Locura (3)
Un mundo cerrado. Un mundo paralelo. Un mundo apartado de la realidad. Seres blandos, débiles, blancos, inmaculados, encerrados en un mundo oscuro, negro... Una puerta se abre y la terapia comienza. Los seres se muestran como son, diferentes a los demás. Cuentan sus problemas, sus relaciones, sus ilusiones. Son iguales a nosotros, pero están encerrados. Muestran la realidad que les niegan. Muestran la realidad de detrás de la puerta. ¿Quién está peor?, ¿usted o ellos?. ¿Quién debería quedarse encerrado?, ¿usted o ellos?
2º) Terapia de grupo. Continua...
Moderador: Bien, aceptaré, y sin que sirva de precedente, eso como una disculpa Pablo.
Ahora es el turno de Luis. ¿Qué nos puedes contar?
Luis: Hay algo a lo que le doy vueltas desde que estoy aquí. Aunque he perdido la noción de tiempo, porque hace tiempo que me cansé de contar los días que paso aquí, la verdad es una muy triste monotonía... todo los días lo mismo. Todos los días sale el Sol por el mismo lado al igual que por el que se pone, todos los días dan por la tele en la misma secuencia de emisión los mismos programas, todos los días a las mismas horas he de tomarme el mismo número de patillas, todos los días hago las mismas cosas, tengo las mismas citas... parece que tengo alzheimer y que me han enseñado las cosas metódicamente para que siempre haga lo mismo, así si no me acuerdo de lo que tengo que hacer, siempre puedo empezar desde el principio para no equivocarme y cometer siempre la misma secuencia de actos, cúlminándolos en un esperado final que siempre es el mismo. Toma aire, suspira y pierde la mirada. Y eso me cansa.
Me pregunto cuál es la razón de mi existencia, si me tienen recluido aquí. Si me comparo con los pajarillos que tenemos aquí enjaulados por las galerías aledañas al jardín, incluso ellos son más libres que nosotros, porque en el momento en el que les abramos la rejilla de la jaula, podrán salir y volar para ya nunca volver. Pero a nosotros, ¿quién podría abrirnos la rejilla de la jaula? No tengo esperanzas en poder salir de aquí. Porque no sé de qué estoy enfermo, y si yo no sé de qué estoy enfermo y me tienen encerrado porque estoy malo, qué les impide a quienes consideran que estoy insano el ya no dejarme volver a salir.
¿Sabe doctor? Todavía nadie ha venido a decirme qué es lo que sufro, cómo se cura, qué es lo que tengo que hacer para cuidarme... tan solo se han limitado a decirme lo que tengo que hacer todo el tiempo. Toma aire, suspira y pierde la mirada. Y eso me cansa.
La verdad, podría resumir que todo lo que pienso es en que estoy cansado de no hacer nada, y no sé por qué.
Moderador: Quizás deberíamos buscar algún entretenimiento para ti; sé que antes de entrar aquí eras corredor de bolsa, entiendo que una persona tan activa como lo eres tu, necesita distraerse más que otras personas que quizás puedan dedicar su tiempo a otros quehaceres de otra índole. ¿No te parece?
Rosa interrumpe para decir...
Rosa: Él también se muere doctor, ¿es que no lo entiende? Se apaga y nadie quiere verlo. Yo sé, Luis, que tu también necesitas que cuiden de ti; no te preocupes que yo lo haré. Le toma la mano, y se la besa.
Luis: No te preocupes Rosa, confío en que algún día me diga alguien por qué estoy aquí. Todos tenemos una misión en la vida, yo supongo que al igual que todos los que estamos aquí, tenemos la misma misión: averiguar el por qué de nuestros actos, averiguar el por qué de suscitar el interés entre los que nos observan.
Moderador: No se trata de que os observemos, además Rosa aquí nadie se está muriendo. No seas tan trágica mujer. Y tu Luis, si tienes dudas de ese tipo siempre puedes preguntárselas a tu médico, estoy seguro de que él estará encantado de responderlas con sumo gusto.
Luis: Mi doctor, como Vs. dice, nunca sabe nada, nunca quiere saber nada, y además tampoco tengo yo mucho interés en mantener conversaciones con él.
Veo que no se ha enterado de nada Doctor. Pero es igual, el camino es largo, y quedan muchos miércoles por delante. Espero estar aquí todos los que pueda.
Moderador: ¿No interás escaparte, no? jajajaj Bueno, quién será el siguiente.
Luis: Hay más formas de escapar Doctor, no sólo se sale cuando te abren la rejilla de la jaula, también se pueden atravesar los barrotes. No lo olvide.
Moderador: Bueno, no nos desviemos del tema. ¿Quién es el siguiente?
Jaime, sigue tu.
Jaime: No tengo ganas de pensar, por eso creo que no tengo nada que contar.
Y se lo digo en serio doctor; no tengo ganas de pensar en nada, porque no me sirve de nada. Y sino le pongo un ejemplo: yo antes, tenía una novia, un trabajo, un coche, unas metas, unas aspiraciones, unos esquemas de vida, me gustaba leer, ir al cine, de compras, al futbol, quería tener hijos, comprar una casa con jardín. Y ahora... dígame doctor... ¿en qué quiere que piense? en lo que le he numerado antes, es inútil al menos por ahora. Y desgraciadamente he vivido 27 años de mi vida así, y me han enseñado a vivir y a pensar así, ¿qué quiere que haga ahora aquí dentro, en qué quiere que piense, sino sé hacerlo de otra manera?
Dígame Doctor, ¿qué es lo que hago aquí? Tras no haber movido su vista de los ojos del moderador, toma aire, mira a su cubilete de colores y continua intentando resolverlo.
Continuará...
Este post está dedicado a todos aquellos que se han marchado de nuestro lado y que nunca volverán pero que perdurarán con nostros. A todos aquellos, que como el aire, son vitales en nuestras vidas y que si nos faltaran no podríamos vivir. A todos aquellos, que se están apagando y no encuentran aceite para mantener la llama de su candil.
En definitiva, a todas las fuentes de conocimiento que con sus pensamientos e inquietudes, hacen que se mueva el mundo.
La tristeza, es la clave de la armonía para degustarla en su justa medida.
Que detrás de cada llanto, venga una sonrisa.
2º) Terapia de grupo. Continua...
Moderador: Bien, aceptaré, y sin que sirva de precedente, eso como una disculpa Pablo.
Ahora es el turno de Luis. ¿Qué nos puedes contar?
Luis: Hay algo a lo que le doy vueltas desde que estoy aquí. Aunque he perdido la noción de tiempo, porque hace tiempo que me cansé de contar los días que paso aquí, la verdad es una muy triste monotonía... todo los días lo mismo. Todos los días sale el Sol por el mismo lado al igual que por el que se pone, todos los días dan por la tele en la misma secuencia de emisión los mismos programas, todos los días a las mismas horas he de tomarme el mismo número de patillas, todos los días hago las mismas cosas, tengo las mismas citas... parece que tengo alzheimer y que me han enseñado las cosas metódicamente para que siempre haga lo mismo, así si no me acuerdo de lo que tengo que hacer, siempre puedo empezar desde el principio para no equivocarme y cometer siempre la misma secuencia de actos, cúlminándolos en un esperado final que siempre es el mismo. Toma aire, suspira y pierde la mirada. Y eso me cansa.
Me pregunto cuál es la razón de mi existencia, si me tienen recluido aquí. Si me comparo con los pajarillos que tenemos aquí enjaulados por las galerías aledañas al jardín, incluso ellos son más libres que nosotros, porque en el momento en el que les abramos la rejilla de la jaula, podrán salir y volar para ya nunca volver. Pero a nosotros, ¿quién podría abrirnos la rejilla de la jaula? No tengo esperanzas en poder salir de aquí. Porque no sé de qué estoy enfermo, y si yo no sé de qué estoy enfermo y me tienen encerrado porque estoy malo, qué les impide a quienes consideran que estoy insano el ya no dejarme volver a salir.
¿Sabe doctor? Todavía nadie ha venido a decirme qué es lo que sufro, cómo se cura, qué es lo que tengo que hacer para cuidarme... tan solo se han limitado a decirme lo que tengo que hacer todo el tiempo. Toma aire, suspira y pierde la mirada. Y eso me cansa.
La verdad, podría resumir que todo lo que pienso es en que estoy cansado de no hacer nada, y no sé por qué.
Moderador: Quizás deberíamos buscar algún entretenimiento para ti; sé que antes de entrar aquí eras corredor de bolsa, entiendo que una persona tan activa como lo eres tu, necesita distraerse más que otras personas que quizás puedan dedicar su tiempo a otros quehaceres de otra índole. ¿No te parece?
Rosa interrumpe para decir...
Rosa: Él también se muere doctor, ¿es que no lo entiende? Se apaga y nadie quiere verlo. Yo sé, Luis, que tu también necesitas que cuiden de ti; no te preocupes que yo lo haré. Le toma la mano, y se la besa.
Luis: No te preocupes Rosa, confío en que algún día me diga alguien por qué estoy aquí. Todos tenemos una misión en la vida, yo supongo que al igual que todos los que estamos aquí, tenemos la misma misión: averiguar el por qué de nuestros actos, averiguar el por qué de suscitar el interés entre los que nos observan.
Moderador: No se trata de que os observemos, además Rosa aquí nadie se está muriendo. No seas tan trágica mujer. Y tu Luis, si tienes dudas de ese tipo siempre puedes preguntárselas a tu médico, estoy seguro de que él estará encantado de responderlas con sumo gusto.
Luis: Mi doctor, como Vs. dice, nunca sabe nada, nunca quiere saber nada, y además tampoco tengo yo mucho interés en mantener conversaciones con él.
Veo que no se ha enterado de nada Doctor. Pero es igual, el camino es largo, y quedan muchos miércoles por delante. Espero estar aquí todos los que pueda.
Moderador: ¿No interás escaparte, no? jajajaj Bueno, quién será el siguiente.
Luis: Hay más formas de escapar Doctor, no sólo se sale cuando te abren la rejilla de la jaula, también se pueden atravesar los barrotes. No lo olvide.
Moderador: Bueno, no nos desviemos del tema. ¿Quién es el siguiente?
Jaime, sigue tu.
Jaime: No tengo ganas de pensar, por eso creo que no tengo nada que contar.
Y se lo digo en serio doctor; no tengo ganas de pensar en nada, porque no me sirve de nada. Y sino le pongo un ejemplo: yo antes, tenía una novia, un trabajo, un coche, unas metas, unas aspiraciones, unos esquemas de vida, me gustaba leer, ir al cine, de compras, al futbol, quería tener hijos, comprar una casa con jardín. Y ahora... dígame doctor... ¿en qué quiere que piense? en lo que le he numerado antes, es inútil al menos por ahora. Y desgraciadamente he vivido 27 años de mi vida así, y me han enseñado a vivir y a pensar así, ¿qué quiere que haga ahora aquí dentro, en qué quiere que piense, sino sé hacerlo de otra manera?
Dígame Doctor, ¿qué es lo que hago aquí? Tras no haber movido su vista de los ojos del moderador, toma aire, mira a su cubilete de colores y continua intentando resolverlo.
Continuará...
Este post está dedicado a todos aquellos que se han marchado de nuestro lado y que nunca volverán pero que perdurarán con nostros. A todos aquellos, que como el aire, son vitales en nuestras vidas y que si nos faltaran no podríamos vivir. A todos aquellos, que se están apagando y no encuentran aceite para mantener la llama de su candil.
En definitiva, a todas las fuentes de conocimiento que con sus pensamientos e inquietudes, hacen que se mueva el mundo.
La tristeza, es la clave de la armonía para degustarla en su justa medida.
Que detrás de cada llanto, venga una sonrisa.
Locura (2)
Un mundo cerrado. Un mundo paralelo. Un mundo apartado de la realidad. Seres blandos, débiles, blancos, inmaculados, encerrados en un mundo oscuro, negro... Una puerta se abre y la terapia comienza. Los seres se muestran como son, diferentes a los demás. Cuentan sus problemas, sus relaciones, sus ilusiones. Son iguales a nosotros, pero están encerrados. Muestran la realidad que les niegan. Muestran la realidad de detrás de la puerta. ¿Quién está peor?, ¿usted o ellos?. ¿Quién debería quedarse encerrado?, ¿usted o ellos?
2º) Terapia de grupo
Moderador: Hola chicos, ¿cómo están hoy? Espero que relajados al menos, porque la cuestión que nos aborda esta tarde es una en la que me gustaría le pusiérais especial atención.
Os iré dando el turno de palabra, y quiero me contéis lo primero que os esté pasando por la mente ¿de acuerdo?
Es una tarea fácil, pero requiere un grado de interés y compromiso mutuo por todos nosotros. Todos hablaréis, y todos seréis escuchados. Hoy no hay prisa.
Pablo, por qué no comienzas tu.
Pablo: ¿Que por qué? ¿Por qué no lo hace otro? Siempre he de ser yo o qué. Qué pasa, que soy yo el que peor está de todos nosotros, ¿es eso lo que me quiere decir? Porque si es así, no me importaría que me llamase loco, total ya puestos; estoy encerrado, me medican, no puedo fumar, como lo que me ordenan y ni siquiera puedo llevar una vida normal, una ropa normal, un reloj normal o unas gafas normales... aquí todo está contagiado de un desagradable olor y todas las cosas tienen la misma tonalidad de color; no sé si estaremos locos o no, pero desde luego el ambiente y los alrededores son los más propicios para volverse tarado... no hay siquiera una margarita, un arbolito de parra, todos son jardines, setos, bancos de hierro, y encima las salidas están contadas y organizadas, que más que al parque parecemos presos que salen al patio, eso sí un patio muy bonito y decorado con pésimo gusto, pero al fin y al cabo parece el patio de una cárcel. Y ahora estoy aquí sentado, con los mongolos éstos que se llevan todo el día hablando chalauras. Y Vs. me dice que por qué no empiezo yo hablar... bien pues ya lo he hecho, ahora dele Vs. el turno a otro y déjeme a mi tranquilo que tengo cosas más importantes en las que pensar.
Moderador: Bien Pablo, pues precisamente de eso quiero que me hables, por qué no compartes con todos nosotros eso que dices te ronda por la cabeza, o esas cosas importantes en las que tienes que pensar. Aunque creas que tus compañeros no te oyen, yo al menos te puedo asegurar que sí que lo hago y además tengo interés en saber cómo es tu forma de pensar. Creo que así se conoce mejor a las personas, y aunque creas que mi trabajo solo consiste en psicoanalizarte, primero deberías saber que el psicoanálisis se hace en la intimidad porque requiere de mucha concentración y dedicación, y que además no me interesa en lo más mínimo. Sólo quiero conocer a los que vais a ser en un futuro los que compartirán conmigo 3 horas todos los Miércoles, quiero conoceros. Solo es eso. Así que por favor, ya que tienes cosas más importantes en las que pensar; a ver detállamelas si eres tan amable.
Pablo: ¿Qué pasa, que me odias no? Que te caigo malamente, ¿no? Si yo lo sé, me he dado cuenta desde que entraste por esa maldita puerta. A ti qué carajo te importa lo que yo piense o deje de pensar ¿en? ¿Qué te crees, que nosotros vamos a ser tu buena acción del año? Basura, que eres basura. Solo estás aquí porque te pagan y punto; y como tantos otros, para ti ésto será un trabajo de mierda, con un sueldo de mierda, con una gente de mierda y unos compañeros de mierda.
Pero vamos, que me da igual porque me importa un carajo lo que te pase a ti y tu vida, y cuanta mierda tengas que tragar para poder llegar a final de mes, para poder pagar la letra del deportivo que aparcas en la puerta y el monovolumen que usa tu mujer, de la casa adosada que tendrás en no sé donde urbanización de pijos insoportables que miran por encima del hombro y que solo son tus amigos si te ven pagando en el Club de Campo con la American Express o la Barclay´s Gold VISA. No dejas de ser tan basura como nosotros, aunque tu estes fuera de estos muros y nosotros no. Esa es la única diferencia, que nosotros hemos tenido mala suerte y nos hemos dejado pillar por los que son como vosotros, unos atrapa sueños, unos destrozahogares y unos amargados de la vida. No sois nada, como nosotros, no tenéis nada, como nosotros, y os merecéis estar aquí encerrados tanto o más que nostros.
Y ahora, querido doctor, puede dejarme de una puta vez en paz. Tengo que pensar en cómo podré hacerme de una vida tan estupenda como la suya, para así poder demostrar que no soy ningún enfermo y poder salir de aquí.
Quería saber qué me rondaba por la cabeza, pues ya lo ha conseguido... cumplir la paradoja de un centro de salud mental... el sueño americano... no te jode. ¡Déjeme en paz!
Moderador: Bueno Pablo, después de tu brillante exposición solo me queda darte las gracias. Aunque no pretendía que te enojases de esa manera, no está mal para romper el hielo en una reunión de estas características el que uno empiece contando la percepción que tiene la vida.
Creo que hay formas más dogmáticas para comenzar o introducir un tema y te creía capaz de emplearlas, pensaba que tenías ese potencial, pero dadas las circunstancias... admitamos pulpo como animal de compañía ¿no? jajajaja... ¿tu en qué piensas Rosa?
Rosa: En que el césped del jardín está amarillento, y eso es porque se está quemando.
Y nadie hace nada por salvarlo, día tras día la gente lo pisa, arroja basura sobre él, y nadie hace nada para evitarlo.
Todo es tan triste, y todo se vuelve tan gris cuando veo el césped amarillento.
El césped es como la propia vida, pero hecha de manera sencilla. Es como un esquema donde se resume todo, nosotros mismos estamos y aparecemos en él. Y sin embargo, no hacemos nada, no se lo agradecemos para nada. Sino todo lo contrario, lo castigamos, nos burlamos de él, abusamos de él; y no protesta.
El césped se despierta día a día con nosotros, es el primero en hacerlo y el último en acostarse, porque hasta que todos no hemos tomado ya la cena y estamos en nuestros cuartos, el césped no duerme. Él sabe que en cualquier momento podemos salir y necesitar algo de él. Y sin embargo, está amarillento. Se muere. Y nadie hace nada por ayudarlo. ¡Y yo sola no puedo! ¿¡Por qué no me dejan que cuide de él!?, solo pido eso... pasar una noche junto a él, darle caricias, hacerme sentir a su lado para que no esté solo. ¡Es una noche! empiezan a saltársele las lágrimas Darle agua si me la pide, acariciarlo si lo necesita, cantarle en voz bajita para tampoco despertar a los demás. ¡No pido tanto! grita y se calla
Moderador: Bueno Rosa, tampoco es para ponerse así ¿no te parece? Si quieres puedo hablar con los jardineros y comentarles el problema que tu me estás detallando, a ver que pueden ellos solucionar. Pero lo que no puede ser es que montes una tragedia porque hayas visto el césped un poco amarillento por los bordes. ¿Te parece?
Rosa: Solo quiero cuidar de él. ¿Doctor, es que no lo comprende? No se puede arreglar todo echándole agua y quitándole la hierva seca; hay que mimarlo, decirle cosas bonitas, darle el lugar que se merece. El césped es algo muy importante en nuestras vidas. Aunque Vs. no lo quiera creer.
Interrumpe Pablo...
Pablo: ¡Loca! ¡Estás loca!, como un cencerro. ¿Te enteras? ¡Tolón-tolón! El césped... esto es cagarse vamos.
¿¡Lo próxmo qué va ser hombre!? Acariciar la taza del water... por la incondicional labor de soportarte a ti todos los días encima cada vez que vas ¿no?
Vamos hombre...
Moderador: Si te vas a comportar así Pablo, yo también tendré que hacerlo contigo. Y puede que no te guste. Que sea la primera y la última vez, no solo que no respetas el turno de palabra de una compañera, sino que además te atrevas a emitir juicios de valor sobre lo que esté narrando. No quieras que sea severo contigo, porque entonces va a ser cuando lo vas a pasar mal. Y te lo estoy diciendo bastante en serio. No sabes lo que es estar puteado, como tu dices, aquí dentro. Y yo sin embargo sí, porque no serías al primer paciente que como método de corrección de la conducta se lo aplico. Sino lo quieres entender de otra manera, lo harás por las malas. ¿Ha quedado claro?
Pues hasta que yo no de el turno de palabra, aquí todos escuchamos y solo habla aquel al que le corresponda. Pablo, ya te he avisado una vez, no quieras que lo haga una segunda. Y ahora, pídele disculpas a Rosa por haberla interrumpido, por haberte reido de ella y por haberle faltado al respeto. Quiero que le pidas perdón tres veces, por esas tres cosas que te acabo de enunciar. Vamos.
A Pablo se le descompone la cara, traga saliba y dice...
Pablo: Rosa hija, perdón elevado al cubo.
¿Contento Doctor? Ahora me dirá, que también es una falta de respeto expresarse matemáticamente.
Continuará...
2º) Terapia de grupo
Moderador: Hola chicos, ¿cómo están hoy? Espero que relajados al menos, porque la cuestión que nos aborda esta tarde es una en la que me gustaría le pusiérais especial atención.
Os iré dando el turno de palabra, y quiero me contéis lo primero que os esté pasando por la mente ¿de acuerdo?
Es una tarea fácil, pero requiere un grado de interés y compromiso mutuo por todos nosotros. Todos hablaréis, y todos seréis escuchados. Hoy no hay prisa.
Pablo, por qué no comienzas tu.
Pablo: ¿Que por qué? ¿Por qué no lo hace otro? Siempre he de ser yo o qué. Qué pasa, que soy yo el que peor está de todos nosotros, ¿es eso lo que me quiere decir? Porque si es así, no me importaría que me llamase loco, total ya puestos; estoy encerrado, me medican, no puedo fumar, como lo que me ordenan y ni siquiera puedo llevar una vida normal, una ropa normal, un reloj normal o unas gafas normales... aquí todo está contagiado de un desagradable olor y todas las cosas tienen la misma tonalidad de color; no sé si estaremos locos o no, pero desde luego el ambiente y los alrededores son los más propicios para volverse tarado... no hay siquiera una margarita, un arbolito de parra, todos son jardines, setos, bancos de hierro, y encima las salidas están contadas y organizadas, que más que al parque parecemos presos que salen al patio, eso sí un patio muy bonito y decorado con pésimo gusto, pero al fin y al cabo parece el patio de una cárcel. Y ahora estoy aquí sentado, con los mongolos éstos que se llevan todo el día hablando chalauras. Y Vs. me dice que por qué no empiezo yo hablar... bien pues ya lo he hecho, ahora dele Vs. el turno a otro y déjeme a mi tranquilo que tengo cosas más importantes en las que pensar.
Moderador: Bien Pablo, pues precisamente de eso quiero que me hables, por qué no compartes con todos nosotros eso que dices te ronda por la cabeza, o esas cosas importantes en las que tienes que pensar. Aunque creas que tus compañeros no te oyen, yo al menos te puedo asegurar que sí que lo hago y además tengo interés en saber cómo es tu forma de pensar. Creo que así se conoce mejor a las personas, y aunque creas que mi trabajo solo consiste en psicoanalizarte, primero deberías saber que el psicoanálisis se hace en la intimidad porque requiere de mucha concentración y dedicación, y que además no me interesa en lo más mínimo. Sólo quiero conocer a los que vais a ser en un futuro los que compartirán conmigo 3 horas todos los Miércoles, quiero conoceros. Solo es eso. Así que por favor, ya que tienes cosas más importantes en las que pensar; a ver detállamelas si eres tan amable.
Pablo: ¿Qué pasa, que me odias no? Que te caigo malamente, ¿no? Si yo lo sé, me he dado cuenta desde que entraste por esa maldita puerta. A ti qué carajo te importa lo que yo piense o deje de pensar ¿en? ¿Qué te crees, que nosotros vamos a ser tu buena acción del año? Basura, que eres basura. Solo estás aquí porque te pagan y punto; y como tantos otros, para ti ésto será un trabajo de mierda, con un sueldo de mierda, con una gente de mierda y unos compañeros de mierda.
Pero vamos, que me da igual porque me importa un carajo lo que te pase a ti y tu vida, y cuanta mierda tengas que tragar para poder llegar a final de mes, para poder pagar la letra del deportivo que aparcas en la puerta y el monovolumen que usa tu mujer, de la casa adosada que tendrás en no sé donde urbanización de pijos insoportables que miran por encima del hombro y que solo son tus amigos si te ven pagando en el Club de Campo con la American Express o la Barclay´s Gold VISA. No dejas de ser tan basura como nosotros, aunque tu estes fuera de estos muros y nosotros no. Esa es la única diferencia, que nosotros hemos tenido mala suerte y nos hemos dejado pillar por los que son como vosotros, unos atrapa sueños, unos destrozahogares y unos amargados de la vida. No sois nada, como nosotros, no tenéis nada, como nosotros, y os merecéis estar aquí encerrados tanto o más que nostros.
Y ahora, querido doctor, puede dejarme de una puta vez en paz. Tengo que pensar en cómo podré hacerme de una vida tan estupenda como la suya, para así poder demostrar que no soy ningún enfermo y poder salir de aquí.
Quería saber qué me rondaba por la cabeza, pues ya lo ha conseguido... cumplir la paradoja de un centro de salud mental... el sueño americano... no te jode. ¡Déjeme en paz!
Moderador: Bueno Pablo, después de tu brillante exposición solo me queda darte las gracias. Aunque no pretendía que te enojases de esa manera, no está mal para romper el hielo en una reunión de estas características el que uno empiece contando la percepción que tiene la vida.
Creo que hay formas más dogmáticas para comenzar o introducir un tema y te creía capaz de emplearlas, pensaba que tenías ese potencial, pero dadas las circunstancias... admitamos pulpo como animal de compañía ¿no? jajajaja... ¿tu en qué piensas Rosa?
Rosa: En que el césped del jardín está amarillento, y eso es porque se está quemando.
Y nadie hace nada por salvarlo, día tras día la gente lo pisa, arroja basura sobre él, y nadie hace nada para evitarlo.
Todo es tan triste, y todo se vuelve tan gris cuando veo el césped amarillento.
El césped es como la propia vida, pero hecha de manera sencilla. Es como un esquema donde se resume todo, nosotros mismos estamos y aparecemos en él. Y sin embargo, no hacemos nada, no se lo agradecemos para nada. Sino todo lo contrario, lo castigamos, nos burlamos de él, abusamos de él; y no protesta.
El césped se despierta día a día con nosotros, es el primero en hacerlo y el último en acostarse, porque hasta que todos no hemos tomado ya la cena y estamos en nuestros cuartos, el césped no duerme. Él sabe que en cualquier momento podemos salir y necesitar algo de él. Y sin embargo, está amarillento. Se muere. Y nadie hace nada por ayudarlo. ¡Y yo sola no puedo! ¿¡Por qué no me dejan que cuide de él!?, solo pido eso... pasar una noche junto a él, darle caricias, hacerme sentir a su lado para que no esté solo. ¡Es una noche! empiezan a saltársele las lágrimas Darle agua si me la pide, acariciarlo si lo necesita, cantarle en voz bajita para tampoco despertar a los demás. ¡No pido tanto! grita y se calla
Moderador: Bueno Rosa, tampoco es para ponerse así ¿no te parece? Si quieres puedo hablar con los jardineros y comentarles el problema que tu me estás detallando, a ver que pueden ellos solucionar. Pero lo que no puede ser es que montes una tragedia porque hayas visto el césped un poco amarillento por los bordes. ¿Te parece?
Rosa: Solo quiero cuidar de él. ¿Doctor, es que no lo comprende? No se puede arreglar todo echándole agua y quitándole la hierva seca; hay que mimarlo, decirle cosas bonitas, darle el lugar que se merece. El césped es algo muy importante en nuestras vidas. Aunque Vs. no lo quiera creer.
Interrumpe Pablo...
Pablo: ¡Loca! ¡Estás loca!, como un cencerro. ¿Te enteras? ¡Tolón-tolón! El césped... esto es cagarse vamos.
¿¡Lo próxmo qué va ser hombre!? Acariciar la taza del water... por la incondicional labor de soportarte a ti todos los días encima cada vez que vas ¿no?
Vamos hombre...
Moderador: Si te vas a comportar así Pablo, yo también tendré que hacerlo contigo. Y puede que no te guste. Que sea la primera y la última vez, no solo que no respetas el turno de palabra de una compañera, sino que además te atrevas a emitir juicios de valor sobre lo que esté narrando. No quieras que sea severo contigo, porque entonces va a ser cuando lo vas a pasar mal. Y te lo estoy diciendo bastante en serio. No sabes lo que es estar puteado, como tu dices, aquí dentro. Y yo sin embargo sí, porque no serías al primer paciente que como método de corrección de la conducta se lo aplico. Sino lo quieres entender de otra manera, lo harás por las malas. ¿Ha quedado claro?
Pues hasta que yo no de el turno de palabra, aquí todos escuchamos y solo habla aquel al que le corresponda. Pablo, ya te he avisado una vez, no quieras que lo haga una segunda. Y ahora, pídele disculpas a Rosa por haberla interrumpido, por haberte reido de ella y por haberle faltado al respeto. Quiero que le pidas perdón tres veces, por esas tres cosas que te acabo de enunciar. Vamos.
A Pablo se le descompone la cara, traga saliba y dice...
Pablo: Rosa hija, perdón elevado al cubo.
¿Contento Doctor? Ahora me dirá, que también es una falta de respeto expresarse matemáticamente.
Continuará...
Locura
Un mundo cerrado. Un mundo paralelo. Un mundo apartado de la realidad. Seres blandos, débiles, blancos, inmaculados, encerrados en un mundo oscuro, negro... Una puerta se abre y la terapia comienza. Los seres se muestran como son, diferentes a los demás. Cuentan sus problemas, sus relaciones, sus ilusiones. Son iguales a nosotros, pero están encerrados. Muestran la realidad que les niegan. Muestran la realidad de detrás de la puerta. ¿Quién está peor?, ¿usted o ellos?. ¿Quién debería quedarse encerrado?, ¿usted o ellos?
1º) Entrevista con el doctor.
Él: En primer lugar, he de decir que yo no estoy loco. Eso que cuentan los otros médicos, que si esquizofrenia con crisis de desdoblamiento de la personalidad, etc., son paridas que se inventan probablemente inducidos por mi madre, que lo único que quiere es deshacerse de mi. Tiene metido en la cabeza que yo no me quiero ir de casa, y joder, comprendo que tengo 35 años, pero tampoco es para tanto. Sé que debo acabar ya la diplomatura, que desde que empecé hace catorce años ya me ha dado tiempo a poder acabarla, pero es que las asignaturas son realmente difíciles, los profesores me han cogido manía y yo tengo una vida muy ocupada.
Lo que está claro, es que no soy ningún loco, que no estoy loco y que si le metí fuego a la casa, fue sin querer. A todo el mundo se le puede pasar apagar el gas durante un día entero, y a cualquier madre que fume y que tenga un hijo despistado, le puede ocurrir que si llega de trabajar, abre la puerta, el gas se ha quedado abierto y ella viene fumando… pues como es natural se produzca una explosión de nada… total ningún otro piso se vio afectado, tan solo el nuestro. Y la verdad donde vivimos ahora, se está mucho mejor, no tenemos vecinos porque vivimos en una casa, y la parcela es lo suficientemente espaciosa como para que si vuelve haber otra explosión similar, podamos recuperar las cosas sin necesidad de tenernos que volver locos buscándola por toda una calle y haya que llamar a los bomberos y a protección civil para que despeje los escombros. Si ocurre, pues como dice la expresión, todo queda en casa. Lo mire, por donde lo mire, todo son ventajas.
Pero que va, se empeñan en que me tome unas pastillas que me dejan aplacado todo el día, en que asista a unas reuniones donde la gente es sumamente rara y el que nos da la charla la caga someramente para que intentemos participar, además tiene un tick muy raro en el ojo y encima nunca para de mirarnos, observarnos y tomar notas. Y yo me niego. Soy muy reservado y no me gusta hablar de mis cosas.
Bueno sí, se las cuento a Rorro, que es mi amigo. Nos conocemos desde la infancia, y es muy comprensivo. Nunca critica mis acciones, razona conmigo dejándome siempre a mí la libertad de elección, me apoya siempre, y siempre lo tengo ahí. Nunca me ha fallado. Cierto es, que es un poco cortaillo, no habla mucho la verdad, casi nada; y mi madre dice que está tan loco como yo… seguro… ella qué iba a decir. Tampoco se relaciona mucho, la verdad es que la gente lo ignora o no lo quiere ver; el otro día me decía que se sentía muy identificado con un anuncio de televisión donde el aire acondicionado se apagaba cuando no había nadie en la sala, él dice que se siente como el protagonista del anuncio… que no es nada.
Y yo la verdad, que no sé qué decirle cuando se pone tan trágico. Me dan ganas de estamparlo, porque siendo tan buena gente como es, que tenga tan poquita autoestima, hacer que me hierva la sangre.
Pero bueno, de Roro ya hablaremos otro día. Además con su permiso le he invitado a venir a nuestra cita de los Martes; el próximo intentaré convencerlo para que Vs. lo conozca, claro está que no espere que venga en pijama como vengo yo, el dice que se niega a ponerse el uniforme de aquí. Pero bueno, ya hablaré yo con él.
Y bien, ¿para qué me ha citado doctor?
Continuará...
1º) Entrevista con el doctor.
Él: En primer lugar, he de decir que yo no estoy loco. Eso que cuentan los otros médicos, que si esquizofrenia con crisis de desdoblamiento de la personalidad, etc., son paridas que se inventan probablemente inducidos por mi madre, que lo único que quiere es deshacerse de mi. Tiene metido en la cabeza que yo no me quiero ir de casa, y joder, comprendo que tengo 35 años, pero tampoco es para tanto. Sé que debo acabar ya la diplomatura, que desde que empecé hace catorce años ya me ha dado tiempo a poder acabarla, pero es que las asignaturas son realmente difíciles, los profesores me han cogido manía y yo tengo una vida muy ocupada.
Lo que está claro, es que no soy ningún loco, que no estoy loco y que si le metí fuego a la casa, fue sin querer. A todo el mundo se le puede pasar apagar el gas durante un día entero, y a cualquier madre que fume y que tenga un hijo despistado, le puede ocurrir que si llega de trabajar, abre la puerta, el gas se ha quedado abierto y ella viene fumando… pues como es natural se produzca una explosión de nada… total ningún otro piso se vio afectado, tan solo el nuestro. Y la verdad donde vivimos ahora, se está mucho mejor, no tenemos vecinos porque vivimos en una casa, y la parcela es lo suficientemente espaciosa como para que si vuelve haber otra explosión similar, podamos recuperar las cosas sin necesidad de tenernos que volver locos buscándola por toda una calle y haya que llamar a los bomberos y a protección civil para que despeje los escombros. Si ocurre, pues como dice la expresión, todo queda en casa. Lo mire, por donde lo mire, todo son ventajas.
Pero que va, se empeñan en que me tome unas pastillas que me dejan aplacado todo el día, en que asista a unas reuniones donde la gente es sumamente rara y el que nos da la charla la caga someramente para que intentemos participar, además tiene un tick muy raro en el ojo y encima nunca para de mirarnos, observarnos y tomar notas. Y yo me niego. Soy muy reservado y no me gusta hablar de mis cosas.
Bueno sí, se las cuento a Rorro, que es mi amigo. Nos conocemos desde la infancia, y es muy comprensivo. Nunca critica mis acciones, razona conmigo dejándome siempre a mí la libertad de elección, me apoya siempre, y siempre lo tengo ahí. Nunca me ha fallado. Cierto es, que es un poco cortaillo, no habla mucho la verdad, casi nada; y mi madre dice que está tan loco como yo… seguro… ella qué iba a decir. Tampoco se relaciona mucho, la verdad es que la gente lo ignora o no lo quiere ver; el otro día me decía que se sentía muy identificado con un anuncio de televisión donde el aire acondicionado se apagaba cuando no había nadie en la sala, él dice que se siente como el protagonista del anuncio… que no es nada.
Y yo la verdad, que no sé qué decirle cuando se pone tan trágico. Me dan ganas de estamparlo, porque siendo tan buena gente como es, que tenga tan poquita autoestima, hacer que me hierva la sangre.
Pero bueno, de Roro ya hablaremos otro día. Además con su permiso le he invitado a venir a nuestra cita de los Martes; el próximo intentaré convencerlo para que Vs. lo conozca, claro está que no espere que venga en pijama como vengo yo, el dice que se niega a ponerse el uniforme de aquí. Pero bueno, ya hablaré yo con él.
Y bien, ¿para qué me ha citado doctor?
Continuará...





