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Pulpos y esquinas
Reflexiones generalistas sobre lo divino y lo humano en clave irónica.
Sindicación
 
La puta envidia
Ya mencioné hace bastantes post (¿cúal es el plural de post?¿postes?) que tengo y disfruto del privilegio de evitar aquellas situaciones que me molestan, por lo que difícilmente me altero por nada. Pero una vez más, la naturaleza humana ha encontrado la manera de irritarme con una demostración de hasta dónde puede llegar la mezquindad de las personas.

De la péyade de defectos que atesoro en mi forjado caracter, tengo el gusto de no contar con el de la envidia, sentimiento desconocido en mi segmento social, y al que considero una muestra de pobreza espiritual, digno de mentes poco evolucionadas. Como los celos.
Entre los nuestros, suplimos dicho "arrebato" con viajes a N.Y. o Honk Kong para adquirir el objeto deseado y que superará con creces al del cretino que osó pasarnos por los morros su última adqusición. Siempre tenemos algo que los demás no tenían, y que a la semana cederá su protagonismo a lo obtenido por otro de nosotros. Así que ¿para qué preocuparse en envidiar?. Eso es para los que quieren y no pueden.

Todo esto viene a cuento de un hecho acaecido hace escasos días, y cuyo eco internacional ha aumentado la evidencia de la maldad humana. Pocas veces se ha visto tan clara y reconocible.
Un chaval de Asturias es campeón del mundo de Fórmula uno y los cienes de cillones de seguidores planetarios, que se volvían azules cada domingo y se mordían las uñas hasta el codo en cada curva , han decidido que una vez ganado el mundial, como que no ha sido para tanto.
Que si el otro ha tenido gafe, que si el campeón mundial alemán no tenía coche, que si han pagado para que ganara... etc. Y luego se ha pasado al plano personal: es un cretino engreido, va de chulo, se lo han dado todo. Y así, horas.
¡Es increible! Gentes que se hacían p... viéndolo en el podio, ahora le ningunean sin el menor respeto y sin saber de él más que lo que oyen por la tele; o leen, si saben, en la prensa amarilla. Es la moda del momento. Todo el mundo habla mal de ese piloto.

La masa crea ídolos para hacerlos caer. Necesitan adorar a alguien para luego merendárselo y así sentirse mejor en su mediocre rutina, atarpados en sus atascos diarios pensando: "claro, ese gilipollas tiene toda la pista para él solo". Si tantos super-chulos al volante hay en este país, ¿por qué no había un campeón hasta ahora? ¿Se cae uno dentro de un monoplaza y ya gana un mundial ? No sé. Son dudas que me corroen. Para la mayoría de esas personas, el chaval asturiano es inalcanzable y por tanto blanco fácil de sus críticas. Es envidia de "boquilla". Dudo que nunca se encuentren en la tesitura de poderle decir a la cara lo tonto que es y lo mal que les cae. Pero cuando compartes hábitat y horarios con los envidiosos, su mezquindad se acentua.
Cuantas veces no he tenido que recurrir a la vida de los Santos para "perdonar" con infinita paciencia las rayadas hechas a mi coche, destinadas al joder al prójimo. Se destruye por placer. Por el mero hecho de molestar al poseedor de algo que no se tiene ni se tendrá, y que ignoro la satisfacción que puede producir. ¿Acaso el padre del gamberro es chapista de coches y su acción redunda en la economía familiar? ¿Me observan desde el anonimato partiéndose de risa mientras yo blasfemo? ¿Mi Bentley les ha insultado y ellos se han defendido? No, es la puta envidia.

Y sólo me quedan dos consuelos. El primero es que seguro que son infelices hasta la médula y que en su falta hallan la penitencia, pues lo único que alimentan es su fustración constante a cada paso que dan. Y aunque llegaran a posser aquello que anhelan de los demás, segurían deseando lo de otro. Es un pozo sin fondo.
Y el segundo es que ojalá algún día lleguen a conseguir todos los bienes que pretenden de esta vida. Y que cada mañana se los encuentren rayados, apedreados, graffiteados e inutilizados. A lo mejor se dan cuenta de lo imbéciles que llegan/llegaron a ser.

De verdad, no envidien a nadie por nada. Vds. no saben lo que hay detrás de una fachada apetecible. Hay mucho retrato de Dorian Gray, más del que puedan llegar a imaginar. Y si aún así no pueden evitarlo, envidien su propio futuro en vez del presente de los demás. Epílogo: disfruten de sus posibilidades, y dejen de compararse con el resto.

Más claro, el caldo de un asilo.



 
Comentario:
¡Retrato! ¡Habéis dicho "retrato" y no "cuadro"! ¡Hasta en eso sois de los míos! Perdonad, sé que no era el quid de vuestro post (muy bueno lo del plural, se me ha escapado una buena carcajada) pero tenía que anotarlo. Creo que empezamos a dejar de envidiar cuando empezamos a darnos cuenta del valor de nuestras vidas en cuanto que únicas y no vivibles por nadie más. A riesgo de quedar de pseudofilósofa barata, la única gente que no envidia es la que ya está contenta con su vida y no se aburre lo suficiente como para entrar tantísimo en la de nadie más.
No, claro, no hablo de coches. No tengo ni idea de coches.
Chueca no tuvo precio. Seguí vuestro consejo al pie de la letra y debo deciros que ya que disponéis de tanto tiempo libre, deberíais dedicaros a escribir guías de viaje.
A.
No