Crónicas Londinenses (II)
A las 7:30 arriba, dos horas para la entrevista.
El día pinta frío. Cambio mis planes de curiosear por la ciudad porque mi salud anda un poco perjudicada y además la entrevista digo yo que no va a durar tanto...
Mientras estoy en el coche chispea, llueve, diluvia, nieva, sale el sol, vuelve a nublarse, sopla un viento huracanado y finalmente vuelve a salir el sol. Con este clima, ¿qué puede esperarse de los ingleses? Que estén como put** cabras, como demuestra el tipo que sale a recibir a mi Romeo, en manga corta, y alguna que otra chica que veo por la calle, ataviadas con falda y sin medias. Temperatura: en algunos momentos el termómetro baja tranquilamente de 32ºF (0ºC). Paso el rato escuchando la radio, pasmándome con el nivel de conservadurismo y xenofobia de los que llaman a los distintos programas y escribiendo uno de esos cuentos que igual algún día me animo a colgar por aquí (no os hagais muchas ilusiones, porque raramente los llego a terminar).
Le entrevista acaba casi a las 12. Mi Romeo dice que todo ha ido bastante bien. ¡Ahora sólo tenemos que disfrutar! Como los dos hemos estado ya en Londres, decidimos aprovechar para ver otras ciudades, y así saber si nos convendría más mudarnos al mismo centro o hay sitios más tranquilos (y más asequibles, dicho sea de paso).
Primera parada: Stonehenge. Sólo unas cuantas piedras, cierto, pero pura magia. Ahora podría decir que "fue como si el tiempo se hubiera congelado", ¡¡¡pero es que hacía tantísimo frío y viento que los congelados éramos nosotros!!! Al poco rato nos dolían los oídos, así que preferimos despertar del hechizo y recogernos en el coche.
La tarde nos cundió muchísimo: conseguimos sacar una impresión general de Salisbury, Basingstoke y Southampton.
Nueva discusión idiota, esta vez: si tienes una novia que sabe manejar un mapa, no le toques la moral... La cosa estaba calentita, porque a mi Romeo no se le ocurrió otra cosa que grabar en video mientras conducía por la autopista.
Romeo- ¿Tenemos el mapa por ahí?
Yo- Sí... (apenas he empezado a mirarlo, que el tío me lo quita de las manos y se pone a mirarlo, aún en marcha por la autopista, con lo que mi cabreo llega a cotas inimaginables). Soy capaz de mirar un mapa, que lo sepas.
Romeo- Lo has tenido un montón de rato ahí sin mirarlo...
Yo- Uno de los dos tenía que mantener los ojos en la carretera...
Romeo- Pues toma y dime por donde tirar, yo sólo pienso ir por donde tú me digas.
Yo- Creía que eras como Juan Palomo... Ya que eres capaz de grabar en vídeo, leer un mapa y de todo mientras conduces, pues nada, tú mismo.
Romeo- Pero es que tienes el put* mapa ahí detrás sin tocarlo en toda la tarde, y perdona que te hable así, pero es que lo de guiar se supone que es cosa tuya y pasas de todo.
Yo- Paso porque me cabrea que hagas cosas que no debes hacer al volante, así que ahora guíate tú solo.
Romeo- Va, venga, lo siento, tienes razón, debería haberte dejado a tí, ahora ¿quieres guiar tú, por favor?
Yo- No me da la gana, mírate tú el mapa o tíralo por la ventanilla, me importa una m*****.
Romeo- Mira que eres cabezona...
Yo- Mira quién fue a hablar...
Romeo- No, tú (y luego poniendo voz de chica) y tú maaas... Parecemos dos niños pequeños.
Acabamos riéndonos los dos, y no ha vuelto a hacer ninguna otra cosa mientras conduce, a ver cuánto le dura...
Llegamos a Winchester agotados y al borde de la pulmonía. Los dueños del B&B (bed & breakfast, por si hay algún despistadillo) resultan ser un par de viejecitos la mar de encantadores, ambos profesores retirados, que nos dan un montón de información útil y se deshacen en atenciones. Una maravilla.
Nos vamos a la cama encantados, pero sin saber a qué dedicar el sábado, ya que pensamos que lo que hicimos en una tarde iba a llevarnos día y medio...
Eso sí, somos unos paranoicos del copón y tapamos el ojo de la cerradura con una bufanda y atrancamos la puerta con una silla. Como colofón, nueva pelea por el lado de la cama, esta vez riendo sin parar, haciéndonos cosquillas y peleando como dos críos...
Es medianoche pasada y le habíamos pedido el desayuno a Mrs. Harvey a las 8, ¿podremos levantarnos a tiempo?
El día pinta frío. Cambio mis planes de curiosear por la ciudad porque mi salud anda un poco perjudicada y además la entrevista digo yo que no va a durar tanto...
Mientras estoy en el coche chispea, llueve, diluvia, nieva, sale el sol, vuelve a nublarse, sopla un viento huracanado y finalmente vuelve a salir el sol. Con este clima, ¿qué puede esperarse de los ingleses? Que estén como put** cabras, como demuestra el tipo que sale a recibir a mi Romeo, en manga corta, y alguna que otra chica que veo por la calle, ataviadas con falda y sin medias. Temperatura: en algunos momentos el termómetro baja tranquilamente de 32ºF (0ºC). Paso el rato escuchando la radio, pasmándome con el nivel de conservadurismo y xenofobia de los que llaman a los distintos programas y escribiendo uno de esos cuentos que igual algún día me animo a colgar por aquí (no os hagais muchas ilusiones, porque raramente los llego a terminar).
Le entrevista acaba casi a las 12. Mi Romeo dice que todo ha ido bastante bien. ¡Ahora sólo tenemos que disfrutar! Como los dos hemos estado ya en Londres, decidimos aprovechar para ver otras ciudades, y así saber si nos convendría más mudarnos al mismo centro o hay sitios más tranquilos (y más asequibles, dicho sea de paso).
Primera parada: Stonehenge. Sólo unas cuantas piedras, cierto, pero pura magia. Ahora podría decir que "fue como si el tiempo se hubiera congelado", ¡¡¡pero es que hacía tantísimo frío y viento que los congelados éramos nosotros!!! Al poco rato nos dolían los oídos, así que preferimos despertar del hechizo y recogernos en el coche.

La tarde nos cundió muchísimo: conseguimos sacar una impresión general de Salisbury, Basingstoke y Southampton.
Nueva discusión idiota, esta vez: si tienes una novia que sabe manejar un mapa, no le toques la moral... La cosa estaba calentita, porque a mi Romeo no se le ocurrió otra cosa que grabar en video mientras conducía por la autopista.
Romeo- ¿Tenemos el mapa por ahí?
Yo- Sí... (apenas he empezado a mirarlo, que el tío me lo quita de las manos y se pone a mirarlo, aún en marcha por la autopista, con lo que mi cabreo llega a cotas inimaginables). Soy capaz de mirar un mapa, que lo sepas.
Romeo- Lo has tenido un montón de rato ahí sin mirarlo...
Yo- Uno de los dos tenía que mantener los ojos en la carretera...
Romeo- Pues toma y dime por donde tirar, yo sólo pienso ir por donde tú me digas.
Yo- Creía que eras como Juan Palomo... Ya que eres capaz de grabar en vídeo, leer un mapa y de todo mientras conduces, pues nada, tú mismo.
Romeo- Pero es que tienes el put* mapa ahí detrás sin tocarlo en toda la tarde, y perdona que te hable así, pero es que lo de guiar se supone que es cosa tuya y pasas de todo.
Yo- Paso porque me cabrea que hagas cosas que no debes hacer al volante, así que ahora guíate tú solo.
Romeo- Va, venga, lo siento, tienes razón, debería haberte dejado a tí, ahora ¿quieres guiar tú, por favor?
Yo- No me da la gana, mírate tú el mapa o tíralo por la ventanilla, me importa una m*****.
Romeo- Mira que eres cabezona...
Yo- Mira quién fue a hablar...
Romeo- No, tú (y luego poniendo voz de chica) y tú maaas... Parecemos dos niños pequeños.
Acabamos riéndonos los dos, y no ha vuelto a hacer ninguna otra cosa mientras conduce, a ver cuánto le dura...
Llegamos a Winchester agotados y al borde de la pulmonía. Los dueños del B&B (bed & breakfast, por si hay algún despistadillo) resultan ser un par de viejecitos la mar de encantadores, ambos profesores retirados, que nos dan un montón de información útil y se deshacen en atenciones. Una maravilla.
Nos vamos a la cama encantados, pero sin saber a qué dedicar el sábado, ya que pensamos que lo que hicimos en una tarde iba a llevarnos día y medio...
Eso sí, somos unos paranoicos del copón y tapamos el ojo de la cerradura con una bufanda y atrancamos la puerta con una silla. Como colofón, nueva pelea por el lado de la cama, esta vez riendo sin parar, haciéndonos cosquillas y peleando como dos críos...
Es medianoche pasada y le habíamos pedido el desayuno a Mrs. Harvey a las 8, ¿podremos levantarnos a tiempo?
Comentario:
Comentario:
Esas risas nocturnas me encantan.... y más cuando soy yo la que hace rabiar al otro..jajaja
:)
:)
Comentario:
Uooh...esta parte de Londres no me la conozco..jejeje...
Vale.. venga...milipunto para leelee..jejeje
Tendremos proximo capitulo de Pq los hombres no preguntan y algunas mujeres entienden los mapas????
Besitoooos
Vale.. venga...milipunto para leelee..jejeje
Tendremos proximo capitulo de Pq los hombres no preguntan y algunas mujeres entienden los mapas????
Besitoooos
Comentario:
Me quedo con Stonehenge
Besos
Besos
Comentario:
Llevo desconectada unos días del mundo de internet y ya veo q estás en otro país. Bueno a ver las nuevas aventuras. Yo tb soy muy paranoica jeje!! aunq no he llegado a poner una silla. Lo único una mesa en casa d mi novio para q la petarda de su madre no entre de sorpresa y sin llamar, como siempre...
Besos!
Besos!
Comentario:
Aliana, ¿has oído eso de "el que se mueva no sale en la foto"? Pues lo nuestro era más bien "el que no se mueva, saldrá como una sepia congelada en la próxima foto"...
¡Un besote!
¡Un besote!
Comentario:
Pues si que hacia un tiemo desapacibles, estabais un poco hiperactivos ¿no?
Espero la tercera parte ¿habrá un enfado serio en las próximas horas? to be continued...
Espero la tercera parte ¿habrá un enfado serio en las próximas horas? to be continued...





