Presentimientos.
Después de la escena del cuarto de baño, de sentir la temperatura subiendo en nuestras pieles, aún húmedas, de ese primer Te Quiero, que precedió por muchos otros, pronunciados sobre distintas partes de mi cuerpo, en distintos tonos y en las posturas más variadas. Una tormenta de abrazos y besos, mientras hablaba de su amor, y mi alma no volvió a ser la misma. Mis sentimientos estaban más claros y más firmes. Amaba a aquel hombre sin límites, y me sentía la mujer más amada del mundo, estoy convencida de que así era.
Yo estaba feliz de ser su amante, la mujer que despertaba a su lado en medio de caricias y Te Amos. La mujer con quien deseaba estar todo el día, la destinataria de todos sus halagos, quien le inspiraba, quien entendía cada una de sus miradas, y en cuyo cuerpo quería perderse.
Él era el hombre que yo seducía, que abrazaba, que me llenaba física y espiritualmente. Era la persona que siempre había esperado, protector, apasionado, cariñoso, y por qué no habría de decirlo: me fascinaba su manera de hacer el amor, como me elevaba cuanto quería, como me hacía desear más de él, aunque segundos antes estuviera satisfecha, que solo deseaba tumbarme encima, y oírlo decir cosas maravillosas, mientras discretamente jugaba con mis pechos tan sensibles.
Él y yo, comenzamos cada uno a tomar mucho terreno en la vida del otro. Sin darnos cuenta, nos entregamos a vivir nuestra pasión, mientras inevitablemente esta se hacía publica. Quiero decir más pública, porque nunca ocultamos nada a nadie; Yo dejé de lado todas y cada una de mis inhibiciones, y el ignoraba su reconocida timidez y mi desavenencias con el futuro, y se atrevía a hablar de mañana, de amaneceres lejanos, de historias maravillosas. Él ignoraba a su esposa, yo no era quien para tenerla presente.
Quiero que quede claro, que si bien es cierto que yo, imaginé durantes esas conversaciones, un futuro con él, nunca esperé que acabara con su matrimonio, y por supuesto, nunca exigí nada al respecto. Nunca le oí hablar mal de Ella, ni una palabra, nunca desee que lo hiciera.
No competía con Ella, porque no era justo, no quería saber como era su personalidad, porque no me interesaba ser como ella.
Yo, anhelaba ser la mujer perfecta para Él, y llegué a creer que lo era. No estaba engañada, sabía la fuerza que existía entre ambos, el poder que ejercía su amor sobre Él. Además estaba segura de que si el prefería a su mujer, volaría a su lado, en cualquier momento…algo me decía que no sería así.
Yo estaba feliz de ser su amante, la mujer que despertaba a su lado en medio de caricias y Te Amos. La mujer con quien deseaba estar todo el día, la destinataria de todos sus halagos, quien le inspiraba, quien entendía cada una de sus miradas, y en cuyo cuerpo quería perderse.
Él era el hombre que yo seducía, que abrazaba, que me llenaba física y espiritualmente. Era la persona que siempre había esperado, protector, apasionado, cariñoso, y por qué no habría de decirlo: me fascinaba su manera de hacer el amor, como me elevaba cuanto quería, como me hacía desear más de él, aunque segundos antes estuviera satisfecha, que solo deseaba tumbarme encima, y oírlo decir cosas maravillosas, mientras discretamente jugaba con mis pechos tan sensibles.
Él y yo, comenzamos cada uno a tomar mucho terreno en la vida del otro. Sin darnos cuenta, nos entregamos a vivir nuestra pasión, mientras inevitablemente esta se hacía publica. Quiero decir más pública, porque nunca ocultamos nada a nadie; Yo dejé de lado todas y cada una de mis inhibiciones, y el ignoraba su reconocida timidez y mi desavenencias con el futuro, y se atrevía a hablar de mañana, de amaneceres lejanos, de historias maravillosas. Él ignoraba a su esposa, yo no era quien para tenerla presente.
Quiero que quede claro, que si bien es cierto que yo, imaginé durantes esas conversaciones, un futuro con él, nunca esperé que acabara con su matrimonio, y por supuesto, nunca exigí nada al respecto. Nunca le oí hablar mal de Ella, ni una palabra, nunca desee que lo hiciera.
No competía con Ella, porque no era justo, no quería saber como era su personalidad, porque no me interesaba ser como ella.
Yo, anhelaba ser la mujer perfecta para Él, y llegué a creer que lo era. No estaba engañada, sabía la fuerza que existía entre ambos, el poder que ejercía su amor sobre Él. Además estaba segura de que si el prefería a su mujer, volaría a su lado, en cualquier momento…algo me decía que no sería así.
tú opinas que:
Lo mejor en esos casos es dejarse llevar una vez que te has inmiscuido en la historia. Vivir el presente y no esperar nada en absoluto, sin construir castillos en el aire. No solo en esta situación, sino en cualquiera. Así se es más feliz... te llevas sorpresas y nunca decepciones.
Buen fin de semana...
Buen fin de semana...
tú opinas que:
Pensar así es vivir con intensidad y dejar que las cosas fluyan ;)
Un besote.
Un besote.
tú opinas que:
Es genial cuando una historia es tan fuerte que te permite obviar una parte de la misma...
tú opinas que:
Aguardentero, Mejor no aguantar tanto, ni tan seguido.
Un beso
Un beso
tú opinas que:
pues... unas veces aguanto y otras no tanto ;-)
besos
besos
tú opinas que:
"No competía con Ella, porque no era justo, no quería saber como era su personalidad, porque no me interesaba ser como ella"
No es bueno desear ser como otros. Siempre debemos actuar de manera coherente con nuestras convicciones...aunque tampoco es bueno conformarse.
No es bueno desear ser como otros. Siempre debemos actuar de manera coherente con nuestras convicciones...aunque tampoco es bueno conformarse.
tú opinas que:
sigue intrigando...
y a veces es mejor no preguntarse nada porque si una se pregunta se alarma...
y a veces es mejor no preguntarse nada porque si una se pregunta se alarma...
tú opinas que:
Cuando no esperas nada en la vida, ésta te lo entrega todo. El problema es cuando estás cansada de no esperar nada y ya te da igual hasta lo que te ofrecen.





