Lemmings
He vuelto. Sí, de nuevo ante el teclado tras unas prolongadas vacaciones empleadas en el cultivo de uno mismo y compaginadas con el "dolce far niente" que tanto y tanto me atrae. Siento de veras el haber abandonado a mi parroquia...na. Y espero que no me lo tenga a mal ahora que retomo mis labores redactoras. Sepa vd. que la sigo mientras escriba. Un saludo!!
Y ya metido en el asunto de teclear, quiero elucubrar en voz alta sobre algo que me viene llamando la atención desde lejanos tiempos y que la sola mención de su nombre dispara mi imaginación y curiosidad. Son los lemmings.
Estos roedores de tamaño más que respetable y fornicación sin par, devoran todo lo que apenas crece por allá las tierras del norte de europa. Y mientras haya verde que comer, se multiplican sin cesar, agotando así sus provisiones alimenticias y provocando masivas migraciones en busca de sustancias masticables. Y en los momentos de saturación de la manada, ocurre un hecho, para mí, alucinante. Todos a una, sin atisbo de duda, con obediencia ciega y sin deserciones, siguen a uno de ellos, presumiblemente el lider de la manada, en pos de el precipicio más cercano y se arrojan al vacio al galope. La mortandad es enorme y se han llegado a recoger miles de ellos del agua para permitir el tráfico marítimo de los fiordos. Nadie sabe la causa que les empuja a tan suicida impulso. Ni se halla explicación a tan borrega actitud. Ni uno sólo de ellos entre miles y miles de indivíduos alza el hocico y piensa: ¡qué leches, me quedo de los últimos que a lo mejor no hay que tirarse y todo ese pasto que gano! No. Van todos de cabeza al abismo sin plantearse si su lider se equivoca o les llevan engañados.
¡Y cuán extrapolable es dicha conducta al ser humano!
A toda horas y cada día de nuestra vida sabemos de casos que ilustran tamaño comportamiento en las sociedades humanas. Gentes que militan en causas que ignoran totalmente pero que hay que seguir por no quedarse fuera o parecer diferente. O precisamente por lo contrario, para diferenciarse del resto, consiguiendo únicamente aborregarse en otra tendencia.
Bastan un par de "líderes" de la manada, generalmente de mentalidad pleistocénica y discurso incendiario, para que una pléyade de acólitos se unan a su cruzada en contra de lo que sea. Así se acaba odiando al vasco, al catalán, al musulmán o al vecino de enfrente sin detenerse a pensar si hay o no motivos para ello.
Lo peor de esta actitud es que se adapta a todas las variantes de la vida común. La hallamos en el deporte y sus salvajes agresiones sólo por una bufanda tejida en otros colores; en el menosprecio mutuo de las religiones sólo por que tu dios tiene tres brazos y el mio dos; o en los toros, donde todavía hay tortas por dilucidar quién fue mejor, si Manolete o Curro Romero.
Gente dispuesta a dejarse opinar siempre habrá. Y los líderes de las manadas lo saben y juegan a su antojo explotando una de las más bajas pasiones del ser humano: el fanatismo. Lo peor que inventó el hombre.
La única diferencia que veo entre humanos y lemmings es, en descargo de estos últimos, que los roedores no actuan por fanatismo sino por instinto natural, y la Naturaleza si algo no es, es fanática. En cambio el humano...
El lemming va corriendo a su fatal destino en grupo y sin miedo. El humano, en cambio, va en grupo por miedo. Para sentirse alguien dentro de algo y que nadie le señale al grito de "¡Mirad, tiene criterio propio! ¡Cuidado!"
En fin, lemings, humanos... Animalicos al fin y al cabo.
Y ya metido en el asunto de teclear, quiero elucubrar en voz alta sobre algo que me viene llamando la atención desde lejanos tiempos y que la sola mención de su nombre dispara mi imaginación y curiosidad. Son los lemmings.
Estos roedores de tamaño más que respetable y fornicación sin par, devoran todo lo que apenas crece por allá las tierras del norte de europa. Y mientras haya verde que comer, se multiplican sin cesar, agotando así sus provisiones alimenticias y provocando masivas migraciones en busca de sustancias masticables. Y en los momentos de saturación de la manada, ocurre un hecho, para mí, alucinante. Todos a una, sin atisbo de duda, con obediencia ciega y sin deserciones, siguen a uno de ellos, presumiblemente el lider de la manada, en pos de el precipicio más cercano y se arrojan al vacio al galope. La mortandad es enorme y se han llegado a recoger miles de ellos del agua para permitir el tráfico marítimo de los fiordos. Nadie sabe la causa que les empuja a tan suicida impulso. Ni se halla explicación a tan borrega actitud. Ni uno sólo de ellos entre miles y miles de indivíduos alza el hocico y piensa: ¡qué leches, me quedo de los últimos que a lo mejor no hay que tirarse y todo ese pasto que gano! No. Van todos de cabeza al abismo sin plantearse si su lider se equivoca o les llevan engañados.
¡Y cuán extrapolable es dicha conducta al ser humano!
A toda horas y cada día de nuestra vida sabemos de casos que ilustran tamaño comportamiento en las sociedades humanas. Gentes que militan en causas que ignoran totalmente pero que hay que seguir por no quedarse fuera o parecer diferente. O precisamente por lo contrario, para diferenciarse del resto, consiguiendo únicamente aborregarse en otra tendencia.
Bastan un par de "líderes" de la manada, generalmente de mentalidad pleistocénica y discurso incendiario, para que una pléyade de acólitos se unan a su cruzada en contra de lo que sea. Así se acaba odiando al vasco, al catalán, al musulmán o al vecino de enfrente sin detenerse a pensar si hay o no motivos para ello.
Lo peor de esta actitud es que se adapta a todas las variantes de la vida común. La hallamos en el deporte y sus salvajes agresiones sólo por una bufanda tejida en otros colores; en el menosprecio mutuo de las religiones sólo por que tu dios tiene tres brazos y el mio dos; o en los toros, donde todavía hay tortas por dilucidar quién fue mejor, si Manolete o Curro Romero.
Gente dispuesta a dejarse opinar siempre habrá. Y los líderes de las manadas lo saben y juegan a su antojo explotando una de las más bajas pasiones del ser humano: el fanatismo. Lo peor que inventó el hombre.
La única diferencia que veo entre humanos y lemmings es, en descargo de estos últimos, que los roedores no actuan por fanatismo sino por instinto natural, y la Naturaleza si algo no es, es fanática. En cambio el humano...
El lemming va corriendo a su fatal destino en grupo y sin miedo. El humano, en cambio, va en grupo por miedo. Para sentirse alguien dentro de algo y que nadie le señale al grito de "¡Mirad, tiene criterio propio! ¡Cuidado!"
En fin, lemings, humanos... Animalicos al fin y al cabo.
Renovarse o morir
(Carta apócrifa del Papa a las Conferencias Episcopales de todo el mundo cristiano... que interese)
Nos, en gozosa experiencia mística mano a mano con el Espíritu Santo, hemos tenido la gloriosa visión del futuro de nuestra Santa Madre Iglesia, y por ende, el fin de nuestro calvario particular de abandono e incomprensión por parte de la sociedad actual, por cuyas almas rezamos a diario.
Por gracia divina del Altísimo, me ha sido dada a conocer la forma en que a partir de ahora se guiará la Iglesia en estos mundos de dios y que a buen seguro reportará grandes satisfacciones en el futuro.
Nos, y por tanto todo aquel que lleve botones desde el cuello a los tobillos, apostará por las nuevas tecnologías al servicio del Señor y la difusión de su mensaje. Y para ello hemos dispuesto una serie de cambios que se llevarán a buen puerto en toda diócesis que reciba la presente carta. Hemos dicho.
* A partir de ahora se conocerá a la Iglesia por su nueva denominación comercial : AMEN-A. Y como tal funcionará en todos los mercados internacionales pudiendo así, ser de una vez por todas lo que siempre hemos sido: una organización mercantil con evidente ánimo de lucro.
* Se instalarán confesionarios digitales por todas las ciudades en los que, por un módico precio, se podrán confesar full-time aquel que lo requiera y/o necesite. Incluirán acceso de banda ancha a Internet (censurado) para consultas on-line con el párroco de guardia, que atenderá las llamadas como si de teleoperar se tratara.
Nota: se ruega a los telecuras que alarguen la llamada una media hora mínimo. Hay que rentabilizar.
* La prestación de servicios a las grandes operadoras de telefonía será la principal prioridad y fuente de ingresos. Se participará en promociones y descarga de audio y video en todas sus manifestaciones. Por ejemplo, y esto ha sido inspiración divina, enviando un mensaje al 666 666 se podrán descargar los Diez Mandamientos recitados por Moisés. O descargarse el poli-tono "Dios" con ocho frases a elegir.
Está en proceso un innovador videojuego llamado "Comunión a ostias", de garantizado éxito.
* Se patrocinarán eventos nocturnos en las salas más de moda entre la juventud para promocionar el vino de misa como refresco de ocio y amenizar las veladas con Grego´Rap compuesto para ellos. Enormes caravanas captarán adeptos en los parkings de las discotecas, a fin de proveer a los seminarios de carne fresca.
* La reconversión del Vaticano en parque temático puede constituir una de las mayores fuentes de riqueza... de alivio a nuestras paupérrimas arcas. El sorteo de viajes de fin de semana para dos personas (casadas) será contínuo. Y merchandising no faltará para satisfacer el fetichismo intrínseco a nuestra religión.
* Todas las iglesias y centros de culto serán transformados en Chill-Outs para el disfrute de la paz y sosiego que sus muros aportan. Se organizarán salas de lectura, música, talleres de repostería conventual, coros de salmos y actividades varias que los feligreses puedan sugerir. Siempre que el cabeza visible de la Iglesia así lo crea conveniente y prime la visión de negocio. Recuerden que somos una empresa, no una ONG.
* AMEN-A promoverá un portal en Internet de contenido más que religioso para aquellos que necesitados de creer en algo, no hallen la calma en otras confesiones. Los contenidos continuarán la línea habitual de negación de la ciencia y se fomentará con ahínco la fanatización de los visitantes de la web. Se instaurará el sensacionalismo como vía de contacto con el pueblo, ávido como está de titulares escandalosos, por obra y gracia de las plumas más retrógradas, que garantizarán una notable audiencia. Eso significa publicidad, y eso trae dinero. El dominio que se baraja es: www Easy-Heaven.vat
* Se otorgarán licencias de franquiciado del servicio "OSTIA-HAT" que proporcionarán comuniones 24 horas al día 7 días a la semana, con obleas recien hechas y distribuidas por sacristanes motorizados. Otra alternativa es también ofrecer misas a domicilio previa concertación. O un servicio de sermones en tu móvil previa suscripción.
* Por último, y hasta nueva inspiración celestial, se dispondrá del patrimonio artístico de la Iglesia a conveniencia del mercado, siendo especialmente sensibles las relaciones con coleccionistas y casas de subastas internacionales, a los que se atenderá con exquisita diligencia y amabilidad y buscando el mutuo acuerdo y beneficio en las transacciones.
Y todo ello, para que no se repita el degradante espectáculo de ver a nuestros hermanos españoles mendigando por las calles como vulgares obreros en huelga lo que por derecho, desde la creación del mundo, les pertenece, y la cruel sociedad consumista les niega: el derecho a seguir parasitando a cuantos nos rodean. Nos, hemos vuelto a decir.
Nos, en gozosa experiencia mística mano a mano con el Espíritu Santo, hemos tenido la gloriosa visión del futuro de nuestra Santa Madre Iglesia, y por ende, el fin de nuestro calvario particular de abandono e incomprensión por parte de la sociedad actual, por cuyas almas rezamos a diario.
Por gracia divina del Altísimo, me ha sido dada a conocer la forma en que a partir de ahora se guiará la Iglesia en estos mundos de dios y que a buen seguro reportará grandes satisfacciones en el futuro.
Nos, y por tanto todo aquel que lleve botones desde el cuello a los tobillos, apostará por las nuevas tecnologías al servicio del Señor y la difusión de su mensaje. Y para ello hemos dispuesto una serie de cambios que se llevarán a buen puerto en toda diócesis que reciba la presente carta. Hemos dicho.
* A partir de ahora se conocerá a la Iglesia por su nueva denominación comercial : AMEN-A. Y como tal funcionará en todos los mercados internacionales pudiendo así, ser de una vez por todas lo que siempre hemos sido: una organización mercantil con evidente ánimo de lucro.
* Se instalarán confesionarios digitales por todas las ciudades en los que, por un módico precio, se podrán confesar full-time aquel que lo requiera y/o necesite. Incluirán acceso de banda ancha a Internet (censurado) para consultas on-line con el párroco de guardia, que atenderá las llamadas como si de teleoperar se tratara.
Nota: se ruega a los telecuras que alarguen la llamada una media hora mínimo. Hay que rentabilizar.
* La prestación de servicios a las grandes operadoras de telefonía será la principal prioridad y fuente de ingresos. Se participará en promociones y descarga de audio y video en todas sus manifestaciones. Por ejemplo, y esto ha sido inspiración divina, enviando un mensaje al 666 666 se podrán descargar los Diez Mandamientos recitados por Moisés. O descargarse el poli-tono "Dios" con ocho frases a elegir.
Está en proceso un innovador videojuego llamado "Comunión a ostias", de garantizado éxito.
* Se patrocinarán eventos nocturnos en las salas más de moda entre la juventud para promocionar el vino de misa como refresco de ocio y amenizar las veladas con Grego´Rap compuesto para ellos. Enormes caravanas captarán adeptos en los parkings de las discotecas, a fin de proveer a los seminarios de carne fresca.
* La reconversión del Vaticano en parque temático puede constituir una de las mayores fuentes de riqueza... de alivio a nuestras paupérrimas arcas. El sorteo de viajes de fin de semana para dos personas (casadas) será contínuo. Y merchandising no faltará para satisfacer el fetichismo intrínseco a nuestra religión.
* Todas las iglesias y centros de culto serán transformados en Chill-Outs para el disfrute de la paz y sosiego que sus muros aportan. Se organizarán salas de lectura, música, talleres de repostería conventual, coros de salmos y actividades varias que los feligreses puedan sugerir. Siempre que el cabeza visible de la Iglesia así lo crea conveniente y prime la visión de negocio. Recuerden que somos una empresa, no una ONG.
* AMEN-A promoverá un portal en Internet de contenido más que religioso para aquellos que necesitados de creer en algo, no hallen la calma en otras confesiones. Los contenidos continuarán la línea habitual de negación de la ciencia y se fomentará con ahínco la fanatización de los visitantes de la web. Se instaurará el sensacionalismo como vía de contacto con el pueblo, ávido como está de titulares escandalosos, por obra y gracia de las plumas más retrógradas, que garantizarán una notable audiencia. Eso significa publicidad, y eso trae dinero. El dominio que se baraja es: www Easy-Heaven.vat
* Se otorgarán licencias de franquiciado del servicio "OSTIA-HAT" que proporcionarán comuniones 24 horas al día 7 días a la semana, con obleas recien hechas y distribuidas por sacristanes motorizados. Otra alternativa es también ofrecer misas a domicilio previa concertación. O un servicio de sermones en tu móvil previa suscripción.
* Por último, y hasta nueva inspiración celestial, se dispondrá del patrimonio artístico de la Iglesia a conveniencia del mercado, siendo especialmente sensibles las relaciones con coleccionistas y casas de subastas internacionales, a los que se atenderá con exquisita diligencia y amabilidad y buscando el mutuo acuerdo y beneficio en las transacciones.
Y todo ello, para que no se repita el degradante espectáculo de ver a nuestros hermanos españoles mendigando por las calles como vulgares obreros en huelga lo que por derecho, desde la creación del mundo, les pertenece, y la cruel sociedad consumista les niega: el derecho a seguir parasitando a cuantos nos rodean. Nos, hemos vuelto a decir.
La boina.
Me contó un ex-astronauta, en cierta velada en la que dimos en coincidir, una anécdota que "si non é vero é ben trovatto", y que se refería al primer hombre que "pisó" la Luna.
Me explicó que, habiendo Neil Amstrong posado su pie sobre suelo selenita, alguien de la NASA le preguntó jocosamente si había signos de vida inteligente en el satélite terrestre; y Amstrong, que atisbó una boina en el suelo, junto al modulo lunar, contesto: Desde luego que no.
Ese ex-astronauta ahora pinta cuadros de delirios cosmológicos y estampas del universo, y preside una junta de Alcoholicos Anónimos en su condado.
No iba errado el tal Amstrong, pues la boina equivale al estadio más retrógrado de la condición humana ya desde casi las Guerras Púnicas y esa impronta ha permanecido hasta nuestros días como símbolo de la pequeñez mental de las personas.
Ese curioso artilugio que responde al nombre de boina, cuya etimología desconozco, ya debía de ser conocido por los antiguos, sabedores de que el 80% del calor corporal se pierde por la cabeza. Algún tipo de boina debían de utilizar y seguro que estaba reservado su uso a las clases derigentes de la tribu. Para significarse, más que nada...
Con el devenir del tiempo, la susodicha prenda caló en las mentes del pueblo llano, que ávido de copiar e imitar a sus dueños y señores, se apoderaban de toda tendencia en moda y complementos. Pero mientras que el muestrario sombrerero de las clases pudientes evolucionaba con los tiempos, la boina se quedó para siempre anclada en las cabezas planas. De ahí que se asocie incultura a boina. Intolerancia a boina. Conformismo a boina. Servilismo a boina. Y así hasta aburrirnos.
El diseño de semejante funda capilar parece hecho a prueba de innovación. Blindado contra todo lo que suene a modernidad o sentido común. Impermeable a todo nuevo pensamiento y más si es ajeno. Y de un material inextirpable del subconsciente del sujeto que la lleva. Nunca un sombrero hizo tanto mal a la humanidad. Ni siquiera los que se ven en los campos de fútbol. Y aunque no lo parezca, todavía está entre nosotros. Filtrada bajo el cuero cabelludo.
No hace falta recurrir a escenas del pasado cavernario de un país, ni buscar ejemplares iletrados para ver de cerca una. Ya casi no existen en su forma habitual y pocos son los que aún se atreven a lucirla en público. Pero es fácil descubrirlas en nuestros políticos, que son de boina, ¡y de los zafios! En los periodistas , voz de su amo, que no sólo son de boina-boina, sino que además son de una sola ceja.
En los deportistas que nos representan, que les das el canuto para hacer la "O" y se lo fuman. O en el tontodebaba que truca su moto para llamar la atención , y lo consigue... Pero sobre su madre.
Todos ellos son ejemplos de lo arraigada que está la boina entre la sociedad actual, y asusta pensar que bajo apariencias de Gaultier, Moschino, Versace u otro pamplinas, se esconden boinas. Eso sí, revestidas de diseño y glamour. ¡Para pincharse y no salir ni gota!
Y ya el ejemplo más claro de cuanto expongo, lo hallamos en el ejército. ¿De todos los tipos de sombreros que han existido y existirán han tenido que escoger la boina? ¿No les sentaba bien el Cannotier? ¿Qué tiene de malo la Chistera?¿No es marcial un Bombín?¿No se podía jurar bandera con una Pamela?
Por algo será que eligieron la que eligieron, no fuera que les diera por pensar y llegasen a cuestionarse a sí mismos. Y mientras los ejércitos lleven boina, seguirán siendo lo que son: organizaciones que dan miedo.
Por ello les prevengo de la abundancia de boinas que andan sueltas por el mundo. Sean cautelosos e intenten adivinar si su interlocutor la lleva. A veces la esconden muy bien.
Utilicen con ellos la mera cortesía y escabúllanse lo más rápido que puedan. Si detectan en vds. algo de criterio propio e ideas claras, se volverán hostiles y le criticarán. O peor aún, difudirán rumores sobre su persona y todos los que lleven boina les creerán. Avisados están.
Me explicó que, habiendo Neil Amstrong posado su pie sobre suelo selenita, alguien de la NASA le preguntó jocosamente si había signos de vida inteligente en el satélite terrestre; y Amstrong, que atisbó una boina en el suelo, junto al modulo lunar, contesto: Desde luego que no.
Ese ex-astronauta ahora pinta cuadros de delirios cosmológicos y estampas del universo, y preside una junta de Alcoholicos Anónimos en su condado.
No iba errado el tal Amstrong, pues la boina equivale al estadio más retrógrado de la condición humana ya desde casi las Guerras Púnicas y esa impronta ha permanecido hasta nuestros días como símbolo de la pequeñez mental de las personas.
Ese curioso artilugio que responde al nombre de boina, cuya etimología desconozco, ya debía de ser conocido por los antiguos, sabedores de que el 80% del calor corporal se pierde por la cabeza. Algún tipo de boina debían de utilizar y seguro que estaba reservado su uso a las clases derigentes de la tribu. Para significarse, más que nada...
Con el devenir del tiempo, la susodicha prenda caló en las mentes del pueblo llano, que ávido de copiar e imitar a sus dueños y señores, se apoderaban de toda tendencia en moda y complementos. Pero mientras que el muestrario sombrerero de las clases pudientes evolucionaba con los tiempos, la boina se quedó para siempre anclada en las cabezas planas. De ahí que se asocie incultura a boina. Intolerancia a boina. Conformismo a boina. Servilismo a boina. Y así hasta aburrirnos.
El diseño de semejante funda capilar parece hecho a prueba de innovación. Blindado contra todo lo que suene a modernidad o sentido común. Impermeable a todo nuevo pensamiento y más si es ajeno. Y de un material inextirpable del subconsciente del sujeto que la lleva. Nunca un sombrero hizo tanto mal a la humanidad. Ni siquiera los que se ven en los campos de fútbol. Y aunque no lo parezca, todavía está entre nosotros. Filtrada bajo el cuero cabelludo.
No hace falta recurrir a escenas del pasado cavernario de un país, ni buscar ejemplares iletrados para ver de cerca una. Ya casi no existen en su forma habitual y pocos son los que aún se atreven a lucirla en público. Pero es fácil descubrirlas en nuestros políticos, que son de boina, ¡y de los zafios! En los periodistas , voz de su amo, que no sólo son de boina-boina, sino que además son de una sola ceja.
En los deportistas que nos representan, que les das el canuto para hacer la "O" y se lo fuman. O en el tontodebaba que truca su moto para llamar la atención , y lo consigue... Pero sobre su madre.
Todos ellos son ejemplos de lo arraigada que está la boina entre la sociedad actual, y asusta pensar que bajo apariencias de Gaultier, Moschino, Versace u otro pamplinas, se esconden boinas. Eso sí, revestidas de diseño y glamour. ¡Para pincharse y no salir ni gota!
Y ya el ejemplo más claro de cuanto expongo, lo hallamos en el ejército. ¿De todos los tipos de sombreros que han existido y existirán han tenido que escoger la boina? ¿No les sentaba bien el Cannotier? ¿Qué tiene de malo la Chistera?¿No es marcial un Bombín?¿No se podía jurar bandera con una Pamela?
Por algo será que eligieron la que eligieron, no fuera que les diera por pensar y llegasen a cuestionarse a sí mismos. Y mientras los ejércitos lleven boina, seguirán siendo lo que son: organizaciones que dan miedo.
Por ello les prevengo de la abundancia de boinas que andan sueltas por el mundo. Sean cautelosos e intenten adivinar si su interlocutor la lleva. A veces la esconden muy bien.
Utilicen con ellos la mera cortesía y escabúllanse lo más rápido que puedan. Si detectan en vds. algo de criterio propio e ideas claras, se volverán hostiles y le criticarán. O peor aún, difudirán rumores sobre su persona y todos los que lleven boina les creerán. Avisados están.
Vanitas vanitatis
Pese a no tener necesidad de ello, pero por si las moscas mejor andar atento, uno de mis más recurridos pasatiempos es el de "crear" negocios imaginarios con los que ganar unos dineros para mi sustento. Si a ello le sumamos mi innata disposición a desmenuzar el comportamiento humano y a jugar con sus debilidades, creo que el resultado es bastante óptimo. Vamos, que me haría rico en un plis-plas. Me explico.
Hoy día hay dos maneras de ganar dinero con un negocio. Insisto, con un negocio, pues maneras de forrarse hay ciento y una; y van desde adiestrarse en el uso y manejo de una escopeta recortada y visitar antros bancarios a acertar primitivas o loterías varias, pasando por conocer alguien en un ministerio y que entre ambos se monten un negocio de triángulos y chalecos "fosforitos" y su obligatoriedad de uso.
Lo que está claro y fuera de toda duda, es que trabajando nadie se hace rico. Por eso creo que, ya que uno se toma la molestia de trabajar, al menos que salga a cuenta.
En mi mercantil opinión, se puede enfocar un negocio para las masas, destinado a proveer a la gente de cuanto necesita, sea ropa, comida, ocio, servicios, etc, que la clientela nunca le faltará. Una gran multitud de personas demanda constantemente cosas para consumir y ello lleva a la masificación de los productos y su abaratamiento. Todos podemos comprar de todo, ahora bien , no nos pongamos exigentes. Calidad, la indispensable y gracias. Los chollos, o no existen o son una invención.
Y la otra manera es, a mi modo de ver, mucho más útil y beneficiosa con miras a ganar pasta. Es la que yo llamo "La industria de la vanidad", y consiste en apuntar directamente a eso, la vanidad de los que ya lo tienen todo y buscan algo exclusivo que les diferencie del resto de ricos con los que se codean. Y de esos hay a carretadas!
Ahí está el negocio. En darles el último capricho sin reparar en gastos, que ellos tampoco lo harán a la hora de pagar. Garantice exclusividad por un tiempo y se lo quitarán de las manos.
Todos hemos oido sobre la dificil situación del sector del automovil, cierres por doquier y crisis endémica. Pero ésta sólo ataca a las marcas dedicadas al público en general, no a FERRARI o ROLLS, LOTUS, etc. Muy al contrario, incrementan sus listas de espera en pos de un auto que dentro de poco será más que habitual por las calles (ya lo es!), y como este mil ejemplos que ilustrarían la astucia que supone el trabajar para los ricos... ¿O ellos para ti?
Y es partiendo de estas premisas empresariales, que he creado un negocio innovador y con el que puedo reirme mucho. ¿Se puede pedir más? Voy a piratear ropa. A todo lujo.
Los chinos pueden respirar tranquilos, no voy a plantarles cara. Pueden continuar ahogando mercadillos con toneladas de ropa deportiva y bolsos de marca. No voy a competir con sus detestables acabados (aunque están mejorando...) ni con sus precios que delatan obreros explotados. Su campo de acción no peligra.
Mi interés se centra en la gente de posibles. Les voy a vender ropa LACOSTE a precios desorbitados y con prendas de primerísima calidad. Mejor, desde luego, que la ofrecida por el auténtico LACOSTE.
Diseños cuidadísimos, acabados de sastre, tejidos los mejores, y como no, el inefable y sempiterno cocodrilo.
Y creanme, no subestimen nunca la inteligencia de un rico. Si está podrido de pasta es precisamente porque no es tonto y no se le da gato por liebre con cualquier bagatela. Sabe distinguir el lujo de lo "casual" y si paga quiere lo mejor. Y lo va a tener.
Un tipo con la cartera llena, ante dos piezas de igual marca, elegirá la de mejor calidad, y el exceso de precio lo verá compensado con la excelente factura del producto. Es más, el genuino LACOSTE quedará como prenda infame y burda imitación al no superar el examen del tacto y la vista.
Y lo hará por vanidad. "Si vale tanto y es tan buena será por que es la auténtica.Busco lo mejor y yo no soy tonto!" pensará el cliente adinerado. Y ya hemos hecho una venta!!
Me denunciarán. Vale. Pero el ridículo al quedar en evidencia ante todo el mundo, llevando a juicio a un tipo que fabrica tus prendas mejor que tú, no se les quita nadie. Tan sólo llevará desprestigio a la marca pirateada, que incapaz de igualar o superar a la copia verá sus ventas decaer. Triste fin para semejantes saga de reptiles.
Por cierto, no tengo nada en especial con la casa LACOSTE, pero la idea surgio con ellos. Vaya.
Este tipo de negocio tiene la ventaja de ser aplicable a todo tipo de artículos susceptibles de ser comprados por un snob de abultado presupuesto. El secreto radica en hacer un muy buen producto, el mejor si es posible, y ofrecerlo al voluble caracter del adinerado. Si cree estar ante algo único o de excelente manufactura, lo comprará. Eso va a misa.
La cadena de peticiones empezará a fluir, y ya no será exclusivo, pero nadie querrá quedarse sin. Y cuando se pase la moda de algo, será la hora de autoinventarse de nuevo y caer de pie ofreciendo siempre lo mejor. Pero caro, muy caro.
Como ven, no he inventado la sopa de ajo, pero el enfoque se me antoja novedoso, audaz y también oportunista, para qué negarlo. Pero yo no he hecho a los ricos así que, si puedo, me aprovecho... Eso es lo que yo pensaría si montara un negocio.
Mientras, se les regalo. Vds mismos.
Hoy día hay dos maneras de ganar dinero con un negocio. Insisto, con un negocio, pues maneras de forrarse hay ciento y una; y van desde adiestrarse en el uso y manejo de una escopeta recortada y visitar antros bancarios a acertar primitivas o loterías varias, pasando por conocer alguien en un ministerio y que entre ambos se monten un negocio de triángulos y chalecos "fosforitos" y su obligatoriedad de uso.
Lo que está claro y fuera de toda duda, es que trabajando nadie se hace rico. Por eso creo que, ya que uno se toma la molestia de trabajar, al menos que salga a cuenta.
En mi mercantil opinión, se puede enfocar un negocio para las masas, destinado a proveer a la gente de cuanto necesita, sea ropa, comida, ocio, servicios, etc, que la clientela nunca le faltará. Una gran multitud de personas demanda constantemente cosas para consumir y ello lleva a la masificación de los productos y su abaratamiento. Todos podemos comprar de todo, ahora bien , no nos pongamos exigentes. Calidad, la indispensable y gracias. Los chollos, o no existen o son una invención.
Y la otra manera es, a mi modo de ver, mucho más útil y beneficiosa con miras a ganar pasta. Es la que yo llamo "La industria de la vanidad", y consiste en apuntar directamente a eso, la vanidad de los que ya lo tienen todo y buscan algo exclusivo que les diferencie del resto de ricos con los que se codean. Y de esos hay a carretadas!
Ahí está el negocio. En darles el último capricho sin reparar en gastos, que ellos tampoco lo harán a la hora de pagar. Garantice exclusividad por un tiempo y se lo quitarán de las manos.
Todos hemos oido sobre la dificil situación del sector del automovil, cierres por doquier y crisis endémica. Pero ésta sólo ataca a las marcas dedicadas al público en general, no a FERRARI o ROLLS, LOTUS, etc. Muy al contrario, incrementan sus listas de espera en pos de un auto que dentro de poco será más que habitual por las calles (ya lo es!), y como este mil ejemplos que ilustrarían la astucia que supone el trabajar para los ricos... ¿O ellos para ti?
Y es partiendo de estas premisas empresariales, que he creado un negocio innovador y con el que puedo reirme mucho. ¿Se puede pedir más? Voy a piratear ropa. A todo lujo.
Los chinos pueden respirar tranquilos, no voy a plantarles cara. Pueden continuar ahogando mercadillos con toneladas de ropa deportiva y bolsos de marca. No voy a competir con sus detestables acabados (aunque están mejorando...) ni con sus precios que delatan obreros explotados. Su campo de acción no peligra.
Mi interés se centra en la gente de posibles. Les voy a vender ropa LACOSTE a precios desorbitados y con prendas de primerísima calidad. Mejor, desde luego, que la ofrecida por el auténtico LACOSTE.
Diseños cuidadísimos, acabados de sastre, tejidos los mejores, y como no, el inefable y sempiterno cocodrilo.
Y creanme, no subestimen nunca la inteligencia de un rico. Si está podrido de pasta es precisamente porque no es tonto y no se le da gato por liebre con cualquier bagatela. Sabe distinguir el lujo de lo "casual" y si paga quiere lo mejor. Y lo va a tener.
Un tipo con la cartera llena, ante dos piezas de igual marca, elegirá la de mejor calidad, y el exceso de precio lo verá compensado con la excelente factura del producto. Es más, el genuino LACOSTE quedará como prenda infame y burda imitación al no superar el examen del tacto y la vista.
Y lo hará por vanidad. "Si vale tanto y es tan buena será por que es la auténtica.Busco lo mejor y yo no soy tonto!" pensará el cliente adinerado. Y ya hemos hecho una venta!!
Me denunciarán. Vale. Pero el ridículo al quedar en evidencia ante todo el mundo, llevando a juicio a un tipo que fabrica tus prendas mejor que tú, no se les quita nadie. Tan sólo llevará desprestigio a la marca pirateada, que incapaz de igualar o superar a la copia verá sus ventas decaer. Triste fin para semejantes saga de reptiles.
Por cierto, no tengo nada en especial con la casa LACOSTE, pero la idea surgio con ellos. Vaya.
Este tipo de negocio tiene la ventaja de ser aplicable a todo tipo de artículos susceptibles de ser comprados por un snob de abultado presupuesto. El secreto radica en hacer un muy buen producto, el mejor si es posible, y ofrecerlo al voluble caracter del adinerado. Si cree estar ante algo único o de excelente manufactura, lo comprará. Eso va a misa.
La cadena de peticiones empezará a fluir, y ya no será exclusivo, pero nadie querrá quedarse sin. Y cuando se pase la moda de algo, será la hora de autoinventarse de nuevo y caer de pie ofreciendo siempre lo mejor. Pero caro, muy caro.
Como ven, no he inventado la sopa de ajo, pero el enfoque se me antoja novedoso, audaz y también oportunista, para qué negarlo. Pero yo no he hecho a los ricos así que, si puedo, me aprovecho... Eso es lo que yo pensaría si montara un negocio.
Mientras, se les regalo. Vds mismos.
La puta envidia
Ya mencioné hace bastantes post (¿cúal es el plural de post?¿postes?) que tengo y disfruto del privilegio de evitar aquellas situaciones que me molestan, por lo que difícilmente me altero por nada. Pero una vez más, la naturaleza humana ha encontrado la manera de irritarme con una demostración de hasta dónde puede llegar la mezquindad de las personas.
De la péyade de defectos que atesoro en mi forjado caracter, tengo el gusto de no contar con el de la envidia, sentimiento desconocido en mi segmento social, y al que considero una muestra de pobreza espiritual, digno de mentes poco evolucionadas. Como los celos.
Entre los nuestros, suplimos dicho "arrebato" con viajes a N.Y. o Honk Kong para adquirir el objeto deseado y que superará con creces al del cretino que osó pasarnos por los morros su última adqusición. Siempre tenemos algo que los demás no tenían, y que a la semana cederá su protagonismo a lo obtenido por otro de nosotros. Así que ¿para qué preocuparse en envidiar?. Eso es para los que quieren y no pueden.
Todo esto viene a cuento de un hecho acaecido hace escasos días, y cuyo eco internacional ha aumentado la evidencia de la maldad humana. Pocas veces se ha visto tan clara y reconocible.
Un chaval de Asturias es campeón del mundo de Fórmula uno y los cienes de cillones de seguidores planetarios, que se volvían azules cada domingo y se mordían las uñas hasta el codo en cada curva , han decidido que una vez ganado el mundial, como que no ha sido para tanto.
Que si el otro ha tenido gafe, que si el campeón mundial alemán no tenía coche, que si han pagado para que ganara... etc. Y luego se ha pasado al plano personal: es un cretino engreido, va de chulo, se lo han dado todo. Y así, horas.
¡Es increible! Gentes que se hacían p... viéndolo en el podio, ahora le ningunean sin el menor respeto y sin saber de él más que lo que oyen por la tele; o leen, si saben, en la prensa amarilla. Es la moda del momento. Todo el mundo habla mal de ese piloto.
La masa crea ídolos para hacerlos caer. Necesitan adorar a alguien para luego merendárselo y así sentirse mejor en su mediocre rutina, atarpados en sus atascos diarios pensando: "claro, ese gilipollas tiene toda la pista para él solo". Si tantos super-chulos al volante hay en este país, ¿por qué no había un campeón hasta ahora? ¿Se cae uno dentro de un monoplaza y ya gana un mundial ? No sé. Son dudas que me corroen. Para la mayoría de esas personas, el chaval asturiano es inalcanzable y por tanto blanco fácil de sus críticas. Es envidia de "boquilla". Dudo que nunca se encuentren en la tesitura de poderle decir a la cara lo tonto que es y lo mal que les cae. Pero cuando compartes hábitat y horarios con los envidiosos, su mezquindad se acentua.
Cuantas veces no he tenido que recurrir a la vida de los Santos para "perdonar" con infinita paciencia las rayadas hechas a mi coche, destinadas al joder al prójimo. Se destruye por placer. Por el mero hecho de molestar al poseedor de algo que no se tiene ni se tendrá, y que ignoro la satisfacción que puede producir. ¿Acaso el padre del gamberro es chapista de coches y su acción redunda en la economía familiar? ¿Me observan desde el anonimato partiéndose de risa mientras yo blasfemo? ¿Mi Bentley les ha insultado y ellos se han defendido? No, es la puta envidia.
Y sólo me quedan dos consuelos. El primero es que seguro que son infelices hasta la médula y que en su falta hallan la penitencia, pues lo único que alimentan es su fustración constante a cada paso que dan. Y aunque llegaran a posser aquello que anhelan de los demás, segurían deseando lo de otro. Es un pozo sin fondo.
Y el segundo es que ojalá algún día lleguen a conseguir todos los bienes que pretenden de esta vida. Y que cada mañana se los encuentren rayados, apedreados, graffiteados e inutilizados. A lo mejor se dan cuenta de lo imbéciles que llegan/llegaron a ser.
De verdad, no envidien a nadie por nada. Vds. no saben lo que hay detrás de una fachada apetecible. Hay mucho retrato de Dorian Gray, más del que puedan llegar a imaginar. Y si aún así no pueden evitarlo, envidien su propio futuro en vez del presente de los demás. Epílogo: disfruten de sus posibilidades, y dejen de compararse con el resto.
Más claro, el caldo de un asilo.
De la péyade de defectos que atesoro en mi forjado caracter, tengo el gusto de no contar con el de la envidia, sentimiento desconocido en mi segmento social, y al que considero una muestra de pobreza espiritual, digno de mentes poco evolucionadas. Como los celos.
Entre los nuestros, suplimos dicho "arrebato" con viajes a N.Y. o Honk Kong para adquirir el objeto deseado y que superará con creces al del cretino que osó pasarnos por los morros su última adqusición. Siempre tenemos algo que los demás no tenían, y que a la semana cederá su protagonismo a lo obtenido por otro de nosotros. Así que ¿para qué preocuparse en envidiar?. Eso es para los que quieren y no pueden.
Todo esto viene a cuento de un hecho acaecido hace escasos días, y cuyo eco internacional ha aumentado la evidencia de la maldad humana. Pocas veces se ha visto tan clara y reconocible.
Un chaval de Asturias es campeón del mundo de Fórmula uno y los cienes de cillones de seguidores planetarios, que se volvían azules cada domingo y se mordían las uñas hasta el codo en cada curva , han decidido que una vez ganado el mundial, como que no ha sido para tanto.
Que si el otro ha tenido gafe, que si el campeón mundial alemán no tenía coche, que si han pagado para que ganara... etc. Y luego se ha pasado al plano personal: es un cretino engreido, va de chulo, se lo han dado todo. Y así, horas.
¡Es increible! Gentes que se hacían p... viéndolo en el podio, ahora le ningunean sin el menor respeto y sin saber de él más que lo que oyen por la tele; o leen, si saben, en la prensa amarilla. Es la moda del momento. Todo el mundo habla mal de ese piloto.
La masa crea ídolos para hacerlos caer. Necesitan adorar a alguien para luego merendárselo y así sentirse mejor en su mediocre rutina, atarpados en sus atascos diarios pensando: "claro, ese gilipollas tiene toda la pista para él solo". Si tantos super-chulos al volante hay en este país, ¿por qué no había un campeón hasta ahora? ¿Se cae uno dentro de un monoplaza y ya gana un mundial ? No sé. Son dudas que me corroen. Para la mayoría de esas personas, el chaval asturiano es inalcanzable y por tanto blanco fácil de sus críticas. Es envidia de "boquilla". Dudo que nunca se encuentren en la tesitura de poderle decir a la cara lo tonto que es y lo mal que les cae. Pero cuando compartes hábitat y horarios con los envidiosos, su mezquindad se acentua.
Cuantas veces no he tenido que recurrir a la vida de los Santos para "perdonar" con infinita paciencia las rayadas hechas a mi coche, destinadas al joder al prójimo. Se destruye por placer. Por el mero hecho de molestar al poseedor de algo que no se tiene ni se tendrá, y que ignoro la satisfacción que puede producir. ¿Acaso el padre del gamberro es chapista de coches y su acción redunda en la economía familiar? ¿Me observan desde el anonimato partiéndose de risa mientras yo blasfemo? ¿Mi Bentley les ha insultado y ellos se han defendido? No, es la puta envidia.
Y sólo me quedan dos consuelos. El primero es que seguro que son infelices hasta la médula y que en su falta hallan la penitencia, pues lo único que alimentan es su fustración constante a cada paso que dan. Y aunque llegaran a posser aquello que anhelan de los demás, segurían deseando lo de otro. Es un pozo sin fondo.
Y el segundo es que ojalá algún día lleguen a conseguir todos los bienes que pretenden de esta vida. Y que cada mañana se los encuentren rayados, apedreados, graffiteados e inutilizados. A lo mejor se dan cuenta de lo imbéciles que llegan/llegaron a ser.
De verdad, no envidien a nadie por nada. Vds. no saben lo que hay detrás de una fachada apetecible. Hay mucho retrato de Dorian Gray, más del que puedan llegar a imaginar. Y si aún así no pueden evitarlo, envidien su propio futuro en vez del presente de los demás. Epílogo: disfruten de sus posibilidades, y dejen de compararse con el resto.
Más claro, el caldo de un asilo.