Mutis por el foro
- ¿Es la noción de suspense la misma en el cine occidental, oriental, sudamericano y africano? - preguntó el alumno a su profesor. Interpeló otro estudiante: -¿Pero es que existe cine africano?
- Por supuesto que existe cine africano, lo que pasa es que es más difícil de conocer. Hay un importante cine tunecino... (mutis por el foro del profesor).
- Por supuesto que existe cine africano, lo que pasa es que es más difícil de conocer. Hay un importante cine tunecino... (mutis por el foro del profesor).

Demasiado cine
Esta vez no les voy a convocar a nada. Tampoco voy a hacer un comentario sobre una película o alguna técnica sobre el cine. Simplemente les voy a chivar una frase que Oliveira, un personaje de Rayuela, dijo sin más, un poco al hilo de lo que decía, un poco al margen de todo. "Demasiado cine", dijo resueltamente.
Demasiado cine, ciertamente. Me recuerda a una película tal vez mediocre (no en mi opinión) que aunque protagonizada por una cantante (entiendo que esto le de mala fama) me parece un largometraje simpático y coherente. Me estoy refieriendo a "El amor tiene dos caras", película protagonizada por Barbra Streisand y Jeff Bridges sobre el amor y la belleza. Recuerdo el final y destripo algo totalmente esperado en una comedia romántica: la pareja se besa y por primera vez en sus vidas no sólo se sienten dentro de una película sino que son protagonistas y todo se comporta como en un rodaje. Como en un perfecto rodaje en el que todo funciona: así, la música se eleva y les eleva al cielo de un beso de película. Ellos estaban buscando eso desde el comienzo del film (que simbolizaría el de sus vidas), el momento en que la música envolvería los besos que se daban.
No hay manera de despojarse del cine; hemos crecido con la pantalla por espejo. Desde pequeños hemos idealizado a los actores, a sus vidas, a las películas. Caminamos escuchando música con unos cascos puestos que convierten la calle en nuestro escenario. Encendemos dos velitas en nuestra cocina y escogemos cuidadosamente la banda sonora de la cena con nuestra pareja. Y nos acordamos de Vivian Leigh en Los Doce Robles cuando coqueteamos, pellizcándonos las mejillas, o de Clark Gable si adoptamos un tono de vuelta de todo. Hoy mi papel será este, tú deberías haber dicho aquello ayer. "Parecía una película", "era irreal, como una película", "fue algo de película", "digno de un guión cinematográfico". "Es un personaje de cine".
Ay, Aute. Más cine, cine, cine, más cine por favor, que toda la vida es cine y los sueños, cine son…
Demasiado cine, ciertamente. Me recuerda a una película tal vez mediocre (no en mi opinión) que aunque protagonizada por una cantante (entiendo que esto le de mala fama) me parece un largometraje simpático y coherente. Me estoy refieriendo a "El amor tiene dos caras", película protagonizada por Barbra Streisand y Jeff Bridges sobre el amor y la belleza. Recuerdo el final y destripo algo totalmente esperado en una comedia romántica: la pareja se besa y por primera vez en sus vidas no sólo se sienten dentro de una película sino que son protagonistas y todo se comporta como en un rodaje. Como en un perfecto rodaje en el que todo funciona: así, la música se eleva y les eleva al cielo de un beso de película. Ellos estaban buscando eso desde el comienzo del film (que simbolizaría el de sus vidas), el momento en que la música envolvería los besos que se daban.
No hay manera de despojarse del cine; hemos crecido con la pantalla por espejo. Desde pequeños hemos idealizado a los actores, a sus vidas, a las películas. Caminamos escuchando música con unos cascos puestos que convierten la calle en nuestro escenario. Encendemos dos velitas en nuestra cocina y escogemos cuidadosamente la banda sonora de la cena con nuestra pareja. Y nos acordamos de Vivian Leigh en Los Doce Robles cuando coqueteamos, pellizcándonos las mejillas, o de Clark Gable si adoptamos un tono de vuelta de todo. Hoy mi papel será este, tú deberías haber dicho aquello ayer. "Parecía una película", "era irreal, como una película", "fue algo de película", "digno de un guión cinematográfico". "Es un personaje de cine".
Ay, Aute. Más cine, cine, cine, más cine por favor, que toda la vida es cine y los sueños, cine son…
El belga molesto
Poirot estuvo en nuestra casa el domingo pasado. Sus nudillos belgas golpearon suavemente la puerta tres veces: enseguida entró. Paseó por el salón su bigotito brillante, su sonrisa pérfida, su lengua viperina. Discreto siempre, nos estuvo contando historias inverosímiles sobre viajes y personajes recelosos que había conocido. Había estado recientemente en un crucero por El Nilo a bordo de un barco lujoso blanco perla. Sin asombro nos relató cómo fue la visita a las pirámides de Egipto y el paseo bajo un sol cegador entre las columnas del Templo de Karnak. Luego se detuvo en la explicación del triple asesinato que había tenido lugar durante el viaje y un "incómodo" incidente con una serpiente en el baño de su habitación de la que se había librado golpeando sus nudillos belgas al ritmo del socorro en código morse. El estirado inglés que lo acompañaba acudió a su rescate, al tanto del lenguaje de sonidos; se trataba de un tipo igual a David Niven: alto, delgado y elegante.
Esta noche vuelve a casa. Tengo entendido que ha estado en Estambul para resolver su último caso, y regresa en el Orient Express: a Poirot no le gusta reparar en gastos. ¿En qué nuevas vidas habrá husmeado este belga tan molesto?
Sagaz Poirot: no te hagas de rogar.
Esta noche vuelve a casa. Tengo entendido que ha estado en Estambul para resolver su último caso, y regresa en el Orient Express: a Poirot no le gusta reparar en gastos. ¿En qué nuevas vidas habrá husmeado este belga tan molesto?
Sagaz Poirot: no te hagas de rogar.

Agenda: Domingo (mañana), 11 de octubre, a las 22:00 horas, en el Megahit. Ciclo Agatha Christie: Asesinato en el Orient Express.
In the mood for love
Fue hace unas semanas cuando vi esta película coreana de Wong Kar-Wai, una obra de arte sin exageraciones. Se trata de un film de hace cinco años, que se presentó al festival de Cannes por los pelos. La obra de arte estaba inacabada, ni siquiera tenía título, y en el Festival acordaron a toda prisa titularla de esta manera: In the mood for love. Desde aquella primera proyección a la actualidad, la película ha cambiado, han perfeccionado el montaje e incluso dicen que la banda sonora ha sufrido modificaciones. Es una película soberbia aunque delicada, lírica y sencilla, sútil aunque la historia no lo requiera. Como dice Jorge Drexler, "es cierto que no hay arte sin emoción, como tampoco hay precisión sin artesanía". ¿Es precisa In the mood for love? Es más bien imprecisa. Eso es lo que hace que no sea artesanía, sino emoción. Pasado el tiempo, su música vuelve a producir los mismos efectos en el alma.

Sabotaje a Hitchcock
Ya en 1936 Hitchcock comenzaba a demostrar su talento. Su talento y su perversidad, porque Sabotaje es una película cruel. El mago del suspense alarga las escenas inquietantes hasta el delirio del espectador. El niño nos es simpático desde el principio, pero no le prestamos mayor atención hasta que Hitchcock lo convierte con sutileza en nuestro personaje favorito. Entonces los ojos del público, como si fueran solo uno, le siguen obsesivos por la pantalla, tienen miedo. Pero no, no puede ser - se dicen. Hitchcock nunca nos ha hecho esto, no lo haría con una criatura inocente, indefensa, adorable. Será la primera y la última vez que el genio se meta en terreno tan farragoso, en camisa de once varas.
La reacción del público fue unánime. Se cobró críticas, miradas de repulsa. Sin embargo, aunque esta película le sirviera para aprender la lección - Hollywood está con la ley, no al margen de ésta -, nos deja un magnífico legado de las primeras películas de Hitchcock, aun un poco rudimentarias pero con increíbles aciertos. Ya desde Sabotaje podemos ver cómo se perfilaba la impresionante y efectiva forma de introducir al espectador en el viaje inmóvil, y desde luego, cómo la noción del suspense sería acuñada al lenguaje del cine por y para siempre.
Agenda: Viernes 16 de diciembre, de 12:30 a 15:00 horas, Universidad Carlos III (Getafe, en el Laboratorio de Idiomas): The 39 Steps, Hitchcock. Plazas limitadas.
La reacción del público fue unánime. Se cobró críticas, miradas de repulsa. Sin embargo, aunque esta película le sirviera para aprender la lección - Hollywood está con la ley, no al margen de ésta -, nos deja un magnífico legado de las primeras películas de Hitchcock, aun un poco rudimentarias pero con increíbles aciertos. Ya desde Sabotaje podemos ver cómo se perfilaba la impresionante y efectiva forma de introducir al espectador en el viaje inmóvil, y desde luego, cómo la noción del suspense sería acuñada al lenguaje del cine por y para siempre.
Agenda: Viernes 16 de diciembre, de 12:30 a 15:00 horas, Universidad Carlos III (Getafe, en el Laboratorio de Idiomas): The 39 Steps, Hitchcock. Plazas limitadas.





