De nuevo nunca
Una voz, como la tuya sonaba,
colgó el teléfono
dijo que me había equivocado de número
me agarro el pecho,
caigo al suelo sentado
consciente soy ya del fracaso
habiéndolo intentado.
Secuencias de una vida
plagada de altos y bajos
pocos fueron los triunfos
y muchos los fracasos
siempre es el mismo final,
siempre la misma historia
ahora me toca a mi el esfuerzo
pa' vencer la memoria.
y vuelve a marchar la que juró que se iba a quedar
y vuelve a cambiar la que creí eterna.
Ya estoy harto de ver cambiar
el nombre del amor que ahora se va
cuando llegará el que no se irá
y como lo sabré si cerca está.
Lo que un día fue alegría
ahora causa mi llanto
me atormenta en la mañana
cuando me levanto
y el día afronto entre recuerdos de un tiempo
en que no había ni dudas, no!
ni tanto sufrimiento.
Recuerdos de un pasado mejor
hoy no hay color
todo son blancos y grises desde aquel adios
se que me pasara otra vez
caeré de nuevo
no se si vale la pena pero aquí espero.
.....CHORUS.....
Recuerdo de pequeño, de niño
cuando soñaba
que aquella actriz famosa me amaba
y ahora te enseño
guarda el amor cuando lo tengas
no tendrás que lamentarte luego
cuando se valla de tu lado
lo habras hecho todo por conservarla
conciencia tranquila
es descarga de culpa y alivia
será el destino el que decida por ti
será tu sino verla de lejos fingiendo sonreir.
No eres consciente de tu cuerpo hasta que te duele
el amor es igual, tanto se va como se viene
de nuevo, ese es su juego ¡!
se que volvere a sufrir de nuevo
cuando otro adios se vea cerca
está a mi lado y a la vez tan lejos
puedo alcanzarla, con la mano y no con la voz
puedo mirarla
puedo escuchar lo que dice pero no entenderla
quiero que se quede y alejarse debo verla.
colgó el teléfono
dijo que me había equivocado de número
me agarro el pecho,
caigo al suelo sentado
consciente soy ya del fracaso
habiéndolo intentado.
Secuencias de una vida
plagada de altos y bajos
pocos fueron los triunfos
y muchos los fracasos
siempre es el mismo final,
siempre la misma historia
ahora me toca a mi el esfuerzo
pa' vencer la memoria.
y vuelve a marchar la que juró que se iba a quedar
y vuelve a cambiar la que creí eterna.
Ya estoy harto de ver cambiar
el nombre del amor que ahora se va
cuando llegará el que no se irá
y como lo sabré si cerca está.
Lo que un día fue alegría
ahora causa mi llanto
me atormenta en la mañana
cuando me levanto
y el día afronto entre recuerdos de un tiempo
en que no había ni dudas, no!
ni tanto sufrimiento.
Recuerdos de un pasado mejor
hoy no hay color
todo son blancos y grises desde aquel adios
se que me pasara otra vez
caeré de nuevo
no se si vale la pena pero aquí espero.
.....CHORUS.....
Recuerdo de pequeño, de niño
cuando soñaba
que aquella actriz famosa me amaba
y ahora te enseño
guarda el amor cuando lo tengas
no tendrás que lamentarte luego
cuando se valla de tu lado
lo habras hecho todo por conservarla
conciencia tranquila
es descarga de culpa y alivia
será el destino el que decida por ti
será tu sino verla de lejos fingiendo sonreir.
No eres consciente de tu cuerpo hasta que te duele
el amor es igual, tanto se va como se viene
de nuevo, ese es su juego ¡!
se que volvere a sufrir de nuevo
cuando otro adios se vea cerca
está a mi lado y a la vez tan lejos
puedo alcanzarla, con la mano y no con la voz
puedo mirarla
puedo escuchar lo que dice pero no entenderla
quiero que se quede y alejarse debo verla.
tipica conversacion de un sabado de noviembre
Esther dice:
ya tengo plan
Esther dice:
pelicula y helado (ke sobro de ayer)
Yo dice:
buen plan
Yo dice:
falto yo cubierto de peliculas, y viendo helados a tu lado
Yo dice:
a ke si?
Esther dice:
jejeje
Esther dice:
si..
Esther dice:
pero como tu dius ke no kieres helado....
Yo dice:
claro
Yo dice:
yo los veo
Yo dice:
y me como las peliculas
Esther dice:
vale
Esther dice:
pero te comes la caja
Esther dice:
no la pelicula
Esther dice:
bueno
Esther dice:
segun tu gusto
Esther dice:
ahi no me meto
Yo dice:
si es dvd la esnifo
Esther dice:
xDD
Esther dice:
y si es cinta?
Yo dice:
via intravenosa
Esther dice:
anda
Esther dice:
claro
Esther dice:
era evidente
Yo dice:
y vidente ademas
Esther dice:
tu?
Yo dice:
no
Yo dice:
la cinta vhs
Yo dice:
antes de dedicarse al cine
Yo dice:
era tarotista
Esther dice:
cierto
Esther dice:
me dijeron ke le iva muy bien
Esther dice:
no se xk se pasaria al cine..
Esther dice:
seguro ke por dinero
Yo dice:
yo lo se
Yo dice:
en realidad ese misterio
Yo dice:
solo lo conocemos, ronald reagan, mi padre y yo
Esther dice:
ostia dame el telefono de ronald, que quiero enterarme
Esther dice:
o mejor
Esther dice:
cuentamelo ke me ahorro la llamada
Esther dice:
espera, ronald lo sabe por ke estubo liado con ella
Yo dice:
ke va
Yo dice:
ronald estubo liado con mi padre
Yo dice:
por eso lo sabe mi padre
Yo dice:
y yo estube liado con mi padre
Yo dice:
por eso lo se yo
Yo dice:
se transmite a traves de las papilas gustativas...
Yo dice:
pero solo entre ombres
Esther dice:
joder
Esther dice:
entonces kien se lio con vhs?
Esther dice:
yo?
Yo dice:
mira
Yo dice:
te lo explico
Esther dice:
veo
Yo dice:
ronald conocio a mi ermana en wasington, la conocio antes de ke mi padre y mi madre se conocieran.
Esther y ronald decidieron inventar una makina del tiempo. la usaron y mis padres tubieron a esther y a mi.
Yo dice:
en el translado de materia temporal
Yo dice:
mi padre aparecio en wasinton
Yo dice:
ronald se enamoro
Yo dice:
y se liaron
Yo dice:
usaron de nuevo la makina
Yo dice:
y cuando mi padre regresó
Yo dice:
mi madre me habia parido
Yo dice:
entonces mi padre
Yo dice:
como era un capo de la mafia italiana
Yo dice:
y yo ser un hijo bastardo
Yo dice:
me dio el beso de la muerte
Yo dice:
transmitiendome asi
Yodice:
el misterio de ronald reagan
Yo dice:
y las cintas vhs
Yo dice:
aclarado?
Esther dice:
no
Esther dice:
de todo eso ya estaba enterada
Esther dice:
no tengo espias por el mundo para nada
Esther dice:
lo ke no e descubierto es kien se lio con la cinta vhs?
Yo dice:
deberas esperar ake todos tus espias se alineen formando un haz espia(lidoso) el kual apunte a un cofre donde se esconde la respuesta a tu pregunta
Esther dice:
axo
Esther dice:
kien te ha contado mi plan?
ya tengo plan
Esther dice:
pelicula y helado (ke sobro de ayer)
Yo dice:
buen plan
Yo dice:
falto yo cubierto de peliculas, y viendo helados a tu lado
Yo dice:
a ke si?
Esther dice:
jejeje
Esther dice:
si..
Esther dice:
pero como tu dius ke no kieres helado....
Yo dice:
claro
Yo dice:
yo los veo
Yo dice:
y me como las peliculas
Esther dice:
vale
Esther dice:
pero te comes la caja
Esther dice:
no la pelicula
Esther dice:
bueno
Esther dice:
segun tu gusto
Esther dice:
ahi no me meto
Yo dice:
si es dvd la esnifo
Esther dice:
xDD
Esther dice:
y si es cinta?
Yo dice:
via intravenosa
Esther dice:
anda
Esther dice:
claro
Esther dice:
era evidente
Yo dice:
y vidente ademas
Esther dice:
tu?
Yo dice:
no
Yo dice:
la cinta vhs
Yo dice:
antes de dedicarse al cine
Yo dice:
era tarotista
Esther dice:
cierto
Esther dice:
me dijeron ke le iva muy bien
Esther dice:
no se xk se pasaria al cine..
Esther dice:
seguro ke por dinero
Yo dice:
yo lo se
Yo dice:
en realidad ese misterio
Yo dice:
solo lo conocemos, ronald reagan, mi padre y yo
Esther dice:
ostia dame el telefono de ronald, que quiero enterarme
Esther dice:
o mejor
Esther dice:
cuentamelo ke me ahorro la llamada
Esther dice:
espera, ronald lo sabe por ke estubo liado con ella
Yo dice:
ke va
Yo dice:
ronald estubo liado con mi padre
Yo dice:
por eso lo sabe mi padre
Yo dice:
y yo estube liado con mi padre
Yo dice:
por eso lo se yo
Yo dice:
se transmite a traves de las papilas gustativas...
Yo dice:
pero solo entre ombres
Esther dice:
joder
Esther dice:
entonces kien se lio con vhs?
Esther dice:
yo?
Yo dice:
mira
Yo dice:
te lo explico
Esther dice:
veo
Yo dice:
ronald conocio a mi ermana en wasington, la conocio antes de ke mi padre y mi madre se conocieran.
Esther y ronald decidieron inventar una makina del tiempo. la usaron y mis padres tubieron a esther y a mi.
Yo dice:
en el translado de materia temporal
Yo dice:
mi padre aparecio en wasinton
Yo dice:
ronald se enamoro
Yo dice:
y se liaron
Yo dice:
usaron de nuevo la makina
Yo dice:
y cuando mi padre regresó
Yo dice:
mi madre me habia parido
Yo dice:
entonces mi padre
Yo dice:
como era un capo de la mafia italiana
Yo dice:
y yo ser un hijo bastardo
Yo dice:
me dio el beso de la muerte
Yo dice:
transmitiendome asi
Yodice:
el misterio de ronald reagan
Yo dice:
y las cintas vhs
Yo dice:
aclarado?
Esther dice:
no
Esther dice:
de todo eso ya estaba enterada
Esther dice:
no tengo espias por el mundo para nada
Esther dice:
lo ke no e descubierto es kien se lio con la cinta vhs?
Yo dice:
deberas esperar ake todos tus espias se alineen formando un haz espia(lidoso) el kual apunte a un cofre donde se esconde la respuesta a tu pregunta
Esther dice:
axo
Esther dice:
kien te ha contado mi plan?
Romeo y Julieta Script Edicion Española (Version de Baz Luhrmann, 1996)
PROLOGO: Dos familias semejantes en categoría en la bella Verona, lugar de la acción. Inician
nuevas peleas por viejos odios, que manchan manos de ciudadanos con sangre de ciudadanos.
De las fatales entrañas de esos dos rivales toma vida una pareja de amantes con mal sino.
Cuyos desgraciados y lamentables males acaban enterrando con su muerte la discordia paterna.
El terrible desarrollo de su amor mortal y la inconmensurable ira paterna, que solamente pudo
acabar con el fin de sus hijos ocupará nuestra atención durante dos horas.
PRÍNCIPE: Dos familias, semejantes en categoría en la bella Verona, lugar de la acción. Inician
nuevas peleas por viejos odios, que manchan manos de ciudadanos con sangre de ciudadanos.
De las fatales entrañas de esos dos rivales, nace una pareja de amantes con mal sino.
CAPULETO BOY 1: Hasta un perro de la casa de los Capuleto me provoca.
CAPULETO BOY 2: Excremento de munero.
CAPULETO BOY 1: Orinal del rey. Púdrete.
BENVOLIO: La riña es entre nuestros amos.
1: Y nosotros sus hombres. Deja que vea, se acerca pelea. Y no soy mal pedazo de carne. No
soy mal pedazo de carne.
2: Vienen de la casa de Capuleto.
1: Pelea. Yo te cubro.
ABRA: Uh Uh Uh Ja Ja.
2: Yo me burlaré de ellos y será una deshonra si se dejan insultar.
1: Adelante yo te cubro.
ABRA: ¿Os estáis burlando de nosotros?
2: Yo estoy haciendo burla.
ABRA: ¿Os burláis de nosotros? Señor.
2: ¿Nos ampara la ley si digo que sí?
1: No.
2: No, Señor no me burlo de vos, pero me burlo señor.
1: ¿Queréis pelea?
ABRA: ¿Pelea? Señor. No señor
2: Si la queréis aquí me tenéis, tengo un arma tan bueno como el vuestro.
ABRA: No mejor.
1: Ahí viene nuestro pariente, di que mejor.
2: Si, Señor, Mejor
ABRA: Mentira, desenfundar si sois hombre.
BENVOLIO: Separaos locos, no sabéis lo que hacéis. Guardad las armas.
TEOBALDO: Como desenfundas delante de estos rastreros esclavos. Vuélvete Benvolio y
contempla tu muerte.
BENVOLIO: Yo solo pongo paz. Guarda el arma o separemos con ella a estos hombres.
TEOBALDO: Paz, paz odio esa palabra. Como odio el infierno, a los Montesco y a ti.
2: ¡¡¡¡¡BASTAAAAAAA!!!!! Venga, vamos, vamos.
BENVOLIO: Espera.
2: Vamos.
MONTESCO: Dadme mi arma de largo alcance.
SRA. DE MONTESCO: No darás un paso en busca del enemigo.
PRÍNCIPE: Rebeldes súbditos, enemigos de la paz. Tirad al suelo esas armas mal templadas.
Bajo pena de tortura, tirad de vuestras manos sangrientas al suelo esas armas mal templadas.
Tres luchas civiles, provocadas con una simple palabra por ti viejo Capuleto y por ti Montesco,
han agitado tres veces la quietud de nuestras calles. Si volvéis a agitar de nuevo nuestras calles,
vuestras vidas pagarán la ruptura de la paz.
SRA. DE MONTESCO: ¿ Dónde está Romeo, le habéis visto hoy ?. Me alegro de que no
estuviera en esa pelea.
BENVOLIO: Señora, he visto paseando muy temprano a vuestro hijo en el bosque de
sicomoros.
MONTESCO: Le han visto allí muchas mañanas, aumentando con sus lágrimas el fresco rocío
de la mañana.
SEÑORA MONTESCO: Mi melancólico hijo vuelve a casa huyendo de la luz, y se encierra
luego solo en su habitación cerrando las ventanas, dejando fuera el día y se hace una noche
artificial.
ROMEO: Oh entonces, oh amor pendenciero, oh odio amoroso, oh todo creado de la nada.
Pesada ligereza, seria vanidad, caos deforme de bellas formas.
MONTESCO: Negro y extraño debe resultar ese humor. Si la causa no la quita el buen consejo.
BENVOLIO: Por favor apartaos. Sabré su pena si no se obstina mucho.
MONTESCO: Vamos Señora, vayámonos.
BENVOLIO: Feliz mañana, primo.
ROMEO: ¿Tan joven está el día?
BENVOLIO: Acaban de dar las nueve.
ROMEO: ¡Ay de mí! Las horas tristes parecen largas. ¿ Era mi padre quien se iba tan deprisa ?
BENVOLIO: Él era. ¿ Que alarga las horas de Romeo ?
ROMEO: El no tener lo que al tenerlo las acorta.
BENVOLIO: ¿Enamorado?
ROMEO: Sí.
BENVOLIO: ¿Sin amor?
ROMEO: Sin su amor estando enamorado.
BENVOLIO: ¿Por qué el amor tan amable a la vista ha de ser tan tiránico puesto a prueba?
ROMEO: ¿Por qué el amor con su vista vendada puede ver sin ojos el camino a su antojo?
¿ Dónde comeremos?
TV: Jamás la ira se guardó bien a si misma, la ley no estuvo muerta sino adormecida...
ROMEO: Ah! ¿Qué pelea ha habido?
BENVOLIO: Pues...
ROMEO: Pero, no me lo digas lo he oído todo. Hay mucho que hacer con el odio y más con
el amor. Oh! amor pendenciero, odio amoroso, todo creado de la nada. Oh! pesada ligereza,
seria vanidad, deforme caos de bellas formas. ¿Pluma de plomo? ¿No te ríes?
BENVOLIO: No primo, más bien lloro.
ROMEO: ¿De qué buen corazón?
BENVOLIO: Del dolor de tu buen corazón.
ROMEO: Adiós primo mío.
BENVOLIO: Espera te acompaño, si me dejas así serás injusto.
CAPULETO: Pero Montesco está tan obligado como yo bajo castigo. Y creo que no es difícil
siendo tan viejos, el mantener la paz.
PARIS: Los dos gozáis de buena reputación y es una lástima que llevéis tanto tiempo reñidos,
pero ahora señor ¿Qué decís a mi pretensión?
CAPULETO: Repito solo lo que he dicho antes. Mi hija es solo una recién llegada al mundo.
Dejemos pasar dos veranos más, antes de verla madura para casarse.
PARIS: Otras más jóvenes ya son felices madres.
CAPULETO: Y pronto se echan a perder las que lo son tan pronto. Esta noche doy mi
acostumbrada fiesta, en mi pobre casa verás esta noche, estrellas terrenas que iluminan el
oscuro cielo. Óyelo todo y míralo todo y luego prefiere a la que tenga más méritos. Ven, ven
conmigo.
BENVOLIO: Dime en serio, a quien amas.
ROMEO: En serio primo, amo a una mujer.
BENVOLIO: Ahí apuntaba al suponerte enamorado.
ROMEO: Muy buen tirador y es bella la que amo.
BENVOLIO: Un blanco hermoso es más fácil de acertar.
ROMEO: En ese tiro fallas, no la tocará la flecha de cupido, ni acepta el combate con ojos
atacantes, ni abre su regazo al oro que rinde a santos.
BENVOLIO: Entonces ¿ha jurado vivir siempre en castidad?
ROMEO: Así es, y con ese ahorro hace gran desperdicio.
BENVOLIO: Guíate por mí, olvídate de ella.
ROMEO: Enséñame a olvidarme de pensar.
BENVOLIO: Dejando en libertad tus ojos. Contempla otras bellezas. Que Romeo ¿Estás loco?
ROMEO: Loco no, pero si más atado que un loco. Encerrado en prisión, privado de alimento,
azotado y atormentado. Buenas tardes buen hombre.
HOMBRE: Sin resguardo no hay armas.
TV: Se lo explicaré sin preámbulos. El rico y famoso Capuleto celebra su acostumbrada fiesta.
Una bonita reunión el Señor Placencio, y su esposa e hijas, la señora viuda de Vitrubio y sus
encantadoras sobrinas Rosalina...
BENVOLIO: En esa antigua fiesta de Capuleto cena la bella Rosalina, con todas las bellezas
más admiradas de Verona.
TV: Si no sois de la casa de los Montesco venid a chocar un vaso de vino.
BENVOLIO: Ve allá y compara con ojo imparcial su rostro con alguno que te mostraré y que
te hará pensar que tu cisne es un cuervo.
ROMEO: Iré contigo, no para admirar esa visión, sino para gozar el esplendor de la mía.
SRA. CAPULETO: Julieeeeeeta! Julieta! Julieeeetaaaaaaa! Julieeeetaaaaa!
AH!Ama, ama ¿dónde está mi hija?, dile que venga. Ah!
AMA: Ya la mandé venir cielo santo. Julieeeetaaaaaaa! Julieeeetaaaaaaa!
JULIETA: Aquí estoy señora ¿Qué deseáis?
SRA. CAPULETO: Ama déjanos un rato tenemos que hablar a solas. ¡Ah! Ama vuelve otra
vez, lo he pensado mejor. Oye nuestra conversación. Ama, tu sabes que mi hija ya es mayor.
AMA: Ha sido la niña más bonita que he amamantado.
SRA. CAPULETO: Según mis cuentas yo ya era tu madre cuando tenía tus años. Y tu eres
doncella. Para ser breves. El apuesto Paris te pretende.
AMA: Vaya hombre muchacha. Señora, un hombre que todo el mundo considera perfecto.
SRA. CAPULETO: En el estío de Verona no hay una flor así.
AMA: Si es una flor, una verdadera flor.
SRA. CAPULETO: NO! Esta noche le verás en nuestra fiesta. Lee como un libro el rostro
del joven Paris y verás escrito el gozo con la pluma de la belleza. Ese precioso libro de amor,
ese amante sin encuadernar para hacerlo perfecto solo le faltan las tapas. Todas sus virtudes
serán tuyas uniéndote a él. Sin que tu tengas que perder nada hija mía.
AMA: No perder, ganar, las mujeres engordan por los hombres.
SRA. CAPULETO: Resumiendo, ¿Crees que puedes amar a Paris?
JULIETA: Trataré de gustarle, si el tratar lleva a gustar. Pero mis ojos no le mirarán más allá
de lo que vuestro consentimiento les permitan.
CRIADO: Señora, los invitados han venido.
SRA. CAPULETO: Id! Yo os sigo. Julieta. Ah!
AMA: Anda muchacha, busca noches felices para días felices.
1: La mona vestida de seda , muere vestida.
MERCUCHO: Vamos Romeo hemos de hacerte bailar.
ROMEO: Yo no, yo no, creedme. Vosotros lleváis zapatos ligeros de baile. Yo tengo el alma
en los pies.
MERCUCHO: Eres un enamorado. Pídele las alas a cupido y vuela por encima de todo.
ROMEO: Me hundo bajo la pesada carga del amor.
MERCUCHO: Demasiada opresión para tan tierna cosa.
ROMEO: ¿ Dices que es tierno el amor ?. Es demasiado duro, áspero y violento y pincha
como el espino.
MERCUCHO: Si el amor es duro contigo, se duro con él. Si te pincha, pínchalo y fúndelo.
1: Que cada cual se encomiende a sus piernas.
ROMEO: No tiene sentido ir.
MERCUCHO: Se puede saber por qué.
ROMEO: Esta noche he tenido un sueño.
MERCUCHO: Yo también.
ROMEO: Y cual era el tuyo.
MERCUCHO: Que los soñadores ven visiones.
ROMEO: Visiones verdaderas mientras están durmiendo.
MERCUCHO: Oh! Veo entonces que la reina Mab ha estado contigo. Es la partera de las
hadas y su tamaño no es mayor que una piedra de ágata en el anillo de un concejal. La arrastra
un tronco de pequeños átomos entrando por la nariz de los durmientes, su coche es una
cáscara de nuez. Su cochero, un pequeño mosquito vestido de gris y con tal lujo galopan,
noche tras noche por cerebros enamorados que entonces sueñan con el amor. Por dedos de
abogados que sueñan con sus honorarios. A veces pasa por el cuello de un soldado y este
sueña que corta cuellos extranjeros y así asustado jura una oración o dos, y se vuelve a dormir.
Ella es la bruja que cuando las mozas yacen boca arriba las oprime y las enseña a concebir,
haciéndolas mujeres de buen peso. Esa es ella. ¡ESA ES ELLA!
ROMEO: Calla mercucho, calla. Hablas de nada.
MERCUCHO: Es cierto, hablo de sueños que son los hijos de un cerebro ocioso, fruto solo
de la mala fantasía, que es de sustancia tan delgada como el aire y más inconstante que el
viento que ahora mismo acaricia el seno helado del norte, y lleno de ira se marcha resoplando
hasta el sur, que gotea de rocío.
BENVOLIO: El viento del que hablas sopla de nosotros mismos, la cena ha terminado y
llegaremos tarde.
ROMEO: Demasiado pronto me temo. Puesto que mi animo teme alguna consecuencia oculta
en las estrellas, que comenzará durante su temible tiempo con los festejos de esta noche y
pondrá fin a una vida despreciada que guardo en mi pecho, por cruel ultraje de una muerte
prematura. Pero, que quien dirige mi rumbo guíe mi nave.
Vamos alegres señores. Las drogas son rápidas.
MONTESCO: Ah! Hubo un tiempo en el que yo también usaba antifaz y susurraba palabras
al oído de una dama.
AMA: Señora, vuestra madre os llama.
PARIS: ¿Os negáis a bailar conmigo?
SRA. CAPULETO: Vaya hombre muchacha, vaya hombre.
TEOBALDO: ¿ Qué ? ¿ Se atreve ese villano a venir a burlarse de nuestra fiesta solemne ?
De acuerdo. Por mi cuna y por el honor de mi estirpe, no es un crimen matarle de un golpe.
CAPULETO: ¿Qué pasa sobrino, por qué te enfureces tanto?
TEOBALDO: Tío es ese canalla de Romeo, un enemigo Montesco.
CAPULETO: ¿Con que es Romeo?
TEOBALDO: Si que lo es.
CAPULETO: Cálmate sobrino, déjale en paz. Ni por toda la riqueza del mundo le querría
hacer un desaire aquí, en mi casa. Así que ten paciencia y no te fijes en él.
TEOBALDO: No lo aguantaré.
CAPULETO: Si que lo aguantarás. Claro que sí, me oyes muchacho?. Lo aguantarás. Claro
que sí.
TEOBALDO: Tío, tío es un vergüenza.
CAPULETO: ¿Un alboroto ante mis invitados ?
ROMEO: ¿Sabía yo lo que es amor?
Ojos jurad que no.
Porque nunca había visto una belleza así.
ROMEO: Si profano con mi indigna mano este sagrado santuario, pecado de amor será.
Mis labios, peregrinos ruborizados quisieran, hacer penitencia con un dulce beso.
JULIETA: Buen peregrino, no riñas tanto a tu mano, que demuestra un gran fervor a esto,
pues hasta las manos de los santos tocan a las de los peregrinos. Y el tocar palma con palma
es el beso del palmero.
ROMEO: ¿No tienen labios los santos, y los piadosos palmeros?
JULIETA: Si peregrino, labios para usar en la oración.
ROMEO: Entonces querida santa, deja que los labios hagan como las manos, no conviertas
fe en desesperación.
JULIETA: Los santos no se mueven, cuando acceden a las súplicas.
ROMEO: Entonces quieta, mientras recojo el efecto de mi oración.
Así quedan mis labios limpios de pecado por los tuyos.
JULIETA: Entonces ¿mis labios tienen ahora el pecado?
ROMEO: ¿Pecado de mis labios? Me reprochas con dulzura, devuélveme mi pecado.
JULIETA: Besas como un maestro.
SEÑORA CAPULETO: Julieta. Julieta.
AMA: Señora, tu madre desea decirte una palabra. Ven, vamos.
ROMEO: Es una Capuleto.
AMA: Se llama Romeo y es un Montesco, el hijo único de vuestro gran enemigo.
MERCUCHO: Anda ven, vamos. La fiesta está en lo mejor.
ROMEO: Eso me temo y aún me preocupa más.
JULIETA: Mi único amor nació de mi único odio. Pronto le he visto y tarde le conozco.
Extraño nacimiento de el amor que me hace amar a mi enemigo peor.
TEOBALDO: Me retiraré , pero esta intrusión que ahora parece ser tan agradable se volverá
amarga hiel.
CHICOS MONTESCO: Romeo!!! Romeo!!! Romeo!!!
MERCUCHO: Loco, pasiones, enamorado. Te conjuro por los ojos claros Rosalina, por
su alta frente , por sus labios escarlata y por sus pies, rectas piernas y trémulos muslos.
Pero, hay Romeo si ella fuera un higo abierto y tu una pera.
ROMEO: Se ríe de las heridas quien nunca ha sido herido.
MERCUCHO: Romeo. Buenas noches. Me voy a mi camastro. Esta cama de campaña está
fría para dormir.
ROMEO: Pero calla , ¿ qué luz se abre paso por esa ventana ? Es el oriente y Julieta es el sol.
Sal bello sol y mata a la envidiosa luna, que ya está enferma y pálida de dolor, porque tú su
doncella, eres más hermosa que ella, no seas su doncella si es tan envidiosa. Su ropa de
vestal es de un verde pálido y solo la llevan los locos. Arrójala. Ahj!
Oh! Es mi dama, es mi amor, si ella supiera lo que es.
JULIETA: Hay de mi.
ROMEO: Habla, habla otra vez ángel radiante.
JULIETA: Romeo, oh Romeo ¿por qué eres Romeo? Niega a tu padre y rechaza tu nombre,
o si no quieres, júrame tu amor y nunca más seré una Capuleto.
ROMEO: Sigo escuchando o le hablo ahora.
JULIETA: Solo tu nombre es enemigo mío, tú eres tú mismo aunque no fueras Montesco, y
¿Qué es Montesco?
No es mano, ni pie, ni brazo, ni cara, ni ninguna otra parte que forme parte de un hombre.
Oh! Llámate de otro modo ¿Qué hay en un nombre? Lo que llamamos rosa, con cualquier
otro nombre tendría el mismo perfume. Igual que Romeo si no se llamase Romeo,
conservaría esa misma perfección que tiene sin ese título. Oh! Romeo quítate el nombre y
a cambio del nombre que no es parte de ti, tómame entera.
ROMEO: Te tomo la palabra.
JULIETA: AHHHHH!
JULIETA: ¿No eres Romeo y además Montesco?
ROMEO: Ni una cosa ni la otra si te disgustan preciosa mía.
JULIETA: Dime ¿cómo has venido hasta aquí, y para qué?, la tapia del jardín es alta y
difícil de trepar, y este lugar es mortal siendo quien eres.
ROMEO: He saltado la tapia con las alas del amor. Porque no existe ninguna barrera de
piedra para el amor; y como el amor hace lo que puede, tus parientes NO PODRÁN
DETENERME!!!!.
JULIETA: Si te ven aquí te matarán.
ROMEO: El manto de la noche me esconderá de ellos, con tal de que me quieras, que me
encuentren aquí. Más vale que acabe mi vida por su odio que prorrogar la muerte sin tener
tu amor.
JULIETA: La máscara de la noche oculta mi rostro, sino, el rubor cubriría mis mejillas por
lo que me has oído decir esta noche, quisiera guardar las formas, quisiera negar todo lo que
he dicho, pero adiós a los cumplidos... ¿Tu me quieres? Sé que vas a decir si y yo te creeré,
y si lo juras quizá lo hagas en falso. Oh dulce Romeo si me quieres dilo sinceramente.
ROMEO: Señora, lo juro por esa bendita luna que tiñe de plata las copas de esos frutales.
JULIETA: No jures por la luna, la luna inconstante que cambia cada mes en su esfera circular,
no sea que tu amor resulte tan variable.
ROMEO: ¿Y por que quieres que jure?
JULIETA: No jures por nada, o si quieres jurar, jura por tu misma persona que es Dios de mi
idolatría y te creeré.
ROMEO: Si el amor... de mi corazón...
JULIETA: No jures, aunque eres mi alegría, no me alegra el acuerdo de esta noche, es muy
rápido, insensato, repentino como el relámpago quese acaba antes de poder nombrarlo.
Buenas noches, este brote de amor, con el aliento del verano, puede dar una bonita flor
cuando volvamos a vernos. Buenas noches. Buenas noches.
ROMEO: ¿Vas a dejarme tan insatisfecho?
JULIETA: ¿Qué satisfacción quieres esta noche?
ROMEO: Quisiera el juramento mutuo de amor fiel.
JULIETA: Te he dado el mío sin que lo pidieras.
AMA: Julieta.
JULIETA: Tres palabras Romeo y ya buenas noches. Si tus intenciones son honradas y
piensas en boda envíame recado mañana por alguien que mandaré en tu busca de donde y
cuando será la ceremonia. Y pondré todo mi destino a tus pies. Y te seguiré como mi señor
por el mundo.
AMA: Julieta.
JULIETA: ¡Que si, que si ama ya voy! Pero si no tienes buenas intenciones te pido...
AMA: Julieta.
JULIETA: ¡Que si que si ya voy! ...Que abandones tu empeño y me dejes con mi pena.
Mañana te mandaré a alguien.
ROMEO: Para salvar mi alma.
JULIETA: Mil veces buenas noches.
ROMEO: Mil veces malas por faltar tu luz.
AMA: Julieta. Julieta.
JULIETA: Buenas noches.
ROMEO: El amor corre al amor como el colegial huye del libro. Y como el que va a clase
se aparta de él con cara triste.
JULIETA: Romeo ¿a qué hora te envío mañana el mensajero?
ROMEO: Hacia las nueve.
JULIETA: Allí estará. Aún faltan veinte años. Buenas noches. Buenas noches. Buenas noches.
La separación es tan dulce pena, que diré buenas noches hasta que amanezca.
AMA: JULIETAAAAAAAAAA!
FRAY LORENZO: Grandioso es el poder curativo que reside en las plantas, hierbas y piedras.
Y todas sus virtudes. Pues no hay nada tan vil que viva en la tierra, sin dar a la tierra algún
beneficio especial. Ni hay nada tan bueno que desviado de su buen uso, no se revele contra su
origen haciendo daño. La virtud se vuelve vicio al ser mal aplicada. Y el vicio se dignifica
algunas veces en la acción. En la tierna corteza de esta débil flor, residen veneno y potente
medicina. Pues al olerla da alivio con cada parte con cada parte y al probara mata los sentidos
al corazón. Dos reyes así enfrentados acampan en el hombre al igual que en las hiervas. La
virtud y la baja pasión. Y cuando predomina lo peor. Pronto el gusano mortal, devorará esa
planta.
ROMEO: Bueno días padre.
FRAY LORENZO: Venedicite, que lengua tan madrugadora me saluda.
NIÑOS: Bueno días Romeo.
ROMEO: Bueno días.
FRAY LORENZO: Hijo despedirse de la cama a estas horas indica una mente preocupada,
o si no es eso imagino que quizá nuestro Romeo no se ha acostado esta noche.
ROMEO: Eso es verdad, pero estoy descansado.
FRAY LORENZO: Dios perdone el pecado. ¿Has estado con Rosalina?
ROMEO: ¿Con Rosalina? No reverendo padre, he olvidado ese nombre y sus penalidades.
FRAY LORENZO: Bien hijo mío, pero ¿dónde has estado?
ROMEO: He estado de fiesta con mi enemigo, donde de pronto alguien me ha herido y yo
le he herido. La curación de los dos está en tu ayuda y tu sagrada medicina.
FRAY LORENZO: Habla claro hijo mío y procura ser más conciso. La confesión de enigmas
solo absuelve enigmas.
ROMEO: Pues entonces escucha. Todo mi amor es, para la hija del gran Capuleto.
Ya te diré como nos vimos. La cortejé y nos juramos amor. Todo eso ya te lo contaré
por el camino. Pero te ruego que nos cases hoy mismo.
FRAY LORENZO: San francisco bendito, ¿qué cambio es este. ? ¿Tan pronto has
conseguido olvidar a Rosalina, a la que tanto querías?. Entonces es que el amor de los
jóvenes no está en su corazón, sino en sus ojos.
ROMEO: Me reñías mucho por querer a Rosalina
FRAY LORENZO: No por quererla, sino por adorarla.
ROMEO: Por favor. No me riñas, la que quiero ahora me paga interés con interés y amor
con amor. La otra no lo hizo.
FRAY LORENZO: Porque sabía que tu amor decía de memoria, lo que no podía leer.
Esta alianza puede resultar buena, para convertir el odio de vuestras familias en amor. Ven
muchacho peleón, anda ven conmigo. Te ayudaré por un solo motivo. Para que esta alianza
resulte tan feliz, que convierta el rencor de vuestras familias en puro amor.
ROMEO: Vámonos ya , que tengo mucha prisa.
FRAY LORENZO: Con prudencia y Despacio, quien mucho corre tropieza.
MERCUCHO:: Dónde demonios estará Romeo. ¿No ha vuelto a casa esta noche?
BENVOLIO: A la de su padre no. He hablado con su criado.
MERCUCHO: Esa muchacha pálida de corazón duro. Esa Rosalina, le atormenta tanto
que le volverá loco.
BENVOLIO: Tebaldo ha enviado una carta a casa de su padre.
MERCUCHO: Un reto , desde luego.
BENVOLIO: Romeo contestará.
MERCUCHO: Cualquiera que sepa escribir puede contestar.
BENVOLIO: No responderá a quien la escribe. El desafiado desafiará.
MERCUCHO: Pues entonces, el pobre Romeo ya está muerto. Traspasado por los ojos
negros de una blanca y atravesado por una canción de amor, el centro de su corazón
atravesado por la flecha del niño ciego, ¿él solo va a enfrentarse a Tebaldo?
BENVOLIO: ¿Y quién es Tebaldo?
MERCUCHO: Es el príncipe de los gatos. Es el valiente capitán de la cortesía y lucha
como quien canta una canción. Lleva el compás la distancia y la proporción. Hace las
pausas mínimas. Uno dos y la tercera en tu pecho. Directo al botón de la camisa. Un
duelista, un duelista, un caballero de la primerísima escuela, de la primera y segunda
causa la inmortal pasada. Los grados del perfil y..
BENVOLIO: Ahí esta Romeo. Romeo Bienvenido..
MERCUCHO: Siñor Romeo, Bon Jour, un saludo francés para tus bragas a la francesa.
Anoche nos la pegaste bien, ¿eh?
ROMEO: Buenos días a los dos, ¿qué es lo que os hice anoche?
MERCUCHO: Darnos el esquinazo ¿es que no lo entiendes?
ROMEO: Perdona Mercucho tenía un asunto importante y en un caso como el mío puedes
ahorrarte los cumplidos.
MERCUCHO: Eso es tanto como decir que un caso como el tuyo obliga a doblarse por las
nalgas. eh?
ROMEO: ¿Para hacer una reverencia?
MERCUCHO: Oh! has acerado de lleno.
ROMEO: Un modo amable de decirlo.
MERCUCHO: Es que soy la flor misma de la cortesía.
ROMEO: Como una rosa.
MERCUCHO: Eso es.
ROMEO: Como las rosas de mis escarpines.
MERCUCHO: uh! que ingenioso ¿eh? Ahora estas sociable, ahora eres Romeo, ahora eres
lo que eres por tu arte y tu naturaleza.
ROMEO: Ah! Aquí hay buena gente.
MERCUCHO: Buenas tardes os de Dios hermosa dama.
AMA: Quiero deciros algo de confidencia.
MERCUCHO: Oh! una alacahueta. El conejo cuando es viejo echa peste desde lejos.
MERCUCHO: Romeo,Romeo,Romeo ¿vienes a casa de tu padre? Vamos a almorzar allí.
ROMEO: En seguida os seguiré.
MERCUCHO: Adiós anciana señora, adiós.
AMA: Si la vais a llevar al paraíso de los tontos , como dicen, será una mala cosa como
dicen. Pues la muchacha es joven y por lo tanto, si os atrevéis a engañarla de veras sería
una mala cosa y mal comportamiento.
ROMEO: Dile que vaya a confesarse esta tarde y que allí, en la celda de fray Lorenzo, se
confesará y se casará.
JULIETA: Amita mía ¿qué noticias traes? Ama.
AMA: Estoy muy cansada, déjame descansar un poco, ¡caray! como me duelen los huesos.
Que carrera me he dado.
JULIETA: Te cambio mis huesos por tus noticias. Vamos habla por favor.
AMA: Jesús que prisas, ¿no puedes esperar un poco?, ¿no ves que aun estoy sin aliento?
JULIETA: ¿cómo que estas sin aliento, si tienes aliento para decirme que estas sin aliento?
Las noticias son buenas o malas, contéstame a eso.
AMA: Muchacha, eres muy tonta eligiendo. Tu no sabes elegir hombre. ¿Romeo? No, ese
no. Aunque sea más guapo que los otros, y tenga mejores piernas que los demás y sus
manos, sus pies y su cuerpo...
JULIETA: Pero, si todo eso ya lo sabía. ¿Qué dice de nuestra boda? ¿Qué hay de eso?
AMA: Señor que dolor de cabeza, como tengo la cabeza. Y la espalda..., por el otro lado.
Oh la espalda.
JULIETA: Oh siento mucho que no estés bien ama, ama, amita mía, dime lo que dice mi amor.
AMA: Tu amor dice, como caballero honrado, educado y amable y guapo y te lo aseguro
virtuoso... ¿dónde esta tu madre?
JULIETA: ¿Dónde esta tu madre? Vaya, que respuesta tan rara. Tu amor dice como
caballero honrado, ¿dónde esta tu madre?
AMA: Ah! madre de Dios ¿estás muy acalorada? Desde ahora, hazte tu misma los recados.
JULIETA: Menudo embrollo, vamos, ¿qué dice Romeo?
AMA: ¿Tienes permiso para ir a confesarte hoy?
JULIETA: Claro.
AMA: Entonces corre a la celda de fray Lorenzo, allí hay un hombre para hacerte mujer.
FRAY LORENZO: El goce violento tiene un fin violento y en su triunfo mueren como el
fuego y la pólvora que al besarse se consumen, la miel más dulce empalaga con su propia
dulzura. Por lo tanto ama con moderación, Romeo te dará las gracias por los dos.
BENVOLIO: Por favor Mercucho, vámonos ya, hoy hace calor, los Capuleto están por ahí y
si nos encontramos seguro que habrá bronca. En estos días de calor, la mala sangre hierve.
MERCUCHO: Nosotros los gatos... ¿Ves? Eres como uno de esos, que cada vez que
entran en una taberna, golpean con el arma sobre la mesa y dicen "que Dios no me mande
en tu busca" y con los efectos de la segunda copa, la empuñan contra quien les sirve,
cuando no hay ninguna necesidad.
BENVOLIO: ¿Soy yo uno de esos?
MERCUCHO: Eres el mas impulsivo de toda Verona.
BENVOLIO: Por mi cabeza ahí vienen los Capuleto.
MERCUCHO: Por mis talones me da igual.
TEBALDO: Seguidme de cerca. Señores ¿unas palabras con uno de ustedes?
MERCUCHO: Oh! ¿solo una palabra con uno de nosotros? Poned algo más, una palabra
y un golpe.
TEBALDO: Me encontraréis bastante dispuesto señor, si me dáis ocasión.
MERCUCHO: No podéis encontrar la ocasión, sin que os la den?
TEBALDO: Mercucho ¿eres del grupo de Romeo?
MERCUCHO: ¿Del grupo? ¿Nos tomas por músicos? Pues si nos tomas por músicos,
solo nos oirás desafinar, aquí está mi arco de violín. Esto te hará bailar. Música.
BENVOLIO: Nos vamos a un lugar privado. O resolvemos nuestras diferencias fríamente
o nos separamos, aquí nos ven muchos ojos.
MERCUCHO: Los ojos están hechos para ver, dejad que vean. Yo no me iré aquí por el
gusto de otro.
TEBALDO: Pues quedad en paz señor, aquí viene mi hombre.
ROMEO: ¡Mercucho!
TEBALDO: Romeo, el aprecio que te tengo no me permite decirte esto. Eres un rastrero.
ROMEO: Tebaldo las razones que tengo para apreciarte, me hacen disculpar toda la rabia
que hay en tu insulto. No soy ningún rastrero. Así que adiós , veo que no me conoces.
TEBALDO: Muchacho, eso no te excusa de los insultos que me has lanzado. Vuélvete y
desenfunda. Vuélvete y desenfunda. Vuélvete y desenfunda.
ROMEO: Protesto yo nunca te he insultado, sino que te quiero más de lo que te imaginas.
Hasta que no sepas la causa de mi aprecio, así que Capuleto nombre que quiero tanto como
el mío. Quédate satisfecho. Quédate satisfecho.
MERCUCHO: Que sumisión tan cobarde.
TEBALDO: Te odio con toda mi alma.
MERCUCHO: Tebaldo mata ratas ¿quieres dar un paseo?
TEBALDO: ¿qué quieres de mi?
MERCUCHO: Solo una de tus nueve vidas, rey de los gatos.
TEBALDO: Estoy contigo.
MERCUCHO: Ahora...
ROMEO: Basta, déjalo Mercucho.
BENVOLIO: ¿Estas herido?
MERCUCHO: Si, si un arañazo, un arañazo, un arañazo, si un arañazo, un arañazo.
ROMEO: Valor hombre, no puede ser grave.
MERCUCHO: Lo suficiente, preguntad por mi mañana y me encontraréis de humor sepulcral.
Malditas vuestras dos familias, me han hecho fiambre para gusanos. MALDITAS VUESTRAS
DOS FAMILIAS. Por que diablos te has metido en medio, me ha herido por debajo de tu brazo.
ROMEO: Lo he hecho por vuestro bien.
MERCUCHO: Malditas sean vuestras familias.
ROMEO: No no noooo! Mercucho.
JULIETA: Ven agradable noche, ven noche amorosa de rostro negro y tráeme a Romeo.
Y cuando yo muera, tómale y recórtale en estrellitas y así hará que sea tan bonito el rostro
del cielo, que el mundo entero se enamorara de la noche y ya no adorará al deslumbrante sol.
Oh! si, he comprado la casa del amor, pero aun no lo he poseído y aunque estoy vendida
aun no estoy gozada. Oh! que día tan largo es hoy, como la noche antes de una fiesta, para
un niño impaciente que tiene un traje nuevo y aun no puede ponérselo.
ROMEO: El alma de Mercucho no está lejos, sobre nuestras cabezas, espera la tuya para
que le haga compañía.
TEBALDO: Tu desgraciado te vas a marchar de aquí con él.
ROMEO: O tu, o yo, o los dos hemos de ir con él. O tu, o yo, o los dos hemos de ir con
él. O tu, o yo, o los dos hemos de ir con él. AHHHH! Soy el juguete de la fortuna.
BALTASAR: Romeo Fuera, márchate, no te quedes aquí. Vete, Romeo.
SRA. DE CAPULETO: Tebaldo.
PRÍNCIPE: ¿Dónde están los iniciadores de esta pelea? ¿Quién ha empezado esta riña?
BENVOLIO: Romeo ha gritado con fuerza, alto amigos. Tebaldo ha acabado con
Mercucho. Y luego Tebaldo ha muerto a manos de Romeo.
SRA. DE CAPULETO: PRÍNCIPE. Si eres justo, por nuestra sangre, derrama la de los
Montesco.
BENVOLIO: Romeo que la ha hablado con buenas palabras, no ha podido calmar la
furia increíble de Tebaldo, sordo a las suplicas.
SRA. DE CAPULETO: Es pariente de los Montesco, el afecto le hace ser falso.
Pido justicia. Y tu debes cumplir, Romeo ha matado a Tebaldo, Romeo debe morir.
PRÍNCIPE: Romeo ha matado al que ha matado a Mercucho. ¿Quién pagará su muerte
que nos hiere tanto?
MONTESCO: Romeo no, Príncipe, el era amigo de Mercucho, matando a Tebaldo solo
ha hecho lo que debía hacer la ley.
PRÍNCIPE: Y por este delito le desterramos inmediatamente.
MONTESCO: Noble príncipe.
PRÍNCIPE: Haré iodos sordos a vuestras peticiones, ni lágrimas, ni ruegos pagarán tantos
abusos, así que ahorraroslos. Que Romeo se vaya de aquí, porque si le encuentran, será
su ultima hora. Romeo está desterrado.
ROMEO: Destierro, apiádate y di muerte, porque el destierro tiene en su rostro más terror
que la muerte, no digas destierro.
FRAY LORENZO: Tu pena está enamorada de tus cualidades y te has casadocon la
desgracia, así que te han desterrado de Verona. Ten paciencia, el mundo es ancho y grande.
ROMEO: No hay mundo fuera de los muros de Verona. Así que desterrado es desterrado
del mundo. Y el exilio del mundo es la muerte. Así que destierro es muerte. Llamando
destierro a la muerte, me cortas la cabeza con hacha de oro y sonríes al golpe que me asesina.
FRAY LORENZO: ¡Qué pecado mortal, qué inmensa ingratitud!, es cariñosa misericordia,
pero tú no lo ves. Vamos.
AMA: Vengo de parte de mi señora Julieta.
FRAY LORENZO: Bienvenida entonces.
AMA: ¿dónde está el señor de mi señora?
FRAY LORENZO: Romeo acércate.
ROMEO: Ama.
AMA: Oh señor, ay señor, la muerte es el fin de todo.
ROMEO: ¿Hablas de Julieta? ¿Dónde está y como está? ¿Qué dice mi furtiva esposa de
nuestro furtivo amor?
AMA: No dice nada señor. Llora y llora y llama a Romeo y luego vuelve a caer.
ROMEO: Como si ese nombre disparado por la puntería de un cañón la matara, como la
maldita mano de ese hombre asesinó a su pariente.
FRAY LORENZO: Creía que eras un hombre más calmado. Tu Julieta está viva, en eso
tienes suerte. Tebaldo iba a matarte y has matado a Tebaldo, en eso tienes suerte. La
justicia, que amenazaba darte muerte, se hace tu amiga y lo convierte en exilio, en eso
tienes suerte. Un haz de bendiciones se posa en tu espalda, porque te burlas de la cuna del
cielo y de la tierra. Si de una vez podrías perder las tres cosas que se reúnen en ti.
AMA: Señor, aquí hay un anillo que ella me ha dado para vos.
ROMEO: Te amo, como me consuela el animo con esto.
FRAY LORENZO: Vete, ve a ver a tu amor como estaba acordado, sube a su cuarto, ve
y consuélala. Date prisa. Pero no te quedes allí hasta que salga la guardia, porque entonces
no podrás salir hacia Mantua, donde vivirás hasta que encontremos el momento de revelar
vuestro matrimonio, reconciliar a vuestros amigos, pedir perdón al Príncipe y volverte a
llamar, con dos millones de veces mas de alegría que el llanto con que ahora te vas. Date
prisa y vete antes de que amanezca. Quédate en Mantua.
ROMEO: Adiós.
JULIETA: Dios mío, la mano de Romeo ha vertido la sangre de Tebaldo. Corazón de
serpiente con cara florida. Ha habido algún libro tan bien encuadernado con un contenido
tan vil, que el engaño resida en un palacio tan regio.
SRA. DE CAPULETO: Esta noche no bajará.
PARIS: Los momentos de dolor no son para hablar de amor.
CAPULETO: Ya veis quería mucho a su pariente Tebaldo.
SRA. DE CAPULETO: Y yo también.
CAPULETO: Bueno, nacemos para morir. Esta noche está llena de tristeza.
JULIETA: ¿He de hablar mal de él que es mi marido? Oh pobre señor mío, ¿qué lengua
acariciará tu nombre si yo que soy tu mujer hace tres horas, lo destrozo? Pero ¿por qué
maldito mataste a mi primo?
CAPULETO: Yo me atrevo a garantizaros el amor de mi hija. Creo que se dejará guiar
en todo por mi. si es más, no lo dudo un momento, pero ¿qué decís del jueves?
PARIS: Señor querría, querría que mañana fuera jueves.
CAPULETO: Sea entonces el jueves. Esposa ve a ver a Julieta antes de acostarte y dile
que el jueves se casará con este noble señor.
JULIETA: ¿Te vas a ir? Aun no se acerca el día.
ROMEO: Tengo que irme y vivir o quedarme y morir.
JULIETA: Esa luz no es la del día, lo se muy bien, es algún meteoro que irradia el sol,
para alumbrarte el camino a Mantua. Así que espera un poco, aun no tienes que irte.
ROMEO: Pues que me detengan, que me maten. Tengo más ganas de quedarme
que de irme. Ven muerte, se bienvenida, Julieta lo quiere así. ¿Qué es eso alma mía?
Hablemos, aun no es de día.
JULIETA: Si que lo es, si que lo es, márchate de aquí, vete, cada vez hay más y más luz.
ROMEO: Más y más luz y más oscuras nuestras penas.
AMA: Señora, tu señora madre viene hacia tu cuarto.
JULIETA: Ventana deja entrar el día, y deja salir la vida.
SRA. DE CAPULETO: Julieta.
JULIETA: ¿Crees que volveremos a vernos?
ROMEO: No lo dudo. Créeme amor mío, todas estas penas servirán para dulces
conversaciones en el futuro.
SRA. DE CAPULETO: Julieta.
JULIETA: Dios mío, tengo un alma que presiente males, me parece verte ahora que estas
abajo como un muerto en el fondo de la tumba.
ROMEO: Adiós.
JULIETA: Oh fortuna fortuna, se deleitosa, fortuna pues así espero que no le retendrás
mucho y le enviarás de vuelta.
SRA. DE CAPULETO: Tienes un padre cuidadoso hija, que para sacarte de tu melancolía,
ha preparado un inmenso día de gozo, que tu no esperas y que yo tampoco imaginaba.
JULIETA: Señora, a propósito ¿qué día es ese?
SRA. DE CAPULETO: Caramba hija mía, el próximo jueves por la mañana el valiente,
joven y noble conde Paris en la iglesia de San Pedro, hará felizmente de ti una esposa feliz.
JULIETA: Pues por la Iglesia de San Pedro y por San Pedro que no hará de mi una
esposa feliz.
SRA. DE CAPULETO: Aquí viene tu padre, díselo tu misma.
CAPULETO: ¿Qué hay esposa? ¿Le has comunicado nuestra decisión?
SRA. DE CAPULETO: Si señor, pero ella no quiere y os da las gracias. Ojalá esta tonta se
casara con su sepulcro.
CAPULETO: ¿Qué, no quiere, no está orgullosa, no lo considera una bendición, siendo
indigna como es de que la hayamos conseguido tan digno caballero para que sea su esposo?
JULIETA: Orgullosa no, pero os estoy muy agradecida. Orgullosa no puedo estar de lo
que detesto.
CAPULETO: Lo agradezco y no lo agradezco, orgullosa pero no orgullosa.
JULIETA: NO!
CAPULETO: Mas vale que está bien preparada para el próximo jueves.
JULIETA: Ten paciencia...
CAPULETO: No, no, no hables.
SRA. DE CAPULETO: Calla, calla.
CAPULETO:¡No hables, no repliques, no me contestes!
SRA. DE CAPULETO: Esposo, ¿estas loco?
CAPULETO: Joven caprichosa y desobediente.
AMA: Que Dios la bendiga, no hacéis bien señor, en insultarla así.
CAPULETO: ¡A callar idiota!. Escúchame bien, acude a la iglesia el jueves, y no vuelvas
a mirarme a la cara, si eres mía, te daré a mi amigo y si no, ahórcate, mendiga, pasa hambre,
y muérete en la calle, créelo y piénsalo, cumpliré mi palabra.
JULIETA: Madre querida tu no me rechaces, retrasa esa boda, un mes, una semana,
o si no pon el lecho de matrimonio en ese sombrío sepulcro donde yace Tebaldo.
SRA. DE CAPULETO: No me hables, porque no diré una palabra, haz lo que quieras
ya he terminado contigo.
JULIETA: Dios mío, ama, ¿cómo voy a evitar esto? ¿Qué dices tú? ¿no tienes una
palabra de alegría? Consuélame ama.
AMA: Ven escucha, creo que lo mejor es que te cases con ese Paris. Es un caballero
encantador. Creo que serás feliz con tu segundo esposo. Porque aventaja al primero
y aunque no fuera así el primero está muerto, o sino, como si lo estuviera. Porque si
está vivo, a ti no te sirve.
JULIETA: Ama ¿hablas con el corazón?
AMA: Y también con el alma y si no ¡malditos los dos!
JULIETA: Amen.
AMA: ¿Qué?
JULIETA: Me has consolado maravillosamente bien. Entra a decir a mi madre que por
haber disgustado a mi padre, me he ido a la celda de fray Lorenzo, a que me confiese
y me absuelva.
PARIS: Llora desmesuradamente la muerte de Tebaldo. Reverendo, su padre considera
peligroso que de tanto margen a su tristeza y en su prudencia apresura nuestro matrimonio,
para acabar con tantas lagrimas. Felizmente hallada mi señora y esposa.
JULIETA: Eso podrá ser señor cuando sea esposa.
PARIS: Eso podrá ser, debe ser el jueves que viene.
JULIETA: Lo que deba ser será.
FRAY LORENZO: Eso es más que cierto.
PARIS: ¿venís a confesaros?
JULIETA: ¿Tenéis tiempo ahora padre o vengo a veros en la misa de la tarde?
FRAY LORENZO: Ahora tengo tiempo, mi apenada hija. Señor os ruego que nos dejéis
a solas.
PARIS: Dios no permita que yo estorbe la devoción. Julieta, el jueves te despertaré
temprano. Hasta entonces adiós y guarda este santo beso.
JULIETA: No me digáis padre que lo habéis oído, si no me decís como evitarlo.
FRAY LORENZO: Si supieras como me atormenta tu pena.
JULIETA: Sin vuestra prudencia no me dais ayuda, considerad adecuada mi decisión, y
yo con esto lo remediaré todo.
FRAY LORENZO: Alto hija mía.
JULIETA: No tardéis tanto en hablar. ¡Yo quiero morir!
FRAY LORENZO: Yo veo cierta esperanza que requiere una ejecución tan
desesperada, como desesperado es lo que queremos evitar. Si antes que casarte con ese
Paris tienes fuerza de voluntad para matarte, es probable que quieras emprender algo
parecido a la muerte, para eludir esa vergüenza.
Y si te atreves, yo te daré el remedio. Ningún calor ni aliento darán fe de que aun vives,
tus miembros, privados de movimiento, rígidos, duros y fríos parecerán como muertos.
Luego cuando llegue el novio por la mañana para hacerte levantar de la cama, estarás allí,
muerta. Te llevarán a esa antigua bóveda donde yacen todos los de la familia Capuleto.
Y con ese aspecto prestado de muerte profunda, continuarás durante veinticuatro horas,
despertando luego como de un sueño agradable. Mientras tanto, antes de que te despiertes,
Romeo sabrá nuestros planes por mis cartas, y vendrá hacia aquí esa misma noche para
llevarte con él a Mantua. Coge este frasquito cuando estés en la cama y bébete todo el licor
que contiene. Enviaré esa carta urgentemente a Mantua.
JULIETA: ¿Y si esta mezcla no surte efecto, estaré casada mañana por la mañana?
SRA. DE CAPULETO: ¿Estas ocupada? ¿Necesitas mi ayuda?
JULIETA: No señora, ya hemos elegido todo lo necesario para la ceremonia de
mañana, así que te ruego que me dejes sola y que esta noche el ama vele conmigo.
Pues seguro que tendrás mucho que hacer con tantas prisas.
SRA. DE CAPULETO: Buenas noches. Acuéstate y descansa, porque lo necesitas.
JULIETA: Adiós, Dios sabe cuando nos veremos.
SRA. DE CAPULETO: Buenas noches.
JULIETA: Romeo, bebo esto a tu salud.
FRAY LORENZO: Según es costumbre llevadla a la iglesia con sus mejores galas.
ROMEO: Durante todo el día, me animan extraños pensamientos alegres. He soñado
que llegaba mi amada y me encontraba muerto. Y con sus besos, infundía tanta vida
en mis labios, que yo revivía y era emperador.
¡Ay de mi!, que dulce debe ser el amor poseído, cuando ya las sombras del amor
están llenas de gozo. Noticias de Verona. ¿Qué hay Baltasar? ¿Me traes noticias del
fraile? ¿Cómo está mi señora? ¿Está bien mi padre? ¿Cómo está mi señora Julieta?
Nada puede estar mal si ella esta bien.
BALTASAR: Está bien y nada puede estar mal. Su cuerpo duerme en el panteón de
los Capuleto y su alma vive con los ángeles. He visto llevarla allí. Perdón por traer
tan malas noticias.
ROMEO: ¿Es eso cierto? ¡Entonces os desafío estrellas!. Julietaaa.
¡Julietaaaaaaaaaa! Iré allí esta noche.
BALTASAR: Paciencia.
ROMEO: Déjame.
BALTASAR: Estás pálido y excitado, me temo alguna desgracia.
ROMEO: Pues te equivocas. ¿No tienes cartas del fraile para mi? No importa, bien
Julieta esta noche yaceré contigo, pronto estaré contigo.
FRAY LORENZO: Me invade el terror, mucho me temo alguna gran desgracia.
La carta era de gran importancia.
MUJER: No he podido mandarla, ni hacer que la entregaran.
ROMEO: Consígueme un frasco de veneno, que actúe rápido y se extienda por todas
las venas, para que quien lo tome, harto de la vida caiga muerto.
HOMBRE: Tengo tales drogas mortales, pero la ley de Verona condena a muerte a
quien las despache.
ROMEO: El mundo no es tu amigo, ni tampoco su ley. Así que no seas pobre y
quebrántala y toma esto.
HOMBRE: Mi pobreza, ya que no mi voluntad, consiente.
ROMEO: Pago a tu pobreza, no a tu voluntad.
HOMBRE: Bébelo, y aunque tuvieras la fuerza de veinte hombres, de despacharía en
seguida.
ROMEO: Aquí tienes el oro. Peor veneno para el alma humana, que esos pobres
compuestos que no deberías vender.
FRAY LORENZO: Romeo no ha tenido noticia de nada. Volveré a escribir a Mantua.
Dentro de una hora despertará la bella Julieta. Se mueve, la dama se mueve.
BALTASAR: Te lo suplico.
ROMEO: Vive y además se feliz. Y adiós buen amigo.
BALTASAR: Te dejo.
ROMEO: No tientes a un hombre desesperado.
PARIS: Alto, alto, alto, una vez mas alto.
ROMEO: Mi amor, mi esposa, la muerte que ha libado la miel de tu aliento, no ha tenido
poder sobre tu belleza. Y no estás vencida. La enseña de la belleza, es aun carmesí en tus
labios y mejillas y la pálida bandera de la muerte no ha llegado hasta ahí. Querida Julieta,
¿por qué sigues siendo tan bella? ¿He de pensar que la etérea muerte se ha enamorado de
ti y te guarda aquí para que seas su amante? Aquí, aquí es donde voy a poner mi descanso
eterno, y sacudiré el yugo de las estrellas enemigas de esta carne harta de mundo. Ojos mirad
por ultima vez, brazos dad el ultimo abrazo, y labios, que sois puertas del aliento, sellad con
legítimo beso. Un trato perpetuo con la ávida muerte.
JULIETA: Romeo , ¿qué hay aquí? Veneno, lo has bebido todo sin dejar una gota que me
ayude a seguirte. Besaré tus labios , quizá quede en ellos un poco de veneno. Tus labios
están calientes.
ROMEO: Con un beso muero.
PRÍNCIPE: Este es el castigo a vuestro odio, porque el cielo, sabe matar vuestras alegrías
con amor. Y yo, ignorando vuestras discordias he perdido a dos parientes. Todos estamos
castigados. Todos estamos castigados.
EPILOGO: La mañana nos trae una paz sombría, el sol dolorido, no muestra su rostro,
salgamos y hablemos de estas tristezas. Unos verán perdón, y otros castigo. Pues nunca
hubo una historia de más dolor, que esta de Julieta y su Romeo.
nuevas peleas por viejos odios, que manchan manos de ciudadanos con sangre de ciudadanos.
De las fatales entrañas de esos dos rivales toma vida una pareja de amantes con mal sino.
Cuyos desgraciados y lamentables males acaban enterrando con su muerte la discordia paterna.
El terrible desarrollo de su amor mortal y la inconmensurable ira paterna, que solamente pudo
acabar con el fin de sus hijos ocupará nuestra atención durante dos horas.
PRÍNCIPE: Dos familias, semejantes en categoría en la bella Verona, lugar de la acción. Inician
nuevas peleas por viejos odios, que manchan manos de ciudadanos con sangre de ciudadanos.
De las fatales entrañas de esos dos rivales, nace una pareja de amantes con mal sino.
CAPULETO BOY 1: Hasta un perro de la casa de los Capuleto me provoca.
CAPULETO BOY 2: Excremento de munero.
CAPULETO BOY 1: Orinal del rey. Púdrete.
BENVOLIO: La riña es entre nuestros amos.
1: Y nosotros sus hombres. Deja que vea, se acerca pelea. Y no soy mal pedazo de carne. No
soy mal pedazo de carne.
2: Vienen de la casa de Capuleto.
1: Pelea. Yo te cubro.
ABRA: Uh Uh Uh Ja Ja.
2: Yo me burlaré de ellos y será una deshonra si se dejan insultar.
1: Adelante yo te cubro.
ABRA: ¿Os estáis burlando de nosotros?
2: Yo estoy haciendo burla.
ABRA: ¿Os burláis de nosotros? Señor.
2: ¿Nos ampara la ley si digo que sí?
1: No.
2: No, Señor no me burlo de vos, pero me burlo señor.
1: ¿Queréis pelea?
ABRA: ¿Pelea? Señor. No señor
2: Si la queréis aquí me tenéis, tengo un arma tan bueno como el vuestro.
ABRA: No mejor.
1: Ahí viene nuestro pariente, di que mejor.
2: Si, Señor, Mejor
ABRA: Mentira, desenfundar si sois hombre.
BENVOLIO: Separaos locos, no sabéis lo que hacéis. Guardad las armas.
TEOBALDO: Como desenfundas delante de estos rastreros esclavos. Vuélvete Benvolio y
contempla tu muerte.
BENVOLIO: Yo solo pongo paz. Guarda el arma o separemos con ella a estos hombres.
TEOBALDO: Paz, paz odio esa palabra. Como odio el infierno, a los Montesco y a ti.
2: ¡¡¡¡¡BASTAAAAAAA!!!!! Venga, vamos, vamos.
BENVOLIO: Espera.
2: Vamos.
MONTESCO: Dadme mi arma de largo alcance.
SRA. DE MONTESCO: No darás un paso en busca del enemigo.
PRÍNCIPE: Rebeldes súbditos, enemigos de la paz. Tirad al suelo esas armas mal templadas.
Bajo pena de tortura, tirad de vuestras manos sangrientas al suelo esas armas mal templadas.
Tres luchas civiles, provocadas con una simple palabra por ti viejo Capuleto y por ti Montesco,
han agitado tres veces la quietud de nuestras calles. Si volvéis a agitar de nuevo nuestras calles,
vuestras vidas pagarán la ruptura de la paz.
SRA. DE MONTESCO: ¿ Dónde está Romeo, le habéis visto hoy ?. Me alegro de que no
estuviera en esa pelea.
BENVOLIO: Señora, he visto paseando muy temprano a vuestro hijo en el bosque de
sicomoros.
MONTESCO: Le han visto allí muchas mañanas, aumentando con sus lágrimas el fresco rocío
de la mañana.
SEÑORA MONTESCO: Mi melancólico hijo vuelve a casa huyendo de la luz, y se encierra
luego solo en su habitación cerrando las ventanas, dejando fuera el día y se hace una noche
artificial.
ROMEO: Oh entonces, oh amor pendenciero, oh odio amoroso, oh todo creado de la nada.
Pesada ligereza, seria vanidad, caos deforme de bellas formas.
MONTESCO: Negro y extraño debe resultar ese humor. Si la causa no la quita el buen consejo.
BENVOLIO: Por favor apartaos. Sabré su pena si no se obstina mucho.
MONTESCO: Vamos Señora, vayámonos.
BENVOLIO: Feliz mañana, primo.
ROMEO: ¿Tan joven está el día?
BENVOLIO: Acaban de dar las nueve.
ROMEO: ¡Ay de mí! Las horas tristes parecen largas. ¿ Era mi padre quien se iba tan deprisa ?
BENVOLIO: Él era. ¿ Que alarga las horas de Romeo ?
ROMEO: El no tener lo que al tenerlo las acorta.
BENVOLIO: ¿Enamorado?
ROMEO: Sí.
BENVOLIO: ¿Sin amor?
ROMEO: Sin su amor estando enamorado.
BENVOLIO: ¿Por qué el amor tan amable a la vista ha de ser tan tiránico puesto a prueba?
ROMEO: ¿Por qué el amor con su vista vendada puede ver sin ojos el camino a su antojo?
¿ Dónde comeremos?
TV: Jamás la ira se guardó bien a si misma, la ley no estuvo muerta sino adormecida...
ROMEO: Ah! ¿Qué pelea ha habido?
BENVOLIO: Pues...
ROMEO: Pero, no me lo digas lo he oído todo. Hay mucho que hacer con el odio y más con
el amor. Oh! amor pendenciero, odio amoroso, todo creado de la nada. Oh! pesada ligereza,
seria vanidad, deforme caos de bellas formas. ¿Pluma de plomo? ¿No te ríes?
BENVOLIO: No primo, más bien lloro.
ROMEO: ¿De qué buen corazón?
BENVOLIO: Del dolor de tu buen corazón.
ROMEO: Adiós primo mío.
BENVOLIO: Espera te acompaño, si me dejas así serás injusto.
CAPULETO: Pero Montesco está tan obligado como yo bajo castigo. Y creo que no es difícil
siendo tan viejos, el mantener la paz.
PARIS: Los dos gozáis de buena reputación y es una lástima que llevéis tanto tiempo reñidos,
pero ahora señor ¿Qué decís a mi pretensión?
CAPULETO: Repito solo lo que he dicho antes. Mi hija es solo una recién llegada al mundo.
Dejemos pasar dos veranos más, antes de verla madura para casarse.
PARIS: Otras más jóvenes ya son felices madres.
CAPULETO: Y pronto se echan a perder las que lo son tan pronto. Esta noche doy mi
acostumbrada fiesta, en mi pobre casa verás esta noche, estrellas terrenas que iluminan el
oscuro cielo. Óyelo todo y míralo todo y luego prefiere a la que tenga más méritos. Ven, ven
conmigo.
BENVOLIO: Dime en serio, a quien amas.
ROMEO: En serio primo, amo a una mujer.
BENVOLIO: Ahí apuntaba al suponerte enamorado.
ROMEO: Muy buen tirador y es bella la que amo.
BENVOLIO: Un blanco hermoso es más fácil de acertar.
ROMEO: En ese tiro fallas, no la tocará la flecha de cupido, ni acepta el combate con ojos
atacantes, ni abre su regazo al oro que rinde a santos.
BENVOLIO: Entonces ¿ha jurado vivir siempre en castidad?
ROMEO: Así es, y con ese ahorro hace gran desperdicio.
BENVOLIO: Guíate por mí, olvídate de ella.
ROMEO: Enséñame a olvidarme de pensar.
BENVOLIO: Dejando en libertad tus ojos. Contempla otras bellezas. Que Romeo ¿Estás loco?
ROMEO: Loco no, pero si más atado que un loco. Encerrado en prisión, privado de alimento,
azotado y atormentado. Buenas tardes buen hombre.
HOMBRE: Sin resguardo no hay armas.
TV: Se lo explicaré sin preámbulos. El rico y famoso Capuleto celebra su acostumbrada fiesta.
Una bonita reunión el Señor Placencio, y su esposa e hijas, la señora viuda de Vitrubio y sus
encantadoras sobrinas Rosalina...
BENVOLIO: En esa antigua fiesta de Capuleto cena la bella Rosalina, con todas las bellezas
más admiradas de Verona.
TV: Si no sois de la casa de los Montesco venid a chocar un vaso de vino.
BENVOLIO: Ve allá y compara con ojo imparcial su rostro con alguno que te mostraré y que
te hará pensar que tu cisne es un cuervo.
ROMEO: Iré contigo, no para admirar esa visión, sino para gozar el esplendor de la mía.
SRA. CAPULETO: Julieeeeeeta! Julieta! Julieeeetaaaaaaa! Julieeeetaaaaa!
AH!Ama, ama ¿dónde está mi hija?, dile que venga. Ah!
AMA: Ya la mandé venir cielo santo. Julieeeetaaaaaaa! Julieeeetaaaaaaa!
JULIETA: Aquí estoy señora ¿Qué deseáis?
SRA. CAPULETO: Ama déjanos un rato tenemos que hablar a solas. ¡Ah! Ama vuelve otra
vez, lo he pensado mejor. Oye nuestra conversación. Ama, tu sabes que mi hija ya es mayor.
AMA: Ha sido la niña más bonita que he amamantado.
SRA. CAPULETO: Según mis cuentas yo ya era tu madre cuando tenía tus años. Y tu eres
doncella. Para ser breves. El apuesto Paris te pretende.
AMA: Vaya hombre muchacha. Señora, un hombre que todo el mundo considera perfecto.
SRA. CAPULETO: En el estío de Verona no hay una flor así.
AMA: Si es una flor, una verdadera flor.
SRA. CAPULETO: NO! Esta noche le verás en nuestra fiesta. Lee como un libro el rostro
del joven Paris y verás escrito el gozo con la pluma de la belleza. Ese precioso libro de amor,
ese amante sin encuadernar para hacerlo perfecto solo le faltan las tapas. Todas sus virtudes
serán tuyas uniéndote a él. Sin que tu tengas que perder nada hija mía.
AMA: No perder, ganar, las mujeres engordan por los hombres.
SRA. CAPULETO: Resumiendo, ¿Crees que puedes amar a Paris?
JULIETA: Trataré de gustarle, si el tratar lleva a gustar. Pero mis ojos no le mirarán más allá
de lo que vuestro consentimiento les permitan.
CRIADO: Señora, los invitados han venido.
SRA. CAPULETO: Id! Yo os sigo. Julieta. Ah!
AMA: Anda muchacha, busca noches felices para días felices.
1: La mona vestida de seda , muere vestida.
MERCUCHO: Vamos Romeo hemos de hacerte bailar.
ROMEO: Yo no, yo no, creedme. Vosotros lleváis zapatos ligeros de baile. Yo tengo el alma
en los pies.
MERCUCHO: Eres un enamorado. Pídele las alas a cupido y vuela por encima de todo.
ROMEO: Me hundo bajo la pesada carga del amor.
MERCUCHO: Demasiada opresión para tan tierna cosa.
ROMEO: ¿ Dices que es tierno el amor ?. Es demasiado duro, áspero y violento y pincha
como el espino.
MERCUCHO: Si el amor es duro contigo, se duro con él. Si te pincha, pínchalo y fúndelo.
1: Que cada cual se encomiende a sus piernas.
ROMEO: No tiene sentido ir.
MERCUCHO: Se puede saber por qué.
ROMEO: Esta noche he tenido un sueño.
MERCUCHO: Yo también.
ROMEO: Y cual era el tuyo.
MERCUCHO: Que los soñadores ven visiones.
ROMEO: Visiones verdaderas mientras están durmiendo.
MERCUCHO: Oh! Veo entonces que la reina Mab ha estado contigo. Es la partera de las
hadas y su tamaño no es mayor que una piedra de ágata en el anillo de un concejal. La arrastra
un tronco de pequeños átomos entrando por la nariz de los durmientes, su coche es una
cáscara de nuez. Su cochero, un pequeño mosquito vestido de gris y con tal lujo galopan,
noche tras noche por cerebros enamorados que entonces sueñan con el amor. Por dedos de
abogados que sueñan con sus honorarios. A veces pasa por el cuello de un soldado y este
sueña que corta cuellos extranjeros y así asustado jura una oración o dos, y se vuelve a dormir.
Ella es la bruja que cuando las mozas yacen boca arriba las oprime y las enseña a concebir,
haciéndolas mujeres de buen peso. Esa es ella. ¡ESA ES ELLA!
ROMEO: Calla mercucho, calla. Hablas de nada.
MERCUCHO: Es cierto, hablo de sueños que son los hijos de un cerebro ocioso, fruto solo
de la mala fantasía, que es de sustancia tan delgada como el aire y más inconstante que el
viento que ahora mismo acaricia el seno helado del norte, y lleno de ira se marcha resoplando
hasta el sur, que gotea de rocío.
BENVOLIO: El viento del que hablas sopla de nosotros mismos, la cena ha terminado y
llegaremos tarde.
ROMEO: Demasiado pronto me temo. Puesto que mi animo teme alguna consecuencia oculta
en las estrellas, que comenzará durante su temible tiempo con los festejos de esta noche y
pondrá fin a una vida despreciada que guardo en mi pecho, por cruel ultraje de una muerte
prematura. Pero, que quien dirige mi rumbo guíe mi nave.
Vamos alegres señores. Las drogas son rápidas.
MONTESCO: Ah! Hubo un tiempo en el que yo también usaba antifaz y susurraba palabras
al oído de una dama.
AMA: Señora, vuestra madre os llama.
PARIS: ¿Os negáis a bailar conmigo?
SRA. CAPULETO: Vaya hombre muchacha, vaya hombre.
TEOBALDO: ¿ Qué ? ¿ Se atreve ese villano a venir a burlarse de nuestra fiesta solemne ?
De acuerdo. Por mi cuna y por el honor de mi estirpe, no es un crimen matarle de un golpe.
CAPULETO: ¿Qué pasa sobrino, por qué te enfureces tanto?
TEOBALDO: Tío es ese canalla de Romeo, un enemigo Montesco.
CAPULETO: ¿Con que es Romeo?
TEOBALDO: Si que lo es.
CAPULETO: Cálmate sobrino, déjale en paz. Ni por toda la riqueza del mundo le querría
hacer un desaire aquí, en mi casa. Así que ten paciencia y no te fijes en él.
TEOBALDO: No lo aguantaré.
CAPULETO: Si que lo aguantarás. Claro que sí, me oyes muchacho?. Lo aguantarás. Claro
que sí.
TEOBALDO: Tío, tío es un vergüenza.
CAPULETO: ¿Un alboroto ante mis invitados ?
ROMEO: ¿Sabía yo lo que es amor?
Ojos jurad que no.
Porque nunca había visto una belleza así.
ROMEO: Si profano con mi indigna mano este sagrado santuario, pecado de amor será.
Mis labios, peregrinos ruborizados quisieran, hacer penitencia con un dulce beso.
JULIETA: Buen peregrino, no riñas tanto a tu mano, que demuestra un gran fervor a esto,
pues hasta las manos de los santos tocan a las de los peregrinos. Y el tocar palma con palma
es el beso del palmero.
ROMEO: ¿No tienen labios los santos, y los piadosos palmeros?
JULIETA: Si peregrino, labios para usar en la oración.
ROMEO: Entonces querida santa, deja que los labios hagan como las manos, no conviertas
fe en desesperación.
JULIETA: Los santos no se mueven, cuando acceden a las súplicas.
ROMEO: Entonces quieta, mientras recojo el efecto de mi oración.
Así quedan mis labios limpios de pecado por los tuyos.
JULIETA: Entonces ¿mis labios tienen ahora el pecado?
ROMEO: ¿Pecado de mis labios? Me reprochas con dulzura, devuélveme mi pecado.
JULIETA: Besas como un maestro.
SEÑORA CAPULETO: Julieta. Julieta.
AMA: Señora, tu madre desea decirte una palabra. Ven, vamos.
ROMEO: Es una Capuleto.
AMA: Se llama Romeo y es un Montesco, el hijo único de vuestro gran enemigo.
MERCUCHO: Anda ven, vamos. La fiesta está en lo mejor.
ROMEO: Eso me temo y aún me preocupa más.
JULIETA: Mi único amor nació de mi único odio. Pronto le he visto y tarde le conozco.
Extraño nacimiento de el amor que me hace amar a mi enemigo peor.
TEOBALDO: Me retiraré , pero esta intrusión que ahora parece ser tan agradable se volverá
amarga hiel.
CHICOS MONTESCO: Romeo!!! Romeo!!! Romeo!!!
MERCUCHO: Loco, pasiones, enamorado. Te conjuro por los ojos claros Rosalina, por
su alta frente , por sus labios escarlata y por sus pies, rectas piernas y trémulos muslos.
Pero, hay Romeo si ella fuera un higo abierto y tu una pera.
ROMEO: Se ríe de las heridas quien nunca ha sido herido.
MERCUCHO: Romeo. Buenas noches. Me voy a mi camastro. Esta cama de campaña está
fría para dormir.
ROMEO: Pero calla , ¿ qué luz se abre paso por esa ventana ? Es el oriente y Julieta es el sol.
Sal bello sol y mata a la envidiosa luna, que ya está enferma y pálida de dolor, porque tú su
doncella, eres más hermosa que ella, no seas su doncella si es tan envidiosa. Su ropa de
vestal es de un verde pálido y solo la llevan los locos. Arrójala. Ahj!
Oh! Es mi dama, es mi amor, si ella supiera lo que es.
JULIETA: Hay de mi.
ROMEO: Habla, habla otra vez ángel radiante.
JULIETA: Romeo, oh Romeo ¿por qué eres Romeo? Niega a tu padre y rechaza tu nombre,
o si no quieres, júrame tu amor y nunca más seré una Capuleto.
ROMEO: Sigo escuchando o le hablo ahora.
JULIETA: Solo tu nombre es enemigo mío, tú eres tú mismo aunque no fueras Montesco, y
¿Qué es Montesco?
No es mano, ni pie, ni brazo, ni cara, ni ninguna otra parte que forme parte de un hombre.
Oh! Llámate de otro modo ¿Qué hay en un nombre? Lo que llamamos rosa, con cualquier
otro nombre tendría el mismo perfume. Igual que Romeo si no se llamase Romeo,
conservaría esa misma perfección que tiene sin ese título. Oh! Romeo quítate el nombre y
a cambio del nombre que no es parte de ti, tómame entera.
ROMEO: Te tomo la palabra.
JULIETA: AHHHHH!
JULIETA: ¿No eres Romeo y además Montesco?
ROMEO: Ni una cosa ni la otra si te disgustan preciosa mía.
JULIETA: Dime ¿cómo has venido hasta aquí, y para qué?, la tapia del jardín es alta y
difícil de trepar, y este lugar es mortal siendo quien eres.
ROMEO: He saltado la tapia con las alas del amor. Porque no existe ninguna barrera de
piedra para el amor; y como el amor hace lo que puede, tus parientes NO PODRÁN
DETENERME!!!!.
JULIETA: Si te ven aquí te matarán.
ROMEO: El manto de la noche me esconderá de ellos, con tal de que me quieras, que me
encuentren aquí. Más vale que acabe mi vida por su odio que prorrogar la muerte sin tener
tu amor.
JULIETA: La máscara de la noche oculta mi rostro, sino, el rubor cubriría mis mejillas por
lo que me has oído decir esta noche, quisiera guardar las formas, quisiera negar todo lo que
he dicho, pero adiós a los cumplidos... ¿Tu me quieres? Sé que vas a decir si y yo te creeré,
y si lo juras quizá lo hagas en falso. Oh dulce Romeo si me quieres dilo sinceramente.
ROMEO: Señora, lo juro por esa bendita luna que tiñe de plata las copas de esos frutales.
JULIETA: No jures por la luna, la luna inconstante que cambia cada mes en su esfera circular,
no sea que tu amor resulte tan variable.
ROMEO: ¿Y por que quieres que jure?
JULIETA: No jures por nada, o si quieres jurar, jura por tu misma persona que es Dios de mi
idolatría y te creeré.
ROMEO: Si el amor... de mi corazón...
JULIETA: No jures, aunque eres mi alegría, no me alegra el acuerdo de esta noche, es muy
rápido, insensato, repentino como el relámpago quese acaba antes de poder nombrarlo.
Buenas noches, este brote de amor, con el aliento del verano, puede dar una bonita flor
cuando volvamos a vernos. Buenas noches. Buenas noches.
ROMEO: ¿Vas a dejarme tan insatisfecho?
JULIETA: ¿Qué satisfacción quieres esta noche?
ROMEO: Quisiera el juramento mutuo de amor fiel.
JULIETA: Te he dado el mío sin que lo pidieras.
AMA: Julieta.
JULIETA: Tres palabras Romeo y ya buenas noches. Si tus intenciones son honradas y
piensas en boda envíame recado mañana por alguien que mandaré en tu busca de donde y
cuando será la ceremonia. Y pondré todo mi destino a tus pies. Y te seguiré como mi señor
por el mundo.
AMA: Julieta.
JULIETA: ¡Que si, que si ama ya voy! Pero si no tienes buenas intenciones te pido...
AMA: Julieta.
JULIETA: ¡Que si que si ya voy! ...Que abandones tu empeño y me dejes con mi pena.
Mañana te mandaré a alguien.
ROMEO: Para salvar mi alma.
JULIETA: Mil veces buenas noches.
ROMEO: Mil veces malas por faltar tu luz.
AMA: Julieta. Julieta.
JULIETA: Buenas noches.
ROMEO: El amor corre al amor como el colegial huye del libro. Y como el que va a clase
se aparta de él con cara triste.
JULIETA: Romeo ¿a qué hora te envío mañana el mensajero?
ROMEO: Hacia las nueve.
JULIETA: Allí estará. Aún faltan veinte años. Buenas noches. Buenas noches. Buenas noches.
La separación es tan dulce pena, que diré buenas noches hasta que amanezca.
AMA: JULIETAAAAAAAAAA!
FRAY LORENZO: Grandioso es el poder curativo que reside en las plantas, hierbas y piedras.
Y todas sus virtudes. Pues no hay nada tan vil que viva en la tierra, sin dar a la tierra algún
beneficio especial. Ni hay nada tan bueno que desviado de su buen uso, no se revele contra su
origen haciendo daño. La virtud se vuelve vicio al ser mal aplicada. Y el vicio se dignifica
algunas veces en la acción. En la tierna corteza de esta débil flor, residen veneno y potente
medicina. Pues al olerla da alivio con cada parte con cada parte y al probara mata los sentidos
al corazón. Dos reyes así enfrentados acampan en el hombre al igual que en las hiervas. La
virtud y la baja pasión. Y cuando predomina lo peor. Pronto el gusano mortal, devorará esa
planta.
ROMEO: Bueno días padre.
FRAY LORENZO: Venedicite, que lengua tan madrugadora me saluda.
NIÑOS: Bueno días Romeo.
ROMEO: Bueno días.
FRAY LORENZO: Hijo despedirse de la cama a estas horas indica una mente preocupada,
o si no es eso imagino que quizá nuestro Romeo no se ha acostado esta noche.
ROMEO: Eso es verdad, pero estoy descansado.
FRAY LORENZO: Dios perdone el pecado. ¿Has estado con Rosalina?
ROMEO: ¿Con Rosalina? No reverendo padre, he olvidado ese nombre y sus penalidades.
FRAY LORENZO: Bien hijo mío, pero ¿dónde has estado?
ROMEO: He estado de fiesta con mi enemigo, donde de pronto alguien me ha herido y yo
le he herido. La curación de los dos está en tu ayuda y tu sagrada medicina.
FRAY LORENZO: Habla claro hijo mío y procura ser más conciso. La confesión de enigmas
solo absuelve enigmas.
ROMEO: Pues entonces escucha. Todo mi amor es, para la hija del gran Capuleto.
Ya te diré como nos vimos. La cortejé y nos juramos amor. Todo eso ya te lo contaré
por el camino. Pero te ruego que nos cases hoy mismo.
FRAY LORENZO: San francisco bendito, ¿qué cambio es este. ? ¿Tan pronto has
conseguido olvidar a Rosalina, a la que tanto querías?. Entonces es que el amor de los
jóvenes no está en su corazón, sino en sus ojos.
ROMEO: Me reñías mucho por querer a Rosalina
FRAY LORENZO: No por quererla, sino por adorarla.
ROMEO: Por favor. No me riñas, la que quiero ahora me paga interés con interés y amor
con amor. La otra no lo hizo.
FRAY LORENZO: Porque sabía que tu amor decía de memoria, lo que no podía leer.
Esta alianza puede resultar buena, para convertir el odio de vuestras familias en amor. Ven
muchacho peleón, anda ven conmigo. Te ayudaré por un solo motivo. Para que esta alianza
resulte tan feliz, que convierta el rencor de vuestras familias en puro amor.
ROMEO: Vámonos ya , que tengo mucha prisa.
FRAY LORENZO: Con prudencia y Despacio, quien mucho corre tropieza.
MERCUCHO:: Dónde demonios estará Romeo. ¿No ha vuelto a casa esta noche?
BENVOLIO: A la de su padre no. He hablado con su criado.
MERCUCHO: Esa muchacha pálida de corazón duro. Esa Rosalina, le atormenta tanto
que le volverá loco.
BENVOLIO: Tebaldo ha enviado una carta a casa de su padre.
MERCUCHO: Un reto , desde luego.
BENVOLIO: Romeo contestará.
MERCUCHO: Cualquiera que sepa escribir puede contestar.
BENVOLIO: No responderá a quien la escribe. El desafiado desafiará.
MERCUCHO: Pues entonces, el pobre Romeo ya está muerto. Traspasado por los ojos
negros de una blanca y atravesado por una canción de amor, el centro de su corazón
atravesado por la flecha del niño ciego, ¿él solo va a enfrentarse a Tebaldo?
BENVOLIO: ¿Y quién es Tebaldo?
MERCUCHO: Es el príncipe de los gatos. Es el valiente capitán de la cortesía y lucha
como quien canta una canción. Lleva el compás la distancia y la proporción. Hace las
pausas mínimas. Uno dos y la tercera en tu pecho. Directo al botón de la camisa. Un
duelista, un duelista, un caballero de la primerísima escuela, de la primera y segunda
causa la inmortal pasada. Los grados del perfil y..
BENVOLIO: Ahí esta Romeo. Romeo Bienvenido..
MERCUCHO: Siñor Romeo, Bon Jour, un saludo francés para tus bragas a la francesa.
Anoche nos la pegaste bien, ¿eh?
ROMEO: Buenos días a los dos, ¿qué es lo que os hice anoche?
MERCUCHO: Darnos el esquinazo ¿es que no lo entiendes?
ROMEO: Perdona Mercucho tenía un asunto importante y en un caso como el mío puedes
ahorrarte los cumplidos.
MERCUCHO: Eso es tanto como decir que un caso como el tuyo obliga a doblarse por las
nalgas. eh?
ROMEO: ¿Para hacer una reverencia?
MERCUCHO: Oh! has acerado de lleno.
ROMEO: Un modo amable de decirlo.
MERCUCHO: Es que soy la flor misma de la cortesía.
ROMEO: Como una rosa.
MERCUCHO: Eso es.
ROMEO: Como las rosas de mis escarpines.
MERCUCHO: uh! que ingenioso ¿eh? Ahora estas sociable, ahora eres Romeo, ahora eres
lo que eres por tu arte y tu naturaleza.
ROMEO: Ah! Aquí hay buena gente.
MERCUCHO: Buenas tardes os de Dios hermosa dama.
AMA: Quiero deciros algo de confidencia.
MERCUCHO: Oh! una alacahueta. El conejo cuando es viejo echa peste desde lejos.
MERCUCHO: Romeo,Romeo,Romeo ¿vienes a casa de tu padre? Vamos a almorzar allí.
ROMEO: En seguida os seguiré.
MERCUCHO: Adiós anciana señora, adiós.
AMA: Si la vais a llevar al paraíso de los tontos , como dicen, será una mala cosa como
dicen. Pues la muchacha es joven y por lo tanto, si os atrevéis a engañarla de veras sería
una mala cosa y mal comportamiento.
ROMEO: Dile que vaya a confesarse esta tarde y que allí, en la celda de fray Lorenzo, se
confesará y se casará.
JULIETA: Amita mía ¿qué noticias traes? Ama.
AMA: Estoy muy cansada, déjame descansar un poco, ¡caray! como me duelen los huesos.
Que carrera me he dado.
JULIETA: Te cambio mis huesos por tus noticias. Vamos habla por favor.
AMA: Jesús que prisas, ¿no puedes esperar un poco?, ¿no ves que aun estoy sin aliento?
JULIETA: ¿cómo que estas sin aliento, si tienes aliento para decirme que estas sin aliento?
Las noticias son buenas o malas, contéstame a eso.
AMA: Muchacha, eres muy tonta eligiendo. Tu no sabes elegir hombre. ¿Romeo? No, ese
no. Aunque sea más guapo que los otros, y tenga mejores piernas que los demás y sus
manos, sus pies y su cuerpo...
JULIETA: Pero, si todo eso ya lo sabía. ¿Qué dice de nuestra boda? ¿Qué hay de eso?
AMA: Señor que dolor de cabeza, como tengo la cabeza. Y la espalda..., por el otro lado.
Oh la espalda.
JULIETA: Oh siento mucho que no estés bien ama, ama, amita mía, dime lo que dice mi amor.
AMA: Tu amor dice, como caballero honrado, educado y amable y guapo y te lo aseguro
virtuoso... ¿dónde esta tu madre?
JULIETA: ¿Dónde esta tu madre? Vaya, que respuesta tan rara. Tu amor dice como
caballero honrado, ¿dónde esta tu madre?
AMA: Ah! madre de Dios ¿estás muy acalorada? Desde ahora, hazte tu misma los recados.
JULIETA: Menudo embrollo, vamos, ¿qué dice Romeo?
AMA: ¿Tienes permiso para ir a confesarte hoy?
JULIETA: Claro.
AMA: Entonces corre a la celda de fray Lorenzo, allí hay un hombre para hacerte mujer.
FRAY LORENZO: El goce violento tiene un fin violento y en su triunfo mueren como el
fuego y la pólvora que al besarse se consumen, la miel más dulce empalaga con su propia
dulzura. Por lo tanto ama con moderación, Romeo te dará las gracias por los dos.
BENVOLIO: Por favor Mercucho, vámonos ya, hoy hace calor, los Capuleto están por ahí y
si nos encontramos seguro que habrá bronca. En estos días de calor, la mala sangre hierve.
MERCUCHO: Nosotros los gatos... ¿Ves? Eres como uno de esos, que cada vez que
entran en una taberna, golpean con el arma sobre la mesa y dicen "que Dios no me mande
en tu busca" y con los efectos de la segunda copa, la empuñan contra quien les sirve,
cuando no hay ninguna necesidad.
BENVOLIO: ¿Soy yo uno de esos?
MERCUCHO: Eres el mas impulsivo de toda Verona.
BENVOLIO: Por mi cabeza ahí vienen los Capuleto.
MERCUCHO: Por mis talones me da igual.
TEBALDO: Seguidme de cerca. Señores ¿unas palabras con uno de ustedes?
MERCUCHO: Oh! ¿solo una palabra con uno de nosotros? Poned algo más, una palabra
y un golpe.
TEBALDO: Me encontraréis bastante dispuesto señor, si me dáis ocasión.
MERCUCHO: No podéis encontrar la ocasión, sin que os la den?
TEBALDO: Mercucho ¿eres del grupo de Romeo?
MERCUCHO: ¿Del grupo? ¿Nos tomas por músicos? Pues si nos tomas por músicos,
solo nos oirás desafinar, aquí está mi arco de violín. Esto te hará bailar. Música.
BENVOLIO: Nos vamos a un lugar privado. O resolvemos nuestras diferencias fríamente
o nos separamos, aquí nos ven muchos ojos.
MERCUCHO: Los ojos están hechos para ver, dejad que vean. Yo no me iré aquí por el
gusto de otro.
TEBALDO: Pues quedad en paz señor, aquí viene mi hombre.
ROMEO: ¡Mercucho!
TEBALDO: Romeo, el aprecio que te tengo no me permite decirte esto. Eres un rastrero.
ROMEO: Tebaldo las razones que tengo para apreciarte, me hacen disculpar toda la rabia
que hay en tu insulto. No soy ningún rastrero. Así que adiós , veo que no me conoces.
TEBALDO: Muchacho, eso no te excusa de los insultos que me has lanzado. Vuélvete y
desenfunda. Vuélvete y desenfunda. Vuélvete y desenfunda.
ROMEO: Protesto yo nunca te he insultado, sino que te quiero más de lo que te imaginas.
Hasta que no sepas la causa de mi aprecio, así que Capuleto nombre que quiero tanto como
el mío. Quédate satisfecho. Quédate satisfecho.
MERCUCHO: Que sumisión tan cobarde.
TEBALDO: Te odio con toda mi alma.
MERCUCHO: Tebaldo mata ratas ¿quieres dar un paseo?
TEBALDO: ¿qué quieres de mi?
MERCUCHO: Solo una de tus nueve vidas, rey de los gatos.
TEBALDO: Estoy contigo.
MERCUCHO: Ahora...
ROMEO: Basta, déjalo Mercucho.
BENVOLIO: ¿Estas herido?
MERCUCHO: Si, si un arañazo, un arañazo, un arañazo, si un arañazo, un arañazo.
ROMEO: Valor hombre, no puede ser grave.
MERCUCHO: Lo suficiente, preguntad por mi mañana y me encontraréis de humor sepulcral.
Malditas vuestras dos familias, me han hecho fiambre para gusanos. MALDITAS VUESTRAS
DOS FAMILIAS. Por que diablos te has metido en medio, me ha herido por debajo de tu brazo.
ROMEO: Lo he hecho por vuestro bien.
MERCUCHO: Malditas sean vuestras familias.
ROMEO: No no noooo! Mercucho.
JULIETA: Ven agradable noche, ven noche amorosa de rostro negro y tráeme a Romeo.
Y cuando yo muera, tómale y recórtale en estrellitas y así hará que sea tan bonito el rostro
del cielo, que el mundo entero se enamorara de la noche y ya no adorará al deslumbrante sol.
Oh! si, he comprado la casa del amor, pero aun no lo he poseído y aunque estoy vendida
aun no estoy gozada. Oh! que día tan largo es hoy, como la noche antes de una fiesta, para
un niño impaciente que tiene un traje nuevo y aun no puede ponérselo.
ROMEO: El alma de Mercucho no está lejos, sobre nuestras cabezas, espera la tuya para
que le haga compañía.
TEBALDO: Tu desgraciado te vas a marchar de aquí con él.
ROMEO: O tu, o yo, o los dos hemos de ir con él. O tu, o yo, o los dos hemos de ir con
él. O tu, o yo, o los dos hemos de ir con él. AHHHH! Soy el juguete de la fortuna.
BALTASAR: Romeo Fuera, márchate, no te quedes aquí. Vete, Romeo.
SRA. DE CAPULETO: Tebaldo.
PRÍNCIPE: ¿Dónde están los iniciadores de esta pelea? ¿Quién ha empezado esta riña?
BENVOLIO: Romeo ha gritado con fuerza, alto amigos. Tebaldo ha acabado con
Mercucho. Y luego Tebaldo ha muerto a manos de Romeo.
SRA. DE CAPULETO: PRÍNCIPE. Si eres justo, por nuestra sangre, derrama la de los
Montesco.
BENVOLIO: Romeo que la ha hablado con buenas palabras, no ha podido calmar la
furia increíble de Tebaldo, sordo a las suplicas.
SRA. DE CAPULETO: Es pariente de los Montesco, el afecto le hace ser falso.
Pido justicia. Y tu debes cumplir, Romeo ha matado a Tebaldo, Romeo debe morir.
PRÍNCIPE: Romeo ha matado al que ha matado a Mercucho. ¿Quién pagará su muerte
que nos hiere tanto?
MONTESCO: Romeo no, Príncipe, el era amigo de Mercucho, matando a Tebaldo solo
ha hecho lo que debía hacer la ley.
PRÍNCIPE: Y por este delito le desterramos inmediatamente.
MONTESCO: Noble príncipe.
PRÍNCIPE: Haré iodos sordos a vuestras peticiones, ni lágrimas, ni ruegos pagarán tantos
abusos, así que ahorraroslos. Que Romeo se vaya de aquí, porque si le encuentran, será
su ultima hora. Romeo está desterrado.
ROMEO: Destierro, apiádate y di muerte, porque el destierro tiene en su rostro más terror
que la muerte, no digas destierro.
FRAY LORENZO: Tu pena está enamorada de tus cualidades y te has casadocon la
desgracia, así que te han desterrado de Verona. Ten paciencia, el mundo es ancho y grande.
ROMEO: No hay mundo fuera de los muros de Verona. Así que desterrado es desterrado
del mundo. Y el exilio del mundo es la muerte. Así que destierro es muerte. Llamando
destierro a la muerte, me cortas la cabeza con hacha de oro y sonríes al golpe que me asesina.
FRAY LORENZO: ¡Qué pecado mortal, qué inmensa ingratitud!, es cariñosa misericordia,
pero tú no lo ves. Vamos.
AMA: Vengo de parte de mi señora Julieta.
FRAY LORENZO: Bienvenida entonces.
AMA: ¿dónde está el señor de mi señora?
FRAY LORENZO: Romeo acércate.
ROMEO: Ama.
AMA: Oh señor, ay señor, la muerte es el fin de todo.
ROMEO: ¿Hablas de Julieta? ¿Dónde está y como está? ¿Qué dice mi furtiva esposa de
nuestro furtivo amor?
AMA: No dice nada señor. Llora y llora y llama a Romeo y luego vuelve a caer.
ROMEO: Como si ese nombre disparado por la puntería de un cañón la matara, como la
maldita mano de ese hombre asesinó a su pariente.
FRAY LORENZO: Creía que eras un hombre más calmado. Tu Julieta está viva, en eso
tienes suerte. Tebaldo iba a matarte y has matado a Tebaldo, en eso tienes suerte. La
justicia, que amenazaba darte muerte, se hace tu amiga y lo convierte en exilio, en eso
tienes suerte. Un haz de bendiciones se posa en tu espalda, porque te burlas de la cuna del
cielo y de la tierra. Si de una vez podrías perder las tres cosas que se reúnen en ti.
AMA: Señor, aquí hay un anillo que ella me ha dado para vos.
ROMEO: Te amo, como me consuela el animo con esto.
FRAY LORENZO: Vete, ve a ver a tu amor como estaba acordado, sube a su cuarto, ve
y consuélala. Date prisa. Pero no te quedes allí hasta que salga la guardia, porque entonces
no podrás salir hacia Mantua, donde vivirás hasta que encontremos el momento de revelar
vuestro matrimonio, reconciliar a vuestros amigos, pedir perdón al Príncipe y volverte a
llamar, con dos millones de veces mas de alegría que el llanto con que ahora te vas. Date
prisa y vete antes de que amanezca. Quédate en Mantua.
ROMEO: Adiós.
JULIETA: Dios mío, la mano de Romeo ha vertido la sangre de Tebaldo. Corazón de
serpiente con cara florida. Ha habido algún libro tan bien encuadernado con un contenido
tan vil, que el engaño resida en un palacio tan regio.
SRA. DE CAPULETO: Esta noche no bajará.
PARIS: Los momentos de dolor no son para hablar de amor.
CAPULETO: Ya veis quería mucho a su pariente Tebaldo.
SRA. DE CAPULETO: Y yo también.
CAPULETO: Bueno, nacemos para morir. Esta noche está llena de tristeza.
JULIETA: ¿He de hablar mal de él que es mi marido? Oh pobre señor mío, ¿qué lengua
acariciará tu nombre si yo que soy tu mujer hace tres horas, lo destrozo? Pero ¿por qué
maldito mataste a mi primo?
CAPULETO: Yo me atrevo a garantizaros el amor de mi hija. Creo que se dejará guiar
en todo por mi. si es más, no lo dudo un momento, pero ¿qué decís del jueves?
PARIS: Señor querría, querría que mañana fuera jueves.
CAPULETO: Sea entonces el jueves. Esposa ve a ver a Julieta antes de acostarte y dile
que el jueves se casará con este noble señor.
JULIETA: ¿Te vas a ir? Aun no se acerca el día.
ROMEO: Tengo que irme y vivir o quedarme y morir.
JULIETA: Esa luz no es la del día, lo se muy bien, es algún meteoro que irradia el sol,
para alumbrarte el camino a Mantua. Así que espera un poco, aun no tienes que irte.
ROMEO: Pues que me detengan, que me maten. Tengo más ganas de quedarme
que de irme. Ven muerte, se bienvenida, Julieta lo quiere así. ¿Qué es eso alma mía?
Hablemos, aun no es de día.
JULIETA: Si que lo es, si que lo es, márchate de aquí, vete, cada vez hay más y más luz.
ROMEO: Más y más luz y más oscuras nuestras penas.
AMA: Señora, tu señora madre viene hacia tu cuarto.
JULIETA: Ventana deja entrar el día, y deja salir la vida.
SRA. DE CAPULETO: Julieta.
JULIETA: ¿Crees que volveremos a vernos?
ROMEO: No lo dudo. Créeme amor mío, todas estas penas servirán para dulces
conversaciones en el futuro.
SRA. DE CAPULETO: Julieta.
JULIETA: Dios mío, tengo un alma que presiente males, me parece verte ahora que estas
abajo como un muerto en el fondo de la tumba.
ROMEO: Adiós.
JULIETA: Oh fortuna fortuna, se deleitosa, fortuna pues así espero que no le retendrás
mucho y le enviarás de vuelta.
SRA. DE CAPULETO: Tienes un padre cuidadoso hija, que para sacarte de tu melancolía,
ha preparado un inmenso día de gozo, que tu no esperas y que yo tampoco imaginaba.
JULIETA: Señora, a propósito ¿qué día es ese?
SRA. DE CAPULETO: Caramba hija mía, el próximo jueves por la mañana el valiente,
joven y noble conde Paris en la iglesia de San Pedro, hará felizmente de ti una esposa feliz.
JULIETA: Pues por la Iglesia de San Pedro y por San Pedro que no hará de mi una
esposa feliz.
SRA. DE CAPULETO: Aquí viene tu padre, díselo tu misma.
CAPULETO: ¿Qué hay esposa? ¿Le has comunicado nuestra decisión?
SRA. DE CAPULETO: Si señor, pero ella no quiere y os da las gracias. Ojalá esta tonta se
casara con su sepulcro.
CAPULETO: ¿Qué, no quiere, no está orgullosa, no lo considera una bendición, siendo
indigna como es de que la hayamos conseguido tan digno caballero para que sea su esposo?
JULIETA: Orgullosa no, pero os estoy muy agradecida. Orgullosa no puedo estar de lo
que detesto.
CAPULETO: Lo agradezco y no lo agradezco, orgullosa pero no orgullosa.
JULIETA: NO!
CAPULETO: Mas vale que está bien preparada para el próximo jueves.
JULIETA: Ten paciencia...
CAPULETO: No, no, no hables.
SRA. DE CAPULETO: Calla, calla.
CAPULETO:¡No hables, no repliques, no me contestes!
SRA. DE CAPULETO: Esposo, ¿estas loco?
CAPULETO: Joven caprichosa y desobediente.
AMA: Que Dios la bendiga, no hacéis bien señor, en insultarla así.
CAPULETO: ¡A callar idiota!. Escúchame bien, acude a la iglesia el jueves, y no vuelvas
a mirarme a la cara, si eres mía, te daré a mi amigo y si no, ahórcate, mendiga, pasa hambre,
y muérete en la calle, créelo y piénsalo, cumpliré mi palabra.
JULIETA: Madre querida tu no me rechaces, retrasa esa boda, un mes, una semana,
o si no pon el lecho de matrimonio en ese sombrío sepulcro donde yace Tebaldo.
SRA. DE CAPULETO: No me hables, porque no diré una palabra, haz lo que quieras
ya he terminado contigo.
JULIETA: Dios mío, ama, ¿cómo voy a evitar esto? ¿Qué dices tú? ¿no tienes una
palabra de alegría? Consuélame ama.
AMA: Ven escucha, creo que lo mejor es que te cases con ese Paris. Es un caballero
encantador. Creo que serás feliz con tu segundo esposo. Porque aventaja al primero
y aunque no fuera así el primero está muerto, o sino, como si lo estuviera. Porque si
está vivo, a ti no te sirve.
JULIETA: Ama ¿hablas con el corazón?
AMA: Y también con el alma y si no ¡malditos los dos!
JULIETA: Amen.
AMA: ¿Qué?
JULIETA: Me has consolado maravillosamente bien. Entra a decir a mi madre que por
haber disgustado a mi padre, me he ido a la celda de fray Lorenzo, a que me confiese
y me absuelva.
PARIS: Llora desmesuradamente la muerte de Tebaldo. Reverendo, su padre considera
peligroso que de tanto margen a su tristeza y en su prudencia apresura nuestro matrimonio,
para acabar con tantas lagrimas. Felizmente hallada mi señora y esposa.
JULIETA: Eso podrá ser señor cuando sea esposa.
PARIS: Eso podrá ser, debe ser el jueves que viene.
JULIETA: Lo que deba ser será.
FRAY LORENZO: Eso es más que cierto.
PARIS: ¿venís a confesaros?
JULIETA: ¿Tenéis tiempo ahora padre o vengo a veros en la misa de la tarde?
FRAY LORENZO: Ahora tengo tiempo, mi apenada hija. Señor os ruego que nos dejéis
a solas.
PARIS: Dios no permita que yo estorbe la devoción. Julieta, el jueves te despertaré
temprano. Hasta entonces adiós y guarda este santo beso.
JULIETA: No me digáis padre que lo habéis oído, si no me decís como evitarlo.
FRAY LORENZO: Si supieras como me atormenta tu pena.
JULIETA: Sin vuestra prudencia no me dais ayuda, considerad adecuada mi decisión, y
yo con esto lo remediaré todo.
FRAY LORENZO: Alto hija mía.
JULIETA: No tardéis tanto en hablar. ¡Yo quiero morir!
FRAY LORENZO: Yo veo cierta esperanza que requiere una ejecución tan
desesperada, como desesperado es lo que queremos evitar. Si antes que casarte con ese
Paris tienes fuerza de voluntad para matarte, es probable que quieras emprender algo
parecido a la muerte, para eludir esa vergüenza.
Y si te atreves, yo te daré el remedio. Ningún calor ni aliento darán fe de que aun vives,
tus miembros, privados de movimiento, rígidos, duros y fríos parecerán como muertos.
Luego cuando llegue el novio por la mañana para hacerte levantar de la cama, estarás allí,
muerta. Te llevarán a esa antigua bóveda donde yacen todos los de la familia Capuleto.
Y con ese aspecto prestado de muerte profunda, continuarás durante veinticuatro horas,
despertando luego como de un sueño agradable. Mientras tanto, antes de que te despiertes,
Romeo sabrá nuestros planes por mis cartas, y vendrá hacia aquí esa misma noche para
llevarte con él a Mantua. Coge este frasquito cuando estés en la cama y bébete todo el licor
que contiene. Enviaré esa carta urgentemente a Mantua.
JULIETA: ¿Y si esta mezcla no surte efecto, estaré casada mañana por la mañana?
SRA. DE CAPULETO: ¿Estas ocupada? ¿Necesitas mi ayuda?
JULIETA: No señora, ya hemos elegido todo lo necesario para la ceremonia de
mañana, así que te ruego que me dejes sola y que esta noche el ama vele conmigo.
Pues seguro que tendrás mucho que hacer con tantas prisas.
SRA. DE CAPULETO: Buenas noches. Acuéstate y descansa, porque lo necesitas.
JULIETA: Adiós, Dios sabe cuando nos veremos.
SRA. DE CAPULETO: Buenas noches.
JULIETA: Romeo, bebo esto a tu salud.
FRAY LORENZO: Según es costumbre llevadla a la iglesia con sus mejores galas.
ROMEO: Durante todo el día, me animan extraños pensamientos alegres. He soñado
que llegaba mi amada y me encontraba muerto. Y con sus besos, infundía tanta vida
en mis labios, que yo revivía y era emperador.
¡Ay de mi!, que dulce debe ser el amor poseído, cuando ya las sombras del amor
están llenas de gozo. Noticias de Verona. ¿Qué hay Baltasar? ¿Me traes noticias del
fraile? ¿Cómo está mi señora? ¿Está bien mi padre? ¿Cómo está mi señora Julieta?
Nada puede estar mal si ella esta bien.
BALTASAR: Está bien y nada puede estar mal. Su cuerpo duerme en el panteón de
los Capuleto y su alma vive con los ángeles. He visto llevarla allí. Perdón por traer
tan malas noticias.
ROMEO: ¿Es eso cierto? ¡Entonces os desafío estrellas!. Julietaaa.
¡Julietaaaaaaaaaa! Iré allí esta noche.
BALTASAR: Paciencia.
ROMEO: Déjame.
BALTASAR: Estás pálido y excitado, me temo alguna desgracia.
ROMEO: Pues te equivocas. ¿No tienes cartas del fraile para mi? No importa, bien
Julieta esta noche yaceré contigo, pronto estaré contigo.
FRAY LORENZO: Me invade el terror, mucho me temo alguna gran desgracia.
La carta era de gran importancia.
MUJER: No he podido mandarla, ni hacer que la entregaran.
ROMEO: Consígueme un frasco de veneno, que actúe rápido y se extienda por todas
las venas, para que quien lo tome, harto de la vida caiga muerto.
HOMBRE: Tengo tales drogas mortales, pero la ley de Verona condena a muerte a
quien las despache.
ROMEO: El mundo no es tu amigo, ni tampoco su ley. Así que no seas pobre y
quebrántala y toma esto.
HOMBRE: Mi pobreza, ya que no mi voluntad, consiente.
ROMEO: Pago a tu pobreza, no a tu voluntad.
HOMBRE: Bébelo, y aunque tuvieras la fuerza de veinte hombres, de despacharía en
seguida.
ROMEO: Aquí tienes el oro. Peor veneno para el alma humana, que esos pobres
compuestos que no deberías vender.
FRAY LORENZO: Romeo no ha tenido noticia de nada. Volveré a escribir a Mantua.
Dentro de una hora despertará la bella Julieta. Se mueve, la dama se mueve.
BALTASAR: Te lo suplico.
ROMEO: Vive y además se feliz. Y adiós buen amigo.
BALTASAR: Te dejo.
ROMEO: No tientes a un hombre desesperado.
PARIS: Alto, alto, alto, una vez mas alto.
ROMEO: Mi amor, mi esposa, la muerte que ha libado la miel de tu aliento, no ha tenido
poder sobre tu belleza. Y no estás vencida. La enseña de la belleza, es aun carmesí en tus
labios y mejillas y la pálida bandera de la muerte no ha llegado hasta ahí. Querida Julieta,
¿por qué sigues siendo tan bella? ¿He de pensar que la etérea muerte se ha enamorado de
ti y te guarda aquí para que seas su amante? Aquí, aquí es donde voy a poner mi descanso
eterno, y sacudiré el yugo de las estrellas enemigas de esta carne harta de mundo. Ojos mirad
por ultima vez, brazos dad el ultimo abrazo, y labios, que sois puertas del aliento, sellad con
legítimo beso. Un trato perpetuo con la ávida muerte.
JULIETA: Romeo , ¿qué hay aquí? Veneno, lo has bebido todo sin dejar una gota que me
ayude a seguirte. Besaré tus labios , quizá quede en ellos un poco de veneno. Tus labios
están calientes.
ROMEO: Con un beso muero.
PRÍNCIPE: Este es el castigo a vuestro odio, porque el cielo, sabe matar vuestras alegrías
con amor. Y yo, ignorando vuestras discordias he perdido a dos parientes. Todos estamos
castigados. Todos estamos castigados.
EPILOGO: La mañana nos trae una paz sombría, el sol dolorido, no muestra su rostro,
salgamos y hablemos de estas tristezas. Unos verán perdón, y otros castigo. Pues nunca
hubo una historia de más dolor, que esta de Julieta y su Romeo.





