Vanitas vanitatis
Pese a no tener necesidad de ello, pero por si las moscas mejor andar atento, uno de mis más recurridos pasatiempos es el de "crear" negocios imaginarios con los que ganar unos dineros para mi sustento. Si a ello le sumamos mi innata disposición a desmenuzar el comportamiento humano y a jugar con sus debilidades, creo que el resultado es bastante óptimo. Vamos, que me haría rico en un plis-plas. Me explico.
Hoy día hay dos maneras de ganar dinero con un negocio. Insisto, con un negocio, pues maneras de forrarse hay ciento y una; y van desde adiestrarse en el uso y manejo de una escopeta recortada y visitar antros bancarios a acertar primitivas o loterías varias, pasando por conocer alguien en un ministerio y que entre ambos se monten un negocio de triángulos y chalecos "fosforitos" y su obligatoriedad de uso.
Lo que está claro y fuera de toda duda, es que trabajando nadie se hace rico. Por eso creo que, ya que uno se toma la molestia de trabajar, al menos que salga a cuenta.
En mi mercantil opinión, se puede enfocar un negocio para las masas, destinado a proveer a la gente de cuanto necesita, sea ropa, comida, ocio, servicios, etc, que la clientela nunca le faltará. Una gran multitud de personas demanda constantemente cosas para consumir y ello lleva a la masificación de los productos y su abaratamiento. Todos podemos comprar de todo, ahora bien , no nos pongamos exigentes. Calidad, la indispensable y gracias. Los chollos, o no existen o son una invención.
Y la otra manera es, a mi modo de ver, mucho más útil y beneficiosa con miras a ganar pasta. Es la que yo llamo "La industria de la vanidad", y consiste en apuntar directamente a eso, la vanidad de los que ya lo tienen todo y buscan algo exclusivo que les diferencie del resto de ricos con los que se codean. Y de esos hay a carretadas!
Ahí está el negocio. En darles el último capricho sin reparar en gastos, que ellos tampoco lo harán a la hora de pagar. Garantice exclusividad por un tiempo y se lo quitarán de las manos.
Todos hemos oido sobre la dificil situación del sector del automovil, cierres por doquier y crisis endémica. Pero ésta sólo ataca a las marcas dedicadas al público en general, no a FERRARI o ROLLS, LOTUS, etc. Muy al contrario, incrementan sus listas de espera en pos de un auto que dentro de poco será más que habitual por las calles (ya lo es!), y como este mil ejemplos que ilustrarían la astucia que supone el trabajar para los ricos... ¿O ellos para ti?
Y es partiendo de estas premisas empresariales, que he creado un negocio innovador y con el que puedo reirme mucho. ¿Se puede pedir más? Voy a piratear ropa. A todo lujo.
Los chinos pueden respirar tranquilos, no voy a plantarles cara. Pueden continuar ahogando mercadillos con toneladas de ropa deportiva y bolsos de marca. No voy a competir con sus detestables acabados (aunque están mejorando...) ni con sus precios que delatan obreros explotados. Su campo de acción no peligra.
Mi interés se centra en la gente de posibles. Les voy a vender ropa LACOSTE a precios desorbitados y con prendas de primerísima calidad. Mejor, desde luego, que la ofrecida por el auténtico LACOSTE.
Diseños cuidadísimos, acabados de sastre, tejidos los mejores, y como no, el inefable y sempiterno cocodrilo.
Y creanme, no subestimen nunca la inteligencia de un rico. Si está podrido de pasta es precisamente porque no es tonto y no se le da gato por liebre con cualquier bagatela. Sabe distinguir el lujo de lo "casual" y si paga quiere lo mejor. Y lo va a tener.
Un tipo con la cartera llena, ante dos piezas de igual marca, elegirá la de mejor calidad, y el exceso de precio lo verá compensado con la excelente factura del producto. Es más, el genuino LACOSTE quedará como prenda infame y burda imitación al no superar el examen del tacto y la vista.
Y lo hará por vanidad. "Si vale tanto y es tan buena será por que es la auténtica.Busco lo mejor y yo no soy tonto!" pensará el cliente adinerado. Y ya hemos hecho una venta!!
Me denunciarán. Vale. Pero el ridículo al quedar en evidencia ante todo el mundo, llevando a juicio a un tipo que fabrica tus prendas mejor que tú, no se les quita nadie. Tan sólo llevará desprestigio a la marca pirateada, que incapaz de igualar o superar a la copia verá sus ventas decaer. Triste fin para semejantes saga de reptiles.
Por cierto, no tengo nada en especial con la casa LACOSTE, pero la idea surgio con ellos. Vaya.
Este tipo de negocio tiene la ventaja de ser aplicable a todo tipo de artículos susceptibles de ser comprados por un snob de abultado presupuesto. El secreto radica en hacer un muy buen producto, el mejor si es posible, y ofrecerlo al voluble caracter del adinerado. Si cree estar ante algo único o de excelente manufactura, lo comprará. Eso va a misa.
La cadena de peticiones empezará a fluir, y ya no será exclusivo, pero nadie querrá quedarse sin. Y cuando se pase la moda de algo, será la hora de autoinventarse de nuevo y caer de pie ofreciendo siempre lo mejor. Pero caro, muy caro.
Como ven, no he inventado la sopa de ajo, pero el enfoque se me antoja novedoso, audaz y también oportunista, para qué negarlo. Pero yo no he hecho a los ricos así que, si puedo, me aprovecho... Eso es lo que yo pensaría si montara un negocio.
Mientras, se les regalo. Vds mismos.
Hoy día hay dos maneras de ganar dinero con un negocio. Insisto, con un negocio, pues maneras de forrarse hay ciento y una; y van desde adiestrarse en el uso y manejo de una escopeta recortada y visitar antros bancarios a acertar primitivas o loterías varias, pasando por conocer alguien en un ministerio y que entre ambos se monten un negocio de triángulos y chalecos "fosforitos" y su obligatoriedad de uso.
Lo que está claro y fuera de toda duda, es que trabajando nadie se hace rico. Por eso creo que, ya que uno se toma la molestia de trabajar, al menos que salga a cuenta.
En mi mercantil opinión, se puede enfocar un negocio para las masas, destinado a proveer a la gente de cuanto necesita, sea ropa, comida, ocio, servicios, etc, que la clientela nunca le faltará. Una gran multitud de personas demanda constantemente cosas para consumir y ello lleva a la masificación de los productos y su abaratamiento. Todos podemos comprar de todo, ahora bien , no nos pongamos exigentes. Calidad, la indispensable y gracias. Los chollos, o no existen o son una invención.
Y la otra manera es, a mi modo de ver, mucho más útil y beneficiosa con miras a ganar pasta. Es la que yo llamo "La industria de la vanidad", y consiste en apuntar directamente a eso, la vanidad de los que ya lo tienen todo y buscan algo exclusivo que les diferencie del resto de ricos con los que se codean. Y de esos hay a carretadas!
Ahí está el negocio. En darles el último capricho sin reparar en gastos, que ellos tampoco lo harán a la hora de pagar. Garantice exclusividad por un tiempo y se lo quitarán de las manos.
Todos hemos oido sobre la dificil situación del sector del automovil, cierres por doquier y crisis endémica. Pero ésta sólo ataca a las marcas dedicadas al público en general, no a FERRARI o ROLLS, LOTUS, etc. Muy al contrario, incrementan sus listas de espera en pos de un auto que dentro de poco será más que habitual por las calles (ya lo es!), y como este mil ejemplos que ilustrarían la astucia que supone el trabajar para los ricos... ¿O ellos para ti?
Y es partiendo de estas premisas empresariales, que he creado un negocio innovador y con el que puedo reirme mucho. ¿Se puede pedir más? Voy a piratear ropa. A todo lujo.
Los chinos pueden respirar tranquilos, no voy a plantarles cara. Pueden continuar ahogando mercadillos con toneladas de ropa deportiva y bolsos de marca. No voy a competir con sus detestables acabados (aunque están mejorando...) ni con sus precios que delatan obreros explotados. Su campo de acción no peligra.
Mi interés se centra en la gente de posibles. Les voy a vender ropa LACOSTE a precios desorbitados y con prendas de primerísima calidad. Mejor, desde luego, que la ofrecida por el auténtico LACOSTE.
Diseños cuidadísimos, acabados de sastre, tejidos los mejores, y como no, el inefable y sempiterno cocodrilo.
Y creanme, no subestimen nunca la inteligencia de un rico. Si está podrido de pasta es precisamente porque no es tonto y no se le da gato por liebre con cualquier bagatela. Sabe distinguir el lujo de lo "casual" y si paga quiere lo mejor. Y lo va a tener.
Un tipo con la cartera llena, ante dos piezas de igual marca, elegirá la de mejor calidad, y el exceso de precio lo verá compensado con la excelente factura del producto. Es más, el genuino LACOSTE quedará como prenda infame y burda imitación al no superar el examen del tacto y la vista.
Y lo hará por vanidad. "Si vale tanto y es tan buena será por que es la auténtica.Busco lo mejor y yo no soy tonto!" pensará el cliente adinerado. Y ya hemos hecho una venta!!
Me denunciarán. Vale. Pero el ridículo al quedar en evidencia ante todo el mundo, llevando a juicio a un tipo que fabrica tus prendas mejor que tú, no se les quita nadie. Tan sólo llevará desprestigio a la marca pirateada, que incapaz de igualar o superar a la copia verá sus ventas decaer. Triste fin para semejantes saga de reptiles.
Por cierto, no tengo nada en especial con la casa LACOSTE, pero la idea surgio con ellos. Vaya.
Este tipo de negocio tiene la ventaja de ser aplicable a todo tipo de artículos susceptibles de ser comprados por un snob de abultado presupuesto. El secreto radica en hacer un muy buen producto, el mejor si es posible, y ofrecerlo al voluble caracter del adinerado. Si cree estar ante algo único o de excelente manufactura, lo comprará. Eso va a misa.
La cadena de peticiones empezará a fluir, y ya no será exclusivo, pero nadie querrá quedarse sin. Y cuando se pase la moda de algo, será la hora de autoinventarse de nuevo y caer de pie ofreciendo siempre lo mejor. Pero caro, muy caro.
Como ven, no he inventado la sopa de ajo, pero el enfoque se me antoja novedoso, audaz y también oportunista, para qué negarlo. Pero yo no he hecho a los ricos así que, si puedo, me aprovecho... Eso es lo que yo pensaría si montara un negocio.
Mientras, se les regalo. Vds mismos.
Comentario:
Caro marchese,
Prego.
Voglio dire di più, ma non so come. Soltanto mi ricordo de qualche parole de L’elisir D’amore, adesso, che non hanno niente a fare qui. (Porca miseria)
Comunque, grazie a voi per scrivere cosi bene. Mi fatte imparare!
A.
Prego.
Voglio dire di più, ma non so come. Soltanto mi ricordo de qualche parole de L’elisir D’amore, adesso, che non hanno niente a fare qui. (Porca miseria)
Comunque, grazie a voi per scrivere cosi bene. Mi fatte imparare!
A.
Comentario:
Totalmente de acuerdo, ergo el sistema más explotado en éste mundo de infames (y necios) es el de crear necesidades: fun-da-men-tal. Además de chemises Lacoste de algodón egipcio, qué decir de un maldito Ab-flex o de un macabro aparato de esos que adelgazan a base de convulsiones o de aquellos descomunales mandos a distancia que servían para todo o de esos mohosos masajeadores de pies con agüita tibia o de los inverosímiles colchones que se inflan solos (¿por qué son siempre azules?) o de las indispensables trituradoras específicas de para tomates de la huerta o del único pela castañas o de aquellas brochas inconcebibles que recogen la pintura que sueltan? ¿y de un purificador de agua mediante diodos?, ¿de un vaso que mantiene el calor / frío?, ¿de un pérfido corta vello nasal???
Somos así de increíbles. Así de ignorantes. Así de fascinantes, en definitiva. La lógica humana se nos escapa y al tiempo nos maravilla, a los necios e infames como yo. Y lo que aún resulta más impresionante: que nos creemos muchísimo más listos que los demás. Siempre. Por que uno tiene la originalísima fuente que se autoabastece de agua plantada en la entrada o porque el otro posee los pantalones rajados más caros del mercado.
Nota: aquí sinclair se compró el puto ab-flex. Lo usé dos veces. Y nunca conté que lo habría comprado... uno, qué menos, se avergüenza un poquito de su honda estupidez.
Nota 2: Maldito Chuck Norris y maldita Teletienda.
Somos así de increíbles. Así de ignorantes. Así de fascinantes, en definitiva. La lógica humana se nos escapa y al tiempo nos maravilla, a los necios e infames como yo. Y lo que aún resulta más impresionante: que nos creemos muchísimo más listos que los demás. Siempre. Por que uno tiene la originalísima fuente que se autoabastece de agua plantada en la entrada o porque el otro posee los pantalones rajados más caros del mercado.
Nota: aquí sinclair se compró el puto ab-flex. Lo usé dos veces. Y nunca conté que lo habría comprado... uno, qué menos, se avergüenza un poquito de su honda estupidez.
Nota 2: Maldito Chuck Norris y maldita Teletienda.
Comentario:
Fiajos (¿Qué?) Fi-ja-os (ahora, encima, disléxica. Lo que me faltaba, ya.)
Fijaos que habéis tratado un tema del que no sé qué decir. Bueno, claro, se me ocurren cosas, porque tengo años de práctica en esto que le presenten a una un texto y le digan: "quiero un artículo de opinión. Tienes veinte minutos." Pero de ahí a escribir algo con sustancia hay un buen trecho.
Desde luego, lo que sí puedo deciros es que conmigo no os funcionaría el negocio. Claro que tampoco soy rica. Eso sí, conozco a un buen número de gente con dinero que sería una clientela bárbara, sin duda. Y me hace preguntarme... La gente que "necesita" un cierto tipo de cosas no resulta, a la larga, mucho más pobre? No me refiero sólo al sentido moral o espiritual de la pobreza, sino al hecho de que siempre he considerado que la gente más rica es la que menos necesita para vivir, por la libertad que el "no necesitar" conlleva.
No sé, me estoy poniendo metafísica... Pero voy a enlazar (ahora que he aprendido) este post a mi blog, si me permitís. Creo que se le puede sacar mucho jugo. (como a todos los vuestros)
A.
Fijaos que habéis tratado un tema del que no sé qué decir. Bueno, claro, se me ocurren cosas, porque tengo años de práctica en esto que le presenten a una un texto y le digan: "quiero un artículo de opinión. Tienes veinte minutos." Pero de ahí a escribir algo con sustancia hay un buen trecho.
Desde luego, lo que sí puedo deciros es que conmigo no os funcionaría el negocio. Claro que tampoco soy rica. Eso sí, conozco a un buen número de gente con dinero que sería una clientela bárbara, sin duda. Y me hace preguntarme... La gente que "necesita" un cierto tipo de cosas no resulta, a la larga, mucho más pobre? No me refiero sólo al sentido moral o espiritual de la pobreza, sino al hecho de que siempre he considerado que la gente más rica es la que menos necesita para vivir, por la libertad que el "no necesitar" conlleva.
No sé, me estoy poniendo metafísica... Pero voy a enlazar (ahora que he aprendido) este post a mi blog, si me permitís. Creo que se le puede sacar mucho jugo. (como a todos los vuestros)
A.





