Un par de calientapitos
Hola de nuevo mis fieles lectores, bueno quiero agradecer ante todo los comentarios referentes a mi último artículo, se que fui “un poquito” crítico con el amor, pero ok, ok, se muy bien que hay que hacer a un lado esa sombra con la que cargamos constantemente del ideal de amor que tenemos y preocuparnos más por ser felices como con lo que tenemos.
¿Saben? El fin de semana pasado fui, como siempre con mis “compañebrios” al bar más concurrido por nosotros, con la firme intención de “pillar unas pichoncitas” y olvidarme un poco de mi exnovia, ya saben, la actitud de “León ligador sin ley”, bien bañaditos, el boxer de la suerte y la convicción de: -“Yo siempre amanezco guapo pero hoy… ¡¡¡ME PASÉ!!! (¿Que mamón verdad?)”. Para esto, ya nos encontrábamos bajo el efecto de unas cuantas cervezas (nomás unas 6 o 7 por cabeza) que ingerimos momentos antes de ingresar al mentado lugar. Ya dentro del antro, nos topamos con otros camaradas, quienes tenían medio pomo de tequila “Don Julio” (obviamente lo demás ya se lo habían chingado) pero en fin, eso no fue nada interesante. Como nuestra prioridad era en esa noche conseguir un par de nalgas firmes y pechos suculentos, comenzamos a cazar desde nuestra mesa, cualquier señal de posible actividad sexxxual. Esperamos media hora sin señal alguna, cosa que nos pareció normal o por lo menos tolerable, pero poco a poco, nuestra paciencia se desgastaba entre cada minuto y trago de chela hasta el punto en que comenzamos a voltearnos a ver (algo así como, ¿ya viste algo?), pero nadie quería tomar la iniciativa de decir: -“Si hay muchas mujeres pero nade me pela ¿y, tu?”.
La noche continuo en beber y seguir bebiendo, ya un poco más ocupados por platicar de cosas pendejas, que por andar buscando (como perros hambrientos) “una buena carne”, de pronto un par de chicas solitarias pasaron a un lado de la mesa con dirección a la suya (lo sé porque no las perdimos de vista) no sin antes, con una mirada de esas que te quieren decir algo, se reportaron descaradamente, así que decidimos ir un amigo y yo hasta su mesa para ver que se les ofrecía. Realmente no recuerdo muy bien como fue que comenzamos a charlar con ese par de chicas guapas (ni tan guapas pero bueno… ahh maldito alcohol), pero para nuestra mala suerte LES ENCANTABA BAILAR. ¡Ah! como chinga eso de tener que bailar solo para conseguir un arrimoncito o mínimo el número telefónico, y peor aún cuando bailas tan “cagado” que pareces tener un par de pies izquierdos y un ritmo tan monótono como si estuvieras bailando Ragtime clásico. En fin, a las chicas no parecía importarles mucho que tan bien bailáramos, más que nada creo que lo que más les interesaba, era ver cuanto aguantábamos mi amigo y yo la constante frase: -“¿me invitas otra cubita?”. Al principio (debo confesarlo) sentía que realmente la estaba conquistando, pero creo que nunca me había sentido tan tonto, como cuando abrí mi cartera y no tenia más que un “quetzal guatemalteco” y la foto de mi ex novia (ahh, suspiro), y con una gran vergüenza tuve que decirle: -“Je, je, es que ¿que crees?” Ya no tengo dinero. A la chica no pareció importarle, solo (después de unos 5 o 10 minutos) me dijo: -Voy al tocador, no tardo (y fue junto con su amiga). El caso es que nos quedamos como idiotas esperándolas 10, 15, 20 minutos y llegamos a una conclusión, o se las tragó el inodoro o se fueron con otros pendejetes que les invitaran la borrachera.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
En fin, para concluir, mi compadre y yo al sentirnos como una pareja de idiotas parados al lado de esa mesa ya sin chicas, regresamos a nuestra mesa a narrar cada uno su pequeña travesía con nuestras nuevas amigas B. I. T. C. H.* (pronunciase: bi-ai-ti-ci-eich) de quien al menos conseguí el número telefónico y F. O. X. Y.* (pronunciase: ef-ou-ex-guai) de quien mi amigo no dejaba de quejarse por ser una frívola culera.

Como era de esperarse, el resto de “la banda malandra” no dejó de lincharnos con burlas y sarcasmos, común para todo aquel “homeruneado” por ese tipo de mujeres que solo prenden el boiler y no se meten a bañar. Ya por último nos embriagamos “hasta el pito” y después de abrazos y puterias de borrachos locos y sentimentales, cada quien y entre ellos yo, nos marchamos bien servidos a nuestros respectivos “cantones”.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Hasta pronto fieles lectores, recuerden que sus comentarios son de gran importancia para mí, ya que son estos mismos los que me alientan para continuar con mis “malviajadores” posts. Un abrazo a todos ustedes.
* Los nombres de los personajes, fueron cambiados para no afectar su vida privada.
¿Saben? El fin de semana pasado fui, como siempre con mis “compañebrios” al bar más concurrido por nosotros, con la firme intención de “pillar unas pichoncitas” y olvidarme un poco de mi exnovia, ya saben, la actitud de “León ligador sin ley”, bien bañaditos, el boxer de la suerte y la convicción de: -“Yo siempre amanezco guapo pero hoy… ¡¡¡ME PASÉ!!! (¿Que mamón verdad?)”. Para esto, ya nos encontrábamos bajo el efecto de unas cuantas cervezas (nomás unas 6 o 7 por cabeza) que ingerimos momentos antes de ingresar al mentado lugar. Ya dentro del antro, nos topamos con otros camaradas, quienes tenían medio pomo de tequila “Don Julio” (obviamente lo demás ya se lo habían chingado) pero en fin, eso no fue nada interesante. Como nuestra prioridad era en esa noche conseguir un par de nalgas firmes y pechos suculentos, comenzamos a cazar desde nuestra mesa, cualquier señal de posible actividad sexxxual. Esperamos media hora sin señal alguna, cosa que nos pareció normal o por lo menos tolerable, pero poco a poco, nuestra paciencia se desgastaba entre cada minuto y trago de chela hasta el punto en que comenzamos a voltearnos a ver (algo así como, ¿ya viste algo?), pero nadie quería tomar la iniciativa de decir: -“Si hay muchas mujeres pero nade me pela ¿y, tu?”.
La noche continuo en beber y seguir bebiendo, ya un poco más ocupados por platicar de cosas pendejas, que por andar buscando (como perros hambrientos) “una buena carne”, de pronto un par de chicas solitarias pasaron a un lado de la mesa con dirección a la suya (lo sé porque no las perdimos de vista) no sin antes, con una mirada de esas que te quieren decir algo, se reportaron descaradamente, así que decidimos ir un amigo y yo hasta su mesa para ver que se les ofrecía. Realmente no recuerdo muy bien como fue que comenzamos a charlar con ese par de chicas guapas (ni tan guapas pero bueno… ahh maldito alcohol), pero para nuestra mala suerte LES ENCANTABA BAILAR. ¡Ah! como chinga eso de tener que bailar solo para conseguir un arrimoncito o mínimo el número telefónico, y peor aún cuando bailas tan “cagado” que pareces tener un par de pies izquierdos y un ritmo tan monótono como si estuvieras bailando Ragtime clásico. En fin, a las chicas no parecía importarles mucho que tan bien bailáramos, más que nada creo que lo que más les interesaba, era ver cuanto aguantábamos mi amigo y yo la constante frase: -“¿me invitas otra cubita?”. Al principio (debo confesarlo) sentía que realmente la estaba conquistando, pero creo que nunca me había sentido tan tonto, como cuando abrí mi cartera y no tenia más que un “quetzal guatemalteco” y la foto de mi ex novia (ahh, suspiro), y con una gran vergüenza tuve que decirle: -“Je, je, es que ¿que crees?” Ya no tengo dinero. A la chica no pareció importarle, solo (después de unos 5 o 10 minutos) me dijo: -Voy al tocador, no tardo (y fue junto con su amiga). El caso es que nos quedamos como idiotas esperándolas 10, 15, 20 minutos y llegamos a una conclusión, o se las tragó el inodoro o se fueron con otros pendejetes que les invitaran la borrachera.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
En fin, para concluir, mi compadre y yo al sentirnos como una pareja de idiotas parados al lado de esa mesa ya sin chicas, regresamos a nuestra mesa a narrar cada uno su pequeña travesía con nuestras nuevas amigas B. I. T. C. H.* (pronunciase: bi-ai-ti-ci-eich) de quien al menos conseguí el número telefónico y F. O. X. Y.* (pronunciase: ef-ou-ex-guai) de quien mi amigo no dejaba de quejarse por ser una frívola culera.

Como era de esperarse, el resto de “la banda malandra” no dejó de lincharnos con burlas y sarcasmos, común para todo aquel “homeruneado” por ese tipo de mujeres que solo prenden el boiler y no se meten a bañar. Ya por último nos embriagamos “hasta el pito” y después de abrazos y puterias de borrachos locos y sentimentales, cada quien y entre ellos yo, nos marchamos bien servidos a nuestros respectivos “cantones”.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .Hasta pronto fieles lectores, recuerden que sus comentarios son de gran importancia para mí, ya que son estos mismos los que me alientan para continuar con mis “malviajadores” posts. Un abrazo a todos ustedes.
* Los nombres de los personajes, fueron cambiados para no afectar su vida privada.
¿Ideal de carne y hueso?
Hola de nuevo mis queridos lectores, antes que nada, quiero agradecer sus comentarios, es gratificante saber que se “cagaron” de la risa... se que aún no es tarde y por ello quiero agregar, que dentro de mi explicitud olvidé mencionar que también jalé la manija para mandar al caño a mi “pastelito” y también (como todo hombre pulcro) me lavé las manos con agüita y con jabón.
En fin, espero no ser un aguafiestas, pero el día de hoy no narraré una de mis “pato aventuras”, más bien, manifestaré mi disconformidad ante el AMOR.
Tal vez parezca raro, pero ¿alguna vez han pensado profundamente si en realidad están conformes con la vida amorosa que llevan (los que afortunada o desafortunadamente la llevan)? me refiero precisamente a este "rollo" de, lo que compartimos, lo que damos, lo que queremos o esperamos, lo que soñamos o fantaseamos, o quizás sea solo que somos unos miserables resignados. Es muy bonito soñar que somos el protagonista de la clásica producción hollywoodense, que le “agandalla” un beso a la mas buena de la película y que viviremos felices por siempre y para siempre al lado de ella. La vida mis queridos lectores, por desgracia, no es color de rosa, o azul, rojo, o el color que se les antoje... La realidad es que, no existen tanto mujeres, como hombres perfectos, ni el amor es reciproco, ni fuerte, ni duradero. Los finales felices son simple y sencillamente (sonido de disco rayado) una “chaqueta mental”.
Hace no mucho (tres semanas), se llevó a cabo mi último rompimiento amoroso (ahh, suspiro), una relación más que fracasó como todas de las que he salido (y créanme, no he salido ileso de ninguna) y si digo que todas han sido fracasos, obviamente es por el hecho de que, todas esas mujeres, dejaron lo mejor de sí en mí, o en el peor de los casos pura mierda y “volaron con otro pájaro”.
Es muy común escuchar de todos nuestros amigos la típica frase con la que esperan animarnos y sobre todo que recuperemos la esperanza: “No te preocupes wey, las pinches viejas van y vienen” o “no te claves viejo”. Es un buen intento de parte de ellos, y aunque lo tomamos en cuanta, y lo hacemos (y no solo por hacerles caso), seguimos en nuestra odisea en busca de (se que suena cursi) EL VERDADERO AMOR. Sin embargo es triste cuando caemos en cuenta que a quien realmente buscamos, es a la persona que quedó atrás (la ex nalga, vieja, encule, novia, amigovia, o ex lo que sea que haya sido), y no precisamente a ella misma, si no a ella, pero en otra persona (espero haberme dado a entender). No me considero un experto en el tema, ni menos que eso, pero si de algo estoy 100% seguro, es que nunca encontraremos la perfección en las demás personas, tal vez, y si nos pinta bien el destino, encontremos con quien estar, tolerablemente o mejor aún, casi felices; cogeremos para sembrar nuestra semilla (sin contar el hecho de que lo haremos también por diversión y así sacar la foto de “Manuela” de la billetera), después envejeceremos junto a esa persona y antes de morir le agradeceremos por habernos aguantado. Quiero añadir que muchos, viviremos atormentados e inconformes, pues no daremos por concluida nuestra búsqueda de la mujer perfecta, la seguiremos buscando dentro de nuestra relación (bueno, también existe la infidelidad), le haremos la vida de cuadritos a nuestra mujer tratando de hacer que cambie, se amolde a nuestro gusto y antojo y nos convertiremos en “el malo” (no estoy de acuerdo con esto último, pero “así pasa cuando sucede”).
Es triste ver la vida tal y como es, lo sé muy bien, pero lo cierto es que esta llena de momentos agradables, y en muchos, las mujeres no pueden faltar. Espero no haber sido muy negativo, esto solo fue una proyección de mi vida en el presente. Lo acepto, estoy fastidiado.
P.D.: Busco novia: Guapa, inteligente, abierta (de mente), simpática y con buen humor, divertida, que me consienta y me haga piojito, y si es posible… que le guste Pearl Jam.
En fin, espero no ser un aguafiestas, pero el día de hoy no narraré una de mis “pato aventuras”, más bien, manifestaré mi disconformidad ante el AMOR.
Tal vez parezca raro, pero ¿alguna vez han pensado profundamente si en realidad están conformes con la vida amorosa que llevan (los que afortunada o desafortunadamente la llevan)? me refiero precisamente a este "rollo" de, lo que compartimos, lo que damos, lo que queremos o esperamos, lo que soñamos o fantaseamos, o quizás sea solo que somos unos miserables resignados. Es muy bonito soñar que somos el protagonista de la clásica producción hollywoodense, que le “agandalla” un beso a la mas buena de la película y que viviremos felices por siempre y para siempre al lado de ella. La vida mis queridos lectores, por desgracia, no es color de rosa, o azul, rojo, o el color que se les antoje... La realidad es que, no existen tanto mujeres, como hombres perfectos, ni el amor es reciproco, ni fuerte, ni duradero. Los finales felices son simple y sencillamente (sonido de disco rayado) una “chaqueta mental”.
Hace no mucho (tres semanas), se llevó a cabo mi último rompimiento amoroso (ahh, suspiro), una relación más que fracasó como todas de las que he salido (y créanme, no he salido ileso de ninguna) y si digo que todas han sido fracasos, obviamente es por el hecho de que, todas esas mujeres, dejaron lo mejor de sí en mí, o en el peor de los casos pura mierda y “volaron con otro pájaro”.
Es muy común escuchar de todos nuestros amigos la típica frase con la que esperan animarnos y sobre todo que recuperemos la esperanza: “No te preocupes wey, las pinches viejas van y vienen” o “no te claves viejo”. Es un buen intento de parte de ellos, y aunque lo tomamos en cuanta, y lo hacemos (y no solo por hacerles caso), seguimos en nuestra odisea en busca de (se que suena cursi) EL VERDADERO AMOR. Sin embargo es triste cuando caemos en cuenta que a quien realmente buscamos, es a la persona que quedó atrás (la ex nalga, vieja, encule, novia, amigovia, o ex lo que sea que haya sido), y no precisamente a ella misma, si no a ella, pero en otra persona (espero haberme dado a entender). No me considero un experto en el tema, ni menos que eso, pero si de algo estoy 100% seguro, es que nunca encontraremos la perfección en las demás personas, tal vez, y si nos pinta bien el destino, encontremos con quien estar, tolerablemente o mejor aún, casi felices; cogeremos para sembrar nuestra semilla (sin contar el hecho de que lo haremos también por diversión y así sacar la foto de “Manuela” de la billetera), después envejeceremos junto a esa persona y antes de morir le agradeceremos por habernos aguantado. Quiero añadir que muchos, viviremos atormentados e inconformes, pues no daremos por concluida nuestra búsqueda de la mujer perfecta, la seguiremos buscando dentro de nuestra relación (bueno, también existe la infidelidad), le haremos la vida de cuadritos a nuestra mujer tratando de hacer que cambie, se amolde a nuestro gusto y antojo y nos convertiremos en “el malo” (no estoy de acuerdo con esto último, pero “así pasa cuando sucede”).
Es triste ver la vida tal y como es, lo sé muy bien, pero lo cierto es que esta llena de momentos agradables, y en muchos, las mujeres no pueden faltar. Espero no haber sido muy negativo, esto solo fue una proyección de mi vida en el presente. Lo acepto, estoy fastidiado.
P.D.: Busco novia: Guapa, inteligente, abierta (de mente), simpática y con buen humor, divertida, que me consienta y me haga piojito, y si es posible… que le guste Pearl Jam.
Es bueno leer de vez en cuando... ¡aunque sea en el baño!
Hola queridos lectores, hace como tres o cuatro días me encontraba en un cyber con un amigo, quien se encontraba checando una pagina, me llamó la atención, ya que el me explicó que un amigo suyo publicaba constantemente artículos, en algo así como una bitácora, en una mamada llamada BLOG. Esto llamó tanto mi atención que al día siguiente me puse a investigar acerca del mentado BLOG, y bla bla bla bla bla bla bla… Y esa fue la historia de como y porque, decidí crear mi propio BLOG.
El día de hoy, desperté con más ganas de levantarme de mi querido colchón que nunca, pues, “al topo se le ocurrió salir de su madriguera temprano” (ni tan temprano), así que decidí ir a “arrojar la roca” (se que esto es interesante pero, no mas detalles ¿ok?). Al llegar al baño, le di la espalda al W.C. y con los pantalones a las rodillas, la postura encorvada y con esa mierda (y vaya que es una mierda) a punto expulsarse sin mi consentimiento, posé mi par de nalgas en el asiento del escusado, luego, ya entrando en confianza con el ídolo de porcelana y después de dedicarle un par de “cantos grotescos”, dirigí mi mano hacia la tapa del tanque de agua del retrete (que obviamente estaba a mis espaldas), donde acostumbro poner una que otra revista (confieso, es mi rato de esparcimiento literario), pero… ¡¡¡Ohh diablos!!! a alguien (egoístamente) se le ocurrió llevárselas al otro baño seguramente, pero ya era demasiado tarde para interrumpir mi labor, pues el “topo” ya iba asomando aproximadamente la mitad de su masa corporal, por lo tanto no podía pararme e ir por algo que leer. Créanme, no es exageración pero no puedo cagar a gusto sin algo que leer chingao, así que decidí poner una inmediata solución, me puse a buscar lo que estuviera a mi alcance. Lo primero que vi, fue el shampoo y lo leí, luego la pasta dentífrica, fijador para el pelo, la crema para afeitar, la crema para humectar, mi cajetilla de cigarros “Camel” y después de de un rato de leer instrucciones, ingredientes y que hacer en caso de, de todos los productos que estaban en el baño, me di cuenta que ya nada mas me estaba haciendo pendejo y ya no había más que saliera de mis tripas, me limpié, subí mis pantalones y satisfecho salí a continuar con mi vida diaria.
Por cierto, se que suena estupido, pero ¿a alguno de ustedes alguna vez le ha causado gracia el sonido de uno de sus pedos? Bueno… a mi sí, y mi madre me ha preguntado, ¿de que tanto te reías en el baño? A lo que yo le contesté: te recomiendo la sección de chistes del RD selecciones (jaja). Hasta pronto lectores.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Cagón Forever

No me atrebo a adjuntar una foto de mi topo en cuestion mi querido lector, pero si esta imagen de este pinche mono CAGÓN
El día de hoy, desperté con más ganas de levantarme de mi querido colchón que nunca, pues, “al topo se le ocurrió salir de su madriguera temprano” (ni tan temprano), así que decidí ir a “arrojar la roca” (se que esto es interesante pero, no mas detalles ¿ok?). Al llegar al baño, le di la espalda al W.C. y con los pantalones a las rodillas, la postura encorvada y con esa mierda (y vaya que es una mierda) a punto expulsarse sin mi consentimiento, posé mi par de nalgas en el asiento del escusado, luego, ya entrando en confianza con el ídolo de porcelana y después de dedicarle un par de “cantos grotescos”, dirigí mi mano hacia la tapa del tanque de agua del retrete (que obviamente estaba a mis espaldas), donde acostumbro poner una que otra revista (confieso, es mi rato de esparcimiento literario), pero… ¡¡¡Ohh diablos!!! a alguien (egoístamente) se le ocurrió llevárselas al otro baño seguramente, pero ya era demasiado tarde para interrumpir mi labor, pues el “topo” ya iba asomando aproximadamente la mitad de su masa corporal, por lo tanto no podía pararme e ir por algo que leer. Créanme, no es exageración pero no puedo cagar a gusto sin algo que leer chingao, así que decidí poner una inmediata solución, me puse a buscar lo que estuviera a mi alcance. Lo primero que vi, fue el shampoo y lo leí, luego la pasta dentífrica, fijador para el pelo, la crema para afeitar, la crema para humectar, mi cajetilla de cigarros “Camel” y después de de un rato de leer instrucciones, ingredientes y que hacer en caso de, de todos los productos que estaban en el baño, me di cuenta que ya nada mas me estaba haciendo pendejo y ya no había más que saliera de mis tripas, me limpié, subí mis pantalones y satisfecho salí a continuar con mi vida diaria.
Por cierto, se que suena estupido, pero ¿a alguno de ustedes alguna vez le ha causado gracia el sonido de uno de sus pedos? Bueno… a mi sí, y mi madre me ha preguntado, ¿de que tanto te reías en el baño? A lo que yo le contesté: te recomiendo la sección de chistes del RD selecciones (jaja). Hasta pronto lectores.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Cagón Forever

No me atrebo a adjuntar una foto de mi topo en cuestion mi querido lector, pero si esta imagen de este pinche mono CAGÓN