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Mac Guffin
Más cine, por favor
Acerca de
"Parece como si existiera en el cerebro una región totalmente específica, que podría denominarse memoria poética y que registrara aquello que nos ha conmovido, encantado, que ha hecho hermosa nuestra vida. Desde que conoció a Teresa, ninguna mujer tenía derecho a imprimir en esa parte del cerebro ni la más fugaz de las huellas". La insoportable levedad del ser. Milan Kundera
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Sindicación
 
"¿Mi colega...?, no, mi amiga"
Mil millones de gracias por haber recortado de una hojita de papel amarillo un rectángulo perfecto que se adecuaba a la carátula del cd como si fuera de ingeniería industrial.

Mil millones de gracias por caminar sigilosamente hasta mi casa y llamar al porterillo, te estoy viendo, esperar y colarte en el portal. Buscar mi nombre en el buzón, "aquí está", y meter dentro la cajita, con cuidado para que no se raspara.

Mil millones de gracias por escribir la lista de canciones con tu mano zurda, sin puntos, como siempre tomabas los apuntes.

Mil millones de gracias por el texto, tan largo (recuerda que Mari Luz siempre pensó que no llegarías a escribir en el cuaderno del interrail...), y tan bonito, y mil millones de gracias por ser la Sabiduría que marca la estela de esta niña con parche, de esta niña cigarra, o más bien hormiga, de esta niña que toda la vida te seguirá a todas partes. Siempre.

¡Esto es muy típico de Friends, no?

 
La fuerza de las palabras
"Pero nadie le va a regalar una palabra que le quite la tristeza de verse solo".
 
Pensamientos oscuros
Ojalá una gota de agua enorme aplastara a Aznar sin alevosía ni nocturnidad.

 
Desprendimientos
En realidad odio a las personas libres, que se saben libres, y que no necesitan a nadie. Odio a esas personas que caminan asombradas, que sólo se necesitan a ellas, y que escuchan con verdadero interés a todas las demás. Odio que estén siempre bien, y que cuando no es así, se sustituyan a ellas mismas por su ser desdoblado. Odio que no descuelguen el teléfono para llamar a otras que sí las necesitan, que se calmen con su propia voz, que no se impacienten, que no peleen por lo que quieren, porque ya se tienen. Odio su suficiencia, y su entrega por la vida. Las odio tanto que no puedo desprenderme de ellas.

 
Vidas incorrectas
Hace mucho que no escribo, no porque no tenga ideas, sino por lo mismo que no leo con voracidad ni escucho música con ansias. No sé, supongo que cada día tengo menos ganas de hacer las cosas con la intensidad que me acostumbraba. O con la intensidad a la que estaba acostumbrada. Trato, sin embargo, de tomarme la vida con calma, de brindar con ella sin hacer chin chin, simplemente, quiero caminar con holgura. Estoy aprendiendo a escribir, no sé si mejor o peor, pero al menos, dicen, de una forma más correcta. Me han enseñado a hacer llamadas y señales al margen de los textos, a diferenciar el "le" del "lo" cuando uno de los dos no es apropiado. También he aprendido a no impacientarme, o a saber que no sirve de nada desear con fruición. Me han hablado de los grupos consonánticos bs, ns, xp... y he reaccionado con una expresión "ojoplática". He conocido a alguien como otro alguien, me he interesado por un alguien que me recordaba a aquel alguien. Trato de hacerme también a no esperar llamadas, a no recibirlas, a caminar armoniosamente. Pero una cosa sí subsiste: el cine sigue siendo lo más importante, mi más fiel aliado, mi mano derecha, y mi izquierda.

"Eva al desnudo" me recordó a "Corredor sin retorno". Si trabajara para todas esas revistas a las que he bombardeado con currícula, escribiría un artículo sobre la afinidad de estos dos films, sobre el condenado ánimo de superación de los norteamericanos, y sobre Bette Davis, siempre sobre ella.

 
Problemas de comunicación
"No quiero irme de aquí para estar a tu lado".

Con este ejemplo se nos explicó en clase en qué consistía la ambigüedad del lenguaje y el "sesgo". ¿Tú qué interpretas? Por cierto, la frase es de Julieta Venegas.

 
Voy a quemar mentiras
La Segunda Guerra Mundial dió cementerios a los que llevaban de visita a los niños de las escuelas

No ha cambiado Jim - No ha cambiado Jules

La sonrisa tranquila volvía instintivamente a posarse sobre la boca de Catherine como algo natural que revelaba todo su ser

Sabine

Ya no fumo, desde que me gustan las plantas

Su mirada expresaba mucha fantasía y audacia contenidas

Pasa un ángel; es normal, es la 1:20, los ángeles pasan siempre a y veinte de cada hora

Voy a quemar mentiras

Vitriolo: para los ojos de los hombres mentirosos

Quizá no sea mujer para un sólo hombre

Le he pedido a Catherine que se case conmigo: casi ha dicho que sí

A veces en las trincheras tengo miedo de matar a Jim

Y mi pregunta será: "explíquese, Jim"

Catherine se dio cuenta de que Jim se acordaba de ella como si lo estuviera viendo


 
Vi Zorba El Griego
Estoy contenta por haber visto este film. "Lo tenemos todo, menos locura", qué razón tiene el sabio de Zorba, que no nos cuenta nada sobre su vida, o casi nada. En realidad, ¿para qué contarse? ¿para quién nos contamos? Resulta que la vida puede ser solamente respirar, y bailar locamente, y tal vez los bailes canalicen nuestra pasión por vivir, nuestra furia por la muerte, nuestra alegría y toda nuestra rabia... Ojalá bailáramos como Zorba. Tiempo atrás me hablaron de ti, en un papel amarillo y con una letra preciosa, y no te conocía. Ahora que lo he hecho, he quedado prendada por tu baile absoluto, y por la música desenfrenada... Bien por Zorba.

 
Catarsis
La cena fue muy triste. Estaban solas, esperándolo. Hablaban del tiempo y del baloncesto, luego comenzaron a hablar de las personas que habían fallecido abruptamente. Se contaron cosas que desconocían, y cosas que ya habían sido contadas en otras ocasiones. Se miraban con tristeza, los ojos estaban un poco vidriosos. Acuosos.

La conversación de la tarde había sido muy triste. Y sin embargo, habían hablado con sinceridad e incluso ternura. Se encontraban distantes, las palabras les parecían diferentes por primera vez. Esto era difícil de concebir.

Las despedidas resultaban cada vez más tristes. Y ya no eran despedidas en las estaciones, ni en los aeropuertos, sino eran despedidas hechas con palabras que no deberían pronunciarse.

Se esperarían hasta ver qué pasaba. Y lo que pasaba no era lo que había esperado que ocurriría.


 
Reflexiones absurdas III
La risa tonta es francamente comprometida, pero no es nada tonta.

 
A
A uno le gustaría ser el dueño de su propia vida. Esta frase puede parecer incongruente; muchos enseguida replicarían que cada uno es el dueño de sí mismo. Sí, eso tal vez. Pero, ¿somos dueños de nuestro destino y de nuestra suerte? ¿Somos dueños de nuestra mente? ¿Somos enteramente dueños de lo que pensamos, de lo que queremos, de lo que deseamos? Desde luego, de lo que no somos dueños es de nuestro destino.

A veces pienso en esa frase popular que dice: "cada uno tiene lo que se merece". Me gustaría creer que no es cierta, realmente no me la creo. Es más, la denosto, la repudio, porque muchas veces lo que uno tiene es una circustancia, una circunstancia tal que envuelve todos sus actos y enmudece sus decisiones.

A todos nos gustaría ser dueños de los actos de los demás, y convencer. Convencer sobre todo. Conseguir con mis palabras que vengas hacia aquí, que escojas mi camino, y no otro, que te tumbes a mi lado. Conseguir con mis manos hipnotizarte y como una prestidigitadora envidiable, convencerte.