La biografía de Luis II de Baviera es una de las más fascinantes y escandalosas de la historia de la realeza europea. Nacido en 1845, el Príncipe Luis vivió una infancia marcada por la estricta educación de la corte de Munich. La prematura muerte de su padre Maximiliano hizo que fuese coronado monarca a los 18 años. Para entonces, Luis se había convertido en un joven apuesto y culto de ademanes femeninos.
En contra de su voluntad, su primer deber como rey fue buscar una esposa para asegurar la descendencia. La elegida fue su también guapa prima Sofía, aunque la boda nunca llegó a celebrarse. Pocos días antes de la ceremonia, el joven monarca rompió repentinamente con su futura mujer alegando que prefería ahogarse en un lago alpino antes que contraer matrimonio. A raíz de este incidente, Luis siempre buscó la compañía de jóvenes y hermosos cortesanos, entre ellos, un mozo de cuadra llamado Richard Hornig, con el que tuvo una relación de casi 20 años que terminó dolorosamente cuando Richard contrajo matrimonio.
Amante de las artes y poseedor de una personalidad excéntrica, consagró su vida a la construcción de majestuosos castillos montañeses que dejasen a la corte de Versalles a la altura del barro. Inspirado por las óperas de su amado Wagner, estos fabulosos palacios fueron levantados sin escatimar recursos y cometiendo todo tipo de excesos. Pese a que expertos en arquitectura los han descrito como vulgares, artificiales y de mal gusto, su éxito popular es innegable y hasta el mismísimo Walt Disney tomó el castillo de Neuschwanstein como referencia para dibujar el de La Bella Durmiente.
Su obsesión por construir llevó a la corona de Baviera a una situación financiera precaria y Luis amenazó con exhumar el cuerpo de su padre y abofetearlo por no haberle dejado en herencia una fortuna mayor.
Con el paso de los años sus rarezas se fueron acentuando. En las cenas se hacía acompañar por los bustos de Luis XVI y María Antonieta, los "comensales perfectos", según sus propias palabras, porque sólo acudían si eran invitados y se les podía despachar cuando uno quisiese. Dormía durante el día y dedicaba las noches a pasear por la nieve a bordo de un lujosos trineo tirado por caballos blancos. Engordó y comenzó a descuidar su atuendo, aunque su coquetería se mantuvo y se hacía ondular el cabello. Sus cambios de humor eran continuos y se dirigía a sus ministros con insultos. Llegó incluso a rechazar cualquier contacto humano e instaló en su habitación un montaplatos para no tener que salir nunca.
Pero la gota que colmó el vaso fueron sus continuas amenazas de suicidio, primero con veneno y luego arrojándose desde una torre, aunque esta última posibilidad la descartó porque una caída desde lo alto lo dejaría desfigurado.
Ante semejante panorama, comenzaron las conspiraciones para derrocarle en favor de su hermano menor Otto, que irónicamente vivía internado en un manicomio a raíz de la guerra francoprusiana. Basándose en testimonios de terceros, una comisión encabezada por el psiquiatra Bernhard von Gudden lo declaró loco e incapaz sin tan siquiera realizarle un examen mental. Luis fue encerrado en un castillo junto al lago Starnberg de donde sólo se le permitía salir a pasear, siempre bajo vigilancia.
De uno de esos paseos en compañía del Doctor Gudden no regresó jamás. Los cuerpos del psiquiatra y su real paciente fueron encontrados flotando en el lago. Aunque el cadáver del doctor presentaba signos de violencia, nadie sabe a ciencia cierta lo que ocurrió aquella tarde de verano de 1886. La versión oficial dice que Luis estranguló a Gudden y luego se suicidó sumergiéndose en el agua, pero según una hipótesis más romántica, quiso huir a nado hasta donde le esperaba con un coche de caballos su querida prima la Emperatriz Sissi.
El dato:
Pese a todos sus escándalos, Luis II fue un monarca más o menos querido por sus súbditos. La comisión que viajó hasta su castillo para destituirle tuvo que enfrentarse a grupos de campesinos leales a su rey.
La frase:
Tras su muerte, una afectada Sissi dijo sobre su adorado primo: "El rey no estaba precisamente loco. No era más que un excéntrico que vivía en un mundo de sueños".
La película:
En 1972 la vida de Luis II de Baviera fue llevada la gran pantalla bajo la dirección de Luchino Visconti en una coproducción europea. Con una duración de casi cuatro horas, la cinta ganó, entre otros premios, la Palma de Oro de Cannes y el David de Donatello, y fue nominada a un Oscar.
El musical:
La morbosa y excéntrica vida de Luis II no podía pasar inadvertida en el frívolo mundo del musical. Ludwig2 recoge los lujos y las miserias del atormentado rey a golpe de canciones.
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En el arte:
Para ver a Luis II tal y como lo imaginó el fotógrafo Erwin Olaf haz click aquí.
equisy para
muxas grax y ns vms
:b
Muy heavy!
No va a kedar un mito gay ke no salga en este blog, y como está tan bien hecho,se va a convertir en una Biblia, ya verás; tiempo al tiempo.





