Duda que tengo...
¿Alguien sabe por qué al publicarse un texto en el blog desaparecen guiones, se cambian diéresis y los acentos se reubican a voluntad?
¿O sólo me pasa a mí? Es que me da pereza llamar a Bill Gates...
¿O sólo me pasa a mí? Es que me da pereza llamar a Bill Gates...
¡Que no te oigo!
Pocas cosas me desagradan en este mundo, sobre todo por que disfruto de la posibilidad de evitarlas a mi antojo cuando tropiezo con alguna de ellas. Pero hay una en especial que me irrita así que se manifiesta y ante la cual quedo desarmado. Es el ruido.
Desde la más tierna infancia fui diseñado -porque así se le puede llamar a la educación que recibimos en la nobleza-, para apreciar los sonidos en su justa medida y siempre fui guiado para mantenerme en la senda de la moderación a la hora de gritar, jugar a lo bestia o montar un pollo.
Mi particular amor por el silencio quizás se deba a la influencia que recibí de mi primera ama de cría, sordomuda ella, y que me amamantó hasta los cuatro años. Y dada la cantidad de horas que pasábamos juntos, el silencio y la gesticulación eran mi estado natural.
Pese a todo, las obligaciones de mi vida me han llevado a tolerar ciertos niveles de decibelios sin que ello suponga una merma en mi calidad de vida. De no ser así, no podría haber volado en el "Concorde" infinidad de ocasiones; o mi vida social en los Grandes Premios de F1 sería nula total. Uno aprende a adaptarse y preveer el riesgo, pero fíjense las actividades que más nos gustan y más practicamos: golf, nautica, equitación, esquí... Y el tenis no lo incluyo por que últimamente se grita demasiado para devolver un reves cruzado.
Todo son ocupaciones carentes de estridencias sonoras, de hooligans enardecidos, de petardos y trompetas y cánticos bárbaros. Para ruido preferimos el que nos proporciona Mozart, Wagner o Siniestro Total.
Podemos y sabemos como evitarlo o cuando menos minimizarlo, pero no siempre logramos anticiparnos.
Porque hay uno, el peor de todos y el más desagradable que pueda existir; un ruido que cuando lo escuchas ya es tarde, y no puedes evitar enervarte hasta la nausea. Y es el producido por un claxón.
Reconozco que un bocinazo a un metro escaso de mi oreja puede arrastrarme al asesinato. Seguro que el juez entendería mi reacción... a menos que el finado sea un familiar, que ya sería mala suerte.
Odio el claxón. Representa la manifestación más zafia del género humano, el "voy a tocar los huevos porque me da la gana y estoy aquí parado. Si todos pitan , yo también".
Es la agresión al prójimo más obscena que conozco.
¿Es que por montar una orgía sonora de bocinas y desagradables timbres desaparecerá el motivo que causa el atasco? ¿Se evapora el tráfico al activar el claxón y contribuir al barullo? Aparte de acrecentar el enfado de todos los atascados y viandantes, ¿se obtiene algún otro "beneficio" al proceder a bocinazos? ¿Qué empuja al ser humano a molestar porque sí? ¡Cómo envidio a los venecianos!
Y si ya entramos en el terreno deportivo, el drama se dispara. Que el equipo de tu ciudad gane un torneo no se lo deseo ni al más aficionado. El garrulismo se exterioriza hasta tales extremos, que cuesta imaginar que seamos de una misma especie. Conductas inexcusables se mezclan con histeria desbordada, y todo ello aderezado con las imprescindibles bocinas a todo tren. Toda la noche.
¿Qué sucedería si en mi próximo golpe de suerte en Bolsa salgo a aporrear el claxón a diestro y siniestro por toda la ciudad a las 12 de la noche, agitando una bandera del Banco Mundial? Es fácil imaginar una noche en comisaría. Y en cambio, toda una ciudad entregada al ruido se ha de tolerar. ¡Nave nodriza, por favor, vuelve a buscarme! ¡No me abandones en este planeta!
Todo esto me lleva a pensar en el tipo que dedica su existencia a diseñar, programar y crear tonos y volúmenes para la industria del claxón. Junto con la de diseñador de minas anti-persona, debe de ser de las profesiones más detestables del planeta, y espero que su autoestima esté a niveles freáticos, por el daño y mal humor que causan a diario en todo el mundo.
Hace tiempo leí una descripción que viene como anillo al dedo al tema de hoy, y decía algo así como que viniendo al mundo entre los gritos de una parturienta y los lloros de un bebé, ¿cómo no vamos a apreciar el silencio? ¡Qué estrés!
Desde la más tierna infancia fui diseñado -porque así se le puede llamar a la educación que recibimos en la nobleza-, para apreciar los sonidos en su justa medida y siempre fui guiado para mantenerme en la senda de la moderación a la hora de gritar, jugar a lo bestia o montar un pollo.
Mi particular amor por el silencio quizás se deba a la influencia que recibí de mi primera ama de cría, sordomuda ella, y que me amamantó hasta los cuatro años. Y dada la cantidad de horas que pasábamos juntos, el silencio y la gesticulación eran mi estado natural.
Pese a todo, las obligaciones de mi vida me han llevado a tolerar ciertos niveles de decibelios sin que ello suponga una merma en mi calidad de vida. De no ser así, no podría haber volado en el "Concorde" infinidad de ocasiones; o mi vida social en los Grandes Premios de F1 sería nula total. Uno aprende a adaptarse y preveer el riesgo, pero fíjense las actividades que más nos gustan y más practicamos: golf, nautica, equitación, esquí... Y el tenis no lo incluyo por que últimamente se grita demasiado para devolver un reves cruzado.
Todo son ocupaciones carentes de estridencias sonoras, de hooligans enardecidos, de petardos y trompetas y cánticos bárbaros. Para ruido preferimos el que nos proporciona Mozart, Wagner o Siniestro Total.
Podemos y sabemos como evitarlo o cuando menos minimizarlo, pero no siempre logramos anticiparnos.
Porque hay uno, el peor de todos y el más desagradable que pueda existir; un ruido que cuando lo escuchas ya es tarde, y no puedes evitar enervarte hasta la nausea. Y es el producido por un claxón.
Reconozco que un bocinazo a un metro escaso de mi oreja puede arrastrarme al asesinato. Seguro que el juez entendería mi reacción... a menos que el finado sea un familiar, que ya sería mala suerte.
Odio el claxón. Representa la manifestación más zafia del género humano, el "voy a tocar los huevos porque me da la gana y estoy aquí parado. Si todos pitan , yo también".
Es la agresión al prójimo más obscena que conozco.
¿Es que por montar una orgía sonora de bocinas y desagradables timbres desaparecerá el motivo que causa el atasco? ¿Se evapora el tráfico al activar el claxón y contribuir al barullo? Aparte de acrecentar el enfado de todos los atascados y viandantes, ¿se obtiene algún otro "beneficio" al proceder a bocinazos? ¿Qué empuja al ser humano a molestar porque sí? ¡Cómo envidio a los venecianos!
Y si ya entramos en el terreno deportivo, el drama se dispara. Que el equipo de tu ciudad gane un torneo no se lo deseo ni al más aficionado. El garrulismo se exterioriza hasta tales extremos, que cuesta imaginar que seamos de una misma especie. Conductas inexcusables se mezclan con histeria desbordada, y todo ello aderezado con las imprescindibles bocinas a todo tren. Toda la noche.
¿Qué sucedería si en mi próximo golpe de suerte en Bolsa salgo a aporrear el claxón a diestro y siniestro por toda la ciudad a las 12 de la noche, agitando una bandera del Banco Mundial? Es fácil imaginar una noche en comisaría. Y en cambio, toda una ciudad entregada al ruido se ha de tolerar. ¡Nave nodriza, por favor, vuelve a buscarme! ¡No me abandones en este planeta!
Todo esto me lleva a pensar en el tipo que dedica su existencia a diseñar, programar y crear tonos y volúmenes para la industria del claxón. Junto con la de diseñador de minas anti-persona, debe de ser de las profesiones más detestables del planeta, y espero que su autoestima esté a niveles freáticos, por el daño y mal humor que causan a diario en todo el mundo.
Hace tiempo leí una descripción que viene como anillo al dedo al tema de hoy, y decía algo así como que viniendo al mundo entre los gritos de una parturienta y los lloros de un bebé, ¿cómo no vamos a apreciar el silencio? ¡Qué estrés!
El Apocalípsis según lo leo.
En mi afán de lectura -últimamente dedicado a banalidades dado que los clásicos ya los tengo más que releidos y la narrativa actual me aburre-, he topado con una noticia breve, que de tan pequeña y escondida llamó enseguida mi atención. Y tras leerla con avidez, aluciné de que no fuera portada en toda la prensa mundial. Relataba, ni más ni menos, que el principio del Apocalípsis, que para más inri está sucediendo ya.
Y meditando sobre el tema he llegado a una firme conclusión: el mundo conocido desaparecerá bajo una espesa capa de arenques.
No estoy loco. Mi psiquiatra desde la infancia asegura que me mantengo dentro de los límites del raciocinio y que no soy persona de fantasear. ¡Bastante surrealista es ya mi vida cotidiana!
Y cobrándome lo que me cobra, no creo que tenga por qué engañarme.
Pero les cuento la noticia y la teoría que alumbré con asombrosa lucidez. Resulta que cada día nacen en los mares del planeta cientos de miles de arenques, aumentando la ya de por sí exagerada masa de los existentes. De esos, unas decenas de miles no llegan a conocer ni al huevecillo de al lado. Son engullidas por enormes ballenas desalmadas, mientras rompen el gigantesco banco de peces a barrigazos. Los tiburones también se acercan por allí. Sobre todo porque acuden focas y pingúinos, haciendo el menu del tiburón más variado que el de las ballenas. Una vez más, la naturaleza se equilibra según lo pactado. Hasta aquí todo bien.
La alarma radica en el expectacular aumento de las masas de arenques, que se multiplica sin freno. Y ello es debido a la paulatina desaparición de sus predadores naturales... ¿Y por mano de quién?
Gracias al tesón "científico" del gobierno del Japón y otros que le secundan, las ballenas están dando sus últimos coletazos. El deshielo de los polos y su constante fracturación envía colonias enteras de pingúinos a Copacabana, donde mueren bronceados. Los tiburones acaban en redes inmisericordes de arrastre, y como foto de "souvenir". Y si quieren ver focas, tienen tres opciones: zoo, circo o peletería.
Y encima, el aumento de temperatura de las aguas al parecer excita sobremanera a los peces y procrean que no veas.
Así pues la conclusión cae por su propio peso. A tenor de como estamos arrasando el planeta y al ritmo que vamos, no tardará en haber una sobre población de arenques que primero, y debido al volumen ocupado, desecarán los mares. Poco a poco y desde las costas de los paises, una ola descomunal de peces palpitantes y escurridizos irán ocupando tierra firme, amontonándose cientos sobre miles y siendo sepultados por oleadas consecutivas de congéneres.
Los primeros en tomar tierra morirán por evidente inadaptación al medio, pero la fecundidad de la especie será tal que en pocos kilómetros ya habrán mutado para sobrevivir. Civilizaciones enteras desaparecerán bajo millones de metros cúbicos de arenques. La raza humana y sus mascotas pasarán al olvido. Y nadie se acordará ya de Buggs Bunny.
Porque seamos realistas: ¿acaso existe algún predador terrestre para los arenques, aparte de los suecos? ¿ Hay alguien a quién le gusten tanto los arenques que sea capaz de frenar la invasión en una ingesta contra reloj? Como yo tenga razón, estamos perdidos.
Y repito que todo esto está sucediendo ahora. En cualquier momento, el próximo Tsunami puede ser piscícola, y contra eso nadie nos ha prevenido ni preparado. ¿No es para estremecerse?
Bueno... sí. Me sobra tiempo y esto es lo que pasa. Es lo que hay.
Y meditando sobre el tema he llegado a una firme conclusión: el mundo conocido desaparecerá bajo una espesa capa de arenques.
No estoy loco. Mi psiquiatra desde la infancia asegura que me mantengo dentro de los límites del raciocinio y que no soy persona de fantasear. ¡Bastante surrealista es ya mi vida cotidiana!
Y cobrándome lo que me cobra, no creo que tenga por qué engañarme.
Pero les cuento la noticia y la teoría que alumbré con asombrosa lucidez. Resulta que cada día nacen en los mares del planeta cientos de miles de arenques, aumentando la ya de por sí exagerada masa de los existentes. De esos, unas decenas de miles no llegan a conocer ni al huevecillo de al lado. Son engullidas por enormes ballenas desalmadas, mientras rompen el gigantesco banco de peces a barrigazos. Los tiburones también se acercan por allí. Sobre todo porque acuden focas y pingúinos, haciendo el menu del tiburón más variado que el de las ballenas. Una vez más, la naturaleza se equilibra según lo pactado. Hasta aquí todo bien.
La alarma radica en el expectacular aumento de las masas de arenques, que se multiplica sin freno. Y ello es debido a la paulatina desaparición de sus predadores naturales... ¿Y por mano de quién?
Gracias al tesón "científico" del gobierno del Japón y otros que le secundan, las ballenas están dando sus últimos coletazos. El deshielo de los polos y su constante fracturación envía colonias enteras de pingúinos a Copacabana, donde mueren bronceados. Los tiburones acaban en redes inmisericordes de arrastre, y como foto de "souvenir". Y si quieren ver focas, tienen tres opciones: zoo, circo o peletería.
Y encima, el aumento de temperatura de las aguas al parecer excita sobremanera a los peces y procrean que no veas.
Así pues la conclusión cae por su propio peso. A tenor de como estamos arrasando el planeta y al ritmo que vamos, no tardará en haber una sobre población de arenques que primero, y debido al volumen ocupado, desecarán los mares. Poco a poco y desde las costas de los paises, una ola descomunal de peces palpitantes y escurridizos irán ocupando tierra firme, amontonándose cientos sobre miles y siendo sepultados por oleadas consecutivas de congéneres.
Los primeros en tomar tierra morirán por evidente inadaptación al medio, pero la fecundidad de la especie será tal que en pocos kilómetros ya habrán mutado para sobrevivir. Civilizaciones enteras desaparecerán bajo millones de metros cúbicos de arenques. La raza humana y sus mascotas pasarán al olvido. Y nadie se acordará ya de Buggs Bunny.
Porque seamos realistas: ¿acaso existe algún predador terrestre para los arenques, aparte de los suecos? ¿ Hay alguien a quién le gusten tanto los arenques que sea capaz de frenar la invasión en una ingesta contra reloj? Como yo tenga razón, estamos perdidos.
Y repito que todo esto está sucediendo ahora. En cualquier momento, el próximo Tsunami puede ser piscícola, y contra eso nadie nos ha prevenido ni preparado. ¿No es para estremecerse?
Bueno... sí. Me sobra tiempo y esto es lo que pasa. Es lo que hay.
¡Qué tierno!
Tras 26 años de pontificado, hay nuevo jefe de la banda. Probablemente sea el primer cambio de Papa para muchos de vds., y probablemente también sean de los que se sintieron decepcionados con la decisión adoptada por unos cardenales a los que se atribuye más sentido común del que en realidad tienen. ¡Qué tierno! Me conmueve comprobar la inocencia e ingenuidad con la que se comtempla a la Iglesia despues de 2000 años de rocosa inmovilidad.
¿Qué esperaban? ¿Una revolución socialista en el seno de la curia cerrando filas con los pobres y necesitados? ¿La conversión del Vaticano en una ONG? ¿Un nombramiento que dilapidase lo acumulado desde la última cena?
En la antiguedad, los papas se nombraban en función de los intereses de las grandes potencias, a traves de cardenales emparentados con los reyes que en realidad cortaban el bacalao. Y sé de lo que hablo. Mi familia fue en su tiempo de las que influían en en la decisión del Espíritu Santo, y aunque ya no lo hacemos directamente, a papá no dejan de consultarle antes de entrar en cónclave. Por tradición más que nada.
Es más, en mis antepasados contamos con un Papa de infausto recuerdo, allá por el turbio renacimiento. Duró el tiempo justo para proclamarse como "Caín II ", exceder el escaso sentido del humor de los allí reunidos, y ser condenado a combustión expontanea.
Fue depuesto, ejecutado, quemado y soplado "ad eternum" en menos de 12 horas. Y no se esfuerzen en buscar referencia alguna sobre él. Su memoria fue borrada de los anales vaticanos y de la nuestra familiar en pos de ocultar vergüenzas propias y ajenas.
Pero que los medios para elegir Papa hayan cambiado no significa que lo hayan hecho los motivos, ni los objetivos a seguir. Y les aseguro que la defensa de los más necesitados no está en la lista de prioridades de la Iglesia. Siempre necesitará más consuelo un acaudalado pecador, y más si no tiene descendencia.
Yo, por mi parte, me limitaré a besar anillos cuando toque y a mantenerme a una prudente y respetuosa distancia. ¡Amigos hasta en el infierno!, que dice mamá. He sido educado para relacionarme con seres inquietantes sin que se me note en la cara, y gracias a ello he podido contrastar con eminentes cardenales y teólogos mis dudas sobre la existencia de Dios. Y créanme...¡ellos las comparten!
En fin, que lo siento por aquellos que esperaban un Jesucristo humano, y no un Dios castigador como de costumbre. Siempre les quedrá asomarse a latinoamérica donde se habla de personas y no de almas. Y si todo ello no les basta, les recomiendo que se hagan monjes Feng-Shui.
Y es que también es verdad... ¿Qué se puede esperar de un país donde no nace niños?
¿Qué esperaban? ¿Una revolución socialista en el seno de la curia cerrando filas con los pobres y necesitados? ¿La conversión del Vaticano en una ONG? ¿Un nombramiento que dilapidase lo acumulado desde la última cena?
En la antiguedad, los papas se nombraban en función de los intereses de las grandes potencias, a traves de cardenales emparentados con los reyes que en realidad cortaban el bacalao. Y sé de lo que hablo. Mi familia fue en su tiempo de las que influían en en la decisión del Espíritu Santo, y aunque ya no lo hacemos directamente, a papá no dejan de consultarle antes de entrar en cónclave. Por tradición más que nada.
Es más, en mis antepasados contamos con un Papa de infausto recuerdo, allá por el turbio renacimiento. Duró el tiempo justo para proclamarse como "Caín II ", exceder el escaso sentido del humor de los allí reunidos, y ser condenado a combustión expontanea.
Fue depuesto, ejecutado, quemado y soplado "ad eternum" en menos de 12 horas. Y no se esfuerzen en buscar referencia alguna sobre él. Su memoria fue borrada de los anales vaticanos y de la nuestra familiar en pos de ocultar vergüenzas propias y ajenas.
Pero que los medios para elegir Papa hayan cambiado no significa que lo hayan hecho los motivos, ni los objetivos a seguir. Y les aseguro que la defensa de los más necesitados no está en la lista de prioridades de la Iglesia. Siempre necesitará más consuelo un acaudalado pecador, y más si no tiene descendencia.
Yo, por mi parte, me limitaré a besar anillos cuando toque y a mantenerme a una prudente y respetuosa distancia. ¡Amigos hasta en el infierno!, que dice mamá. He sido educado para relacionarme con seres inquietantes sin que se me note en la cara, y gracias a ello he podido contrastar con eminentes cardenales y teólogos mis dudas sobre la existencia de Dios. Y créanme...¡ellos las comparten!
En fin, que lo siento por aquellos que esperaban un Jesucristo humano, y no un Dios castigador como de costumbre. Siempre les quedrá asomarse a latinoamérica donde se habla de personas y no de almas. Y si todo ello no les basta, les recomiendo que se hagan monjes Feng-Shui.
Y es que también es verdad... ¿Qué se puede esperar de un país donde no nace niños?
Desmitifiquemos la aristocracia.
Ser o no de la nobleza es cuestión de cuna. Nada más. Si vd. no lo es, quéjese a sus antepasados por no saber ponerse del bando adecuado, porque hoy día ya no tiene arreglo.
La aristocracia nació el día en que un cavernícola cogió un garrote , partió la crisma a tres o cuatro de los presentes y se autoproclamó jefe de la tribu -con el tiempo a sus imitadores se les llamó monarcas-, y algunos de los que presenciaron aquella escena sobrecogedora decidieron ponerse del lado del " poder". Este fue el germen de la aristocracia.
Aquellos que se indignaron con tamaño acto -los más- y se negaron a secundar al bruto de turno, quedaron relegados a pueblo llano, y por lo tanto susceptibles de ser atemorizados y sojuzgados por el vil garrote. Con el tiempo, nuestros ancestros ya se lo tuvieron que trabajar más. No bastaba con caer bien a los reyezuelos del montón que por entonces había. No.
Tuvieron que luchar en batallas interminables, ir de cruzadas día sí día también, aprender bailes ridículos y sobre todo, no cazar NUNCA más que su majestad si querían conservar la cabeza sobre los hombros. Esta época supuso el asentamiento de los grandes linajes -a uno de los cuales pertenezco-, y permitió sentar las bases de las futuras fotunas familiares que ahora disfrutamos sus descendientes.
Riqueza=Ociosidad=Aburrimiento=Snbismo=Cualquier cosa. Y eso fue lo que pasó durante un puñado de siglos. Una persona con las necesidades cubiertas y dueño absoluto de su tiempo acaba por volverse sedentario, a menos que tenga el don de la curiosidad e interés por aprender. Pero ninguno de estos dos casos se da en la nobleza. Así pues, sin más talento que el de abandonarse a la buena vida, el noble ha tenido que satisfacer su ansia de entretenimiento a golpe de talón. Y ahí nació el mecenazgo. ¿Ven como de vez en cuando somos útiles?
Lamentablemente -para vds.- esta actividad sólo ha repercutido en el aumento de nuestro patrimonio y en la cuenta corriente de más de un artista. Y hoy en día, ya ni eso.
Actualmente la nobleza no es más que haber nacido en la familia adecuada y dejarse llevar. Estamos abocados a la endogamia más lacerante -sobre todo por egoísmo: no vamos a compartir nuestro legado con cualquiera!- y por ser absolutamente prescindibles para el resto de la sociedad. Aunque... Reconózcanlo ¿no pueden vivir sin nosotros, eh? ¿A qué sino el éxito de la prensa rosa?
Ya lo ven, también tenemos nuestras miserias. Si se nos envidia es por desconocimiento cuando en el fondo, la única y real diferencias es que en nuestro estrato social no miramos los precios.
La aristocracia nació el día en que un cavernícola cogió un garrote , partió la crisma a tres o cuatro de los presentes y se autoproclamó jefe de la tribu -con el tiempo a sus imitadores se les llamó monarcas-, y algunos de los que presenciaron aquella escena sobrecogedora decidieron ponerse del lado del " poder". Este fue el germen de la aristocracia.
Aquellos que se indignaron con tamaño acto -los más- y se negaron a secundar al bruto de turno, quedaron relegados a pueblo llano, y por lo tanto susceptibles de ser atemorizados y sojuzgados por el vil garrote. Con el tiempo, nuestros ancestros ya se lo tuvieron que trabajar más. No bastaba con caer bien a los reyezuelos del montón que por entonces había. No.
Tuvieron que luchar en batallas interminables, ir de cruzadas día sí día también, aprender bailes ridículos y sobre todo, no cazar NUNCA más que su majestad si querían conservar la cabeza sobre los hombros. Esta época supuso el asentamiento de los grandes linajes -a uno de los cuales pertenezco-, y permitió sentar las bases de las futuras fotunas familiares que ahora disfrutamos sus descendientes.
Riqueza=Ociosidad=Aburrimiento=Snbismo=Cualquier cosa. Y eso fue lo que pasó durante un puñado de siglos. Una persona con las necesidades cubiertas y dueño absoluto de su tiempo acaba por volverse sedentario, a menos que tenga el don de la curiosidad e interés por aprender. Pero ninguno de estos dos casos se da en la nobleza. Así pues, sin más talento que el de abandonarse a la buena vida, el noble ha tenido que satisfacer su ansia de entretenimiento a golpe de talón. Y ahí nació el mecenazgo. ¿Ven como de vez en cuando somos útiles?
Lamentablemente -para vds.- esta actividad sólo ha repercutido en el aumento de nuestro patrimonio y en la cuenta corriente de más de un artista. Y hoy en día, ya ni eso.
Actualmente la nobleza no es más que haber nacido en la familia adecuada y dejarse llevar. Estamos abocados a la endogamia más lacerante -sobre todo por egoísmo: no vamos a compartir nuestro legado con cualquiera!- y por ser absolutamente prescindibles para el resto de la sociedad. Aunque... Reconózcanlo ¿no pueden vivir sin nosotros, eh? ¿A qué sino el éxito de la prensa rosa?
Ya lo ven, también tenemos nuestras miserias. Si se nos envidia es por desconocimiento cuando en el fondo, la única y real diferencias es que en nuestro estrato social no miramos los precios.
Saludos, me llamo Evro.
Y soy marqués. No es culpa mía, pero tampoco me quejo de las cartas que me deparó el destino. Las juego, y salga el sol por Antequera, que siempre caeré de pie. Es el lado amable de pertenecer a la aristocrácia...
Formar parte de la nobleza facilita en mucho la vida, no lo negaré, pero no crean que todo es diversión,lujo y libertad de horarios en nuestras vidas. Entre los nuestros también hay que nos preocupamos de cuanto pasa el mundo, que somos sensibles a las injusticias de la vida... Pero claro, ¿a quién le importa lo que pueda pensar un rico exento de dar el callo? ¿Qué inquietudes puede tener alguien que sólo se desvive por sus palos de golf?
Pues bien, para derribar esa muralla de imcomprensión hacia nuestro segmento social, me he tomado la libertad de dar a conocer desde este foro nuestra vision -bueno, la mía- sobre todo aquello que me apetezca explicar. De ahí el título de este blog: cabrá todo, desde pulpos a esquinas. Pasen y lean, y comprobarán que mis reflexiones no difieren en mucho de las de vds. Al fin y al cabo todos somo más o menos bípedos, hablamos el mismo lenguaje -o casi-, y no creo que una sustancial diferencia económica pueda cambiar la manera de ver la vida... He dicho "creo".
Sean bienvenidos a ésta su página y no teman conocernos, que aunque seamos élite, también somos accesibles. ¡Y hasta se nos puede considerar humanos!... Si acabarán queriéndonos.
Un protocolario saludo cordial.
Formar parte de la nobleza facilita en mucho la vida, no lo negaré, pero no crean que todo es diversión,lujo y libertad de horarios en nuestras vidas. Entre los nuestros también hay que nos preocupamos de cuanto pasa el mundo, que somos sensibles a las injusticias de la vida... Pero claro, ¿a quién le importa lo que pueda pensar un rico exento de dar el callo? ¿Qué inquietudes puede tener alguien que sólo se desvive por sus palos de golf?
Pues bien, para derribar esa muralla de imcomprensión hacia nuestro segmento social, me he tomado la libertad de dar a conocer desde este foro nuestra vision -bueno, la mía- sobre todo aquello que me apetezca explicar. De ahí el título de este blog: cabrá todo, desde pulpos a esquinas. Pasen y lean, y comprobarán que mis reflexiones no difieren en mucho de las de vds. Al fin y al cabo todos somo más o menos bípedos, hablamos el mismo lenguaje -o casi-, y no creo que una sustancial diferencia económica pueda cambiar la manera de ver la vida... He dicho "creo".
Sean bienvenidos a ésta su página y no teman conocernos, que aunque seamos élite, también somos accesibles. ¡Y hasta se nos puede considerar humanos!... Si acabarán queriéndonos.
Un protocolario saludo cordial.





