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Mac Guffin
Más cine, por favor
Acerca de
"Parece como si existiera en el cerebro una región totalmente específica, que podría denominarse memoria poética y que registrara aquello que nos ha conmovido, encantado, que ha hecho hermosa nuestra vida. Desde que conoció a Teresa, ninguna mujer tenía derecho a imprimir en esa parte del cerebro ni la más fugaz de las huellas". La insoportable levedad del ser. Milan Kundera
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Sindicación
 
La terapia
Libros, música y películas: la cura de todos los males. Del infierno sólo se puede salir a través de una unívoca terapia: "la terapia".
Reflexión número uno del día en que cumplo 25 años. Temo que Fassbinder vaya a ser el principal proveedor de emociones de ahora en adelante.
Las personas vienen y se van, hacen su estelar actuación en escena, deleitan al público y fidelizan para próximas funciones pero, al final de todo, desaparecen para ejercer nuevos papeles en nuevas obras.
Una vez más, Shakespeare tenía razón. La vida era una tragicomedia en siete actos; yo estaba a punto de pasar al tercero.

 
Paraguas y protección
"Siempre con la misma mierda. Siempre hay que hacer algo. Siempre hay que inventar algo. ¿No podemos ser simplemente como somos?"

"Las cosas hay que acabarlas, ¿me comprendes?
No, no te entiendo"

"Despedirse y llegar es lo más hermoso de la vida"

La ansiedad de Veronica Voss
, Fassbinder

 
Viva la vida (o el cine)
Truffaut se preguntaba: "¿Es el cine más importante que la vida?". La mayoría de vosotros respondería: "No". Sin embargo, hay tardes dadas a la melancolía en que parece que así fuera. El cine es, a veces, el único alimento.

Mi gran lamento actual es no poder sostener un libro más de media hora seguida, tirando esta cifra por lo alto. ¿Será, tal vez, que he dejado de concentrarme al dejar de lado el periodismo? Me pregunto igualmente, muchas veces, si alguna vez regresaré a ese otro lado de la realidad. Tardes enteras que se pasaban de un lado para otro, escribiendo, anotando, rehaciendo, apuntando, titulando, cambiando, cerrando, abriendo, maquetando, opinando...

Veronica Voss es Norma Desmond. Pero, además, drogadicta. Por fin un Fassbinder, por fin. Ya lo he tenido en teatro y, ahora, en cine. Años después de aquel primer contacto, nada amargo aunque sí muy emocionante, "Las amargas lágrimas de Petra Von Kant", me vuelvo a encontrar con una mujer desesperada, que invoca la muerte como la muerte la invoca a ella. Resulta turbador la forma en que el alemán registra la realidad con la cámara, las luces y las sombras, principal subtítulo del filme... Y también la ansiedad, la terrible ansiedad de Voss, de su vida, truncada, marchita, enmudecida en tiempos de sonoro... Y esas luces que hacen estrellas, las habitaciones blanquísimas y cegadoras en contraste con la oscuridad sensual que buscaba Veronica...

Antes, unas horas antes, Louis Malle. ¿Estoy caminando hacia ello? Yo diría que sí... La "nouvelle vague" me saluda años después también, después de mis primeros y lejanos contactos con el cine jazzístico, con el jazz cinematográfico...Y Malle me descubre que el proceso natural de nuestro encuentro no podía comenzar en "Ascensor al cadalso" ni "Los amantes", sino por "Un soplo en el corazón". Va a ser que la palabra souffle está ciertamente relacionada con mi vida...

Viva el cine, una y otra vez...

 
No
La extraña tarde acabó en una noche llena de desilusión y tristeza. En el sofá, sin apenas poder moverse, lloraba desconsoladamente. ¿Sabía por qué o ni siquiera lo sabía? Creía intuir que se trataba del final del verano, de ese momento en que alguien pasa una mano por unos ojos desgastados y los cierra con llave, y para siempre. Las necesidades. Las afinidades. El empeño. La nostalgia. La soledad. La delicadeza. El sacrificio. La bruma.
Empeñada en que la siguiera a todas partes, se dio cuenta en aquel preciso momento en que realmente no tenía nada. Ni pies ni cabeza. Todo indicaba a que cada minuto de la noche el estado anímico se mimetizaría con cada una de las secuencias de la llamarada-película, "El cielo protector". Escalofríos y sudores helados, la manta que tapa y no abriga, diversos objetos tirados alrededor cuyo propósito es demonizar la escena. Un móvil sin respuesta, un mensaje sin tambor, en la lejanía.
También he recordado los días en que me despertaba a las siete de la tarde un veintiantos de agosto, en el pueblo, hipnotizada por el sonido envolvente y llamativo de la plaza de toros, la gente jaleando, el sol de costado, oscureciendo pero todavía con ciertas láminas de sol. Se colaba por todas partes el aire asfixiado y mortecino de esas tardes en que no había habido día, en que no había hecho nada más que dormir y dormitar, soñar con que no estaba donde estaba, y luego venía la ducha, en la que me recordaba en mi casa, en mi casa, por las noches, antes de irme a dormir, arropada, cálida, warm...
La soledad pasa por esta grave noche, una canallada vivaz, una falsa noche en que nada sale como debería, la soledad... E iba a escribir, la soledad, tú y yo, siendo paradójicamente absurdo.
No, no voy a pedírtelo más.

 
Toca Avellaneda
¿Puedo contar con vos?
Vos no me falles y yo no te voy a fallar nunca.
Si la otra es ella te podés quedar, si la otra soy yo, te tienes que ir.
Destinos que no llegan a cruzarse.
Amor: ¿fuego o seguridad-cariño-compromiso-confianza-cosas compartidas?

El mismo amor, la misma lluvia, Juan José Campanella

 
La espalda
Tenía los ojos verdes y el gesto tranquilo. Los músculos, relajados; la espalda, inmensa, era el muro de contención de palabrotas y agresiones, era la muralla china con ingredientes de fortaleza crepuscular. Porque, detrás de esa gran espalda, que recorría palmos y palmos, se encerraba un mundo interior oscuro, a veces fabuloso -lleno de aromas: chocolate, jazmín, fresa y nata, hasta canela- y otras veces caótico; la mayoría de las ocasiones, falto de esperanza.

Sonó el teléfono mientras la escena se fundía a negro y... como no me gusta hacer interrupciones, lo apagué. Así, drásticamente.