El afán por simplificar
"El ser humano detesta lo confuso, lo cual parece lógico. Pero, en nuestro afán por simplificar, en nuestra necesidad de convertirlo todo en blanco y negro, también odiamos lo complejo. Ahí es donde empezamos a equivocarnos, porque la vida es una pura complejidad. Y la mayoría de la gente parece incapaz de soportar esa maldita indeterminación de la existencia. La ambigüedad les resultaba inaguantable".
Inquietante y mestiza, Rosa Montero (EPS)
Inquietante y mestiza, Rosa Montero (EPS)
Golpe de efecto (revés)
Como el espacio de este diario infinito es finito pero aún tan joven como las estrellas que apenas vemos, me permito "el perdonen que no me levante" para copiar otra vez la gran frase de John A. Crow sobre "La tregua", de Benedetti: "La muerte de la muchacha, que corta de golpe ese renacimiento del protagonista, parece obedecer más a los deseos secretos del protagonista (incapaz de vivir realmente) que a un golpe de efecto del autor. Para este muerto vocacional, un verdadero amor es demasiada vida".
Sobre la profesión (una vez más)
Disquisiciones periodísticas número XIII: "El horóscopo en un diario es tan importante como la opinión". ¿Debería escucharse alguna vez una frase como esta entre las santas paredes de un diario nacional?
Quimeras
Stephane escribe el libro junto a Muriel. Ella es la pluma que se desliza sobre el papel; él, el generador de ideas. Si usted, sí, el que se muestra invisible a los ojos, quiere, le convoco para la próxima estación. No se llamará Esperanza, le ataremos un nombre al lomo del volumen. El que nuestra imaginación alcance, el que nuestro ingenio permita. Yo seré la pluma, como Barbery, legible, espontánea, sutil. Usted, la fantasía, el paladar, el atrapador de sueños y cafetera de sensibilidad. Porque, ya se sabe, la evocación de olores familiares es imprescindible para meterse en el bolsillo al lector. La magdalena, el té humeante, el algodón de feria.
Esperaba el autobús (buena parte de los momentos importantes de la vida de cada uno transcurren en el transporte público, aguardándolo o subido a sus patas y motores) cuando, de pronto, olisqueé el ambiente. Hice una mueca y mis pupilas ya no pudieron descansar hasta que encontraron la procedencia de tal perfume. De la basura ascendía un humo característico que me llevó a "el otro", "la laicidad" y "el estigma", tantas horas de filosofía al hilo de una pipa chimenea. El cubo de basura hervía: el olor envolvente, y el humo elevándose también dibujaban en mi mente las piernas rematadas por tacones altos de Marilyn Monroe en "Con faldas y a lo loco".
Más tarde, pasados unos días -las historias siempre encuentran su final-, volví a toparme con el olor. Esta vez no disimulaba el hedor de la miseria, sino que remataba el perfil de un bohemio-moderno (con tristeza miré su figura, intacta y perfecta, qué desperdicio de talento) en la salida de Tribunal. Allí estaba el adonis, fumándose la pipa de los veinte años.
Esperaba el autobús (buena parte de los momentos importantes de la vida de cada uno transcurren en el transporte público, aguardándolo o subido a sus patas y motores) cuando, de pronto, olisqueé el ambiente. Hice una mueca y mis pupilas ya no pudieron descansar hasta que encontraron la procedencia de tal perfume. De la basura ascendía un humo característico que me llevó a "el otro", "la laicidad" y "el estigma", tantas horas de filosofía al hilo de una pipa chimenea. El cubo de basura hervía: el olor envolvente, y el humo elevándose también dibujaban en mi mente las piernas rematadas por tacones altos de Marilyn Monroe en "Con faldas y a lo loco".
Más tarde, pasados unos días -las historias siempre encuentran su final-, volví a toparme con el olor. Esta vez no disimulaba el hedor de la miseria, sino que remataba el perfil de un bohemio-moderno (con tristeza miré su figura, intacta y perfecta, qué desperdicio de talento) en la salida de Tribunal. Allí estaba el adonis, fumándose la pipa de los veinte años.
Francamente, querido
La opinión de Rajoy con respecto a España es clara: "No hay mayor agresión a un país que ocultar sus símbolos". Francamente, querido, creo que para afirmar esto hay que haber sufrido muy poco y haber leído menos.
Vistazo de prensa
"El calendario ha sobrepasado el 3 de septiembre, fecha habitual en la que comienza un nuevo libro".
"La gente que era ignorante antes se avergonzaba y hacía lo posible para remediarlo. Hoy las personas están satisfechas con esa ignorancia, inlcuso la manejan con desafío. Son sociedades de nuevos ricos y con pocos escrúpulos, con gran tolerancia hacia la corrupción política y económica".
"Ahora resulta más difícil creerse lo que uno escribe. Y si yo no me lo creo, no puedo escribirlo".
La primera cita pertenece a Javier Ors; la segunda, a Javier Marías.
"La gente que era ignorante antes se avergonzaba y hacía lo posible para remediarlo. Hoy las personas están satisfechas con esa ignorancia, inlcuso la manejan con desafío. Son sociedades de nuevos ricos y con pocos escrúpulos, con gran tolerancia hacia la corrupción política y económica".
"Ahora resulta más difícil creerse lo que uno escribe. Y si yo no me lo creo, no puedo escribirlo".
La primera cita pertenece a Javier Ors; la segunda, a Javier Marías.
El teletipo
Mientras aquí asistimos expectantes y algunos rabiosos (los menos, aunque los más dañinos) a la génesis e inauguración de un nuevo diario, cuya cabecera cuenta con la genialidad de Barceló, navego por los mundos de otras personas que me fueron muy cercanas en su día y de las que hoy queda poco en mi estela. Sus universos oníricos me recuerdan a lo que los libros cuentan, a lo que las películas muestran, a lo que la música evoca. A veces no entiendo cómo es que, por alguna extraña razón, me he convertido en un diaro. Pero no en uno de esos personales, con las hojas de colores y cierto aroma a antiguo. Qué va: me he convertido en la radiografía de un diario nacional, en la cardiología del periodismo, de modo que sus latidos son los míos, de modo que las discusiones en torno a "la profesión", estúpida profesión, me conciernen a un cien por ciento.
Me encuentro ceñida en la piel de otra persona que no fui yo, y me desagrada al tiempo que me libera. Es como si llevara permanentemente el maillot de un ciclista: se ajusta a mi cuerpo de un modo natural pero sin oprimirme, se ensancha cuando me ahogo, se estrecha cuando pierdo energía. Me eleva, me yergue la espalda, ayuda a mantener recta mi curvada espalda.
El futuro enseña su dentadura postiza, desafiante. Yo quiero cogerlo con las dos manos, estoy deseando quemarme en él, pero no llega y no sé si es porque no le ofrezco garantías o, porque, en realidad, y eso sólo lo sabemos tú y yo, no quiero asirme a él. Me da miedo hacer borrón y cuenta nueva, dejar atrás este año de palabras y más palabras, nuevas personas, nueva realidad, nueva identidad. Soy de esta parte del mundo, mis conductas occidentales son innegables, la soledad es abrumadora, la solvencia cada vez es mayor. Me dirijo, hablo, camino, cruzo, decido, me enfrento, sonrío. Soy un arma cargada de futuro.
Cuando así lo creo, prometo salir de estas paredes. Prometo buscar el destino que me aguarda, donde quiera que esté, prometo verme siempre como a veces lo hago, una adulta, un disparo anónimo, una exhalación de espíritu.
Ahora he de irme, un teletipo...
Me encuentro ceñida en la piel de otra persona que no fui yo, y me desagrada al tiempo que me libera. Es como si llevara permanentemente el maillot de un ciclista: se ajusta a mi cuerpo de un modo natural pero sin oprimirme, se ensancha cuando me ahogo, se estrecha cuando pierdo energía. Me eleva, me yergue la espalda, ayuda a mantener recta mi curvada espalda.
El futuro enseña su dentadura postiza, desafiante. Yo quiero cogerlo con las dos manos, estoy deseando quemarme en él, pero no llega y no sé si es porque no le ofrezco garantías o, porque, en realidad, y eso sólo lo sabemos tú y yo, no quiero asirme a él. Me da miedo hacer borrón y cuenta nueva, dejar atrás este año de palabras y más palabras, nuevas personas, nueva realidad, nueva identidad. Soy de esta parte del mundo, mis conductas occidentales son innegables, la soledad es abrumadora, la solvencia cada vez es mayor. Me dirijo, hablo, camino, cruzo, decido, me enfrento, sonrío. Soy un arma cargada de futuro.
Cuando así lo creo, prometo salir de estas paredes. Prometo buscar el destino que me aguarda, donde quiera que esté, prometo verme siempre como a veces lo hago, una adulta, un disparo anónimo, una exhalación de espíritu.
Ahora he de irme, un teletipo...
Last kiss
"Un beso para la eternidad" se llamaba aquella idea que sigo dando vueltas en la cabeza y que aparco en este espacio para no olvidarlo nunca. Estaba en una bolsita de plástico, entre tu frase sobre Salamanca y Toulouse, y lo bien que la lluvia le sentaba a estas ciudades, y aquella tuya reflexión sobre las lámparas. Me veo todavía dentro de la tienda más mágica de la ciudad, y también, la más cara, a tu lado, eligiendo en broma la luz más bonita.
"Un beso para la eternidad. Los sonidos de la tierra" es un documental que versa sobre el Voyager 1 y 2, dos naves que se enviaron al espacio en 1977 y que transportaban un mensaje de la humanidad: un disco de oro. Ese misterioso cd contenía las imágenes y los sonidos de la humanidad (en un alarde de pretensión nada disimulada). Se trataba de grabarlos y enviarlos al espacio para recordar la raza humana y/o presentarla a las posibles especies que habitaran el más allá.
Recuerdo pocas de las "cosas" que se incluyeron en el disco, pero dos de las que se me quedaron almacenadas fueron la risa humana, como archivo de sonido, y una ecografía de un feto, como archivo de imagen. Había muchos más elementos hermosos de la vida diaria, bien se merece esto una reflexión. Quede como apunte para venideras ideas.
"Un beso para la eternidad. Los sonidos de la tierra" es un documental que versa sobre el Voyager 1 y 2, dos naves que se enviaron al espacio en 1977 y que transportaban un mensaje de la humanidad: un disco de oro. Ese misterioso cd contenía las imágenes y los sonidos de la humanidad (en un alarde de pretensión nada disimulada). Se trataba de grabarlos y enviarlos al espacio para recordar la raza humana y/o presentarla a las posibles especies que habitaran el más allá.
Recuerdo pocas de las "cosas" que se incluyeron en el disco, pero dos de las que se me quedaron almacenadas fueron la risa humana, como archivo de sonido, y una ecografía de un feto, como archivo de imagen. Había muchos más elementos hermosos de la vida diaria, bien se merece esto una reflexión. Quede como apunte para venideras ideas.
But you got to use your own hands
Tal vez en español esta letra de una canción tan hermosa de Ben Harper me habría parecido insulsa. En inglés, me vuelve loca. Es más, me emociona, algo que no es tan fácil en verdad.
I can change the world
With my own two hands
Make a better place
With my own two hands
Make a kinder place
With my own two hands
With my own
With my own two hands
I can make peace on earth
With my own two hands
I can clean up the earth
With my own two hands
I can reach out to you
With my own two hands
With my own
With my own two hands
Im gonna make it a brighter place
Im gonna make it a safer place
Im gonna help the human race
With my own
With my own two hands
I can hold you
With my own two hands
I can comfort you
With my own two hands
But you got to use
Use your own two hands
Use your own
Use your own two hands
With our own
With our own two hands
With my own
With my own two hands
I can change the world
With my own two hands
Make a better place
With my own two hands
Make a kinder place
With my own two hands
With my own
With my own two hands
I can make peace on earth
With my own two hands
I can clean up the earth
With my own two hands
I can reach out to you
With my own two hands
With my own
With my own two hands
Im gonna make it a brighter place
Im gonna make it a safer place
Im gonna help the human race
With my own
With my own two hands
I can hold you
With my own two hands
I can comfort you
With my own two hands
But you got to use
Use your own two hands
Use your own
Use your own two hands
With our own
With our own two hands
With my own
With my own two hands
De curiosidades y otras copas
Prosopagnosia: no puedo reconocer el rostro de ninguna persona
Así como a algunas les resulta muy difícil de olvidar algunas caras, otras son incapaces de retenerlas en la mente. Esto tiene un nombre y responde a una patología: prosopagnosia.
"Aunque pueda parecer un proceso fácil, reconocer el rostro de las personas es una de las asociaciones más complicadas que puede realizar nuestro cerebro. Sobre todo por la ingente cantidad de regiones cerebrales que se ponen en funcionamiento. No resulta extraño, por tanto, que la prosopagnosia, enfermedad que impide asociar las caras a las personas, sea el resultado de un fallo en esas estructuras. Actualmente podemos distinguir dos tipos: la aperceptiva y la asociativa. En la primera, los pacientes no pueden extraer una identidad de la cara que observan ya que les falla el análisis de los rasgos; y en la segunda, aunque sí lo hacen, no logran identificar a la persona.
El enfermo, en los casos más graves, no puede ver ninguna cara. Logra distinguir el cuello, el pecho, las manos, los pies... pero no el rostro de quien observa. Ni siquiera el suyo propio.
Los primeros casos documentados médicamente son del siglo XX. En 1947 fue el doctor Joachim Bodamer quien recogió, en algo menos de 50 páginas, el primer estudio clínico serio de la enfermedad. Aún no se ha encontrado cura".
Artículo extraído del "Magazine" de "El Mundo", escrito por Cristina Fernández. Llamamiento al guión de una película de Almódovar, añado.
Así como a algunas les resulta muy difícil de olvidar algunas caras, otras son incapaces de retenerlas en la mente. Esto tiene un nombre y responde a una patología: prosopagnosia.
"Aunque pueda parecer un proceso fácil, reconocer el rostro de las personas es una de las asociaciones más complicadas que puede realizar nuestro cerebro. Sobre todo por la ingente cantidad de regiones cerebrales que se ponen en funcionamiento. No resulta extraño, por tanto, que la prosopagnosia, enfermedad que impide asociar las caras a las personas, sea el resultado de un fallo en esas estructuras. Actualmente podemos distinguir dos tipos: la aperceptiva y la asociativa. En la primera, los pacientes no pueden extraer una identidad de la cara que observan ya que les falla el análisis de los rasgos; y en la segunda, aunque sí lo hacen, no logran identificar a la persona.
El enfermo, en los casos más graves, no puede ver ninguna cara. Logra distinguir el cuello, el pecho, las manos, los pies... pero no el rostro de quien observa. Ni siquiera el suyo propio.
Los primeros casos documentados médicamente son del siglo XX. En 1947 fue el doctor Joachim Bodamer quien recogió, en algo menos de 50 páginas, el primer estudio clínico serio de la enfermedad. Aún no se ha encontrado cura".
Artículo extraído del "Magazine" de "El Mundo", escrito por Cristina Fernández. Llamamiento al guión de una película de Almódovar, añado.
Los pigmeos aka
"Viajemos por unos instantes al corazón de África y dejemos aquí nuestro ropaje cultural. En los bosques fronterizos entre la República del Congo y la República Centroafricana viven los pigmeos aka. Se trata de un pueblo dedicado a la caza y a la recolección que ostenta un curioso título. En el 2005 fueron nombrados los mejores padres del mundo tras una amplia investigación auspiciada por el gobierno británico que etudió las relaciones entre los progenitores varones y sus hijos en más de 150 sociedades y culturas de los cinco continentes. Como promedio, un padre aka tiene en sus brazos a su bebé el 47 por ciento del tiempo, lo que supone actualmente el récord mundial. Sólo algunos países del norte de Europa con elevados estándares de igualdad entre géneros -como Suecia, con un 45 por ciento- se acercan a este excepcional tiempo de dedicación.
Es probable que los pigmeos aka vivan felices sin estadísticas, relojes ni chupetes. Los investigadores británicos comprobaron no sin cierta sorpresa que los padres aka suelen ofrecer su pecho a su bebé cuando éste tiene hambre, un método tan satisfactorio para calmarlos como nuestros chupetes de látex y silicona y, sin duda, mucho más natural. Los investigadores reconocen, no obstante, que la situación de que un padre ofrezca su pezón a su bebé hambriento 'puede constituir un enorme desafío' para la mayoría de los hombres del resto del mundo. Y es que lejos de esos bosques en el corazón de África la historia es muy diferente".
Leído.
Es probable que los pigmeos aka vivan felices sin estadísticas, relojes ni chupetes. Los investigadores británicos comprobaron no sin cierta sorpresa que los padres aka suelen ofrecer su pecho a su bebé cuando éste tiene hambre, un método tan satisfactorio para calmarlos como nuestros chupetes de látex y silicona y, sin duda, mucho más natural. Los investigadores reconocen, no obstante, que la situación de que un padre ofrezca su pezón a su bebé hambriento 'puede constituir un enorme desafío' para la mayoría de los hombres del resto del mundo. Y es que lejos de esos bosques en el corazón de África la historia es muy diferente".
Leído.
El crepúsculo de los dioses
Mientras en la cartelera sofríen títulos de películas como "Pactar con el gato" o "Movida bajo el mar", en casa nos enchufamos a Vittorio de Sica. "El limpiabotas" no me desarma como el "Slowly" de Aute ayer por la noche, pero me emociona de forma adecuada. Me inunda el corazón de lluvia, y se agradece el estar vivo. Las canciones y los versos nos devuelven al estado que hemos olvidado, por discreción y sabiduría. La imagen en blanco y negro y la amistad interrumpida por la vida en su máxima expresión de la miseria, me hace pensar en "Umberdo D" y aquella aciaga época en que yo bebía del cine más absurdo y expresionista para fundirme en la verdad de las cosas. En mayúsculas. Cuánto tiempo ha pasado desde entonces, y qué pocas cosas han transcurrido. Los "flash backs" me invitan a instalarme en el lado oscuro pero rehúso cortésmente porque de nada sirve.
Te recreas modulando la voz y a mi me encanta. Es verdad que cuando me río en voz alta es porque lo deseo, no sólo quiero llamar tu atención. Hubo una actriz de cine que me enseñó a entornar los ojos y una persona de carne y hueso dejó que aprendiera de ella los ritmos de una conversación. La respuesta medida, el encanto de la palabra al dente pero sin la torpeza del que presume.
A veces no consigo desprenderme de lo que la música, o el danzar de las hojas me hace sentir. O la caída del sol: son las nueve menos veinte y ya no hay ni un sólo rallito de luz. Se pone la tarde, se enmascara el otoño, acecha detrás de nuestros pasos. Cuando siento que estoy dejando la cabeza en alguna parte entre donde estaba y donde estoy, me veo incapaz de expresar todo cuanto contengo, todo cuanto me aturde, pero todo lo que me teme también. Las cosas me dan miedo de igual modo que yo les infundo temor. Así, me mantengo en un distante puesto donde analizo a quiénes, aparentemente, disfrutan de la vida y a quiénes no lo hacen. Quiénes tienen vida idílicas y quiénes se desdibujan como el retrovisor que no ejerce su función.
Te recreas modulando la voz y a mi me encanta. Es verdad que cuando me río en voz alta es porque lo deseo, no sólo quiero llamar tu atención. Hubo una actriz de cine que me enseñó a entornar los ojos y una persona de carne y hueso dejó que aprendiera de ella los ritmos de una conversación. La respuesta medida, el encanto de la palabra al dente pero sin la torpeza del que presume.
A veces no consigo desprenderme de lo que la música, o el danzar de las hojas me hace sentir. O la caída del sol: son las nueve menos veinte y ya no hay ni un sólo rallito de luz. Se pone la tarde, se enmascara el otoño, acecha detrás de nuestros pasos. Cuando siento que estoy dejando la cabeza en alguna parte entre donde estaba y donde estoy, me veo incapaz de expresar todo cuanto contengo, todo cuanto me aturde, pero todo lo que me teme también. Las cosas me dan miedo de igual modo que yo les infundo temor. Así, me mantengo en un distante puesto donde analizo a quiénes, aparentemente, disfrutan de la vida y a quiénes no lo hacen. Quiénes tienen vida idílicas y quiénes se desdibujan como el retrovisor que no ejerce su función.
Trizas
En mi línea de recortar he hecho trizas un montón de papelotes viejos. Los he rasgado con las manos, los he lanzado al pasado. Sin embargo, uno se me ha resistido. Lo escribí hace años.
"Crecer no nos fue tan bien como imaginamos". Le dijo el uno al otro sin saber por qué. Pero sí sabía. Ayer soñaba con desnudarte y hoy estoy harto de hacerlo cada noche. Ayer pensaba en mi bohemia imagen en un bar y en su reflejo sobre la copa, y hoy sé que eso no tiene nada de bohemio y sí mucho de soledad. Ayer soledad se traducía en libros; hoy, en posibilidades de suicidio. Pero es que ayer el suicidio era atractivo porque, realmente, lo deseaba, pero hoy el suicidio ni siquiera es la salida que busco. Ayer emprendía mi vida con la dicha como compañera, hoy la dicha es una perfecta desconocida para mí. Hoy la butaca, sólo mía, por la que tanto he trabajado, me parece incómoda, o demasiado cómoda, pero es que ayer la ansiaba por su carestía. Hoy te miro a los ojos y sostengo tu mirada, tristemente, sin inmutarme. Ayer no podía más que cerrarte los ojos con besos - pensó.
-¿Por qué me miras tan largamente sin decirme nada? - le preguntó, pero el otro no volvió a abrir la boca.
"Crecer no nos fue tan bien como imaginamos". Le dijo el uno al otro sin saber por qué. Pero sí sabía. Ayer soñaba con desnudarte y hoy estoy harto de hacerlo cada noche. Ayer pensaba en mi bohemia imagen en un bar y en su reflejo sobre la copa, y hoy sé que eso no tiene nada de bohemio y sí mucho de soledad. Ayer soledad se traducía en libros; hoy, en posibilidades de suicidio. Pero es que ayer el suicidio era atractivo porque, realmente, lo deseaba, pero hoy el suicidio ni siquiera es la salida que busco. Ayer emprendía mi vida con la dicha como compañera, hoy la dicha es una perfecta desconocida para mí. Hoy la butaca, sólo mía, por la que tanto he trabajado, me parece incómoda, o demasiado cómoda, pero es que ayer la ansiaba por su carestía. Hoy te miro a los ojos y sostengo tu mirada, tristemente, sin inmutarme. Ayer no podía más que cerrarte los ojos con besos - pensó.
-¿Por qué me miras tan largamente sin decirme nada? - le preguntó, pero el otro no volvió a abrir la boca.
Cápsula - Diálogos mudos
Quiero morder algo que pueda sustraerme del estado anímico en que me encuentro, las palabras de Ben Harper, Pearl Jam, John Lennon, me estallan en la cabeza, me queman, me aturden... Y recuerdo que no soy capaz una vez más de expresarme y recuerdo que sólo quiero dejarme llevar por las letras de quienes esto compartieron... Qué palabras ponerle, qué redobles tocar, qué tranquilidad, cuando te mareas y te dejas caer, plomiza, y de, pronto, te elevás, te elevás, volás, estás en el metro y qué demonios importa, tu sonrisa, cuando estás en aquella habitación y mirás lejos, al fondo del cielo, detrás de éste y lo ves todo, es entonces cuando lo ves todo insistentemente, nadie antes lo había supuesto, tú nunca, por supuesto, y lo ves, lo has visto, has visto el más allá, el infierno, el limbo, y todo, todo, desde una 115 en un bus camino a Guantámano... Y vuelve a empezar, tantas veces como cliques el ombligo del mundo, el sol se pone, la luna sale, no creo en nada, en nada, en nada, ya no creo en nada, y, sin embargo, te ves abrazando las lágrimas; espiritualizas y mueres y resucitas y levitas y dejas de compartir el mundo porque lo ves desde arriba y disfrutas cuando tus dedos dejan traslucir lo que realmente piensas de la vida que es todo desorden y caos y ambición y terreno. Es terreno, eso es, espacio, esa es la realidad, no conoces a nadie, te desconoces e incluso tú mismo te ves ahí, ¿quién coño eres? Deja que los dedos tecleen las primeras palabras que te vienen a la mente y que esto que es la vida, y que esto que es la música a mil decibelios y que esto que es la sensación de viaje, la de estar fuera y dentro de una cápsula, la de esconderse en un coche, la de mirar con los ojos entornados, la de no distinguir nada más que la felicidad sucinta de volver a nacer, dentro de una cápsula...
I don't believe it
God is a concept.
Love is a concept.
I'll say it again.
God is a concept.
Love is a concept.
Love is a concept.
I'll say it again.
God is a concept.
Love is a concept.
By-pass
Algo no funciona.
Algo ha dejado de funcionar cuando al llegar a casa a las diez y media de la noche creo que es profundamente pronto por un día y me invade la alegría de la inocencia ininterrumpida.
Algo funciona lentamente cuando aquella mujer quiere llamar al proyectista y uno se deja llevar por la emoción y se saluda del siguiente modo: "Quiero ser proyectista".
Algo está funcionando de la forma más pausada y subrepticia cuando, al sostener una agenda entre las manos, lo primero que se da en pensar es en qué pasaría si de todas las agendas que se mercantiliza en España desapareciera la "X". ¿Qué quedaría fuera? ¿Xabier? ¿el xilofonista?
Algo funciona como un corazón con by-pass o que ha dejado de latir hace un tiempo cuando, viendo "Caótica Ana", escribo en el reverso del abono transportes "Cuánto tiempo nos queda / Por fin te he encontrado".
Algo ha dejado de funcionar cuando al llegar a casa a las diez y media de la noche creo que es profundamente pronto por un día y me invade la alegría de la inocencia ininterrumpida.
Algo funciona lentamente cuando aquella mujer quiere llamar al proyectista y uno se deja llevar por la emoción y se saluda del siguiente modo: "Quiero ser proyectista".
Algo está funcionando de la forma más pausada y subrepticia cuando, al sostener una agenda entre las manos, lo primero que se da en pensar es en qué pasaría si de todas las agendas que se mercantiliza en España desapareciera la "X". ¿Qué quedaría fuera? ¿Xabier? ¿el xilofonista?
Algo funciona como un corazón con by-pass o que ha dejado de latir hace un tiempo cuando, viendo "Caótica Ana", escribo en el reverso del abono transportes "Cuánto tiempo nos queda / Por fin te he encontrado".
Re-todo
"No claro, pero una de mis aficiones es releer. Yo en esto soy muy borgiano. Decía Borges que hay que releer mucho y leer menos".
Jose Luis Rodríguez Zapatero, en la entrevista concedida a "El País" el pasado 2 de septiembre
Jose Luis Rodríguez Zapatero, en la entrevista concedida a "El País" el pasado 2 de septiembre
Su amor no era sencillo
Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse. En realidad, su amor no era sencillo. Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia. Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales.
Mario Benedetti
"La sirena viuda" (De despistes y franquezas, 1989)
Mario Benedetti
"La sirena viuda" (De despistes y franquezas, 1989)
Film noir
Me levanto y conecto la radio: eso es lo primero que hago antes de incluso pensar en qué estoy haciendo. Hoy, estaban entrevistando a Ángeles González Sinde, guionista de "La buena estrella", entre otras muchas cosas. Me ha sabido bastante bien el desayuno según escuchaba sus palabras-oda llenas de ilusión hacia el cine.
Después, mientras me tomaba en dos mitades reducidas a mil pedacitos la medicina, armada de un vaso de agua muy fría para que el mal sabor se esconda en la temperatura del líquido, me he dicho: ¿Cuándo será el día en que alguien me hable de "El beso mortal" sin venir a cuento? ¿Quién la habrá visto?
Más tarde, cuando recogía unos periódicos, Javier Ocaña, crítico de cine estaba hablando sobre Tarantino. Dos ciudadanos han llamado a la radio: un detractor ("violencia gratuita") y un defensor a muerte ("diálogos magníficos y absurdos"). Yo reía mientras recortaba columnas y películas. Antes de que el programa acabara, Ocaña, a petición de la presentadora, ha recomendado un par de filmes más. El segundo, sin venir a cuento, era "El beso mortal", de Robert Aldrich, 1955. Gratamente he descubierto que Tarantino homenajeó esta cinta en "Pulp fiction" con el juego de las maletas.
Vi "El beso mortal" y aquella escena perturbadora de la tortura a la chica del principio, de la que sólo se pueden ver sus piernas colgadas realizando hoscos movimientos y escuchar sus gritos impertinentes, una tarde de cine cuando estudiaba cuarto de carrera. Sé que salí de la clase en penumbra con un ojo en el bolsillo donde había quedado un particular perro andaluz.
Después, mientras me tomaba en dos mitades reducidas a mil pedacitos la medicina, armada de un vaso de agua muy fría para que el mal sabor se esconda en la temperatura del líquido, me he dicho: ¿Cuándo será el día en que alguien me hable de "El beso mortal" sin venir a cuento? ¿Quién la habrá visto?
Más tarde, cuando recogía unos periódicos, Javier Ocaña, crítico de cine estaba hablando sobre Tarantino. Dos ciudadanos han llamado a la radio: un detractor ("violencia gratuita") y un defensor a muerte ("diálogos magníficos y absurdos"). Yo reía mientras recortaba columnas y películas. Antes de que el programa acabara, Ocaña, a petición de la presentadora, ha recomendado un par de filmes más. El segundo, sin venir a cuento, era "El beso mortal", de Robert Aldrich, 1955. Gratamente he descubierto que Tarantino homenajeó esta cinta en "Pulp fiction" con el juego de las maletas.
Vi "El beso mortal" y aquella escena perturbadora de la tortura a la chica del principio, de la que sólo se pueden ver sus piernas colgadas realizando hoscos movimientos y escuchar sus gritos impertinentes, una tarde de cine cuando estudiaba cuarto de carrera. Sé que salí de la clase en penumbra con un ojo en el bolsillo donde había quedado un particular perro andaluz.





