días y, a decir verdad, ni mi enfado era para tanto ni él se había portado tan mal conmigo. Entonces, ¿para qué tanta tontería?
En los estudios, después de pasarme ayer toda la tarde corrigiendo el trabajo, hoy lo he vuelto a entregar. No sacaré un 10, eso está claro, pero creo que aprobado está. Un problema menos.
Y, por último, con respecto a Marisa, prefiero tomarme las cosas con calma, siguiendo muy en mi línea.
Solucionado estos asuntos, ahora llego y me encuentro de nuevo con la inseguridad. Hace escasos 40 minutos, Marisa tenía en su nick "eres lo mejor que me ha pasado, te quiero mucho". ¡Sorpresa! ¿Un nick dirigido a mi? Pero... ¿como que me quiere? No entiendo nada...
Hablando con ella, me dice "no hagas caso a mi nombre". Hmm... vale, es bueno saberlo. "¿Por qué tendría que hacerle caso?", le pregunto. Ella elude responder y dice, "es que lo tengo puesto para que lo vea Jose, el chico del que está intentando olvidarse...
Y yo me pregunto: ¿me está utilizando? No quiero pensarlo pero, ¿y si se está aprovechando de mi estúpido carácter enamoradizo y mi a veces absurdo sentimentalismo para poner celoso a "el otro"? No entiendo nada... Me hace sentirme frustrado e inseguro. Precisamente lo contrario de lo que esperaba.
¿Por qué, a estas alturas, cuando debería estar todo claro, aún sigo dudando? No lo entiendo.
En la amistad, por fin he conseguido arreglar los problemas que tenía con Javi. He reconsiderado todo lo que ha pasado estos últimos días y, a decir verdad, ni mi enfado era para tanto ni él se había portado tan mal conmigo. Entonces, ¿para qué tanta tontería?
En los estudios, después de pasarme ayer toda la tarde corrigiendo el trabajo, hoy lo he vuelto a entregar. No sacaré un 10, eso está claro, pero creo que aprobado está. Un problema menos.
Y, por último, con respecto a Marisa, prefiero tomarme las cosas con calma, siguiendo muy en mi línea.
Solucionado estos asuntos, ahora llego y me encuentro de nuevo con la inseguridad. Hace escasos 40 minutos, Marisa tenía en su nick "eres lo mejor que me ha pasado, te quiero mucho". ¡Sorpresa! ¿Un nick dirigido a mi? Pero... ¿como que me quiere? No entiendo nada...
Hablando con ella, me dice "no hagas caso a mi nombre". Hmm... vale, es bueno saberlo. "¿Por qué tendría que hacerle caso?", le pregunto. Ella elude responder y dice, "es que lo tengo puesto para que lo vea Jose, el chico del que está intentando olvidarse...
Y yo me pregunto: ¿me está utilizando? No quiero pensarlo pero, ¿y si se está aprovechando de mi estúpido carácter enamoradizo y mi a veces absurdo sentimentalismo para poner celoso a "el otro"? No entiendo nada... Me hace sentirme frustrado e inseguro. Precisamente lo contrario de lo que esperaba.
¿Por qué, a estas alturas, cuando debería estar todo claro, aún sigo dudando? No lo entiendo.
9. Cuestión de prioridades
Tras el subidón emocional del sábado noche, la semana vuelve a empezar. Hoy, lunes de introspección y tiempo de reflexionar sobre todo lo que ha pasado en estos últimos días...
Por un lado, la verdad es que me siento bastante satisfecho de haber dado este paso hacia adelante, sabiendo que cada día que pasa, Marisa está más cerca de mí. Sin embargo, aún no soy capaz de asimilar del todo esta situación, me encuentro algo desorientado.
A esto hemos de añadir otros dos hechos bastante importantes. Por una parte, hoy he discutido por primera vez con Javi, el "mejor amigo" que tengo aquí, todo porque tengo el defecto o virtud (según se mire) de ser extremadamente sincero. Lo que pienso lo digo, no soy capaz de ser tan hipócrita como para hablar mal de una persona y luego no ir y decírselo. La cuestión es que estos últimos días me ha dado la sensación de que me considera inferior, es decir, que de un tiempo a esta parte creo que se ha vuelto bastante arrogante. Yo, como no podía ser de otra manera, se lo he dicho (siempre con un ánimo de criticar constructivamente), pero se ve que él lo ha interpretado de otra manera...
Por otro lado, hoy me han dado la nota de uno de los primeros trabajos que he tenido que hacer para la universidad. Nota: no aprobado. Y la verdad es que me ha sentado bastante mal. No es que sea un cerebrito, pero hasta ahora siempre solía sacar buenas notas. Yo pensaba que iba bastante bien en los estudios y va a resultar que no.
Resumiendo, me encuentro ante una cuestión de prioridades: me he dado cuenta de que he puesto a Marisa (que representa el amor) por encima del resto de las cosas y, me pregunto, ¿he hecho bien? ¿Qué pasa con la amistad y los estudios? Pensaré detenidamente en qué orden las colocaré y mañana espero tener una respuesta.
¿Vosotros a cuál le daríais más importancia?
Por un lado, la verdad es que me siento bastante satisfecho de haber dado este paso hacia adelante, sabiendo que cada día que pasa, Marisa está más cerca de mí. Sin embargo, aún no soy capaz de asimilar del todo esta situación, me encuentro algo desorientado.
A esto hemos de añadir otros dos hechos bastante importantes. Por una parte, hoy he discutido por primera vez con Javi, el "mejor amigo" que tengo aquí, todo porque tengo el defecto o virtud (según se mire) de ser extremadamente sincero. Lo que pienso lo digo, no soy capaz de ser tan hipócrita como para hablar mal de una persona y luego no ir y decírselo. La cuestión es que estos últimos días me ha dado la sensación de que me considera inferior, es decir, que de un tiempo a esta parte creo que se ha vuelto bastante arrogante. Yo, como no podía ser de otra manera, se lo he dicho (siempre con un ánimo de criticar constructivamente), pero se ve que él lo ha interpretado de otra manera...
Por otro lado, hoy me han dado la nota de uno de los primeros trabajos que he tenido que hacer para la universidad. Nota: no aprobado. Y la verdad es que me ha sentado bastante mal. No es que sea un cerebrito, pero hasta ahora siempre solía sacar buenas notas. Yo pensaba que iba bastante bien en los estudios y va a resultar que no.
Resumiendo, me encuentro ante una cuestión de prioridades: me he dado cuenta de que he puesto a Marisa (que representa el amor) por encima del resto de las cosas y, me pregunto, ¿he hecho bien? ¿Qué pasa con la amistad y los estudios? Pensaré detenidamente en qué orden las colocaré y mañana espero tener una respuesta.
¿Vosotros a cuál le daríais más importancia?
8. Cruce de miradas a medianoche...
Hay veces en la vida en las que no puedes evitar que una sonrisa llene de luz tu cara, en las que tus ojos emiten un destello especial... ¿El amor? Sí, es el amor, pero también un primer paso hacia la superación de mis miedos. Por fin mi ánimo empieza a seguir una tendencia ascendente. ¡Ya era hora! Todo gracias a Marisa...
La verdad es que surtió efecto mi estrategia de ir "sin prisa pero sin pausa" y, desde luego, pienso seguir con ella. Y, ahora, el relato de los hechos:
Todo parecía presagiar lo peor a media tarde: dos de los compañeros que iban a venir se echan atrás, y Marisa también estaba dudándolo. Me envió un mensaje contándome que se le habían quitado las ganas de salir, que tenía que estudiar... Vaya faena. Por suerte, mi habitual insistencia acabó por convencerla.
A las 22, al sitio acordado nos presentamos cuatro personas: Marisa, Alicia, Pedro y yo. ¿Parejitas? Todo apuntaba en esa dirección, pero... ¡un momento! ¿Podría ser posible que alguien más hubiese venido con una segunda intención? La noche prometía ser interesante...
La segunda señal fue el hecho de que se habían agotado las entradas para la película que queríamos ver, lo cual nos hizo acabar en un bar del Raval, tomando unas cervezas. Durante las dos horas que estuvimos allí, fui acercándome poco a poco a ella, tanto en un sentido físico como espiritual... Empezamos a conversar y ya no pudimos parar... Pasábamos de un tema a otro como tan solo dos personas que realmente conectan podrían hacer...
Hora de volver a casa, caminando hacia el centro, a lo que nos damos cuenta, estábamos los dos solos... Era tarde, la acompañé hasta su casa. Poco antes de llegar, salió el tema que llevaba toda la noche esperando: el amor. ¡Se acercaba el momento cumbre!
Tras detallarle alguno de mis numerosos fracasos amorosos, me confesó que ella lo había pasado muy mal de un tiempo a esta parte. La culpa la tenía un joven, 2 años mayor que ella, con el que mantenía una relación bastante cercana, pero que nunca llegaba a buen puerto. Hacía poco que había tomado la decisión de intentar olvidarse de él, aunque de momento no lo había conseguido del todo. Mientras tanto, yo pensaba en cómo interpretar lo que me decía... ¿Intentaba decirme que necesitaba un tiempo antes de intentar algo? ¿O que todavía estaba enamorada de él y que mejor que ni lo intentase con ella?
En la puerta de su casa, nos dimos dos besos de despedida y, tras un instante de incertidumbre, pensé que lo mejor era marcharme.
Desanimado, caminaba hacia la parada del metro cuando, sintiendo su mirada clavándose en mi espalda me giré. Allí estaba ella, con la puerta entreabierta, mirándome con esa sonrisa tan preciosa que tiene... Nuestras miradas se cruzaron y, por un momento, dejé de sentir cualquier otra cosa que no fuera la sensación de calidez y confianza que me transmitían sus ojos...
Le devolví la sonrisa y, casi sin sentir el suelo bajo mis pies, entré en la parada del metro.
La verdad es que surtió efecto mi estrategia de ir "sin prisa pero sin pausa" y, desde luego, pienso seguir con ella. Y, ahora, el relato de los hechos:
Todo parecía presagiar lo peor a media tarde: dos de los compañeros que iban a venir se echan atrás, y Marisa también estaba dudándolo. Me envió un mensaje contándome que se le habían quitado las ganas de salir, que tenía que estudiar... Vaya faena. Por suerte, mi habitual insistencia acabó por convencerla.
A las 22, al sitio acordado nos presentamos cuatro personas: Marisa, Alicia, Pedro y yo. ¿Parejitas? Todo apuntaba en esa dirección, pero... ¡un momento! ¿Podría ser posible que alguien más hubiese venido con una segunda intención? La noche prometía ser interesante...
La segunda señal fue el hecho de que se habían agotado las entradas para la película que queríamos ver, lo cual nos hizo acabar en un bar del Raval, tomando unas cervezas. Durante las dos horas que estuvimos allí, fui acercándome poco a poco a ella, tanto en un sentido físico como espiritual... Empezamos a conversar y ya no pudimos parar... Pasábamos de un tema a otro como tan solo dos personas que realmente conectan podrían hacer...
Hora de volver a casa, caminando hacia el centro, a lo que nos damos cuenta, estábamos los dos solos... Era tarde, la acompañé hasta su casa. Poco antes de llegar, salió el tema que llevaba toda la noche esperando: el amor. ¡Se acercaba el momento cumbre!
Tras detallarle alguno de mis numerosos fracasos amorosos, me confesó que ella lo había pasado muy mal de un tiempo a esta parte. La culpa la tenía un joven, 2 años mayor que ella, con el que mantenía una relación bastante cercana, pero que nunca llegaba a buen puerto. Hacía poco que había tomado la decisión de intentar olvidarse de él, aunque de momento no lo había conseguido del todo. Mientras tanto, yo pensaba en cómo interpretar lo que me decía... ¿Intentaba decirme que necesitaba un tiempo antes de intentar algo? ¿O que todavía estaba enamorada de él y que mejor que ni lo intentase con ella?
En la puerta de su casa, nos dimos dos besos de despedida y, tras un instante de incertidumbre, pensé que lo mejor era marcharme.
Desanimado, caminaba hacia la parada del metro cuando, sintiendo su mirada clavándose en mi espalda me giré. Allí estaba ella, con la puerta entreabierta, mirándome con esa sonrisa tan preciosa que tiene... Nuestras miradas se cruzaron y, por un momento, dejé de sentir cualquier otra cosa que no fuera la sensación de calidez y confianza que me transmitían sus ojos...
Le devolví la sonrisa y, casi sin sentir el suelo bajo mis pies, entré en la parada del metro.
7. La esperanza de un sábado noche
Tenéis razón. He tomado la decisión de seguir el consejo de Sigue la Buskeda, voy a pillar un saco y voy a meter en él todas las cosas malas... Ya lo estoy haciendo y, genial, parece que no se rompe, jeje... Lo cierro y, hala, al contenedor... ¡Ya está! ¡No ha sido tan difícil!
Y es hoy me encuentro alegre, recobro la ilusión. Me siento como hacía meses que no me sentía. ¿La razón? Bueno, supongo que ya os la podéis imaginar... Hoy es el día C... C de cine. No iremos los dos solos, pero al menos tendré ocasión de hablar con ella largo y tendido, de modo que ella me pueda conocer mejor... y también yo pueda empezar a descubrir su mundo, tal y como me ha recomendado un buen colega.
Ya iba siendo hora de despojarme de esta pesadumbre que me acompañaba. Desde luego, si sigo siendo tan pesimista, nunca conseguiré superar mis expectativas. Quiero ilusionarme con mi futuro, pensar que todo va a ser mejor. Y si al final resulta que todo empeora, pues mira, al menos he ganado estos momentos de esperanza.
Eso sí, una cosa quiero dejarla bien clara: tampoco quiero precipitarme. Me gustaría ir sin prisa pero sin pausa. Ahora lo que menos desearía es hacer locuras, de las que luego pueda arrepentirme. Simplemente, un pequeño ajuste: pasar de una moderada infelicidad a una moderada felicidad. ¿Seré capaz de hacerlo?
Y es hoy me encuentro alegre, recobro la ilusión. Me siento como hacía meses que no me sentía. ¿La razón? Bueno, supongo que ya os la podéis imaginar... Hoy es el día C... C de cine. No iremos los dos solos, pero al menos tendré ocasión de hablar con ella largo y tendido, de modo que ella me pueda conocer mejor... y también yo pueda empezar a descubrir su mundo, tal y como me ha recomendado un buen colega.
Ya iba siendo hora de despojarme de esta pesadumbre que me acompañaba. Desde luego, si sigo siendo tan pesimista, nunca conseguiré superar mis expectativas. Quiero ilusionarme con mi futuro, pensar que todo va a ser mejor. Y si al final resulta que todo empeora, pues mira, al menos he ganado estos momentos de esperanza.
Eso sí, una cosa quiero dejarla bien clara: tampoco quiero precipitarme. Me gustaría ir sin prisa pero sin pausa. Ahora lo que menos desearía es hacer locuras, de las que luego pueda arrepentirme. Simplemente, un pequeño ajuste: pasar de una moderada infelicidad a una moderada felicidad. ¿Seré capaz de hacerlo?
6. Tendiendo a la infelicidad cotidiana
No sé qué pasa últimamente que todo el mundo está en clara tendencia descendente... Será la época del año, supongo. Poco a poco, el frío nos va acompañando y los días se vuelven más oscuros... Y, desde luego, yo no soy una excepción en este sentido. Según van pasando los días de esta semana, cada vez me encuentro más apagado anímicamente...
Al menos - y éste es mi único consuelo - ya no paso por ninguno de esos días trágicos de hace uno o dos años, cuando parecía que cada golpe del destino conseguía hundirme aún más. En cierto modo, he mejorado desde entonces, pero todavía no he borrado esta infelicidad cotidiana.
Me voy estabilizando y me encuentro más tranquilo, pero siempre en torno a ese nivel bajo de satisfacción, esa sensación de pensar que esperabas mucho más de esta vida... Y, cada día que pasa, van desapareciendo mis vías de escape; va disminuyendo el empuje que me anima a ser fuerte...
Sin embargo, hoy intentaré acabar con alguna reflexión optimista. De hecho, tengo motivos para ello. No quiero ilusionarme, la verdad, pero no puedo negar que poco a poco voy sintiéndome algo a gusto en esta situación. Me voy acomodando en esta nueva rutina, y empiezo a permitir a toda esa gente que voy conociendo en clase a que entren en mi mundo, a que comiencen a conocer todo lo que soy.
Eso sí que es un alivio, una esperanza, una llama que me impulsa a seguir vivo, a recobrar la ilusión por mejorar, por ser una persona más fuerte y, en definitiva, a ser feliz.
Al menos - y éste es mi único consuelo - ya no paso por ninguno de esos días trágicos de hace uno o dos años, cuando parecía que cada golpe del destino conseguía hundirme aún más. En cierto modo, he mejorado desde entonces, pero todavía no he borrado esta infelicidad cotidiana.
Me voy estabilizando y me encuentro más tranquilo, pero siempre en torno a ese nivel bajo de satisfacción, esa sensación de pensar que esperabas mucho más de esta vida... Y, cada día que pasa, van desapareciendo mis vías de escape; va disminuyendo el empuje que me anima a ser fuerte...
Sin embargo, hoy intentaré acabar con alguna reflexión optimista. De hecho, tengo motivos para ello. No quiero ilusionarme, la verdad, pero no puedo negar que poco a poco voy sintiéndome algo a gusto en esta situación. Me voy acomodando en esta nueva rutina, y empiezo a permitir a toda esa gente que voy conociendo en clase a que entren en mi mundo, a que comiencen a conocer todo lo que soy.
Eso sí que es un alivio, una esperanza, una llama que me impulsa a seguir vivo, a recobrar la ilusión por mejorar, por ser una persona más fuerte y, en definitiva, a ser feliz.
5. Rozando lo agónico
Es casi la una de la madrugada y no consigo conciliar el sueño. ¿Por qué? No lo sé, no tengo ni idea... Todo parece confusión en esta noche sin luna. Me siento solo, abandonado, melancólico... Siguiendo en la línea de la falsa nostalgia de la que hablaba ayer, siento que no pertenezco a ninguna parte, que en ningún sitio podré encontrarme nunca a gusto...
Me explicaré más detenidamente: no quiero decir que aquí me sienta desplazado o fuera de lugar. Simplemente me voy dando cuenta de que no es éste mi sitio, no es ese sitio que llevo buscando tanto tiempo, y que parece que nunca encontraré...
Encontrar nuesto sitio en este mundo, ese sueño utópico que todos tenemos alguna vez a lo largo de nuestra vida... Y digo lo de utópico porque, por mucho que estemos cómodos en algún lugar, aunque nos sintamos realmente identificados con él, siempre quedan cabos sueltos, ligeras mejoras que podríamos introducir.
Pero es que esto es demasiado. No solo me da la sensación de que no tengo un solo amigo de verdad en esta ciudad, sino que empiezo a pensar que nunca lo encontraré, ni aquí ni en ningún lugar... pienso que todos ellos me tratarán con hipocresía, que todos ellos se burlarán de mis instintos enamoradizos, de mi pedantería constante, de mi sentimentalidad exagerada... Lo reconozco, tiendo a ser bastante pesado pero, ¿resultaría tan difícil darme una oportunidad?
Ahora mi única esperanza es ella... y mi mente no puede dejar de pensar ni por un instante en lo que puede pasar este sábado... Por una vez en mi vida, ¿seré capaz de dejar de huir y afrontar mis inseguridades? ¿Podré superar mi miedo y demostrarme a mí mismo que, en esta vida, siempre hay una salida?
Me explicaré más detenidamente: no quiero decir que aquí me sienta desplazado o fuera de lugar. Simplemente me voy dando cuenta de que no es éste mi sitio, no es ese sitio que llevo buscando tanto tiempo, y que parece que nunca encontraré...
Encontrar nuesto sitio en este mundo, ese sueño utópico que todos tenemos alguna vez a lo largo de nuestra vida... Y digo lo de utópico porque, por mucho que estemos cómodos en algún lugar, aunque nos sintamos realmente identificados con él, siempre quedan cabos sueltos, ligeras mejoras que podríamos introducir.
Pero es que esto es demasiado. No solo me da la sensación de que no tengo un solo amigo de verdad en esta ciudad, sino que empiezo a pensar que nunca lo encontraré, ni aquí ni en ningún lugar... pienso que todos ellos me tratarán con hipocresía, que todos ellos se burlarán de mis instintos enamoradizos, de mi pedantería constante, de mi sentimentalidad exagerada... Lo reconozco, tiendo a ser bastante pesado pero, ¿resultaría tan difícil darme una oportunidad?
Ahora mi única esperanza es ella... y mi mente no puede dejar de pensar ni por un instante en lo que puede pasar este sábado... Por una vez en mi vida, ¿seré capaz de dejar de huir y afrontar mis inseguridades? ¿Podré superar mi miedo y demostrarme a mí mismo que, en esta vida, siempre hay una salida?
4. Falsa nostalgia
Otro de los asuntos que me está preocupando últimamente es lo poco que echo de menos mi vida anterior. De acuerdo, esa afirmación habría que matizarla, pero, en líneas generales, eso es lo que siento.
Supongo que debería explicar un poco mi pasado reciente para que entendáis todo esto. Resulta que hace poco más de cinco meses abandoné la ciudad donde había vivido prácticamente toda mi vida, dejando amigos y familia allí, para mudarme a una gran ciudad, a más de 1000 kilómetros de distancia, por motivos que ya explicaré otro día...
La cuestión es que me sabe un poco mal mentir a mis amigos cuando me preguntan si echo de menos todo aquello... No sé... Después de lo mal que lo pasé, supongo que este cambio de aires ha sido como una liberación para mí, y no me hago a la idea de que algún día es posible que vuelva allí.
Ojalvo, Carlos, Juan, Eva y Nicole, mis amigos de toda la vida. No es que no les eche de menos. Que no les llame no significa que me haya olvidado de ellos. Simplemente creo que el hecho de pasar de verles todos los días a verles cada tres meses ha creado en mí una barrera de autoprotección, una barrera de falsa nostalgia, que me impide sentir una mínima parte de lo que implica esta distancia.
La única a la que sí que echo de menos, y esto lo he de admitir, es Nicole. Y nuestras llamadas telefónicas que duran horas son la más clara prueba de ello. De hecho, fijaos lo importante que es en mi vida que es la única persona a la que he contado lo que siento por Marisa. Nicole, si algún día llegas a leer esto, que sepas que te echo muchísimo de menos...
Por cierto, parece que voy asegurando mis primeros pasos por este camino hacia la felicidad... ¡Este sábado probablemente quedaré con Marisa para ir al cine! Obviamente, no estaremos solos, vendrán también Álvaro y Alicia pero... bueno, algo es algo, ¿no?
Supongo que debería explicar un poco mi pasado reciente para que entendáis todo esto. Resulta que hace poco más de cinco meses abandoné la ciudad donde había vivido prácticamente toda mi vida, dejando amigos y familia allí, para mudarme a una gran ciudad, a más de 1000 kilómetros de distancia, por motivos que ya explicaré otro día...
La cuestión es que me sabe un poco mal mentir a mis amigos cuando me preguntan si echo de menos todo aquello... No sé... Después de lo mal que lo pasé, supongo que este cambio de aires ha sido como una liberación para mí, y no me hago a la idea de que algún día es posible que vuelva allí.
Ojalvo, Carlos, Juan, Eva y Nicole, mis amigos de toda la vida. No es que no les eche de menos. Que no les llame no significa que me haya olvidado de ellos. Simplemente creo que el hecho de pasar de verles todos los días a verles cada tres meses ha creado en mí una barrera de autoprotección, una barrera de falsa nostalgia, que me impide sentir una mínima parte de lo que implica esta distancia.
La única a la que sí que echo de menos, y esto lo he de admitir, es Nicole. Y nuestras llamadas telefónicas que duran horas son la más clara prueba de ello. De hecho, fijaos lo importante que es en mi vida que es la única persona a la que he contado lo que siento por Marisa. Nicole, si algún día llegas a leer esto, que sepas que te echo muchísimo de menos...
Por cierto, parece que voy asegurando mis primeros pasos por este camino hacia la felicidad... ¡Este sábado probablemente quedaré con Marisa para ir al cine! Obviamente, no estaremos solos, vendrán también Álvaro y Alicia pero... bueno, algo es algo, ¿no?
3. Leyendo mi futuro en la palma de su mano...
Llevo un par de días bastante extraños, me atrevería a decir que sorprendentes... No sé, en cierto modo, me esperaba todo esto, pero no por eso ha dejado de hacerme pensar...
Iré por partes. Ayer, sobre las 9 de la noche, me llama una amiga mía de Valladolid. Preocupada, con un tono ansioso en la voz, me cuenta que otra amiga que tenemos en común ella y yo se casa. Sí, sí... ¡Se casa con 18 años! Evidentemente, la rumorología llega hasta dios sabe dónde... Que si está embarazada, que si el novio la está manipulando... La verdad es que me creo cualquier cosa. Lo peor de todo es que ni siquiera tengo su número de teléfono o alguna manera de ponerme en contacto con ella. Y ya os podéis imaginar cómo estoy...
Por otra parte, la mañana ha sido sorprendente en el sentido de que, por primera vez, al proponerle a Marisa quedarse a comer conmigo en el comedor de la facultad, me ha dicho que sí... Supongo que habrá notado algo, porque la sonrisa de mi cara lo decía todo. Y la verdad es que he disfrutado cada segundo con ella, mirándola a los ojos, notando mi voz temblar al dirigirle la palabra, cual quinceañero enamorado...
Y, por un momento, lo he visto muy claro. Hace un par de meses, la hermana de un colega mio me enseñó a leer la mano e interpretarla y yo, ni corto ni perezoso, le he pedido si me dejaba leer la suya. La línea del amor lo decía todo tan claro... "una persona entrará en tu vida poco antes de cumplir la mayoría de edad y ya nunca más podrás separarte de ella...." ¿Seré yo?
Iré por partes. Ayer, sobre las 9 de la noche, me llama una amiga mía de Valladolid. Preocupada, con un tono ansioso en la voz, me cuenta que otra amiga que tenemos en común ella y yo se casa. Sí, sí... ¡Se casa con 18 años! Evidentemente, la rumorología llega hasta dios sabe dónde... Que si está embarazada, que si el novio la está manipulando... La verdad es que me creo cualquier cosa. Lo peor de todo es que ni siquiera tengo su número de teléfono o alguna manera de ponerme en contacto con ella. Y ya os podéis imaginar cómo estoy...
Por otra parte, la mañana ha sido sorprendente en el sentido de que, por primera vez, al proponerle a Marisa quedarse a comer conmigo en el comedor de la facultad, me ha dicho que sí... Supongo que habrá notado algo, porque la sonrisa de mi cara lo decía todo. Y la verdad es que he disfrutado cada segundo con ella, mirándola a los ojos, notando mi voz temblar al dirigirle la palabra, cual quinceañero enamorado...
Y, por un momento, lo he visto muy claro. Hace un par de meses, la hermana de un colega mio me enseñó a leer la mano e interpretarla y yo, ni corto ni perezoso, le he pedido si me dejaba leer la suya. La línea del amor lo decía todo tan claro... "una persona entrará en tu vida poco antes de cumplir la mayoría de edad y ya nunca más podrás separarte de ella...." ¿Seré yo?
2. Puede ser que la vida me guíe hasta el sol...
Supongo que era inevitable acabar hablando de ella, tarde o temprano. Y ya que tengo que hacerlo, que sea pronto. Me dice Nicole que intente no enamorarme de ella pero... ¿cómo evitarlo? ¡Somos humanos! Empiezo a pensar que es demasiado tarde...
Se llama Marisa. La conocí hace exactamente cinco semanas, al empezar la universidad. Inteligente, sensible, simpática, guapa... Tiene todos los ingredientes indispensables de una mujer perfecta. Y además me atrae. Y encima me gusta.
La pregunta del millón es: ¿cómo me ve ella? ¿Como un buen amigo, como el típico tio al que acudir cuando necesite algo? La prueba más evidente de ello es lo que pasó ayer.
Me llamó llorando sobre las 11 de la noche. ¿Qué te pasa? le pregunté, imaginándome cualquier cosa. Que no sé hacer los ejercicios de matemáticas.... ¿me puedes ayudar?... ¿Veis ahora a lo que me refiero? Sí, es cierto que acudió a mi cuando necesitaba ayuda pero, ¿lo hizo porque entre amigos se hacen estas cosas o simplemente porque le parezco el típico pardillo empollón que no pone reparos en perder su tiempo? ¡Y el problema es que no sé qué pensar! ¡Cada una de las dos respuestas me resulta improbable...!
Y luego están el resto de señales... las trufas, el cd que me quiere grabar (ay... qué recuerdos), la forma en que me trata... ¿Amistad o algo más? La pregunta adquirió un tono más dramático aún ayer a la 1, cuando me envía este mensaje: "Puede ser que la vida me guíe hasta el sol, puede ser que el mar domine tus horas, o que toda tu risa le gane ese pulso al dolor, puede ser que lo malo sea hoy..."
Y sigo sin saber qué siente ella por mi... Por una vez en la vida, desearía no estar equivocándome... ¿Puede ser?
Se llama Marisa. La conocí hace exactamente cinco semanas, al empezar la universidad. Inteligente, sensible, simpática, guapa... Tiene todos los ingredientes indispensables de una mujer perfecta. Y además me atrae. Y encima me gusta.
La pregunta del millón es: ¿cómo me ve ella? ¿Como un buen amigo, como el típico tio al que acudir cuando necesite algo? La prueba más evidente de ello es lo que pasó ayer.
Me llamó llorando sobre las 11 de la noche. ¿Qué te pasa? le pregunté, imaginándome cualquier cosa. Que no sé hacer los ejercicios de matemáticas.... ¿me puedes ayudar?... ¿Veis ahora a lo que me refiero? Sí, es cierto que acudió a mi cuando necesitaba ayuda pero, ¿lo hizo porque entre amigos se hacen estas cosas o simplemente porque le parezco el típico pardillo empollón que no pone reparos en perder su tiempo? ¡Y el problema es que no sé qué pensar! ¡Cada una de las dos respuestas me resulta improbable...!
Y luego están el resto de señales... las trufas, el cd que me quiere grabar (ay... qué recuerdos), la forma en que me trata... ¿Amistad o algo más? La pregunta adquirió un tono más dramático aún ayer a la 1, cuando me envía este mensaje: "Puede ser que la vida me guíe hasta el sol, puede ser que el mar domine tus horas, o que toda tu risa le gane ese pulso al dolor, puede ser que lo malo sea hoy..."
Y sigo sin saber qué siente ella por mi... Por una vez en la vida, desearía no estar equivocándome... ¿Puede ser?
