Rauma
Del Capítulo 1 al 6Rauma es una ciudad finlandesa, situada al sur, que no visité, en mi estancia allí. Sin embargo había algo en su nombre que me atraía y me inspiró, este cuento
RAUMA
Especialmente dedicado a Susana Morcillo, profesora de guardería, por el día de su 22 cumpleaños.
“No nos conocemos a nosotros mismos, nosotros los conocedores..”. F. Nietzsche.
I (Rauma: El mundo de los sueños)
Si no se ha visitado Rauma es por que queda muy lejos, eso es cierto, pero lo que la gente no sabe, es que el mayor impedimento para visitar Rauma, es la creencia misma de que Rauma no existe, muchos abandonan, mucho antes incluso, de haber empezado el viaje. En este punto, el lector, se pregunta que demonios es Rauma, que significa. Pues bien Rauma es un lugar, un lugar y muchos a la vez, allí no existen fronteras y las cosas no son lo que parecen, por ejemplo el mar no es mar sino una capa de hojaldre jaspeada, bajo la cuál se mecen todas las melodías imaginables, inimaginables y por imaginar. Uno puede caminar allí, sobre el mar embravecido, sin mojarse los pies, y cual es la sorpresa del viandante, cuando al abandonar el mar completamente seco se interna en la tierra mojada, el agua es aire, y todo se convierte, en una bellísima corriente de olas narcotizantes que nos trae aleve una inmensa variedad de susurros acuáticos. Así se puede escuchar el traquetear de miles de tubitos de madera huecos entrechocando, al bajar por una escalera de seda y de tul, el cloquear de huesos, la voz acampanada de los seres que habitan en el interior de una atmósfera armilar, o el aletear de los peces en el país de la bruma.
Tampoco es raro en Rauma, encontrarse de repente en lugares inverosímiles, como por ejemplo en un expositor de dulces sin utilizar, y más en particular en la parte de abajo, donde se extiende la fragosidad verde de una interminable pradera en cuyo interior es tácita la vida debido al exquisito equilibrio existente entre el frío del aire y la calidez del radiador, cerca del suelo.
Rauma esta lleno de detalles insignificantes pero grandiosos, quién ha visto alguna vez una nube ponerse tras el sol, o una Luna absorta, al contemplar su propio brillo en una copa de cristal, que por un instante, resta protagonismo a las mismísimas olas del mar. En Rauma todo esto es posible.
II El despoblamiento de Rauma
Rauma es un lugar geográfico y existe dentro del Universo, muy muy lejos de la tierra, el ministerio de Geografía cayó en manos de un geógrafo muy solicitado cuyo nombre es Aneocanto. Aneocanto, por miedo a olvidar tan extensa geografía, creo un mapa de Rauma tan extenso que tuvo que crear miles, millones, centenares de millones de infinitas imágenes, y estas imágenes a su vez, las depositó cuidadosamente, en el alma de los hombres. Los hombres a su vez, visitaban Rauma siempre que podían caminar hacía su interior. Iban y venían, llenos de tanto alborozo que Aneocanto se alegraba de haber conseguido su fin. Pero llegó un tiempo en que el hombre empezó a ir de cuando en cuando, y ese de cuando en cuando se convirtió, poco a poco, en un casi nada y así llegó un día en el que en Rauma solo se veían niños y muy pocos hombres.
Los niños nacían con la impronta de Rauma, soplada por Aneocanto en sus almas y corazones, pero a medida que se hacían mayores, iban dejado a Rauma de lado, hasta que dejaban de visitarla por completo. No se olvidaban de ella, de hecho, los hombres se sorprendían a veces a si mismos, observando la Luna o el Mar, o observando el sol, aunque este les hiriera los ojos, o incluso con el simple revoloteo de un moscardón sentían una extraña fascinación, sin saber él por qué, ni de dónde venía está o aquella ensoñación. A estos hombres que aún tenían un recuerdo muy muy vago de Rauma, sin saber a ciencia cierta que, eran llamado poetas o soñadores por aquellos que ya no la visitaban, a veces de un modo despectivo.
Llegó el triste día en que los seres humanos no sabían llegar, y sólo sabían el camino, los que hacía poco tiempo, habían estado allí, que a parte de los niños, eran unos cuantos locos de atar. Y fue entonces cuando Aneocanto descubrió que cuando las personas morían, se habían llevado a Rauma de sus corazones. Y que sus archivos habían sido reemplazados, por unos míseros recuerdos fragmentados, traspasado eso sí, por multitud de extravagancias que Aneocanto no podía o quería descifrar. ¿Que significaba aquello que tanto preocupaba a los mortales?. ¿Cómo preferían dejar de visitar Rauma y abonarse a un mundo de reglas, de alineación, del dejarse sedar por otros que aún estaban más sedados que ellos mismos?...
Así pues, Aneocanto dejó su reino al servicio de los niños y de los locos, y había locos, que disimulaban su locura, para que El Hombre testarudo, los dejará en paz. Pero, cuando nadie los veía se internaban en Rauma, y cuando regresaban, tan felices y contentos, sentían lástima del resto de Los Hombres. Y a tanto llegó su lástima que acordaron que si Los Hombres no acudían a Rauma ellos compartirían a Rauma con Los Hombres. De ese modo, los locos y los niños inventaron el Arte y la Ilusión, y muchos hombres fatigados, pudieron con la ayuda de otros volver a ver a Rauma, retratada.
III La Desilusión de los Hombres
Sin embargo, esto no terminaba de convencer a Aneocanto, que veía como Los Hombres perdían la ilusión y morían antes. Antes, incluso de que les llegase su última hora, ellos ya estaban muertos, eran una especie de tierra abonada de pre-cadáveres, que iban de un lado a otro, totalmente enfundados en sus rutinas, en sus trabajos, en sus miserias, perdidos, derrotados ante una vida que consideraban cruel. Hombres que solo ante la reflexión del espejo, empezaban a preguntarse que eran, de donde venían, que significaba la vida..., y se quedaban tristes, por que intuían que una vez fueron felices, y se preguntaban en una noche de almohada de alcohol, cuando fue el instante preciso en que dejaron de soñar.
IV El Funesto Informe
Aneocanto, habló con el Rey de Rauma, un trébol de cinco hojas, que hablaba con la voz del viento del entendimiento y le mostró la visión que mostraban sus archivos. Este empezó enseñándole a los niños, con lo que el trébol de cinco hojas, reía con toda su savia, con todas sus hojas, por que veía a Rauma, reflejado en los ojos de los pequeños, luego les enseñó a los artistas, empezó con los músicos y siguió, con los payasos, con los pintores, con los poetas, con los magos y los malabaristas.
El viento del entendimiento empezó a soplar y el Rey de Rauma, expresaba complacido el trabajo de Aneocanto. Pero a continuación Aneocanto, enseñó al resto de los hombres y sus miserias, y Aneocanto y su Rey empezaron a ver preocupados que ya nunca sabrían donde empezaba y acababa su reino.
V La Doble cara de Rauma: Traumas
Sin embargo, la inercia provocada por al abandono paulatino de Rauma, por parte de los hombres, había provocado la aparición de un afán destructor, que había cobrado vida dentro de Rauma, y que deseaba su propia aniquilación. Este afán destructor era tierra abonada a las pesadillas, y era el vertedero de Rauma y el creador de Traumas dentro de los hombres. Aquí vivían añejas los sueños putrefactos, los recuerdos perdidos, la confusión, el desequilibrio... cuando los hombres visitaban sus propios Traumas, no soñaban, sufrían y Rauma, se debilitaba cada vez más por culpa de ello. El hombre que caía en la parte oscura de Rauma, permanecía esclavo de ella y aunque intentaba huir, escapar, intentaba rechazarlas, huir de ellas, estas formaban ya parte de él. Así pues, la funesta tierra de Trauma, batallaría contra los sueños, y la armonía, por que su naturaleza misma le impelía a ello.
VI El plan
De ese modo, Aneocanto acordó con el Rey, llevar a Rauma hasta a los hombres, aunque fuese a la fuerza, pero la voz del entendimiento, dijo que esto sería muy peligroso, pues adaptar de nuevo, a Los Hombres a Rauma de la noche a la mañana, no era precisamente como hacer un crucigrama con palabras, sino con arena y piedras. Y así, después de mucho divagar decidieron que antes de nada debían hacer la prueba con un solo hombre. Un verdadero elemento, ya que cuando era un niño, visitaba Rauma con su padre, y más en concreto, el país del eterno atardecer. Vivian cerca de la casa de la DuermeVela, y allí eran muy felices. Nunca era de noche, en este lugar, porque aunque ni el sol ni la luna existían, la nieve que cubría el paisaje hacía brillar el cielo y la tierra con sus brillantes y eternos copos. Allí vivián dos hadas del atardecer, una se llamaba AmargaAmapola y la otra DulciVioleta y basté decir que las dos se disputaban a aquel gordito bonachón que venía con su padre a jugar a lomos de la cascada verde de los sueños infantiles, hasta que un día cuando su padre murió, él dejo de hacerlo. Cuando llegó el viento del entendimiento y les habló, casi no tuvieron tiempo de recoger el equipaje, ya que la blanca sombra de Alicse esperaba fuera para llevarlas al mundo, a lomos de Anteris y Zicauto.
Continuará
Comentario:
Ayer noche en Sevilla hable con una chica de Rauma, ibamos en un barco por el Guadalquivir y hablamos y hablamos... este barco iba con direccion SanLucar pero cuando pasamos el puerto de Sevilla se dio la vuelta. Finalmante aparcó al lado de la Torre del Oro. EL alcohol me me hizo creer que llegaria a Sanlucar. Esta mañana me he levantado con una gran resaca y al final me di cuenta que no le pedi el telefono a la chica de Rauma ni a nadie de las que le acompañaban. Las coinciendencias de la vida.
Un saludo de Cordobita
Un saludo de Cordobita
Comentario:
Rauma… El país de los sueños, el lugar del atardecer eterno… Locos y niños habitan en él, pero quizá sean estos los más cuerdos, los que saben ver la realidad de una manera distinta; a su manera…
Una vez soñé que estaba allí, en esa región que se encuentra ubicada en un trocito de nuestros corazones; y allí me quedé. Sólo tenemos que buscar en lo más profundo de nuestra mente y hallaremos algo que es un regalo para nuestras almas.
Yo pertenezco a esos locos y niños que nunca quisieron crecer, y que viven felices, entre arco iris y nubes de colores, y soles que nunca duermen aunque la noche se les eche encima.
¡Y me encanta! Quisiera quedarme en Rauma para siempre…
Gracias por esta bonita dedicatoria, Ser.
Un beso de tu amiga Sus.
Una vez soñé que estaba allí, en esa región que se encuentra ubicada en un trocito de nuestros corazones; y allí me quedé. Sólo tenemos que buscar en lo más profundo de nuestra mente y hallaremos algo que es un regalo para nuestras almas.
Yo pertenezco a esos locos y niños que nunca quisieron crecer, y que viven felices, entre arco iris y nubes de colores, y soles que nunca duermen aunque la noche se les eche encima.
¡Y me encanta! Quisiera quedarme en Rauma para siempre…
Gracias por esta bonita dedicatoria, Ser.
Un beso de tu amiga Sus.