Crónica del Lunes de Pascua
Otra vez me quedé sin Internet ayer... ¡ay!
Aunque tampoco hubiera escrito gran cosa, porque como muchos sabreis es festivo por aquí. Todos los años, mis abuelos maternos, que son mis padrinos, me compran "la mona" (pastel con una figurita de chocolate, tradicionalmente en forma de huevo, pero que por obra y gracia de los pasteleros puede verse con forma de Ronaldinho o Los Increíbles, según presupuesto y/o ganas de pasarse la tradición por el forro). Mis sobrinos no están bautizados, pero como no por eso van a quedarse ellos sin su pastelito, decidimos que yo sería su madrina para estos casos, así que ayer bajé a comprar el pastel y tres huevos de chocolate, uno por "ahijado" (incluída yo)... Fue el único rato tranquilo del día.
Aparte de parecer una casa de locos, con mi sobrina corriendo sin parar y aullando literalmente (si le preguntas cómo se llama, te dice que es el lobo y que va a comerse a los 3 cerditos, ¡dichosos cuentos infantiles!), mi sobrino tirándolo todo al suelo (incluida la lámpara de la mesita), mi padre y mi abuelo contando batallitas de la mili, y todos los menores de 35 ignorándoles, la comida no estuvo nada mal. Lo peor vino luego...
Mi padre intentó enseñarnos jugar a dominó por enésima vez. El hombre es un apasionado del jueguecillo, y un par de veces al año le damos el gusto de hacer ver que aprendemos y nos tragamos sus broncas por doblarnos en el seis doble en lugar de echar el pito cuatro con una sonrisa. Mi romeo lógicamente lleva poco tiempo en la familia como para saber que lo ideal es seguir la regla "matar la del contrario, repetir la del compañero" sin intentar armar una estrategia, y claro, intentaba calcular la pieza que llevaba cada cual (lo que hace mi padre con gran rapidez) para no llevarse broncas e impresionarle, y lo que consiguió en realidad fue hacer que un trámite que normalmente resolvemos en media hora ayer durase casi dos. Además, con la facilidad que tiene para estresarse y que no le gusta perder ni al futbolín, tenía que soportar tener a mi abuelo por encima del hombro cantando las fichas que él llevaba... Tuve que hacer un esfuerzo por reprimir las ganas de pegarle una patada por debajo de la mesa unas cuantas veces, especialmente cuando muy nervioso le soltó a mi abuelo: "Pero, tío...". ¿"Pero, tío" a mi abuelo de 87 años? Ay, si ya lo dijo su madre el otro día, que la universidad le estropeó, porque antes no era tan nervioso ni tan competitivo (por no decir tan capullo... ).
En cuanto pude me lo llevé de vuelta a nuestra parte de la casa. Charlamos de lo que había pasado, le insistí en que tiene que aprender a relajarse, especialmente cuando se trata de mi familia, y luego subió él solito con la excusa de ir a buscar leche, estuvo un rato charlando con todos, se ve que con muy buen rollo, porque me contó que fueron encantadores...
Pero vamos, ¡ayer envejecí lo menos tres años!
Aunque tampoco hubiera escrito gran cosa, porque como muchos sabreis es festivo por aquí. Todos los años, mis abuelos maternos, que son mis padrinos, me compran "la mona" (pastel con una figurita de chocolate, tradicionalmente en forma de huevo, pero que por obra y gracia de los pasteleros puede verse con forma de Ronaldinho o Los Increíbles, según presupuesto y/o ganas de pasarse la tradición por el forro). Mis sobrinos no están bautizados, pero como no por eso van a quedarse ellos sin su pastelito, decidimos que yo sería su madrina para estos casos, así que ayer bajé a comprar el pastel y tres huevos de chocolate, uno por "ahijado" (incluída yo)... Fue el único rato tranquilo del día.
Aparte de parecer una casa de locos, con mi sobrina corriendo sin parar y aullando literalmente (si le preguntas cómo se llama, te dice que es el lobo y que va a comerse a los 3 cerditos, ¡dichosos cuentos infantiles!), mi sobrino tirándolo todo al suelo (incluida la lámpara de la mesita), mi padre y mi abuelo contando batallitas de la mili, y todos los menores de 35 ignorándoles, la comida no estuvo nada mal. Lo peor vino luego...
Mi padre intentó enseñarnos jugar a dominó por enésima vez. El hombre es un apasionado del jueguecillo, y un par de veces al año le damos el gusto de hacer ver que aprendemos y nos tragamos sus broncas por doblarnos en el seis doble en lugar de echar el pito cuatro con una sonrisa. Mi romeo lógicamente lleva poco tiempo en la familia como para saber que lo ideal es seguir la regla "matar la del contrario, repetir la del compañero" sin intentar armar una estrategia, y claro, intentaba calcular la pieza que llevaba cada cual (lo que hace mi padre con gran rapidez) para no llevarse broncas e impresionarle, y lo que consiguió en realidad fue hacer que un trámite que normalmente resolvemos en media hora ayer durase casi dos. Además, con la facilidad que tiene para estresarse y que no le gusta perder ni al futbolín, tenía que soportar tener a mi abuelo por encima del hombro cantando las fichas que él llevaba... Tuve que hacer un esfuerzo por reprimir las ganas de pegarle una patada por debajo de la mesa unas cuantas veces, especialmente cuando muy nervioso le soltó a mi abuelo: "Pero, tío...". ¿"Pero, tío" a mi abuelo de 87 años? Ay, si ya lo dijo su madre el otro día, que la universidad le estropeó, porque antes no era tan nervioso ni tan competitivo (por no decir tan capullo... ).
En cuanto pude me lo llevé de vuelta a nuestra parte de la casa. Charlamos de lo que había pasado, le insistí en que tiene que aprender a relajarse, especialmente cuando se trata de mi familia, y luego subió él solito con la excusa de ir a buscar leche, estuvo un rato charlando con todos, se ve que con muy buen rollo, porque me contó que fueron encantadores...
Pero vamos, ¡ayer envejecí lo menos tres años!
Comentario:
Joe! pues no se qué decirte...mi novio lleva en casa poco más de una semana y ni se le oye en casa!!! mis padres están asustaos...después de tres años sigue calladito!!! hasta que está conmigo....claro que ahora me ha cambiado por mi padre y Alonso.......
:)
:)
Comentario:
¿RELAJARSE? yo creo que a estos hombres les hace mucha falta, tu que vives con él, puedes probar si echándole un trankimazin machacado en el café tiene menos ansiedad... En fín, ya irá acostumbrándose a la familiar política, seguro que si.
Un besazo
Un besazo





