Blogs.ya.com Quitar publicidad
Un pequeño rataclismo
Desahogos de un quieroynopuedo. O de un puedoynoquiero, no lo se.
Sindicación
 
No es fácil. Es divertido.
En una semana he estado en el sitio donde hay que estar mucahs veces: celebré con el equipo de fútbol más importante de Canarias un ascenso de categoría. Cuando digo "con" me refiero a con la plantilla: fui parte activa de la retransmisión televisiva del partido, les entrevisté en el vestuario, me fui con ellos de ifesta y hasta me metieron en el jacuzzi en directo. Está en internet. Pongan en You Tube "celebración ud las palmas" y busquen, que acaba por aparecer. Estaba trabajando, eso sí.
He ido a Madrid y he visto a algunos de mis mas viejos y mejores amigos. A lo mejr no son de los más viejos, de los que conozco desde pequeño, pero hemos pasado por cosas juntos que hacen que nos conozcamos todos mejor que los que me vieron crecer en edad. Ellos me vieron crecer en carácter.
He visto a tres grupos de música en directo. He visto a uno de los grupos que puso banda sonora a mi adolescencia. Me he dado cuenta de que he crecido mucho, he cambiado mucho y no he madurado nada. Eso es tener mucha suerte, amigo.
He vuelto a casa durante una semana para actuar en el cumpleaños de un político canario muy importante. He actuado ante 500 de los hombres más poderosos de Canarias. He actuado ante un ministro. He dado la mano a ese ministro, intercambiado bromas con él a las carreras. Fue él el que vino a saludarme a mí. Segurametne ya se haya olvidado, pero esa noche, yo hablaba y él escuchaba.
Me he emborrachado dos veces, y las dos veces he tenido mis momentos.
He visto amanecer en la calle dos veces.

No es tan fácil llevar esta vida tan rara. Te descoloca y no sabes muy bien si eres la ostia o no eres nadie. Si me guío por mi insitnto, no soy nadie y lo mejor que peudo hacer es quedar co los colegas para tomar unas cervezas. Pero, si es así, ¿por qué me pasan todas estas cosas, y al resto de la gente no?

Definitivamente, no es fácil vivir así. Eso sí, es muy divertido.
 
Diferente concepción de una misma cosa
Para mí, es luz y esperanza. Es una señal que vino acompañada de otra señal. Para mí, es el último pensamiento que evita un salto al vacío. Es una sorpresa inesperada, y un golpe de suerte, no sé si buena o mala. Para mí, es lo que me dice que no todo está perdido.

Para ella, soy intriga. Curiosidad. Respeto y nervios. Para ella soy un mundo nuevo, alejado y peligroso. Para ella, soy cualquiera, pero no cualquier cualquiera. Soy la tele y la radio, y una extraña preocupación. Para ella, soy un agujero lleno de cosas raras.

Y ninguno de los dos sabe de verdad quién es el otro.
 
¿Cómo quieres que lo entienda?
En mi pais hay una tregua entre gobierno y terroristas, pero ni unos ni otros parecen respetar del todo el primer acuerdo al que llegaron. Y llegaron a ese acuerdo ayer.
En mi pais, nadie respeta a nadie, y es normal, porque nadie se lo merce.
En mi ciudad, me siento extranjero.
En mi casa, me siento extraño e incomprendido.
No tengo 15 años, los pasé hace mucho. No soy un adolescente. Mis problemas son serios porque yo soy serio.
La gente más superficial que conozco no habla mucho conmigo porque creen que "tengo pocas cosas que decir".
La gente que me ha escuchado decir cosas no habla conmigo porque tienen miedo de lo que tengo que decir.

¿Cómo quieres que entienda un lugar así?
¿Cómo quieres que entienda una situación así?
¿Cómo quieres que entienda a gente así?
¿Cómo quieres que lo entienda?

O sobran ellos, o sobro yo.

Aunque, en cualquier caso, creo que ellos no se van a ir.

salud.
 
Princesa de un rato
Todos la miraban.
Ella bailaba, se movía, hipnotizaba, hechizaba. Tenía una sonrisa para cualquier que la mirara. Repartía miradas provocativas y besos lejanos. Se sentía importante. Se sentía fuerte. Creía tener el control.
Para un veterano en la nocturnidad, sólo quedaba clara una cosa: era una princesa de un rato. Era un antiguo patito feo. Era una mariposa que no estaba segura de haber dejado de ser oruga. No tenía confianza. Era presa fácil.
Era novata. Era tonta. Era indigna.
Todos la miraban y todos se reían, y algunos pensaban en lo que iban a hacer con ella en un coche o en un colchón antes de que el sol pasara a saludar. Y a lo mejor, alguno lo hizo. Sólo uno.
Pura fachada y apariencia, desde mi punto de vista de observador lejano de barra de bar, era un canto a la lujuria y a la estupidez. Como hombre, me la hubiera llevado a casa. Como persona, la hubiera mandado a dormir.
Pobre chica, pobre gente, la que necesita la luz de un foco para descubrir que son idiotas. Pobre mujer la que tiene que mostar medio culo para ser interesante.
Princesas de un rato. Y yo, que soy bufón bodeguero de por vida, sólo puedo pensar que no cambiaría mi sitio por el de ellas. Porque al menos yo se que hago reir cuando quiero. Y en ningún otro momento.
 
Seguir luchando
Hoy he visto la tele.
En la tele entrevistaban a uno, que hablaba de su trabajo.
El que hablaba de su trabajo decía que al principio hacía cosas muy ridículas. La gente se reía y pensaba cosas como: "pobre, qué mal lo tuvo que pasar"
Exactamente esas cosas son las que hago yo ahora.
Y no quiero que la gente piense de mí: "pobre, qué mal lo tiene que estar pasando"
Me gusta pensar que lo que hago es luchar, buscar un objetivo y pelear por él.
Por todos los medios. Solo o con gente. Pero pelear.
No me gustaría que, si algún día consigo mi objetivo, venga un tipo y me diga: "pobre, qué mal lo pasaste, ¿no?"
Hay veces que uno piensa dónde está, lo que queda de camino y se le quitan las ganas de seguir luchando. Y piensa en utilizar la salida de los cobardes. En pararse. En dejarlo. En rendirse.


Yo no soy cobarde. Mañana, lucharé el doble de fuerte que hoy.